domingo, 15 de marzo de 2015

 Fredo Marvelli y los turistas alemanes en el Benidorm de 1950 a 1970



Francisco Amillo


1. Los primeros alemanes en Benidorm.

Entre 1950 y 1970, las dos décadas en las que se inicia el desarrollo turístico de Benidorm, los visitantes europeos tuvieron un papel muy importante. Los folletos publicitarios de esa época se redactaban en inglés, francés y alemán además del español. 
Benidorm era en aquellos años una población pequeña pero cosmopolita, porque sus habitantes estaban habituados desde hacía más de un siglo a viajar por todo el mundo y a recibir veraneantes madrileños y alcoyanos. La novedad vino a partir de 1945, cuando de forma tímida al principio y muy decidida después, los turistas internacionales se sumaron a los tradicionales veraneantes españoles. 

Para atenderlos a todos se crearon rápidamente gran cantidad de establecimientos de hostelería. Antes de 1950 sólo había 3 hoteles en Benidorm: Bilbaíno, Levante y Marconi; en 1966 eran ya 31 hoteles a los que se añadían otro 31 establecimientos calificados como pensiones, entre ellos y clasificado como pensión de lujo, el Bilbaíno [1]; la clasificación por estrellas se introdujo, pocos años después, en 1969. 



1. Hotel Bilbaíno, el primero que se construyó en Benidorm.

En abril de 1958 un turista de nacionalidad británica, que firmaba como Gurth, escribía una serie de cartas desde Benidorm. En una de ellas lo definía así: 
"En verdad, Benidorm es un lugar maravilloso, geográficamente hablando. Creo que ahora tiene ventajas sobre Torremolinos.  Estoy agradecido por haberlo visto (Estos son lugares de muy alta calidad, querida, paraísos en la tierra). Todo el ambiente es muy tranquilo, pacífico y bendito. Y el mar murmura, no ruge; puedo oírlo muy débilmente aquí, desde mi habitación, en este momento."



2. Playa de Poniente hacia 1950. Palmeras y playa en un entorno natural sin modificar  por las construcciones turísticas que resltaba sumamente atractivo para los visiantes. Foto de Simeón Nogueroles.


Para él, curiosamente, los hoteles de Benidorm eran demasiado modernos y con muchos turistas alemanes por lo que prefirió alojarse en la pensión Calvo, situada en Canfali, viendo como un encanto su antigüedad. La falta de agua corriente y las dificultades para ducharse le resultaban divertidas: 
"El terreno es más seco y más primitivo, aunque los hoteles son justo lo contrario, horriblemente americanos, de varios colores, y bastante caros. Pasé la noche de ayer en uno de ellos, donde se alojaba un buen número de alemanes. Esta mañana he cambiado a una pensión más primitiva en el casco antiguo sobre el promontorio, lo contrario de la larga linea de hoteles elegantes que se deslizan a lo largo de la playa como  como el aguijón de un moscardón. Tengo aquí una habitación gigantesca en la que la cama de matrimonio se pierde, con dos balcones a lo largo de una de las paredes, pero no hay agua corriente en la casa, así que tengo que molestarme buscando recipientes de agua y llevarlos a una curiosa ducha que hay en el suelo".



3. Año 1958, cuando Gurth indicaba que no había agua corriente en su pensión, al igual que en la mayoría de las casas. Por eso habían surgido vendedores de agua como el de esta fotografía en la que vemos el carro de Pepe Fuster con una cuba; se vendía por cántaros.


Tal como indicaba ese visitante, entre el turismo internacional que acababa de descubrir Benidorm, el alemán jugó un papel digno de destacar, mucho mayor que el actual. "Torremolinos es más cosmopolita: ingleses, americanos, suecos, franceses, belgas, holandeses, etc. Aquí [en Benidorm] sólo hay alemanes"  [2].



4. Plaza de la Cruz con la palmera que en 1936-39 sustituyó a la cruz de término y calle Alameda, todavía sin asfaltar, con un surtidor de gasolina. En el reglamento de Policía Urbana del año 1907 se indica que en esta calle se celebraba el "mercadillo" todos los miércoles. Fotografía de la década de 1940.


Eran turistas que al principio acudían sobre todo en su propio vehículo aunque desde los inicios de la década de 1960 empezaron a actuar turoperadores como TUI, "Touristik Union International", surgido en 1968 por la fusión de otras empresas turísticas. 
Estos turistas alemanes buscaban sobre todo los atractivos naturales de la zona que se reproducían en las primeras postales: playas luminosas y dilatadas, clima privilegiado y las palmeras como símbolo omnipresente de un paraíso mediterráneo. "[...] para los primeros turistas que lo descubrieron hacia 1950 -principalmente alemanes- Benidorm se difunde como la Perla o el Paraíso de la Riviera española (das Paradies der Spanischen Riviera) como bien recalcan los folletos destinados a esta clientela." [3]



El turismo alemán en Benidorm cayó de forma espectacular en la década de 1970. Se ha dicho con frecuencia que fue a partir de 1978, a causa de la grave sequía que padeció ese año la ciudad, cuando tuvo que ser abastecida por barcos cisterna. Pero otros autores señalan que en realidad su declive había empezado antes. Juan Díaz, en su blog "Benidormerías" [4], cita un trabajo de Emilio Martínez Ibarra, en el que tomando como fuente el periódico "Ciudad", se comprueba que las ventas de estancias en Benidorm a turistas alemanes se redujeron algo más de la mitad entre 1973 y 1976:

1973 17.000 
1974 16.000
1975 13.000 
1976  8.000 

Por tanto resulta evidente que los turistas alemanes dejaron de tener interés por Benidorm varios años antes de la gran crisis hídrica. Por eso hay que buscar otras explicaciones a eta deserción de los turistas germanos.

 

5. La economía tradicional, simbolizada por el pastoreo, convive con el naciente turismo. El paisaje natural, todavía predominante, permitía mantener la calificación de "Paraíso de la Riviera Española". Todo cambió a partir de 1963 con las modificaciones del PGOU que dieron paso a la ciudad vertical.




Una de ellas puede estar en el cambio del modelo turístico que supuso la creación de una ciudad vertical tras la modificación en 1963 del Plan General de Ordenación Urbana. Esta reforma supuso la paulatina desaparición del paisaje paradisíaco anterior. El litoral acabó transformado en una playa urbana que poco a poco se iba llenando de rascacielos y avanzaba hacia un turismo masivo con problemas de infraestructuras (escasez de agua potable, aguas residuales vertidas al mar sin depurar, dificultades para el tráfico, inundaciones de 1971 por haber cerrado la salida natural de las aguas de lluvia, etc.) que tardarían algunos años en solucionarse.
También fue en esos años cuando el turismo británico empezó a cobrar auge: los turoperadores británicos empezaron a traer grandes cantidades de compatriotas primero desde el aeropuerto de Manises y luego, a partir de 1967, desde el Altet. La presencia masiva de británicos hizo que los alemanes se trasladasen a otras localidades del interior, de menor densidad demográfica y que conservaban sus atractivos naturales. 

Hoy día, los residentes alemanes constituyen el 0,63 % de la población total de Benidorm y los 1.958 turistas de esa nacionalidad que nos visitaron en 2013 supusieron el 2,23 % del total de turistas extranjeros [5]. Con estas pobres cifras resultaban lógicas las esperanzas puestas en 2014 en el turismo alemán de cruceros aunque, de momento, la realidad ha sido decepcionante.

Así pues está claro que el turismo alemán en Benidorm jugó antaño un papel mucho más destacado que en la actualidad. Y lo fue gracias a una serie de personas de esa nacionalidad que creyeron en las potencialidades de la entonces pequeña población y se instalaron en ella creando empresas relacionadas con el incipiente turismo. 

Uno de ellos fue Fredo Marvelli que con sus postales en blanco y negro difundió unos paisajes de Benidorm que en aquella época resultaban espectaculares y que atrajeron un importante número de turistas alemanes. 
Otro personaje a tener en cuenta fue Albert Becker Zahnarzt que nos dejó interesantes fotografías en color, el pobre color de aquella época. Con ellas constatamos como se iba transformando la población. El autor las donó al ayuntamiento de Benidorm [6]. Becker es también autor del artículo "Vacaciones en Benidorm", traducido del alemán por José Antonio Manzanares Pedreño y publicado en "Benidorm i els benidormers dels anys 60. Fotografies de Quico" .



6. Fotografía de Albert Becker que muestra un mercadillo en la actual plaza de la Constitución, también denominada del Calpí y del Hostal. En el reglamento de Policía Urbana del año 1907 se indica que en esta calle se celebraba el "mercadillo" todos los días mientras que en la Alameda era sólo los miércoles. 
El paisaje paradisíaco de Benidorm tenía como contrapunto la pobreza de sus habitantes que muestra la imagen. De ahí su apuesta decidida por la construcción de un Benidorm vertical, moderno, próspero y densamente poblado.




2. Fredo Marvelli.

En el verano de 1952 un potente coche que arrastraba una enorme roulotte atravesaba Benidorm porque la carretera cruzaba el centro del pueblo, por el actual Passeig de la Carretera. El conductor venía del norte de África donde había realizado espectáculos de magia en Marruecos y había sido recibido por el sultán en Marrakech. 
Ya antes de entrar al casco urbano había quedado sorprendido en la playa de Poniente por un paisaje de palmeras junto al mar que le daban un aspecto de paraíso tropical. Después la carretera transcurría junto al litoral y quedó prendado del pequeño pueblo que apareció frente a él, allá en la lejanía. Vio un panorama luminoso dominado por una gran playa dorada y un  horizonte azul sobre el que se recortaba la silueta del promontorio de Canfali. Y coronándolo, el blanco de sus casas y el azul oscuro de la cúpula típicamente mediterránea de su iglesia. 


7. Vistas de Benidorm en una postal de Fredo Marvelli anterior a 1960


Salió del pueblo y perdió la vista del mar pero el paisaje de campos verdes primorosamente cultivados seguía siendo atractivo. 
Siguió su camino hacia el norte, hasta la República Federal Alemana. Pasó el otoño en Munich y a finales de diciembre viajó a Barcelona para participar en un congreso internacional de magia. Asistió al mismo y al finalizar, en vísperas de Nochevieja, cambió repentinamente sus planes y no volvió a Alemania [7]. Dirigió su coche con roulotte hacia el sur, hasta aquel pueblo alicantino que tanto le había impresionado hacía pocos meses. Con sus encantos naturales y su gente acogedora le preveía un gran futuro turístico si alguien convertía sus bancales de pobre agricultura tradicional en hoteles, chalets y apartamentos. 

Decidió quedarse en él, al principio acampando en una tienda de campaña. Lo sabemos porque el permiso de acampada se conserva en el Archivo municipal. Lleva fecha del 17/01/1953 y en  primer lugar consta la solicitud de Marvelli para acampar con su sobrina durante un mes:
FEDERICO JACKEL MARVELLI, ilusionista, soltero, natural de Berlín Schöneberg, Sector Americano, con domicilio en Kufsteinstrasse, número, 3, comparece mediante este escrito y con el mayor respeto EXPONE:
Que es ciudadano alemán, y acompañado de su sobrina Bárbara Gallas, también alemana, y residente en el mismo domicilio del compareciente, según pasaportes números 0402956 y 040379, expedidos en Berlín el 3 de agosto de 1.950, por la Comisión Aliada para Alemania, que exhibe y retira, y que desea acampar en este término municipal durante treinta días utilizando unos coches automóviles de su propiedad así como una tienda de campaña a propósito para practicar el camping por lo que 
SUPLICA a V.S. tenga a bién concederle el correspondiente permiso. 
Dios guarde a V.S. muchos años
Benidorm, a diecisiete de enero de mil novecientos cincuenta y dos.
Abajo está la firma: "F. Jäckel-Marvelli" y al margen, a mano: “examinados los pasaportes con sus visados y hallados en regla”.
Hay un segundo escrito en el que el alcalde, con la misma fecha, les autoriza a que que acampen durante treinta días.

Quedarse en Benidorm no parecía una decisión acertada porque el viajero era un gran prestidigitador, ilusionista se definió é, acostumbrado a actuar en grandes teatros de grandes ciudades y Benidorm apenas superaba los 3.000 habitantes. Pero se instaló en esa localidad y lo hizo como fotógrafo. 


8. Verano de 1952:  Fredo Marvelli volviendo de África del Norte,  de paso por Alicante.


Se llamaba Friedrich Jäckel pero utilizaba habitualmente el nombre artístico de Fredo Marvelli y en Benidorm sería conocido sólo como Marvelli. 
Su entrada en la villa fue posteriormente muy comentada por todos sus habitantes [8]. Acampó su roulotte, una de las primeras que se veían en Benidorm, en la playa de Levante. Lo hizo a la altura del actual hotel Don Pancho, junto a un chalet con palmeras propiedad de la familia Orts i Bosch que hoy ya no existe. Estuvo acampado una semana y su presencia llamó la atención de los guardias civiles que vigilaban el litoral para evitar el contrabando. Desde hacía unos pocos años cumplía esta misión la Guardia Civil dado que Franco había disuelto injustamente el Cuerpo de Carabineros que desde su fundación en el siglo XIX era el único que se dedicaba a esa misión. 
Los guardias civiles le pidieron la documentación y comprobaron que estaba en regla. Marvelli habló con ellos en un español muy correcto a pesar de su acento alemán. Les cayó muy simpático. Al despedirse les saludó efusivamente y se marcharon. Pasados unos segundos Marvelli les llamó:
─ Por favor ¿me podrían decir la hora?
Los guardias se miraron sus muñecas para contestarle y advirtieron sorprendidos que habían perdido los relojes.
─ ¿Son suyos estos relojes?, dijo mostrando los dos que tenía en su mano. 
Efectivamente eran de los guardias, que quedaron estupefactos...
Se lo contaron a su capitán y éste, lleno de curiosidad, fue a hablar con Marvelli, surgiendo entre ellos una fuerte amistad. En aquellos tiempos eso era un magnífico aval para alguien que quería quedarse a vivir en Benidorm.

Con su habilidad como mago y su don de gentes se convirtió en un personaje popular, del que en el pueblo se contaban varias anécdotas. En una de ellas se dice que había un grupo de colombaires (aficionados a la colombicultura) charlando en un bar. Uno de ellos tenía en las manos un palomo de gran valor y lo acariciaba porque estaba enfermo. Marvelli le pidió que se lo dejara un momento y, para sorpresa de todos, arrancó la cabeza al palomo. El propietario se levantó con toda su furia y se abalanzó contra Marvelli. Éste, sin perder la calma, le dijo:
─ ¡Espera un momento!
A continuación puso la cabeza sobre el palomo y se lo devolvió vivo y entero a su estupefacto propietario. 
Con actuaciones de este tipo se ganó la admiración de todo el pueblo.
 
9. Fredo Marvelli en el escenario y uno de los carteles que anunciaba su espectáculo. Los juegos de luces, al igual que los efectos de sonido, eran muy importantes. Con ellos creaba un ambiente que predisponía al espectador para dejarse impresionar por el espectáculo de magia.


Marvelli era un alemán que había nacido en el 4 de mayo de 1903 en Breslau, hoy día la ciudad polaca de Wrocław [9]. En 1920 comenzó a trabajar como mago en su ciudad natal. Más tarde pasó a Berlín y a pesar de algunos fracasos iniciales acabó actuando en importantes salas y convirtiéndose en uno de los mejores magos de Alemania. En 1937 participó en un congreso internacional de magia y por su habilidad con los idiomas fue el encargado de recibir a los invitados de otros países, además de actuar como mago en la gala. 
En esos momentos era uno de los magos más populares de Alemania y actuaba durante meses en las mejores salas de Berlín. Hitler disfrutó con su espectáculo. 
En 1942, en plena guerra, publicó un libro de magia, "Zauberkünste", en una reducida edición. Quedan muy pocos ejemplares porque durante los bombardeos aliados se perdió la mayoría de ellos. Sobrevivió uno en España porque fue un regalo de Marvelli al mago alicantino Germán Olivier, de nombre artístico "Dr. Fo".

Alguien le denunció a la Gestapo por defender a unos magos judíos y por escuchar clandestinamente las emisiones de la BBC de Londres. Para evitar su arresto solicitó ser destinado al Norte de África donde el famoso mariscal Erwin Rommel combatía a ingleses y norteamericanos. Primero le encargaron distraer a los soldados heridos con sus sesiones de magia y luego, por su facilidad con los idiomas, Rommel le impuso la tarea de mantener buenas relaciones con la población árabe.
En 1943 el Afrika Korps volvió a Europa y en 1944 fue detenido por la Gestapo a pesar de que nunca ocultó sus simpatías por los nazis. Las causas de la detención no están claras pero tal vez haya que buscarlas en las represalias hacia los colaboradores de Rommel tras el fallido atentado contra Hitler.
Cuando Berlín fue ocupado por el ejército ruso fue encarcelado de nuevo por los vencedores pero su habilidad como mago y haber sido oficial de confianza de Rommel se convirtieron en su aval y fue liberado. 

Tras la guerra continuó con su actividad como mago actuando sobre todo en balnearios alemanes. En 1947 participó en París en un congreso internacional de magos donde entró en contacto con los españoles. Se conserva una foto con ellos.



10. Paris 1947: participantes al congreso de magia. En el centro, con gafas, Marvelli. 



En Youtube [10] hay un vídeo con una corta actuación suya en la que lo vemos moviéndose por el escenario haciendo aparecer un cigarrillo tras otro. Es uno de los números que le dio más popularidad y aunque su habilidad manual era excelente también resultaban importantes los efectos de iluminación y sonido para crear entre los espectadores un ambiente propicio para la magia. Puedes verlo aquí.  


Este era el Marvelli que a principios de 1953 llegó a Benidorm. En un primer momento había pensado instalarse en Barcelona pero cambió de opinión al recordar aquel pueblo alicantino que había empezado a apostar por el turismo. 
Le pareció de una belleza y tranquilidad tan placenteras que le costaba creer que ningún extranjero lo hubiese descubierto. Y además estaba el clima: su invierno tenía temperaturas similares a las de septiembre en Alemania... 

Los españoles ya habían descubierto ese lugar paradisíaco y habían rodado en su playa de Poniente y en la Cala el film "Alba de América" del año 1951; posteriormente esas playas y palmeras fueron también el escenario donde  se rodó "Molokai, la isla maldita" (1959). En ambos casos gracias a la magia del cine el pueblecito mediterráneo se convertía en un exótico paraíso tropical lo que demostraba sus posibilidades turísticas.  Para los compatriotas de Marvelli Benidorm era muy poco conocido y él estaba dispuesto a que eso cambiase.
 

11. Jóvenes de Benidorm que participaron en el rodaje de "Alba de América"



Pero no era el primer alemán que se instalaba en Benidorm. Mucho antes lo había hecho Karl Fromuller que con anterioridad a 1936 venía de veraneo primero en el hotel Bilbaíno y después en la casa que se construyó. Vivía en Madrid y era responsable de una empresa de medicamentos veterinarios.

Después de la II Guerra Mundial se instaló en estas tierras Kurt R. Braun, un judío austríaco que  tras la anexión de su país por Alemania había tenido que huir. Durante la guerra trabajó para el espionaje británico alcanzando grado de oficial. En Benidorm instaló una sala de fiestas que se hizo famosa con el nombre de "Bobby's Bar". Estaba situada en la actual zona de discotecas de la partida del Derramador, en el km 127 de la entonces Carretera Nacional 332. A causa de esta discoteca  muchas personas de Benidorm designaban a Fromuller con el nombre de Bobby's.

11. Página 63 del diario ABC del 29-8-1968 donde se indica que Fromuller (incorrectamente denominado  Kurt R. Braun) era  conocido en Benidorm como Bobby's y además un autor dramático. 



13. Descripción que
en 1975 hacía de Bobby's Bar el juzgado de Villajoyosa.

Contaba Jaume Climent Such que un día un grupo de alemanes estaba charlando en la mesa de un bar de la calle Gambo. Se les acercó un compatriota y les dijo que acababa de llegar y no tenía nada: ni dinero, ni comida, ni cobijo. Kurt Fromuller le ofreció una habitación en su casa. Era, le explicó, un sótano pero tenía lavabo, váter y dormitorio. 
─ Para mi será un palacio, comentó agradecido. 
El recién llegado dijo llamarse Humberto Hahn Stropciski, aunque es posible que no fuese su nombre real. En Benidorm todos lo conocían como Hans. Más tarde se supo que había sido un miembro del partido nazi y de las SS y que no podía volver a Alemania por ese pasado. 
Paradojas de la vida: la ayuda del judío fue fundamental para el antiguo nazi. Hans pudo establecerse en Benidorm, en el que se integró perfectamente. Por su don de gentes se ganó la vida vendiendo inmuebles ya que la industria de la construcción destinada al turismo empezaba a despegar. Poco después un exmilitar, Eduardo Ubago, se instaló en Benidorm y con su título de Agente de la Propiedad Inmobiliaria creó la agencia Ubago con oficina situada en la calle Martínez Alejos. Fue la primera inmobiliaria oficialmente registrada en Benidorm. Hans era tan buen vendedor que Ubago acabó contratándolo. 

Sobre la vida de Marvelli y este grupo de alemanes en Benidorm Miguel Alberto Martínez Monge comentaba:
"Marvelli llevaba en su espectáculo unas mujeres alemanas gloriosas. Cuando ya vivía en Benidorm, algunas de las que habían trabajado con él recalaron aquí y acabaron casándose con gente de aquí. Marvelli […] se viene a Benidorm donde se habían establecido, además, algunos miembros de las SS. Uno de ellos compraba los objetos expoliados del Tossal de la Cala: monedas, vasijas, cualquier cosa que pudiera tener valor."  [11] 

Fue Hahn Stropciski el que compraba los objetos arqueológicos expoliados, sobre todo monedas ya que era un gran aficionado a la numismática. Lo confirmaba Pedro Zaragoza cuando, en carta a Julio Guillén Tato fechada el 12 de enero le informa que los objetos que encontraba el guardia civil Sr. Soler, "tal vez los mejores", los compraba Humberto Hahn (Archivo Municipal de Benidorm, exp. 5091/12). Pero da la impresión que también Marvelli participó de esta fiebre de compra de antigüedades: en la fotografía de su casa se ve, junto a la entrada, un ánfora que probablemente tiene su origen en el Tossal de la Cala. Al paraíso natural se unía el paraíso arqueológico... 

De entre esas mujeres que traía a Benidorm y que casaron con personas de la villa destacan Bárbara Gallas [13], Jutta Köhler y Marion, según informaba Rosa Marcet. Pero Marvelli, aunque en su instancia para acampar en Benidorm dice ser soltero, estaba casado y su mujer residía en Alemania. Al adquirir propiedades y tener que vender algunas de ellas necesitó la firma de su esposa y la trajo aquí.

Para ganarse la vida no se dedicó a su profesión de mago sino que recuperó la actividad de fotógrafo que había ejercido durante la guerra en el Norte de África. No pudo dedicarse a la fotografía profesional ya que en 1954 le negaron la autorizaron para ejercer la fotografía con fines lucrativos.  No pudo dedicarse a los reportajes de bodas, bautizos y otros acontecimientos, que para eso ya estaba Simeón Nogueroles, un oriundo de Villajoyosa que había montado su estudio fotográfico en 1947. 




Marvelli decidió que podía dedicarse a la fotografía por otro camino: retratando los paisajes de Benidorm y reproduciéndolos en postales, siendo el primero que patentó esta actividad en la ciudad. Montó su estudio en el Paseo de la Carretera, muy próximo a la confluencia con la Alameda. Vendía sus postales allí y en los hoteles.
Estas postales dieron a conocer en Alemania ese paradisíaco lugar que era Benidorm en aquellos años. El incremento del turismo alemán tuvo algo que ver con esta actividad de Marvelli. 

 

14. Playa de Levante de Benidorm fotografiada por Marvelli




15. La Cala de Benidorm en una postal de Marvelli.

 No le fueron mal las cosas ya que pudo construirse tres casas. 
Compró por un precio para él muy bajo una parcela hacia el centro de la playa de Levante y construyó allí un chalet de dos plantas con una dependencia en forma de torre de una planta. Era su residencia pero también funcionaba como hostal. Era un lugar de encuentro de artistas y hombres de negocios. 

 

16. Año1953-5: Residencia de Fredo Marvelli en Benidorm


Vendió esa casa y se construyó otra en la calle Primavera, en un terreno comprado a Diego Soria en el que edificó su chalet que también acabó vendiendo a unos holandeses. Su tercera residencia fue otro chalet de la playa de Poniente, a la altura del actual puesto de la Cruz Roja. 
Actualmente no queda ninguna de ellas. Todas se vendieron y sobre sus solares se levantaron bloques de apartamentos. Todo un símbolo de aquel Benidorm paradisíaco pero pequeño (6.202 habitantes en el año 1961) que dejaba paso a la gran ciudad edificada en altura (75.293 habitantes en 2013).

Marvelli fue un personaje peculiar que pronto fue conocido y admirado por todos los habitantes de Benidorm y así se recoge en algunas publicaciones. Una de ellas es la entrevista que publicaba el diario Información de 27-1-1957. Fue realizada en su domicilio de la playa de Levante y firmada por Vidal Masanet. El artículo no dice gran cosa sobre  su actividad en Benidorm e insiste más en su actuación en el norte de África, pero es una prueba de la fascinación que el personaje despertaba:

"Vive en Benidorm el que fue "mano derecha" del Mariscal Rommel.
En la deliciosa población de Benidorm, tan frecuentada por el turismo internacional, vive desde hace algún tiempo un hombre que si ahora pasa inadvertido, hace unos años, ─tantos como para remontarnos al período de la última guerra mundial─ fue famoso y constituyó uno de los grandes resortes de la estrategia bélica puesta en práctica por Alemania. Este hombre, cuyo pasado llena un libro de atractivos episodios, y cuya acción casi le define como una gran figura legendaria, fue un día jefe de los servicios particulares de del famoso marisca Rommel de renombrada personalidad durante la citada guerra. Este hombre, repetimos ahora residente en Benidorm, tiene fama de ser un "mago" y tal es el poder de su magia, que fue esta la que tan destacado papel ejerció en el desempeño de las funciones propias de su antiguo, celebrado y tan recordado cargo. Se llama Marvelli.  

Un Mago en la Guerra Mundial
A Marvelli le visitamos en su hotel de Benidorm, un edificio frente al mar. Nos recibió una bella mujer alemana. Mientras nos anunciaba y hacíamos una breve espera en el confortable recibidor, una colección de fotografías, que adornan con gracia el "hall", nos revelaban la personalidad del personaje buscado. Marvelli es de regular estatura, usa gafas y su gesto es de una manifiesta vivacidad, así como su mirada que sin dejar de ser ágil, se pierde a veces en lo distraído para mirar luego en forma penetrante. Nos pareció un "brujo" ─más que un mago─ elegantemente vestido. Habla correctamente el español, pero con una dicción que no oculta su condición de alemán. Marvelli, cuando nos recibió, se disponía a salir de viaje. Aplazó la salida media hora, hasta el tiempo que le fue posible, y nos prometió que tendríamos ocasión de ahondar sobre su inquieto pasado en la próxima visita, para la que determinó una fecha. 

Cómo actuaba.
Este hombre, que fue la mano derecha de Rommel, dentro de su habilidad indiscutiblemente polifacética, cultiva y ha demostrado ser un excepcional fotógrafo, porque también con la cámara sirvió al mariscal Rommel. En una de las fotos colgadas de las paredes, aparece Marvelli vestido de árabe. Le identificamos porque el mismo Marvelli nos los dijo.
─ ¿También hizo de espía?
─ De todo tuve que hacer. No deja de ser un modo de combatir. Con esa indumentaria y debidamente caracterizado, de nuestras posiciones pasaba a las del enemigo, y allí cumplía delicadas misiones militares. 

Su poder de hipnotizador.
El hombre que por ser de confianza asumía la jefatura de las decisiones del gran militar Rommel, nos muestra un gran tomo de recortes de periódicos y revistas, con abundantes ilustraciones. Nadie sería capaz de poner en duda la fama de Marvelli en Alemania. Por lo que se desprende, con su "magia" coadyuvó a la consecución de muchos éxitos. La superstición árabe veía en este alemán, caracterizado de árabe, un anunciador de catástrofes. Marvelli vaticinaba... intencionadamente, sugestionaba a la gente, a los soldados árabes, a los jefes. De las debilidades del enemigo se aprovechaba el ejército alemán. Marvelli "dividía" -dividir es vencer- intrigaba y creaba en campo contrario una legión adicta. Rommel le distinguía.
─ Ya hablaremos otro día, nos dice Marvelli 
Y nos brinda una sesión de "magia" mientras la bella alemana lleva unas copas de licor. Marvelli hace desaparecer cuanto hay en la mesa. También desaparece el cigarrillo que tenía en la mano. Lo saca del bolsillo de nuestro compañero, Ángel García. Diabluras de mago. De su habilidad podría hablar la población de Altea. Actuó en un teatro a beneficio de los pobres. A este hombre no le asustan las tablas, porque fue profesional. Antes y después de la guerra."

Antonio Yañez [12] ofrece otra referencia sobre Marvelli que resulta fantasiosa y carente de fundamento. Habla de la existencia de un tesoro del III Reich oculto en el fondo de la Bahía de Benidorm y lo relaciona con la figura de Marvelli, al que considera un espía:  "¿Habría alguna relación entre el supuesto tesoro guardado en Benidorm con la presencia del veterano espía [Marvelli] al que se refiere el reportaje del que en estas páginas nos hacemos eco?".

Una prueba de que su nueva vida en Benidorm satisfacía plenamente a Marvelli es que abandonó la magia profesional en 1955 al vender al mago Olof Becher (1933-1982) toda su parafernalia de magia y el derecho a usar el nombre artístico de Marvelli Jr. 
No obstante Marvelli llevó a cabo algunas actuaciones, pero lo hizo con finalidad totalmente altruista. Por ejemplo en enero de 1954 ayudó a recaudar fondos para la restauración de la Capilla de la Virgen del Sufragio participando en una función del Cine Ronda.


17. Fotografía realizada por Quico (Francisco Pérez Bayona) del cartel que anunciaba una función benéfica celebrada en el Cine Ronda a favor de la restauración de la capilla de la Virgen del Sufragio. Marvelli fue uno de los que actuaron en ella, de forma desinteresada como todos los demás.


En 1961 el Boletín Municipal de Benidorm del mes de noviembre publicaba la siguiente reseña sobre Marvelli: "Marvelli-Rommel. Un grato encuentro entre dos antiguos amigos de armas ha tenido lugar en nuestra villa. El hijo del famoso mariscal Rommel, de paso por España, estuvo en Benidorm a dar un abrazo a un viejo compañero de afanes, ilusiones y esfuerzos, su compatriota y ya benidormense de adopción Marvelli, al que nuestra villa debe algunas de sus más sugestivas versiones fotográficas. Seguro que los dos amigos brindaron con cerveza de su país para celebrar el feliz reencuentro."
 

 A mediados de la década de 1960 Marvelli traspasó también su negocio fotográfico a Rueck. Le cedió tanto la tienda del paseo de la Carretera como la patente de las postales. Foto Rueck SL se convirtió en una destacada empresa cuyas postales en color constituyeron durante muchos años uno de los símbolos de Benidorm y difundieron su imagen por toda Europa. 

Marvelli estaba en el Principado de Andorra cuando le sobrevino la muerte el 6 de mayo de 1971, al día siguiente de celebrar su 68 cumpleaños. Fue enterrado en Benidorm según Alain Denis.





Fuentes de información:

[1] Lista hoteles de Benidorm y sus precios en un folleto de 1966.

[2] En http://cartas56.blogspot.com.es/2014_01_23_archive.html.  .

[3] Juan-José Chiner "Los hoteles del Paraíso 1954-64", pág. 32.

[4] https://jdiaz474.wordpress.com/2010/12/13/el-turismo-aleman-que-se-fue/

[5] "Benidorm en cifras" año 2014. Ayuntamiento de Benidorm.

[6] Algunas de esas fotografías están disponibles en internet en el grupo "Benidorm200" de Facebook.

[7] "FREDO MARVELLI, le Roi des manipulateurs en Espagne" por Alain Denis. Disponible en http://www.libros-carteles-ilusionismo.com/2014/05/fredo-marvelli-le-roi-des-manipulateurs-en-espagne-par-alain-denis/

[8] La información sobre la presencia de Marvelli en Benidorm en las décadas de 1950 y 1960 procede fundamentalmente del testimonio oral de Jaume Climent Such y su esposa. 

[9] Biografía de Marvelli en: http://www.marvelli.de/Vita.html

[10] https://www.youtube.com/watch?v=MYc3zgFp3AE.

[11] "Benidorm al cor i al visor", año 2002, pág. 22

[12] "Historias y leyendas de Benidorm", página 315.

[13]  Según escribía una comunicante, que quiere mantener el anonimato,  Barbara Gallas estuvo de niña en Berlín. Durante la segunda guerra mundial ella y su familia tuvieron que esconderse de los nazis y rusos. Ella era una de las jóvenes alemanas que llego a Benidorm a principios de 1953 en la caravana Marvelli. Ella vino desde Berlín pasando primero por Italia. Le ayudaba a preparar sus actuaciones y ponía la música de fondo. Aquí conoció al que  fue su marido y ya no abandonó esta ciudad.Tenia 23 años  y ahora 85.



martes, 30 de diciembre de 2014

Benidorm y las almadrabas.



Francisco Amillo


El interés de los lectores de este blog por el tema de la almadraba ha sido evidente: "El arte de la almadraba según el arráez de Benidorm Jaime Pérez Zaragoza" con algo más de 1.300 visitas ha sido la entrada más solicitada en los dos años que lleva en internet. Por tanto he creído que sería interesante para los lectores ampliar la información sobre la almadraba de Benidorm incluyendo algunos datos sobre su historia.

La almadraba de Benidorm, actualmente desaparecida, ha sido una actividad de gran relevancia social. Y no sólo en esta localidad sino en otras muchas del litoral español en las que se contrataba a los almadraberos de Benidorm por su buen hacer profesional.
A lo largo de los siglos esta actividad ha dado trabajo y sustento a un sector numérica y socialmente importante de sus habitantes, bien trabajando directamente en ella o bien en actividades auxiliares. En la toponimia de Benidorm han quedado nombres que nos recuerdan esa actividad: el edificio Almadraba en el Rincón de Loix, construido sobre el solar del almacén de la antigua almadraba; la cala del mismo nombre; la playa de la Chanca o Xanca, que nos recuerda que allí estaba la "chanca" o almacén donde se troceaba y salaba el atún; la calle del Pal, o lugar donde se elaboraban el cáñamo y el esparto para las cordelerías que necesitaban las redes y cuerdas de las almadrabas...

La almadraba de Benidorm fue una de las primeras en desaparecer pero desde entonces  han ido desapareciendo poco a poco la mayoría de las almadrabas españolas hasta quedar reducidas a cuatro en el momento actual. Ojalá este artículo ayude a mantener el recuerdo de una pesca tradicional, muy sacrificada por su gran dureza y por exigir una extrema habilidad a sus protagonistas, permitiendo que durante siglos muchísimas familias de Benidorm y de otras muchas localidades encontraran en ella su bien ganado sustento...







La actividad pesquera aparece documentada en Benidorm desde sus orígenes como villa cristiana a principios del siglo XIV. En su documento fundacional, la Carta Puebla otorgada por Bernat de Sarrià en 1325, se hace referencia a ella. En ese texto se cita también la piscaria o pesquería de Albalat, que probablemente fuese un lugar para pescar atunes, dado que estos animales se capturaban desde la antigüedad. 

En Benidorm la pesca de varias especies, incluido el atún, también aparece citada en otros documentos de los siglos XIV y XV pero su importancia y su proyección fuera de los límites de nuestra ciudad vienen a partir del siglo XVI con la introducción de una nueva técnica de pescar atunes, la almadraba.

Este aspecto de la historia de Benidorm está bien estudiado con muchos trabajos de excelente calidad. Destacan las aportaciones de Manuel Oliver Narbona, Julio Guillén Tato, Carlos Llorca Baus, Francesc X. Llorca Ibi y el interesante trabajo mecanografiado que con el título “La almadraba” redactó en 1987 Jaime Pérez Zaragoza, “El Besò”, que fue capitán de la almadraba de Cabo Espartel de 1953 a 1970.  Para conocer la vida diaria de la almadraba y de los almadravers son muy importantes las aportaciones de Miquel Soldevila Lloret, último arráez de la almadraba de Benidorm, y de Francesc Soldevila Sebastián.




Origen de la almadraba de Benidorm.

La pesca del atún se documenta en Benidorm desde el siglo XV. La referencia más antigua es una prohibición parcial de pescar fechada el 6 de marzo de 1403, lo cual permite suponer que ya se pescaba en años anteriores, como mínimo desde finales del siglo XIV. La conocemos gracias a su publicación y transcripción por Pere Maria Orts i Bosch. Nos explica que se autorizaba a los lugares de “Dénia, Exàbea, Calp, Altea e de Benidorm” para que pudieran “pescar ab tonnayres e altres qualsevols arts”  sólo durante la cuaresma de dicho año para aliviar la carestía de pescado que padecía la ciudad de Valencia. 
También transcribe otro documento del 2 de marzo de 1405, donde se indica que estaba prohibido pescar con “exàrcies de tonnayres en los mars dels lochs nostres de Exàbea, Calp, Altea e Benidorm” pero se permite pescar en aguas de Benidorm durante los meses de marzo, abril y mayo en el tramo comprendido entre la casa de la Sal y la cala de n’Aguiló (actual cala de Finestrat), la zona que los "atalladors" podían vigilar.

Según Quereda Sala en ese siglo las artes de pesca que se calaban eran propiedad de los Duques de Gandía, que también eran señores de Benidorm. Como hemos podido comprobar en los dos documentos citados se trataba de la técnica de la tonnayre o tonaire, nombre que derivada de la palabra valenciana tonyina, que significa atún. Como ya indicaba Sañez Reguart en el siglo XVIII, no era la almadraba propiamente dicha. 



Atún de 500 kg capturado el año 1952

La intensificación de la pesca del atún se producirá en el último tercio del siglo XVI gracias a una nueva técnica que algunos eruditos bautizaron como "cetaria" pero  que los pescadores denominaron almadraba y ese es el nombre que ha perdurado. 
Según Oliver Narbona, ante los beneficios tan grandes que obtenían los duques de Medina Sidonia de su privilegio de pesca en Andalucía, los duques de Gandía consiguieron de Felipe II el privilegio, para sí y sus descendientes, de "la peysca de les tonyines en els mars del present Regne", es decir del reino de Valencia. El documento que lo otorga data del 19 de junio de 1577 y se conserva en el Archivo del Reino de Valencia (Llibre Provincial 1190, fols. 276-278): “Privilegi Real fachendi en favor del Magnifich Hierony Salvador menor sobre la peysca de les tonyines en les mars del present Regne [...] en los meses de abril, mayo y junio [...] por espazio de diez años”. La condición era pagar a la Regia Corte medio diezmo de todos los atunes, reservándose también el tercio diezmo de la Iglesia. 

No se usa aún la palabra almadraba, apareciendo en su lugar las expresiones “nuevo artificio” y “artificio” o “ingenio” y se indica que fue introducido por pescadores sicilianos. Está claro que se trataba de un arte fijo para pescar atunes que incluía novedades técnicas por las que se le consideraba un arte no usado hasta esa época en los mares del Reino de Valencia.
Debía ser la almadraba que se deja calada toda la temporada, puesto que hasta aquel momento el “cóp” o copo se sacaba cada día a tierra. La comarca de la Marina se mostró como un lugar adecuado para el ingenio siciliano, tanto por la configuración de la costa como por la existencia de unos marineros que, al menos desde finales del siglo XIV, ya capturaban el atún con la técnica del tonaire. 


Sañez Reguart: Alegoría de la pesca con el mar Mediterráneo y el Atlántico a sus lados. 


En esta época tenemos el memorial de Pedro Gámir de Villaespesa del año 1589, citado por Oliver Narbona, que nos informa sobre los diez primeros años de la almadraba.
Según indica, la primera se caló el año 1579 en el puerto de Moraira con resultados decepcionante: “por ser mal platicos el Ray [arráez] Siciliano y marineros en estas costas y por hun pescado belmarino que huvo y por no sacar ningun bonitol de los quales huvo alli muchos, no se bolvio a piscar en dicho lugar por no ser siguro de moros”. 
Al año siguiente, 1580, calaban una almadraba en Benidorm y el resultado fue algo mejor pero tampoco el esperado: “se capturaron bastantes peces, aunque ningún bonito porque aún no sabían pescarlos los sicilianos”.

Un problema grave de esas primeras almadrabas era la inseguridad por el constante peligro de los piratas berberiscos. Por eso, cuando los sicilianos instalaron la almadraba de Moraira se les consideró unos suicidas. Y no les faltaba razón: la almadraba de Benidorm fue atacada por los turcos el 1581 y la de Calpe fue saqueada por tres naves berberiscas en 1589. Los pescadores, que faenaban con regularidad durante la temporada del atún, tenían que hacerlo con grandes precauciones y poniendo a buen recaudo personas, artes y embarcaciones una vez terminada la faena.

Pero el peligro no desanimó a los pescadores que, un año después de la captura de sus compañeros en Benidorm, volvían a calar la almadraba en la punta del Cocó (o del Alcocó) de Villajoyosa. Pedro Gámir decía que el beneficio que se podría obtener por esa almadraba de retorno era de 15.000 libras.

Fueron probablemente los pescadores de atunes, primero con tonaires y luego con almadraba, los que en el siglo XVI se instalaron en el recinto amurallado de Benidorm durante la temporada de pesca. Lo mantuvieron como lugar habitado durante los meses de la temporada pesquera porque el lugar había sido abandonado por sus habitantes y el municipio había sido absorbido por Polop como mínimo desde 1510. Hay numerosos testimonios de este hecho destacando el del virrey Vespasiano Gonzaga que en 1575 decía: "Havia dentro casas las quales agora estan derruidas todas. Y solo un meson ay para pescadores.

A partir de dicho siglo podemos seguir la trayectoria ascendente de la almadraba en la Marina Baja por las referencias explícitas de varios autores y por las quejas sobre ella del resto de pescadores. El ingenio de los almadraberos de Benidorm y la protección de la Corona hizo que tuviera una rápida evolución.

Buscando mayor rentabilidad los duques fueron sustituyendo los capitanes sicilianos por gentes de Benidorm y Villajoyosa por ser una mano de obra más barata. Los beneficios fueron tan altos que el rey Felipe III se interesó por esta técnica. Según señala Pere Maria Orts, en una visita que realizó el monarca a Jávea en 1599 visitó las almadrabas y concedió a su valido Francisco Gómez de Sandoval-Rojas, más conocido como el duque de Lerma, que también era marqués de Denia, el privilegio de explotar las diecisiete almadrabas del Reino de Valencia, figurando entre ellas la de Benidorm. A través de esta familia, a fines del siglo XVII, pasarían a la casa de Medinaceli.

En el siglo XVII disminuye la documentación referida a las almadrabas en general y a la de Benidorm en particular. Así Gaspar Escolano, que describe la isla y el castillo de Benidorm, no dice nada sobre su almadraba. Eso no significa que hubiese desaparecido y, aunque con menos intensidad, debió continuar. 
Es posible que la crisis económica que caracteriza a la primera mitad de esa centuria, propiciada por la despoblación de la comarca, influyera en este hecho: menos población implica menos demanda y por tanto menos interés en capturar atunes. 
Hay otro hecho a tener en cuenta. Según señala Sañez Reguart, en el siglo XVI se hicieron grandes capturas y después disminuyeron. Es posible que al factor demográfico  se sumara el de la escasez de atunes por sobrepesca. 

A mediados de siglo sí que hay una referencia a la almadraba en la toma de posesión del señorío de Benidorm por el procurador de Beatriu Fajardo de Mendoza. Sólo se alude a ella y no se la describe porque no pertenecía a los señores de Benidorm. Esta almadraba tenía una “xanca” o chanca, un almacén donde se troceaba y se salaba la porción del pescado que no se consumiría en fresco. Estaba situada en la playa de Levante, a unos cien metros de la plaza del Torrejó, una zona que entonces quedaba en las fueras de la población.
Conviene recordar que en aquella época, en la que no se disponía de técnicas de congelación o enlatado, una de las formas más usuales de conservar el atún para poder venderlo a las poblaciones del interior era precisamente conservarlo en sal. Con esta técnica se obtenían diversas piezas de salazón como ventrescas, lomos, solomillos, mojamas y huevas que podían exportarse a regiones muy alejadas. La cuaresma, con su prohibición de la carne, era una época de mayor consumo.

En 1666 se produjo un hecho decisivo para Benidorm: su repoblación por Beatriz Fajardo mediante su Carta Puebla y la intensificación de la economía agrícola gracias al regadío del Riego Mayor del Alfaz creado por dicha señora territorial. Este súbito renacer de la agricultura no disminuyó la importancia de este sector pesquero, sino que lo estimuló porque incrementó la demanda.



Fragmento del mapa del Reino de Valencia de 1693 "El Reyno de Valencia dividido en svs dos gobiernos que son Valencia y Orihvela y dos Tenencias, que son Xátiva y Castellón"  en el que figura el litoral de la Marina Baja. La isla de Benidorm aparece desproporcionada.



La almadraba de Benidorm en el siglo XVIII.

En el siglo XVIII la producción agrícola de Benidorm creció considerablemente, tanto que se roturaron todas las tierras aptas para el cultivo hasta que se agotaron. Se hicieron grandes esfuerzos para cultivar las laderas montañosas mediante sistemas de abancalamiento, pero sus rendimientos eran muy bajos. A partir de ese momento la agricultura no podía mantener una población que también estaba en continuado crecimiento. Por eso las actividades marítimas, y de forma especial las almadrabas, fueron el sustento de muchas personas.  

A lo largo de ese siglo la almadraba de Benidorm se convirtió en una de las más importantes del Reino de Valencia. En 1783 se escribía sobre Benidorm: “En su mar se pesca copia [cantidad] de pescado mui sabroso. Pero lo que le hace célebre y conocido en todo el reyno es su almadraba, en que se cogen muchos atunes”. Y poco después, en 1785 Josef Castelló reforzaba este concepto: “se coge crecido número de atunes particularmente en las almadrabas de Denia y Benidorme”.

También se produjo el dominio de la técnica de la almadraba por parte de los benidormenses. Un dominio que acabó extendiéndose a cincuenta y cuatro almadrabas situadas a lo largo de las costas atlántica y mediterránea hasta Sicilia, el último rincón del Mediterráneo donde llegaba el atún en cantidades comercialmente significativas.  
Benidorm había adquirido una indiscutible reputación como la localidad más experta en el arte de la almadraba, tanto que la casa de Medina-Sidonia tenía contratados almadraberos de Benidorm para sus almadrabas del sur de la Península. 

El dominio de este arte de pesca hizo destacar a los benidormenses sobre el resto de poblaciones mediterráneas, tal como señala Cavanilles: “tienen los de Benidorm una fuente de riqueza en el mar. Ocupados desde tiempo inmemorial en la pesca del atún, conocen á fondo las maniobras de tender las almadrabas ó redes para coger más atunes en un tiempo determinado: saben con preferencia á otros prácticos, y notan los atunes que van entrando en los sitios que les tienen preparados para que no se escapen. Y como tienen la reputación bien sentada de ser ellos los mas diestros de la costa, tambien son ellos los escogido para tender las ocho almadrabas que hay desde Tortosa a Cartagena. Salen regularmente a esta pesca 150 hombres, que en quatro meses ahorran cada uno 600 reales; y ademas otros ocho con el nombre de Arraez o Capitanes, que tienen el séptimo de lo que se pesca en la temporada; y un doblado número de subalternos, volviendo después todos bien recompensados.

Este excelente concepto en que se tenía a los almadraberos de Benidorm aparece recogido por otros muchos autores que con posterioridad se han ocupado del tema, como por ejemplo Madoz, Pérez Zaragoza, Oliver Narbona o Llorca Baus. En general todos los escritores que se refieren a la almadraba no han dejado de mencionar el absoluto señorío de los almadraberos de Benidorm en dicho arte de pesca.

En este siglo hay abundantes referencias a la almadraba que se calaba en Benidorm. Destaca la obra "Relaciones geograficas, topograficas e historicas del Reino de Valencia" del año 1775, cuyo autor es el famoso geógrafo Tomás López de Vargas Machuca. Se trata de la recopilación de las respuestas dadas por personas seleccionadas de diferentes poblaciones a un cuestionario sobre geografía e historia repartido en 1774, que sirvieron para elaborar el mapa del Reino de Valencia del año 1788.
En dichas "Relaciones..." se dice:  “A poca distancia, siguiendo la costa de Levante, se entra en la playa de Benidorm, muy arenosa, y a una milla de su Cierzo está la población y castillo de Benidorm, habitado oy de más de 400 vecinos, con algunas embarcaciones de tráfico y comercio y otras para diferentes pesqueros, que exercitan, no sólo en su playa, sí también en la isla de su nombre, que está a media legua de distancia dentro del mar, por la parte del Sur; y siguiendo la playa arenosa hasta el rincón nombrado de Oix, en cuya inmediación y sitio se planta almadrava, de avenida para la pesca de atún y otros pescados que en ella se cogen, la que pertenece por privilegio a la Casa de Medinaceli."

Muy importante es también el “Inventario de la almadraba de Benidorm de 1781” que se encuentra en los Protocolos Notariales de Benidorm y del que dio noticia Carlos Llorca Baus. Hay una detalladísima enumeración de sus elementos y del valor de cada uno. El sacerdote benidormí Joseph Orts era el arrendatario y encargaba al también benidormí Antonio Bayona que la dirigiera como arráez.




El erudito Francisco Pérez Bayer escribía en 1782 refiriéndose a Benidorm: “Junto a esta villa hay una almadraba, o pesca de atunes, que a la sazón que pasábamos descargaba los que acababa de coger en gran copia, y estaba mucha gente empleada y a la vista de esta maniobra.

Destaca también en este siglo la descripción minuciosa de la almadraba del Rincón de Loix realizada por Antonio Sáñez Reguart que estuvo en Benidorm el año 1786 como comisario real de Marina de Guerra. Gracias a la reseña y dibujos que hace en su “Diccionario Histórico de los artes de la pesca nacional” (1791) podemos saber con precisión cómo era este arte a finales del siglo XVIII. Señaló la pertenencia de la almadraba de Benidorm a los duques de Medinaceli, que se armaba a primeros de febrero y duraba hasta el 15 ó 20 de junio. Trabajaban de 38 a 40 hombres dirigidos por el arraix y el sotarraix, que tenían como salario el 7% del producto de la pesca indicando que si el año era malo los marineros no cobraban nada, habiéndose de conformar con el pan y el vino que les daban cada día.

En 1795 un 14% de la población trabajaba directamente en la almadraba, sin computar la que se dedicaba a labores de cordelería, redes y mantenimiento.



La almadraba en el siglo XIX.

A principios del siglo XIX  tenemos un informe del Comisario de Guerra Don Felipe Orbegozo para el Ministerio de Marina, con fecha del 9 de julio de 1803. En él se describen las principales almadrabas de la península figurando entre ellas la de Benidorm. 
Indica que el duque de Medinaceli subastaba al mejor postor el alquiler de la almadraba por cantidades que oscilaban entre los 8.000 y 9.000 pesos anuales. En esos años algunos particulares que se hicieron con el arriendo sólo obtuvieron lo justo para cubrir gastos. Esta baja rentabilidad contrasta, según Orbegozo, con los altos beneficios obtenidos en los años anteriores por el arrendador francés Labbedie: "Parece ser que escasamente ha producido su pesca en el tiempo que ellos la tienen, que será unos tres o cuatro años, para cubrir todos los gastos, y que los veinte años anteriores que un francés tuvo de su cuenta esta empresa, se hizo poderoso con más de 20.000 pesos que ganó en ella". 




En ese mismo año de 1803 el viajero alemán Christian August Fischer publicó el libro "Cuadro de Valencia" (Gemälde von Valencia) escrito después de haber recorrido nuestro país entre 1797 y 1798. Por tanto refleja la situación de Valencia a finales del siglo XVIII. En su entrada sobre Benidorm dice que los pescadores de esta localidad sobresalían por su singular habilidad en la pesca de los atunes y por eso se les escogía habitualmente para las almadrabas anuales desde Tortosa a Cartagena. También explica cómo se practicaba la pesca del atún en Benidorm: 
"Benidorm.
Pequeño lugar costero bien construido y densamente poblado, cuyos habitantes pueden considerarse fácilmente los mejores pescadores de toda la provincia de Valencia. Especialmente famosa es su habilidad en la gran pesca de atún, razón por la que se les suele buscar preferentemente en las almadrabas anuales desde Tortosa a Cartagena. 
El atún es conocido, al menos se encuentran ilustraciones y descripciones de ellos en todos los tratados. Recuérdese que es uno de los llamados peces migratorios que nada siempre en grandes bancos y que, especialmente en la época del desove, se mantiene cerca de la orilla. Este instinto migratorio de los atunes ha llevado a la invención de las almadrabas, en cuya disposición son nuestros expertos pescadores de Benidorm auténticos maestros.
Una almadraba consiste en un cerco de grandes redes que se suele hacer a unas doscientas brazas de la costa. La almadraba más pequeña debe tener como mínimo ciento treinta brazas de largo y de dieciocho a treinta brazas de ancho; debe, así mismo, estar hecha con las mejores y más fuertes redes de esparto. [En nota al pie dice: "Estas redes se hunden en el agua con grandes piedras a entre veinte y veinticinco brazas de profundidad, se anclan y se mantienen a flote mediante balsas de corcho].
A continuación se la subdivide en las llamadas cámaras que son cada vez más pequeñas y están unidas por aberturas apropiadas. De éstas es la postrera, la llamada cámara de la muerte, la más angosta e importante.
Se ve con facilidad que se trata de atraer los atunes a la trampa, algo que se puede hacer sencillamente con una así llamada pared. Ésta consiste en una red estrecha que se extiende desde la orilla hasta la entrada de la almadraba y se fuerza a los atunes a entrar en ella por medio de barcas estacionadas, cebos, etc.
Así entran, pues, los atunes, a menudo quinientos, seiscientos o más, primero en el paso y desde ahí en la almadraba, donde, estrechando progresivamente la trampa, se les lleva de una cámara a otra. Esto, sin embargo, ha de hacerse con gran cuidado, hasta que finalmente se los ha aprisionado por completo en la última cámara, la llamada cámara de la muerte, que también tiene el fondo cubierto con redes resistentes.
Ahora se les deja salir uno tras otro por una pequeña abertura y se los mata con habilidad de un golpe de manera que puedan aprovechar su propio impulso para saltar al barco.
Éstas son las almadrabas, un arte para el que se prefiere a nuestros pescadores de Benidorm antes que al resto de sus paisanos. Se les paga tan bien por ello que hasta el más simple peón tras cuatro o cinco meses de temporada [Nota al pie: "De abril a septiembre] se lleva a casa como mínimo seiscientos reales.
Es fácil encontrar ocasión de ver una pesca de este tipo. Depende sólo de una carta de recomendación del comisario de Marina o incluso de una propina de algunas piastras al arráez o capitán de un barco. Quien entonces se provea de media docena de botellas de vino y refrigerios similares, estará completamente satisfecho con sus días.
Y de hecho la vista de una almadraba es un espectáculo interesante y vivo. Todos los barcos se sitúan alrededor de la pared, todas las manos están ocupadas con las redes, de todos lados se oyen órdenes y gritos de alegría.
En vivos círculos, con saltos constantes van los grandes peces tumultuosamente hacia la almadraba y, cada vez más estrechos, llenan enseguida por completo el espacio interior con sus tremendas aletas.
Así saltan y nadan con exuberancia ligera entre ellos hasta que finalmente la almadraba se estrecha al máximo y llega el momento decisivo de la pesca.
Los barcos se sitúan en la parte posterior de la red, donde se ve a los peces nadando en círculos unos sobre otros. En este momento, el timonel da la señal, se abre la trampilla de la red, el arráez blande su hachuela y golpe a golpe, como elevados por una fuerza mágica, van saltando los peces uno tras otro al barco que se balancea.
El mar ondea refulgente bajo el sol y de las olas amables emana un suave frescor. Todo está vivo, todo está en movimiento, hasta donde llega la mirada se ve el mar cubierto de hombres. Pero, ¿qué sentido tiene hacer una descripción cuando el inmortal Vernet ya nos ha dado un grabado magnífico? [La pêche du thon]


 
El pintor Josef Vernet al que alude Fischer en este texto fue un gran paisajista especializado en marinas. Con el título "La pêche du thon" tiene este óleo y un grabado.

Aparte de esta pesca de atún, los habitantes de Benidorm se dedican también a la pesca de sardinas. También ésta tiene sus propios encantos y se hace aún más interesante con miles de pequeños detalles. Los forasteros amantes de estas tareas podrán entretenerse tres, cuatro días estupendamente en Benidorm.
Por lo demás, lo que merece algo de atención en el pueblo mismo es la laboriosidad de las mujeres que se encargan de las tareas del campo y son campesinas extremadamente lozanas."

Mas adelante en un artículo dedicado a las ermitas da una curiosa noticia sobre un ermitaño que vivía sobre una roca, sin especificar si era la algún punto de Sierra Helada o bien el Tossal de la Cala: "Una tercera ermita se encuentra junto a Benidorm, donde vive un viejo marinero irlandés que no ha bajado de la roca desde hace veinticinco años. Se le venera como un oráculo a causa de sus vastos conocimientos sobre los bancos de atunes y gracias a ello se le abastece con abundantes alimentos. Según sus observaciones, los atunes se desplazan en líneas paralelas hacia la costa, etc."






En este siglo XIX surgen en España varios diccionarios geográficos y estadísticos con datos de todas sus poblaciones. Eso nos permite conocer detalles interesantes sobre Benidorm. 
Uno de de ellos es el de Sebastián Miñano Bedoya autor del "Diccionario geografico-estadistico de España y Portugal" (1826-29). Su información sobre la almadraba es escueta pero al menos nos confirma su continuidad en el tiempo:  "Pesca de atun en una pequeña almadraba". Esta alusión a su pequeño tamaño es importante y nos indica que en los siglos XIX y XX en el Rincón de Loix no se calaba una verdadera almadraba sino lo que Llorca Baus califica de "almadrabilla"
Unos años más tarde Francisco de Paula Mellado en su "España geográfica, histórica, estadística y pintoresca", del año 1845 describe el pueblo y su producción agrícola acabando con una información que también resulta extremadamente escueta: "Sus habitantes se dedican a la pesca del atún".

Poco después, en el famoso Diccionario de Pascual Madoz (1846-1850), se da una información mucho más completa sobre Benidorm, tanto que se ha convertido en un clásico de la historiografía de esta población. Valora muy positivamente la importancia de las actividades marítimas de Benidorm  y sobre la pesca del atún dice: "se ejercitan principalmente los vecinos de esta villa en la pesca, de que es muy abundante su costa y el islote; por su grande inteligencia en las almadravas [sic] que se usan para cojer [sic] los atunes, son ellos los que arman cuasi todas las de la Península, y en la misma desembocadura del río Torres tienen calada una, que es bastante abundante en esta clase de pescado". 
Este autor señala también la exportación de piezas de esparto, es decir cordelería de ese material, imprescindible en las almadrabas ya que la mayor parte de las redes era de ese material. Así lo explicaba Sañez Reguar: "La Almadraba [...] es en su todo, como ya se ha insinuado, una crecida porcion de redes de esparto, y algunas de cáñamo". 
Con cáñamo se elaboraban las redes para las levantadas o levadas del atún y algunas cuerdas más delgadas. El recuerdo de esta práctica ha quedado fosilizado en la toponimia: la partida del Amerador nos indica el lugar donde el cáñamo se ponía a macerar en una especie de balsa o poza, amerador en valenciano, antes de poderse trabajar. Podía utilizarse agua dulce o del mar que debía cubrir completamente el cáñamo para lo cual se colocaban piedras entre los haces de dicha planta. Debía estar alejado del casco urbano porque sus vapores se consideraban malsanos. Por esa causa la partida del Amerador se encuentra muy próxima al Rincón de Loix. Pasqual Almiñana reproduce un fragmento de una reunión de la Junta Municipal de Sanidad del año 1910 en la que se deniega el permiso para construir otro "amerador" en la Cala por el peligro que suponía para la salud pública: "autorización para establecer en la playa de la Cala de este término municipal un amerador para esparto cocido [...] Enterados los Srs. de la Junta despues de la consiguiente deliberación y considerando entre otras causas perjudiciales á la salud pública que la amaceración del esparo produce al fermentar y descomponerse emanaciones pútridas é infecciosas que dan lugar afecciones palúdicas alcanzando su acción a grandes distancias, [...] se acordó por unanimidad no procede conceder la autorización solicitada". 
Tanto el esparto como el cáñamo se elaboraban en el almacén o "pal", cuyo nombre también ha perdurado hasta la actualidad en la calle homónima. 
En la elaboración de las redes la mano de obra femenina fue fundamental. Algunos tipos de redes podían elaborarse en las casas particulares (matador, corona y safina) pero otras, por sus grandes dimensiones, debían hacerse en el pal o en las calles que en aquella época no tenían tráfico rodado. Las materias primas podían venir de Villajoyosa (la piola de cáñamo) o de Altea (esparto). 
Las redes se enviaban a Alicante mediante "el Trenet" y de allí se embarcaban para llevarlas a su destino ya que Benidorm, más que atender a la demanda local, servía a otras almadrabas andaluzas o marroquíes. La almadraba valenciana de Tabarca también se suministraba de las redes de esparto y cáñamo de Benidorm y Villajoyosa.



Mujeres de Benidorm reparando las redes en la década de 1950


Gracias a una serie de documentos encontrados por Llorca Baus en el Archivo Álvaro Bazán tenemos algunas noticias sobre esta almadraba de Rincón de Loix.

En junio de 1858 Joaquín Barceló solicitaba el establecimiento de una almadraba como "sostén de algunos matriculados [marineros] con sus familias, que por su avanzada edad se ven privados de emplearse en la navegación, y servirá de estímulo y proporción de ocupar a sus hijos jóvenes que desde sus más tiernos años se dedican a esta clase de faenas de mar". 

En 1865 Vicente Soria solicitaba en una instancia a la reina continuar con el arriendo debido a "las pérdidas que ha sufrido en los dos últimos años de su calamento, tanto por la escasez de pescado como por los extraordinarios temporales que han ocurrido en dicha época [meses de mayo y junio], teniendo precisión de fabricar nuevo cuerpo de almadraba y otras redes que han sido muy costosas."

En 1870 hay varias licitaciones para la "madraveta" de Benidorm y gana el concurso Felipe Ortuño y Llorca pagando 251 pts y 50 céntimos por temporada. Continuó con el arrendamiento durante 15 años consecutivos.




En 1880 la comarca de la Marina atravesó una grave crisis por falta de cosechas a causa de una gran sequía que se prolongó varios años. Pedro María Orts Berdín escribía en 1880 que la citada sequía había afectado también a la almadraba de Benidorm, que había visto disminuir enormemente sus capturas. No indica la sobrepesca como una posible causa. Según ese autor:  "pero hoy la almadrava, que venía funcionando desde muchos siglos, ha desaparecido; los sardinales, las pesqueras de arrastre y otras muchas, cuasi no existen tampoco. Y cual es la causa? La explicación es sencilla: el pescado no se encuentra en esos mares. Algunas razones podrá haber para que haya disminuido tan notablemente la pesca en dicha costa; razones que no conocemos, pero sí debemos consignar aquí que cuando los ríos y arroyos llevan sus sobrantes al mar en años lluviosos, arrastrando despojos vegetales, el pescado se aumenta, se multiplica, siendo cogido con facilidad, y cuando falta el agua dulce y el despojo, desaparece de la costa.
De modo que bien podemos decir, si es que se nos permite, que esta población sufre los rigores de una sequía por tierra... y por mar."

En 1885 gana la subasta Pedro Soria y Barceló y la mantendrá mucho tiempo, hasta 1903. De él se conserva una descripción y un plano. "Se compone de una red de cáñamo de figura como cuadrilonga, toda de una pieza, teniendo tres clases de malla: la primera de cinco pulgadas, la segunda, el contra-matador, de 2 pulgadas y la tercera, el matador de 1 pulgada, siendo el largo total de 25 brazas y el de la rabera de 40 brazas, con mallas de seis en cana, o sea 10 pulgadas necesitando para formar dicho Arte tres embarcaciones". Las principales capturas eran las lisas y los mújoles y daba trabajo a ocho o nueve pescadores.

A finales del siglo XIX la almadraba seguía siendo una fuente importante de ingresos para Benidorm, aunque muchos de sus almadraberos continuaban ganándose el sustento en las almadrabas de toda la Península. 
En 1892 Orts Berdín aportaba una serie de datos que corroboran la importancia económica de esta actividad para una población que en la segunda mitad del siglo había experimentado un gran retroceso demográfico:  "En la temporada de invierno se ocupan unos doscientos hombres en la pesca de las almadrabas; de ellos diez y seis son jefes ó arraez, otros diez y seis sotarraez, é igual número de miradores que obtienen un beneficio los primeros, de diez mil reales, cinco mil los segundos, tres mil los terceros, y mil los últimos, que sumando todo pasa de cuatrocientos mil reales en la corta expedición."




La almadraba y su declive en el siglo XX.

Las dos primeras décadas del siglo XX fueron para la industria del atún un período de crecimiento. Junto a los tradicionales salazones y ahumados las nuevas técnicas del enlatado de conservas en aceite y escabeche, desde finales del siglo XIX, habían favorecido la actividad industrial y comercial en torno al atún. La producción pesquera fue especialmente demandada durante la Primera Guerra Mundial y siguió en los años posteriores. 
La almadraba de Benidorm, como todas las demás, se vio beneficiada por este proceso. Según Carlos Llorca Baus no se trataba de una auténtica almadraba ya que no capturaba atunes sino llobarros, lisas, mújoles, sardinas y otras especies.
En esos años tenía la concesión la empresa de Villajoyosa "Lloret y Llinares".



Una buena descripción de esta almadraba de Benidorm del siglo XX la ofrece Llorca Ibi en el "Diccionari de Benidorm". Su situación, nos explica el autor, continuaba siendo la punta de la Llisera, descubriendo la casa del “Ti Nadal”. En ella trabajaron, hasta 1952, unos veintiocho hombres por temporada, que duraba de septiembre hasta finales de junio, fiesta de San Pedro, patrón de los pescadores.
A primeros de septiembre comenzaba la preparación del arte en tierra. Una vez calada la almadraba, la jornada comenzaba a las cinco de la mañana cuando los "almadravers" salían del almacén del Rincón de Loix, situado exactamente donde ahora se alza el edificio La Almadraba. No había un horario definido, ya que dependía de cuando y cuantos peces entraban en el cóp. Sobre las cinco de la tarde “donaven de mà”, es decir acababan la tarea. Era un trabajo muy sacrificado, con muy poco tiempo para el ocio. 
Cuando no había una actividad determinada se dedicaban “a matar la rata”, que consistía en hacer trabajos auxiliares, pescar con “volantins” y “armes secretes” o "regoneixer la red", es decir repararla.
Durante los nueve meses que estaba la almadraba calada, las redes se renovaban tres veces. La primavera era la mejor época del atún y se llegaba a capturar unos cien cada día. Los marineros recibían una parte del pescado que se capturaba, un kilogramo como mínimo, lo que les aseguraba la alimentación. Otra obligación era la de vender en Benidorm al menos dos de los atunes pescados. 
Estas normas proteccionistas tenían como finalidad evitar el dejar sin alimentos las poblaciones que obtenían el pescado. El resto de capturas iba a Villajoyosa, sede de la empresa Lloret y Llinares. 

El final de la almadraba de Benidorm fue el día de San Pedro de 1952 cuando, según mandaba la tradición, se puso “el cóp en terra”, pero esta vez nunca más volvería a calarse.
Miguel Soldevila Lloret fue su último "arraix". Dos años después dejaban también de calarse las de Villajoyosa y Calpe. En los años siguientes las subastas para calar la almadraba de Benidorm quedaron desiertas.

Según Guillén Tato las causas de la decadencia almadrabera de la comarca fueron dos. La primera que el interés de los pescadores se volcó hacia las actividades turísticas, porque eran más lucrativas y con menos esfuerzo. Sin embargo la actividad turística de ese año 1952 aún no era importante. La segunda causa sí que parece más plausible: la Sociedad Almadrabera Española no quiso explotar las pesquerías de bajo rendimiento y dejó de calarlas desde el cabo de Gata al de San Antonio, dedicándose a las mejores, situadas en las costas de Cádiz, Huelva, Ceuta, Túnez y Marruecos. Es decir que la verdadera causa de la desaparición de la almadraba de Benidorm fue su baja rentabilidad por disminución de capturas.




La almadraba fue muy importante para Benidorm porque dio trabajo a muchas personas, generando unos ingresos más altos de los habituales en el sector pesquero. 
Una parte de esos ingresos se invirtieron en el desarrollo turístico de la localidad porque algunos almadraberos, que en la década de 1960 veían acercarse el declive de su actividad tradicional, decidieron crear hoteles, un negocio que se presagiaba rentable. Así surgieron los hoteles Agir, Aguazul, Atún, Joya, Mistral, Tanit, etc.

La almadraba influyó también en muchos aspectos de su vida cotidiana. Por ejemplo, los "almadravers" no podían celebrar el día de la Virgen del Sufragio ni el de Sant Jaume, patrón del pueblo, por estar en plena temporada del atún. Por ello en 1926 el Ayuntamiento obtuvo permiso del arzobispo de Valencia Prudencio Medo para que las Fiestas Mayores Patronales se trasladaran al segundo domingo de noviembre, fecha de arribada de los almadravers de Ceuta, los últimos en finalizar.

La desaparición de la almadraba de Benidorm en 1952 no supuso el final de sus almadraberos. Su predominio en el resto de almadrabas nacionales continuó como en siglos anteriores. Eso suscitó resentimiento entre los almadraberos andaluces según explica David Florido-Corral. Indica que era política del Consorcio Nacional Almadrabero contratar arráeces de otras localidades para romper las antiguas relaciones del arráez con sus subordinados. Los capitanes se convirtieron en peones de la empresa para evitar que las costumbres tradicionales del trabajo en la almadraba, las fidelidades personales, la confianza y prácticas de redistribución entre el arráez, sus técnicos y la marinería no pudieran arraigar. Según dicho autor:
"Se trataba de desencastrar las relaciones de dependencia personal entre capitanes y trabajadores. [...] Además, la empresa se destacó por imponer capitanes “foreños”: santanderinos pero especialmente benidormenses, que reprodujeron sagas familiares durante prácticamente todo el período (Vaello, Zaragoza, Llorca, Pérez, Palacios), lo que desplazó a las sagas de capitanes andaluces a Marruecos (los Columé, de Isla Cristina).
Lo habitual era que los familiares de los capitanes y técnicos de Benidorm ya asentados empezaran trabajando en labores de administración, como varillas –aquellos que cuentan las capturas a bordo-. Esta preponderancia de capitanes no andaluces era justificada por el hecho de que acreditaban un título superior, el de marino mercante.  
A ello se unía que los benidormenses usaban el secreto y la transmisión restringida de los conocimientos técnicos a sus parientes sobre la estructura y el montaje del arte para mantener los puestos de mando: 
«Antiguamente, los capitanes que había no enseñaban a nadie, esos te decían a ti, si iba uno de segundo, '¡ármame la puerta!’, no te decía ‘ármame la puerta, le das dos y medio a este, tres cuarenta al otro’, al otro paño. No te decía nada, no te daba el papel escrito, [sólo:] ‘ármame la puerta’» (José Fernández Ferrera, capitán de almadraba. Lepe)."  (Del artículo "Las almadrabas andaluzas bajo el Consorcio Nacional Almadrabero (1928-1971): aspectos socio-culturales, y políticos" http://personal.us.es/dflorido/uploads/Articulos/Las%20almadrabas_en%20el%20CNA_DFlorido_rev.pdf)

Ancla para mantener fija la red de la almadraba "El Príncipe" que se caló en Ceuta. Muchos de sus almadraberos eran de Benidorm.




La propiedad de las almadrabas.

Las almadrabas de buche y bordonal, por su gran tamaño, exigían inversiones fuertes y desde la Edad Media acabaron siendo un monopolio de grandes familias nobiliarias del Antiguo Régimen. En el caso de nuestra comarca fueron las casas ducales de Gandía, Denia y finalmente a la de Medinaceli hasta la desaparición del régimen señorial.

En el siglo XVIII el interés económico de esta actividad llevó a Luis Teixeiro, marqués de Albudeite y esposo de Josefa Rocafull, condesa de Montealegre y señora de Benidorm a pleitear para cobrar las rentas de la almadraba de Benidorm que pretendía el duque de Medinaceli y que se alquilaba en más de 4.000 pesos. Pero finalmente fueron los duques de Medinaceli sus propietarios.

En el siglo XIX, cuando las Cortes de Cádiz abolieron los privilegios señoriales, la titularidad de las artes pasó a los gremios y cofradías de pescadores como explica Guillén Tato: “Cuando las cortes de Cádiz abolieron los privilegios, las almadrabas andaluzas pasaron a los gremios y a las cofradías de pescadores que todos los años las subastaban; y entonces comenzó la verdadera hegemonía almadrabera de la gente de Benidorm por todas partes”.

En el siglo XX, durante la guerra civil la almadraba de Benidorm fue incautada , en octubre de 1936 por orden del Presidente de la República. La UGT se hizo cargo de ella y el nuevo reparto de los beneficios permitió que este sindicato pudiese prestar dinero al ayuntamiento para las obras de conducción del agua potable desde la Font de Carreres, en Liriet, hasta cuatro fuentes instaladas en el casco urbano. 
Sorprende esta actitud de los almadraberos de la UGT, ayudando a la Administración en vez de buscar sus subvenciones como acostumbran los actuales sindicatos mayoritarios. 
Sin dicho crédito del sindicato de la almadraba no se hubiesen podido comprar los materiales para el abastecimiento de agua. Y tenía una ventaja: se pagaba con pescado, no con moneda, que en aquellos momentos estaba devaluándose y además había incertidumbre por la existencia de dos pesetas, la nacional y la republicana. 
Al finalizar el conflicto el régimen franquista ordenó que todas las almadrabas fueran devueltas a sus antiguos propietarios. Lo mismo pasó con la Font de Carreres y Benidorm se quedó sin agua...