lunes, 13 de julio de 2015

EL HOSPITAL DE POBRES DE BENIDORM, una institución caritativa de los siglos XVIII y XIX.


Francisco Amillo

En el Antiguo Régimen los estados no solían dedicar recursos para ayudar a los necesitados. Se consideraba que era un tema que pertenecía a la esfera de lo religioso, no de lo político. Era la caridad de los fieles, estimulada por eclesiásticos, la que cumplía los preceptos evangélicos de dar de comer al hambriento, curar al enfermo y dar posada a los que no tenían hogar. Encontramos un ejemplo de esta mentalidad en la primera parte de "Blanquerna" la conocida novela de Ramón Lull [1]. En ella el autor mallorquín crea dos personajes, Evast y su esposa Aloma, que movidos por un espíritu de perfección cristiana vendieron sus bienes y vivieron pobremente, dedicados a la oración, ayuno y penitencia, mendigando para obtener su sustento tal como hacían las órdenes mendicantes. El dinero obtenido con la venta de sus bienes lo habían dedicado a  crear un hospital donde Evast cuidaba de los hombres y Aloma de las mujeres. Seguían el lema evangélico de que lo que se hacía a los pobres era como hacérselo a Dios (Mateo 25, 31-46). 

 

1. Hospital según una miniatura de un códice medieval. Ayuda a los pobres curando sus enfermedades y prestándoles asistencia material y espiritual. Además daban cobijo temporal a peregrinos y viajeros de condición modesta. 


En ese contexto espiritual surgieron desde la Edad Media los hospitales de pobres en la inmensa mayoría de pueblos y ciudades de España. Desconocemos si hubo un hospital de este tipo en el Benidorm medieval aunque lo más probable es que no, dadas las dificultades por las que atravesó y que le llevaron a desaparecer como municipio. Pero sí que ocurrió tras ser refundado en 1666. Sabemos que un vecino piadoso fundó en la nueva villa esta institución de caridad. 
Desconocemos muchas cosas sobre ella y queda pendiente mucha investigación. Lo que hasta ahora conocemos lo incluyo en esta entrada del blog. Es una parte del capítulo 2º del libro  "La Mare de Déu  del Sofratge Història i mite" del cual fui redactor. El libro está en valenciano y aquí incluyo su traducción castellana. 




1. Las primeras referencias al hospital de Benidorm.
Las noticias más antiguas sobre el hospital de pobres de Benidorm están relacionadas con el hallazgo de la imagen de la Virgen del Sufragio, un acontecimiento del cual se ha celebrado este año su 275 aniversario. Pero no aparecen en fuentes documentales porque en los archivos parroquial y municipal no hay referencias escritas a este hecho en esos años. Se trata de una tradición oral que narra cómo en 1740 la imagen de la virgen hallada en la popa de un londro se trasladó al hospital de la villa. Esta tradición fue recogida por Pedro María Orts Berdín en 1892: «después de unas solemnes fiestas en conmemoración de tan fausto encuentro, colocaron la imagen en el hospital» [1]. 

¿Por qué al hospital y no a la iglesia? Hay que tener presente la forma de pensar de la época. Una imagen de la Virgen debía recibir culto en un lugar digno pero en ésta concurría una circunstancia peculiar: cabía la posibilidad de que la tripulación del barco en el que fue hallada hubiese perecido a causa de la peste. Un navío infectado de peste suscitaba un enorme temor en aquella época. Colocarla en la capilla del hospital solucionaba los dos problemas: era un lugar digno y protegía de la posible peste a la mayoría de la población.

¿Qué credibilidad tiene esta tradición oral? El miedo al contagio de peste figura en los documentos de Simancas, del año 1740, en los que se cita el hallazgo de la imagen. Respecto a su traslado al hospital hay documentos de principios del siglo XIX gracias a los cuales sabemos que la imagen, denominada unas veces Virgen del Naufragio y otras del Sufragio, estaba en dicho hospital por lo que no tenemos motivos para dudar de esa tradición. 
En el archivo parroquial se indica que en el año 1803 estaba allí: «manda Maria Angela Such se celebren dos misas a la Virgen del Sufragio constituida en el Hospital de Benidorm» [3]. 
Carlos Llorca Baus informa que en los protocolos notariales de Benidorm hay una escritura del 9 de mayo de 1805 en la que el corsario Juan Baptista Pérez especificaba cómo se repartirían los beneficios de su próxima campaña de corso, indicando que la Virgen del Naufragio estaba en el hospital: «y concluido este se haya de sacar una parte como a otro marinero y esta deba ser para la Virgen del Naufragio, del hospital de esta villa, y la otra mitad en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio» [4].

 

2. La imagen encontrada en la popa de un navío en marzo de 1740 y que los benidormenses veneraron en la capilla del hospital durante unos ochenta años tenía probablemente este aspecto. Se exceptúan las barras de madera y los alambres que se pusieron más tarde para sostener el gran manto que actualmente cubre toda la imagen.




2. El concepto de "hospital de pobres" en el Antiguo Régimen. 
Al hablar del hospital tendremos que abandonar el significado actual de la palabra, ya que se centra exclusivamente en el aspecto sanitario. Los "hospitales de pobres" del Antiguo Régimen era instituciones que acogían enfermos pobres pero también lugares que daban cobijo y alimento a personas sin hogar: «un ospital en que los pobres miserables sean acogidos e albergados». Además se les procuraba asistencia espiritual ya que la religión tenía una gran importancia en aquella época.
En la Marina Baja había un refrán, recogido por Regina Ramón, aludiendo a que los pobres finalizaban sus días acogidos en el hospital: "Qui a trenta anys no té seny ni a quaranta té cabal, a cinquanta a l’Hospital" (Quien a los treinta años no tiene sentido común ni a los cuarenta caudal, a los cincuenta al hospital) [5].

Había miles de hospitales repartidos por ciudades y pueblos de la Península Ibérica. Mientras en las grandes ciudades tenían medios adecuados para prestar asistencia, en los pueblos sus recursos eran muy limitados. 



3. Antiguo hospital de pobres en Tremp que como el de Benidorm tenía dos plantas y pequeñas dimensiones. Los hospitales de las ciudades solían ser más grandes y con más medios. A partir de la epidemia de peste de 1348 algunos de esos hospitales urbanos se especializaron en la atención a apestados, algo que no se daba en los pequeños hospitales de pueblo. (Imagen de Wikipedia).



Respecto a la atención sanitaria conviene tener presente que, dadas las limitaciones de la medicina de la época y la perenne escasez de medios de estas instituciones, ofrecía unas atenciones mínimas, sobre todo en pequeños núcleos rurales como Benidorm. Más que asistencia médica, los enfermos pobres encontraban un abrigo contra la intemperie y unas ayudas de subsistencia. En esas circunstancias la muerte era un desenlace muy frecuente. 
Como escribía Félix Martín: «Las prestaciones del hospital dependían de sus rentas, y la mitad de los hospitales rurales carecían de ellas. En estos casos, era la generosidad de los vecinos la que los sostenía. Además, los hospitales que disponían de algún tipo de ingresos, casi siempre eran insuficientes. Los patrimonios de los hospitales consistían en unas pocas fanegas de tierra, alguna viña y en un número escaso de olivos. Estos bienes raíces proceden del fundador del hospital, y, en ciertos casos, de las donaciones de otros vecinos. [...] La clientela de los hospitales eran los pobres en sentido amplio. Los visitadores diocesanos, en ocasiones, advierten a los mayordomos que vigilen y cuiden que los que se recogen en el hospital sean pobres verdaderos, y no holgazanes y vagabundos.» [6]

Respecto a la forma de financiar el hospital de Benidorm hay un acta municipal del año 1852 en la que se habla de los "escorsims" o escurriduras, un impuesto sobre el  aceite que según se especifica, databa de tiempos inmemoriales y cuyo importe se destinaba a cera y a los pobres. Es muy posible que en su origen se destinara al hospital ya que era la forma principal de socorrer a los necesitados. Según indica: "Seguidamente se manifestó por el Sr Regidor Síndico lo conveniente que sería la continuación de la prestación que desde tiempo inmemorial se conoce bajo el nombre de escorsims = ó escor[r]eduras de aceyte con aplicación á objetos piadosos; el Ayuntamiento despues de haver conferenciado sobre este particular y teniendo en cuenta lo antiguo y beneficioso de la prestacion, los deseos del vecindario por su continuación acordó que se siga cobrando dicha prestación con destino a la compra de cera y el sobrante para limosnas de los Pobres de la Parroquia encargando al Regidor D. Vicente Vives la cobranza y distribución de los fondos" [7].

La atención a los pobres de Benidorm se venía prestando desde mucho antes, al menos desde principios del siglo XVIII. Así en las actas de las sesiones plenarias del año 1732 se indica en la toma de posesión de los cargos municipales que: «administraran justicia en todos casos, y en especial a los pobres, atendiéndoles en todo y por todo, y assi lo juraron y no firmaron por dezir no saber, de todo lo cual yo el escribano doy fee. Antte mi Alvaro Llorca.» [8] 



3. El fundador del hospital de Benidorm.
Desconocemos la fecha de fundación del hospital de pobres de Benidorm. Pedro Mª Orts describía la donación al convento de los Agustinos de la Vila Joiosa de unas propiedades en Lliriet y aunque no indica la fecha sabemos que fue a finales del siglo XVII. A continuación añadía: «Posteriormente otra persona piadosa, don Jaime Orts, fundó un hospital para pobres enfermos y transeuntes». 
Ese "posteriormente" es muy impreciso porque podría ser a finales del siglo XVII o a principios del XVIII.
Ignoramos también quién es el Jaime Orts que fundó el hospital porque había al menos cuatro personas de ese nombre en ese intervalo de tiempo:
- Jaime Orts Zaragoza, nacido en 1645, que se cita en 1678 en la toma de posesión del señorío de Benidorm por el procurador del señor territorial Rodrigo Gaspar de Puigmarín. Se dice que estaba a la prisión de Benidorm con otras seis personas y que el justicia, jurados y todo el consejo municipal solicitaron su amnistía. El apoyo que recibían de toda la población hace pensar que no eren delincuentes comunes sino opositores al régimen señorial en unos momentos previos a la Segunda Germanía. Era esta una actitud típica de los agricultores acomodados de la época. El nuevo procurador general, Diego Félix de Orive, accedió a los ruegos de la población y otorgó la libertad a Francisco Orts y a su hijo Jaime Orts. También se liberó a Pedro Juan, Pedro Vives, Domingo Vives y Antonio Orts.
- Jaime Orts García, nacido en 1654, que aparece en la toma de posesión de Rodrigo Baltasar de Puigmarín. Era el año 1687 y Jaime Orts ocupaba el cargo de "tinent del batle", encargado de dirigir la defensa de la villa. De acuerdo con los protocolos de la época entregó las llaves del castillo al procurador señorial, el cual abrió y cerro las puertas, recorrió las murallas e inspeccionó los cañones. En 1697 vuelve a aparecer en la documentación parroquial como síndico del municipio con motivo de la reserva del Santísimo Sacramento en la iglesia de Sant Jaume. 
- Jaime Orts Llinares, nacido en 1683, hijo de  Jaime Orts Zaragoza.
- Hay otro Jaime Orts, del que desconocemos el apellido materno. Era notario a finales del siglo XVII y firmaba como Jacobus Ots

Parece claro que todos ellos eran personas que gozaban de una posición económica acomodada y de prestigio social. Cualquiera de ellos podría haber donado una casa y tierras para fundar el hospital de pobres de Benidorm. 

Hay que tener presente una matización que introduce Regina Ramón: la iniciativa de la fundación habría partido del sacerdote benidormí José Llorca, vicario de la iglésia de Benidorm desde 1722 y Jaime Orts habría aportado los medios materiales. Según dicha autora: "Mossén Josep Llorca i Sanchiz, vicari de Benidorm des de 1722 a 1740 i de 1744 a 1754, sembla ser el fundador de l'Hospital, encara que una versió de Pere Maria Orts i Berdín assenyale que fou a iniciativa de Jaume Orts, un piadós benidormí. Probablement, com hi ha exemples a altres localitats, la fundació partiria d'una iniciativa eclesiàstica però li caldria d'un benefactor que aportara els diners necessaris per a la construcció o fera donació de la casa o habitatge hospitalari.
De acuerdo con esa matización la fecha de creación del hospital seria entre 1722 y 1740,  pero hay que tener presente que la intervención del vicario José Llorca no és un hecho probado: la autora dice "parece ser" pero no explica en que basa su afirmación.  

El hospital estaba situado junto a la iglesia y por tanto en una de les zonas más importantes de Benidorm. El edificio daba a la Calle Mayor según se indicaba en 1854: "una Casa Hospital sita en la calle Mayor, lindes a la casa de José Thous, calle del Pan y plazuela de la Perla" [9]. Es probable quela calle "del Pan" sea la actual del Metge Don Cosme Bayona, que anteriormente se había denominado del Forn. 
Según  Pasqual Almiñana en un cierto momento la Calle Mayor se denominó "Carrer de l'Hospital". La importancia de esta calle venia dada, según dicho autor porque era un espacio céntrico: "Conectava el Castell i l'església amb el carrer de l'Alameda i feia d'aquesta zona la principal de Benidorm, socialment parlant." [10] 



4. Funcionamiento del hospital de pobres Benidorm.
Lo normal era que el fundador o benefactor del hospital donara el edificio y algunas tierras que se alquilaban para que sus rentas se dedicaran al mantenimiento de la institución. Normalmente las rentas eran insuficientes y la situación se agravaba en años de malas cosechas. En esas circunstancias la ayuda caritativa de los vecinos era muy frecuente y, según hemos podido comprobar, las autoridades municipales colaboraban asiduamente. 
Como dato curioso hay que indicar que la caridad de los vecinos de Benidorm también se extendía al hospital de Valencia. Bernardo Bas y Suarez, contador de la citada institución, certificaba una serie de limosnas recibidas en el año 1787. Entre ellas figuraba la de "Pedro Vives vecino de la Villa de Benidorm por manos de Pedro Juan Ferrer, Demandadero de este Hospital en dicha Villa dió de limosna dos Sabanas de lienzo Casero" [11]






Pedro Vives, como muchas otras personas daba limosna en especie. Lo mismo hizo el erudito  Francisco Pérez Bayer que donaba 60 juegos de cama completos:  colchones, camisas de dormir, almohadas de lana y 120 sábanas. También había donativos en metálico, muchos de ellos voluntariamente anónimos siguiendo el principio evangélico de que "tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha" (Mateo cap. 6, v. 3)
Hay que suponer que en el hospital de Benidorm se reproducirían también estos comportamientos aunque a una escala mucho más reducida.

El edificio que actualmente ocupa el espacio del antiguo hospital es de la segunda mitad del siglo XX y por tanto sólo podemos hacernos una idea del tamaño de solar, que no era excesiva. Su altura, de acuerdo con antiguas fotografías, no sobrepasaba las dos plantas.

 


6. La Calle Mayor en la primera mitad del siglo  XX antes de su transformación turística a partir de 1956. Todos los edificios eran de dos plantes, dato que confirmaba el Diccionario de Pascual Madoz publicado entre 1846  1850. El hospital también seguiría esa norma.



Aunque desconocemos su estructura interna podemos inferir algunas de sus características de la comparación con otros hospitales del Reino de Valencia de los que sí se conservan datos.
En la planta inferior estarían la cocina, despensa, una dependencia administrativa y la vivienda del hospitalero encargado de mantener el recinto limpio, recaudar las limosnas y atender a los gastos de la entidad. 
En la planta superior habría dos salas con camas, una para hombres y otra para mujeres, además de una dependencia para guardar el material imprescindible: ropa de cama, elementos de limpieza, farmacia, etc.
Un elemento imprescindible era la capilla, presente en todos los antiguos "hospitales de pobres". Podía estar anexa al edificio  o formar parte de él. Además de ser un espacio de oración y culto, era el lugar donde se velaban los cadáveres de los indigentes fallecido antes de llevarlos a la iglesia y enterrarlos amore Dei, es decir gratis. La capilla del hospital de Benidorm fue el lugar al que se trasladó la Virgen del Sufragio en 1740 y donde los benidormenses la veneraron durante unos ochenta años hasta que hacia 1820 se trasladó a la iglesia parroquial.


5.  La permuta del edificio y el fin del hospital de pobres de Benidorm.
El final del edificio de la Calle  Mayor como sede del hospital de pobres está bien documentado. Acabó en manos de José Thous a pesar de que cumplía una meritoria labor de asistencia pública. No hay que olvidar que el hospital estaba al lado de su casa y en un punto muy céntrico por lo cual tenía un gran valor económico. Según Orts Berdín: "un alcalde cuyo nombre no hace al caso, tuvo la feliz idea de permutarle por una casita vieja cuasi arruinada que existía en una de las extremidades de la población donde las intermitentes [malaria o paludismo] espantaban á los pacientes, y á poco dicho edificio, si merecía tales honores, vino al suelo, desapareciendo el albergue caritativo y la filantrópica idea de su fundador."
Conocemos los nombres de los protagonistas y la fecha de esta desafortunada permuta gracias a dos documentos transcritos por Carlos Llorca. 
El primero procede de los protocolos notariales custodiados en el Archivo Municipal de Benidorm. Tiene fecha del 16 de julio de 1845. José Thous y Pérez, avogado y  alcalde de Benidorm, y José Orts, médico, manifiestan que: «habiendo presentado escrito ante el señor José Fuster, regidor regente de la alcaldía haciendo ver la necesidad y utilidad de permutar la Casa-Hospital de esta población por estar en la Calle Mayor y junto a la iglesia, sea el menos a propósito por el escándalo y relajación de los pobres.»  
Thous proponía permutar el edificio del hospital por otra casa que poseía en la calle del Alt, entonces en las afueras del pueblo. Orts, como descendiente de Jaime Orts, era el patrón del hospital y sorprendentemente accedía a la propuesta. La causa esgrimida era la conducta de los pobres, calificada de "escándalo y relajación" y  en base a ese argumento concluían que: «No queda sino cumplir la voluntad de los anteriores fundadores del mismo para abrigo de los pobres y dan en permuta la casa de la Calle Mayor».
Esta permuta resultaba muy favorable  a los intereses económicos de José Thous. La casa que ofrecía estaba en tan malas condiciones que según Orts Berdín se hundió a los pocos años. José Thous ya había demostrado que favorecía los intereses su familia a costa del pueblo, como por ejemplo cuando trajo agua potable a Benidorm. 
La codicia de Thous suscitó el resentimiento de la población porque en un acta de la sesión plenaria del ayuntamiento de 1854 aún se recordaba este hecho: «Habiendo en esta villa desde tiempo inmemorial una Casa Hospital sita en la calle Mayor, lindes a la casa de José Thous, calle del Pan y plazuela de la Perla, cuyo edificio fue violentamente ocupado y apropiado por Thous, despojando esta población de su legítima propiedad».  

Pero a pesar del descontento de muchos la permuta fue firme y los indigentes perdieron la casa de la Calle Mayor a cambio de recibir otra en muy malas condiciones. Ese hecho y la nueva legislación liberal que había creado las Juntas de Beneficencia, contribuyeron a la desaparición de esta institución caritativa típica del Antiguo Régimen cuando era la caridad cristiana la que  auxiliaba a los pobres a causa del desinterés del Estado. 

De todas formas la falta de medios del hospital de Benidorm fue otro factor que debió contribuir a su desaparición. No tenemos testimonios directos pero sí indirectos de esa decadencia a mediados del siglo XIX. Se trata de Pascual Madoz el cual en su conocido "Diccionario..." dice que en esos momentos sólo unos pocos hospitales funcionaban con cierta normalidad en la provincia de Alicante. Los demás tenían unos ingresos insignificantes porque los vecinos los consideraban innecesarios porque no faltaba el trabajo y apenas había pobres: "De las casas de caridad, hospitales y de maternidad que aparecen, los tres de Alicante, el de Alcoy, el de Elche y los de Orihuela, son los únicos que tienen rentas bastantes, no para llenar cumplidamente el objeto de su institución, sino para prestar algún beneficio a la humanidad doliente, al anciano y al huérfano. Los demás resultan puramente nominales pues los ingresos que se les suponen son insignificantes y no pocos de ellos de los incobrables. A primera vista no dejara de extrañarse el que una provincia colocada por su agricultura, por su industria y comercio entre las más ricas y que cuenta como caracteres distintivos de sus habitantes la caridad y compasión, se hallen tan mal dotados los establecimientos de beneficencia; pero cesará esta extrañeza si se considera que en gran parte los miran allí como innecesario: primero, porque los que habitan en terrenos menos favorecidos de la naturaleza, encuentran en los diferentes ramos de la industria y en la mayor feracidad de otros terrenos de la misma provincia y de las colindantes, Valencia y Murcia, medios decorosos de subsistencia, haciendo que apenas se conozca la mendicidad, fuera quizás de la capital; segundo, porque los alicantinos son muy sobrios y como casi nunca falta el jornal ni aún a los niños y ancianos, hacen pequeños ahorros para estos casos y cuando las dolencias se prolongan mucho tiempo hallan en la caridad de sus convecinos los recursos que el estado de su salud reclama." [13]

Benidorm cumplía esos requisitos ya que la actividad marítima (comercio, pesca, contrabando y su represión, etc.) daba trabajo a todos los que no lo encontraban en la agricultura.
Pero esta descripción tan optimista corresponde a la primera mitad del siglo XIX. En la segunda una grave crisis económica hizo descender su población y provocó emigración durante casi un siglo. En esas circunstancias adversas la institución del hospital desapareció si es que no había desaparecido antes.  
Pero es posible que el hospital se viese afectado por la ley de desamortización de 1855, redactada por el propio Madoz al frente del Ministerio de Hacienda. Esa norma permitía, entre otras cosas, vender todas los bienes de propios y comunes de los pueblos, de la beneficencia y de los censos pertenecientes a las mismas organizaciones. Así pues el edificio del hospital y los censos que pudiese tener para mantenerse se pudieron poner a la venta a partir de dicha ley. Es otro posible final para esta institución.




NOTAS:

[1] Ramón Llull: "Llibre d'Evast e d'Aloma e de Blaquerna son fill", también conocido como "Blanquerna", 1283. 
[2] Orts Berdin,  Pedro M.: "Apuntes históricos de Benidorm", 1892. Alicante.
[3] Archivo Parroquial Benidorm: Libro de Defunciones, vol. II, folio 260. 
[4] Llorca Baus, Carlos: "Historia Marinera de Benidorm, (1781-1950)". Editado por el Ayuntamiento de Benidorm, 1994.
[5]  Ramón Sapena, Regina: "L’expressió dermatològica al llenguatge popular valencià amb especial referènciaa la comarca de la Marina Baixa." Tesis doctoral. Departamento de Medicina Clínica. Universidad Miguel Hernández, 2006.
[6] Martín Verdejo, Félix: "Los hospitales rurales de pobres en el Antiguo Régimen",  Anales Toledanos, núm. 40, año 2004.
[7] Archivo Municipal de Benidorm, acta del 15-2-1852
[8] Archivo Municipal de Benidorm, acta del 15-4-1732
[9] Archivo Municipal de Benidorm, acta del 23-7-1854
[10] Almiñana Orozco, Pasqual: "Els topònims de Benidorm (1321-1955)". Ayuntamiento de Benidorm,  2001.
[11] DADUN: Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra. "Plan del recivo y gasto del Real Hospital General y Militar de la Ciudad de Valencia..." en:  dadun.unav.edu/bitstream/10171/30361/1/FA.Foll%20001.179.pdf
[12] Archivo Municipal de Benidorm, acta del 23-7-1854
[13] Pascual Madoz (1845-50) "Diccionario..." Tomo I, p 76.

miércoles, 10 de junio de 2015

Imágenes turísticas en blanco y negro: el Gran Hotel Delfín, símbolo de los primeros años del turismo de Benidorm. 


Francisco Amillo 


Desde 1963 y durante los años del franquismo y los inicios de la democracia, el "Gran Hotel Delfín", situado en la Cala de Benidorm, fue el más lujoso de la ciudad. Era el "Suntuoso Hotel Delfín", como lo describió Ángel Laborda (ABC 14-9-1980) y estaba reservado para una clientela muy selecta y con "glamour".  De ahí procedían su singularidad y la gran admiración que suscitaba entre residentes y visitantes. Personalidades del mundo de la política, la canción, el toreo, el periodismo, el cine, etc., se alojaban en él cuando acudían a la ciudad por razones profesionales o de ocio. 
En la actualidad Benidorm ha crecido y su turismo se ha transformado. El Hotel Delfín ya no es el más lujoso aunque mantiene una tradición y una historia que lo hacen diferente a demás hoteles de la ciudad a pesar de haber perdido aquel carácter de exclusividad que tenía en sus primeros tiempos.  El símbolo de esa transformación fue la bajada de la categoría 5 estrellas a la de 4 hacia 1995. Sin embargo tiene un mérito incuestionable: fue el emblema de la ciudad turística en las décadas de 1960, 1970 y 1980.




 

1. Postal de Benidorm de la década de 1970 con el Gran Hotel Delfín como tema principal. El mural de los delfines de su fachada norte, de un estilo geométrico, fue diseñado y pintado en 1963 por su fundador, el empresario Felipe Pastor Gómez. Se convirtió en un elemento emblemático en las postales del Benidorm de aquellos años y sigue siendo uno de los iconos turísticos de Benidorm.




El entorno del Gran Hotel Delfín

El hotel Delfín está muy vinculado al desarrollo del turismo en Benidorm que se inició en 1950 y se consolidó en 1956 cuando se aprobó su Plan General de Ordenación Urbana. Este plan, que transformó de forma extraordinaria la hasta entonces diminuta población, fue posible gracias a la gestión del alcalde Pedro Zaragoza Orts, definido como "el visionario que creó Benidorm". 
Pero no fue el único: en el verano del año 1957 recalaba en Benidorm Felipe Pastor González, que a otra escala, fue también un visionario ya que supo valorar el potencial turístico de la pequeña villa y acabaría construyendo dos hoteles en ella. Uno fue Los Dálmatas, vendido posteriormente al grupo RUMASA. Pero su gran mérito fue ser el verdadero artífice del Hotel Delfín que durante unos treinta años fue el más lujoso e importante de Benidorm. Teniendo en cuenta que en 1950 el pueblo contaba con unos 3.000 habitantes, con las calles sin asfaltar, sin agua potable ni alcantarillado, viviendo de la actividad marítima y de una pobre agricultura, eran necesarias unas dosis de clarividencia, optimismo y tesón poco habituales. 



2. Playa de la Cala de Benidorm antes de 1960. Los cultivos de olivos y almendros ocupaban las tierras próximas al mar sobre las que se extendieron más tarde las edificaciones turísticas.


 


3. Benidorm a principios de la década de 1950: mercadillo en la Plaza de la Constitución, sin asfaltar como el resto de calles. Al inicio de esa década era difícil imaginar que un pequeño pueblo y sus humildes gentes podrían protagonizar la gran transformación que experimentó entre 1950 y 1980. (Fotografía de Albert Becker; Archivo Municipal de Benidorm).



Todo empezó en el verano de 1957 cuando Felipe Pastor veraneaba en Alicante e hizo un viaje en automóvil hasta Benidorm. Le impresionaron la Cala y el Tossal y cuando vio allí un solar en venta supo lo que tenía que hacer: "Estáis pisando oro", dijo a su esposa y acompañantes. 
Le entusiasmaron las bellezas naturales de esta Cala, con una dilatadísima playa de arena dorada, horizontes azules de mar y cielo y palmeras junto al mar que le daban un exotismo peculiar. Una playa que gracias a la magia del cine ("Alba de América", "Molokai", etc.) podía verse como un paraíso tropical. Y como tal lo preconizaba la propaganda de la época en algunos folletos turísticos:  "el Paraíso de la Riviera española" (das Paradies der Spanischen Riviera)



4. La Cala hacia 1955 antes de ser transformada por el turismo. Se aprecian el Tossal sin el mirador de la cumbre, la ermita de Nuestra Señora del Mar y el camino de acceso, todos ellos construidos en 1958. Se ven las palmeras de la Cala y los campos de olivos. El hotel Delfín se construyó al pie de la loma alargada que se ve en el centro, a la derecha. (Fotografía de Simeón Nogueroles)




 


5. Aspecto del Tossal y la Cala hacia 1960 cuando aún no se había construido el Gran Hotel Delfín pero la empresa "Gargallo SA" ya había urbanizado la zona. Se habían trazado los viales aunque no había acometidas para el agua potable ni para el saneamiento.



Además la zona tenía un interés añadido: el arqueológico. En lo alto del Tossal se localizaron unos restos arqueológicos de época ibérica excavados entre 1944 y 1951. Según los primeros excavadores era un poblado de los siglos II y I a.C. aunque investigaciones del año 2013 demostraron que era en realidad un fortín romano del siglo I a.C. cuyos restos aún pueden visitarse.  
Por otra parte en lo alto de la loma alargada que había entre el Tossal y el Hotel Delfín se encontraron restos que los expertos de la época identificaron como de una factoría púnico-fenicia del siglo IV a.C. que se complementaba con un santuario ibérico situado en otro cerro en el que se encontraron dos esculturas de piedra, un león y un toro,  y los pebeteros de la diosa Tanit conservados actualmente en el MARQ. 
Tras las excavaciones oficiales hubo excavaciones no autorizadas que permitieron obtener y poner a la venta un importante número de objetos arqueológicos que turistas y residentes extranjeros adquirían con avidez.  Al paraíso natural se añadía el arqueológico.



6. Yacimientos arqueológicos en el entorno de la Cala. 1: fortín romano del s I a.C. 2: factoría del siglo IV a.C. con muralla rectangular. 3: colina con santuario al aire libre o necrópolis según otros autores. 4: horno cerámico romano del siglo I d.C. 5. Instalaciones portuarias del siglo IV a.C ya que la línea de la costa en aquella época estaba mucho más al interior que hoy día.




La génesis del Gran Hotel Delfín

Felipe Pastor entabló una buena amistad con el alcalde Pedro Zaragoza. No resultaba difícil ya que ambos eran de carácter extrovertido, buenos conversadores y compartían una misma ideología, conservadora en lo político y religioso y emprendedora en lo económico. Pedro le había hablado de su plan de crear en la Cala una zona turística de alto nivel con chalets y hoteles de lujo como en la Riviera Francesa. Felipe Pastor había quedado entusiasmado con ese proyecto y vio ahí su oportunidad: construiría su propio hotel de lujo. 




7. Cala de Benidorm hacia finales de la década de 1960. Se ve el Gran Hotel Delfín, inaugurado en 1963.


El primer paso fue buscar socios ya que se trataba de una inversión considerable. Y los encontró pronto. En primer lugar ilusionó a su hermano Julián al que se unieron poco después Manuel Ruíz Sol y Luis Piñeiro Lago. 
Y así el 30 de diciembre de 1957 los nuevos socios, según consta en las correspondientes escrituras del notario José Monfort Romero, procedieron a la adquisición del solar del futuro hotel.
Compraron a Manuel Lanuza Gouden una pequeña parte de su gran finca de 80 Ha en la partida del Moralet. Adquirieron exactamente 8. 893 m2 que lindaban con el paseo marítimo, los de menor valor agrícola, y pagaron 168.967 pts.
De igual modo compraron otros 2.742 m2 a "Casa Gargallo SA", la empresa que había urbanizado esa parte de la Cala. Estuvo representada por Antonio Rodríguez-Valdés y el precio fueron 42.908 pts.
De esta manera las dos fincas colindantes se agruparon en una única parcela de 11.635 m2. y, según la escritura de compraventa, se obligaban a empezar las obras del hotel en un plazo de 45 días.

Sobre la finca comprada a Manuel Lanuza Pedro Zaragoza Orts escribía  en su columna del diario ABC  de Alicante “La Cara del Moro” el 28 de agosto de 1991 un artículo que titulaba “Don Emilio” refiriéndose a Emilio Castelar. Decía  que: "Por  lo que me han contado, a D. Emilio [Castelar] le gustaban mucho los higos y una buena mañana, acompañado de otro buen amigo suyo y republicano federalista de Pí y Margall, que fue D. José Roig, a quien debo esta información, visitaron la finca “La Cala”, propiedad de sus parientes Los Lanuzas, en donde en el bancal en que hoy está situado el Hotel Delfín, de mi buen amigo D. Felipe Pastor, había una higuera verdal de frutos dulces como la miel. Les acompañó en la caminata el sobrino de D. José Roig, que era un niño y que de mayor fue alcalde de Benidorm: D. Emilio Ruzafa. Castelar y acompañantes terminaron con los higos al alcance de la mano y D. José Roig le rogó al niño Emiliet que trepara a la higuera para coger la fruta madura de las ramas más altas y se la ofreciese a D. Emilio. Muchos fueron los higos que le fue “tirando” el niño al tribuno, hasta que ya cansado y dirigiéndose a su tío le soltó: “¡Tío Pep, tírali figues a D. Emilio!”. Esta frase se repite por aquí siempre que a alguien le cunde la comida o cualquier actividad."



El 7 de febrero de 1958 Felipe Pastor, en nombre de la nueva sociedad Delfín SA, enviaba escrito al alcalde de Benidorm para que el "gran hotel de turismo" proyectado fuera declarado "de alto interés local". Se especificaba que "llevará la denominación de "HOTEL DELFÍN", y constará de unas 150 habitaciones dobles todas ellas con baño y dotadas de gran confort. El edificio irá exento dentro de la parcela rodeado de zonas ajardinadas, disponiendo de pista de baile y atracciones, campo de tenis, piscina reglamentaria para campeonatos, bolera americana y estacionamiento de vehículos. En definitiva se proyecta construir un Hotel, que aún cuando será clasificado como 1ªA, prácticamente será de lujo."
Hoy día nos llama la atención que se notifique como algo importante que todas las habitaciones tuvieran baño propio. Sin embargo en aquella época no era lo habitual, especialmente en las pensiones y hoteles más antiguos. Y también resulta chocante que se anuncie una gran piscina cuando no había suministro de agua potable. Aquí debió jugar un papel importante Pedro Zaragoza que había iniciado las obras para llevar agua a Benidorm. A pesar de su enorme interés y dedicación, las obras se fueron atrasando y hasta 1960 no se inauguraría el nuevo suministro. 



8. Primer proyecto del Gran Hotel Delfín, de categoría 1ªA, es decir un nivel inferior a la categoría Lujo. La orientación al sur permitía que la mitad de habitaciones tuviesen vistas al mar y el resto a la montaña (Puig Campana). Contemplaba, como era habitual en la época, dormitorios para los trabajadores en el semisótano, separando las zonas de hombres y mujeres. (Planos en el Archivo Municipal de Benidorm)


El 15 de marzo el pleno del ayuntamiento de Benidorm aprobaba por unanimidad la solicitud y lo declaraba "de interés local". Cinco días después Delfín SA registraba en dicho ayuntamiento la solicitud para obtener el preceptivo permiso de obras. Iba acompañado de los planos del arquitecto madrileño José Mª Garma Zubizarreta. Diseñó un hotel orientado hacia el mar, con una gran fachada curvada "para aprovechar las brisas marítimas y vistas al mar y a la montaña [Puig Campana]". Aunque se preveía la instalación de aire acondicionado se indicaba que con esa orientación no sería imprescindible. 
El arquitecto concluía que "por los materiales a emplear, como por la amplitud de los servicios, el futuro Hotel, será considerado de gran lujo". El precio estimado de la obra era de casi diecisiete millones de pesetas (16.977.522,28 pts) un gran capital para la época. 

 


9. Plano del Gran Hotel Delfín del año 1958 del arquitecto José Mª Garma. Preveía calefacción por agua caliente y carbón y baños en todas las habitaciones. Como no existía alcantarillado se indicaba que "las aguas sucias, desaguarán en una o dos fosas o tanques sépticos", una solución habitual en la época que tenía el inconveniente de la contaminación fecal de las aguas del subsuelo. (Fuente: Archivo Municipal de Benidorm)



El arquitecto municipal examinó los planos y escribió en su informe: "no cumple las ordenanzas en lo que respecta a las alturas, no obstante ver informe adjunto donde se razona que se puede autorizar". En dicho informe indicaba que aunque sobrepasaba los 14 metros de altura máxima que indicaban las ordenanzas no ocupaba todo el volumen edificado que permitía la parcela así que el municipio lo podría autorizar. Y así lo hizo el pleno municipal el 3 de abril de 1958. Este trato benévolo es muy probable que se debiera a las gestiones de Felipe Pastor ante Pedro Zaragoza, algo de lo que, evidentemente, no podía quedar constancia escrita.

Pero a pesar de dicha autorización este primer proyecto de 1958 nunca se llevó a cabo. Desconocemos las causas pero es muy posible que fueran los altos costes del proyecto en el que los otros inversores no tenían tanta fe como Felipe Pastor. 

De lo que sí tenemos constancia es que casi tres años después, el 14-2-1961, la sociedad DELFÍN SA solicitaba en el ayuntamiento de Benidorm un segundo permiso  para construir en su solar de la Cala un bloque de apartamentos en vez del hotel que ya tenían autorizado. 
Se adjuntaban planos y memoria del mismo arquitecto José Mª Garma. En ellos se explica que se construirán 20 apartamentos en la planta baja y otros 20 en la 2ª. "El edificio se dispone en dos plantas [...] todas las habitaciones tienen cuarto de baño y disponen de una pequeña cocina de gas butano o electricidad".  Su presupuesto era muy inferior al del hotel: 3.259.614,13 pts. La  causa estaba en el menor volumen edificado ya que ocupaba menos altura y su superficie era también más reducida. 
El ayuntamiento concedió la licencia de obras previo pago de 51.784 pts.

 

10. Segundo proyecto: un bloque de apartamentos perpendicular al mar como la mayoría de los que se construían en Benidorm en esa época, denominados "apartamentos tranvía". Aunque la ley les permitía cuatro alturas sólo proyectaron dos. En el plano se observa que el edificio está en un extremo del solar por lo que era probable que pensasen en dejar espacio para poder construir posteriormente otros dos bloques más. El edificio mediría 69,30 metros de largo y 12,20 de ancho con un saliente en la fachada de cara al mar de 24,7 x 12,20 m. (Fuente: Archivo Municipal de Benidorm)



Pero este proyecto tampoco fue el definitivo y también aquí ignoramos las causas aunque se ha insinuado que hubo fuertes disensiones entre Manuel Ruiz y Luis Piñero por un lado y los hermanos Pastor por otro. Sólo sabemos que en octubre de ese mismo año, concretamente el 17-10-1961, por escritura otorgada ante el notario José Monfort Romero los hermanos Felipe y Julián Pastor compraban a los otros dos socios el solar adquirido por la sociedad en 1957. Se especifica que adquirían "las dos terceras partes que a estos señores pertenecían [...] con lo que resultan dueños los señores Pastor y González de dicha finca por mitad y proindiviso".


Posteriormente, el 22-6-1966 los hermanos Pastor crearon la sociedad "Delfín, Sociedad Anónima" emitiendo acciones. Felipe era el socio mayoritario ya que tenía 1.300 acciones con un valor nominal de 6.500.000 pts y Julián 500 acciones con un valor nominal de 2.500.000 pts.



11. Hacia 1965 el Gran Hotel Delfín publicó un folleto publicitario en el que se incluía esta fotografía con su característico mural. "La publicidad siempre resalta la proximidad al mar y a la playa como valor esencial en los primeros tiempos. La piscina como elemento complementario de la playa se usó por primera vez en el Hotel Victoria (inicialmente una balsa de riego) generalizándose bastantes años después. De hecho tan sólo encontramos dos folletos, correspondientes al Gran hotel Delfín y Les Dunes –editados a finales de los años 60-, en los cuales la piscina se presenta como elemento personalizador y definitorio de la categoría del hotel." (Juanjo Chiner en "Los hoteles del paraíso").


Resulta curioso constatar que el tercer y definitivo proyecto del Hotel Delfín sea del mismo arquitecto y tenga la misma fecha de febrero de 1961 que la del segundo. En esta ocasión sólo se entregan en el Ayuntamiento los planos sin ningún informe adjunto. Todo esto avala la idea de las fuertes discrepancias entre los socios sobre el futuro del hotel que acabaron con la disolución de la sociedad DELFÍN SA.
Se comprueba en dichos planos que la estructura diseñada es menos ambiciosa que el primer proyecto y similar a la de los apartamentos: edificio de forma alargada y perpendicular al mar que ocupa el extremo oeste de la parcela y tiene también una fachada sur que mira al mar. Pero presenta una diferencia importante: la altura. Hay una planta baja para servicios generales y tres plantas más destinadas a habitaciones que según los planos presentados eran 102. En el ático estaban proyectadas la vivienda de la gerencia con su despacho y la vivienda del director.



12. Planos del proyecto definitivo (Fuente: Archivo Municipal de Benidorm)

También se aprecia en ese proyecto que la fachada norte está ocupada por un mural con delfines diseñado y pintado posteriormente por Felipe Pastor que además de empresario hotelero había sido antes pintor y decorador de edificios con pinturas al fresco. Su estilo geométrico, un tanto cubista, es característico de las vanguardias de esa época. Se conserva un croquis con cuadrículas indicando en cada una de ellas el color exacto de cada detalle para que cuando se haga su mantenimiento se respeten los colores originales. 
En mi opinión se trata de una pieza muy valiosa para Benidorm tanto por su valor artístico como por ser testimonio  de los inicios y de la época dorada del turismo de dicha ciudad, habiéndose convertido en uno de sus iconos turísticos.






13. La Cala de Benidorm vista desde el Tossal. Se aprecia que se han iniciado las obras de Hotel Delfín. (Fotografía de Albert Becker; Archivo Municipal de Benidorm).


14. El Hotel Delfín visto desde los apartamentos Amboto en 1962 cuando aún estaba en obras. (Fotografía inédita cedida al autor por cortesía de P. Marqués).  

No consta en la documentación del archivo municipal cuando comenzaron las obras; podemos suponer que sería poco después de obtener la licencia municipal. Fueron la ilusión y el tesón de Felipe Pastor los que permitieron sacar adelante un proyecto a priori bastante arriesgado porque  en 1961 se opinaba que ya había muchos hoteles en Benidorm: 22 en una población que que superaba ligeramente los 6.000 habitantes. Según el Ministerio de Información y Turismo esos hoteles, clasificados por categorías, eran:
·Categoría 1ªA: Los Álamos, Áncora, Costablanca, Europa, Les Dunes y Planesia.
·Categoría 1ªB: Avenida, Brisas, Lilla, Regina, Rosaleda, Marconi y Victoria.
·Categoría 2ª: Benidorm, Canfali, Madrid, Palmeral, La Paloma.
·Categoría Pensión Lujo: Bilbaíno, Bristol, Del Mar, Miramar, Playa.

Casi todos ellos tenían pocas habitaciones. El Bilbaíno, el primero que se construyó en la ciudad, no superaba las 40. Sólo unos pocos, los más modernos como el Avenida de 122 habitaciones, superaban las 100. Así que el Delfín, con sus 102 habitaciones según los planos (posteriormente su publicidad indicaba 150 aunque segun información de un antiguo trabajador abrieron con 99), estaba entre los pocos de gran tamaño.

La mayoría estaban situados en el centro de la población y en la playa de Levante. Los que como el hotel Marconi, Áncora o Lilla estaban en la playa de Poniente, se situaban cerca del centro urbano. Sólo los hoteles Palmeral y Delfín estaban alejados, aunque este último mucho más por situarse al final de dicha playa. Un hecho que aunque algunos lo vieron como negativo, presentaba sin embargo una faceta muy positiva: permitía que sus huéspedes disfrutaran de una tranquilidad y unas bellezas naturales muy superiores al resto de hoteles. Esta ubicación en un entorno nada masificado, de turismo familiar y tranquilo, con un hermoso paisaje fue una de las claves del éxito del Hotel Delfín que Felipe Pastor supo ver en su día.



La Cala de Benidorm en 1971 cuando aún tenía una baja densidad de edificación. En primer plano el Hotel Delfín


Las obras tuvieron que ir a buen ritmo porque en mayo de 1963 se incluía en el "Boletín del Ayuntamiento de la Villa" la siguiente noticia: "Próxima inauguración del Hotel Delfín. Está a punto de ser inaugurado el nuevo Hotel Delfín, instalación hotelera de la más alta categoría, situado en la playa de Poniente."
El 15 de julio Felipe Pastor pagaba 15.000 pts. al ayuntamiento de Benidorm por derechos de apertura del hotel y cinco días después se registraba su petición de licencia de apertura indicando que estaría "clasificado en la categoría lujo", cosa que se le otorgaba el día 26. Eso lo convertía en aquellos momentos en el único de esa categoría y por tanto en el único que podía utilizar la palabra "gran" prohibida para el resto de categorías. Mantuvo esa clasificación hasta 1969 en que se introdujo el actual sistema de estrellas y pasó a figurar con 5.
El día 17 se recibía permiso del Gobernador Civil de Alicante para la actuación de una orquesta en horas de comidas y cenas con baile. La ceremonia de inauguración oficial se celebró el día 20 de julio de 1963.





El Gran Hotel Delfín hacia 1964 o 1965, poco después de su inauguración




El Gran Hotel Delfín

Como muchos hoteles de Benidorm su actividad era estacional abriendo en Semana Santa el sábado anterior al Domingo de Ramos y cerrando a finales de octubre. Viviendo Felipe Pastor esa fue la norma. En el año 2000 al llegar octubre se realizó el primer intento de mantenerlo abierto todo el año pero no hubo más remedio que cerrar en enero. Durante todos esos años la clientela había sido muy fiel, en algunos casos hasta tres generaciones seguidas. Pero estaba habituada a acudir sólo en la temporada de primavera-verano.



Publicidad del Hotel Delfín en el diario ABC del 27-5-1964



Publicidad del Hotel Delfín en el diario ABC de 12-3-75

El prestigio del hotel Delfín fue grande desde el primer momento y eso le llevó en julio de 1964 a recibir la Placa de Plata al Mérito Turístico y al año siguiente a ser elegido por Pedro Zaragoza para las celebraciones de la inauguración del Monumento a los Muertos en el Mar, grupo escultórico en bronce fundido por el entonces escultor de moda Juan de Ávalos situado en la Plaza de la Señoría. Según podemos leer en el Boletín Municipal de mayo de 1965 el ministro de Marina, almirante Pedro Nieto Antúnez, inauguró el monumento y recorrió diferentes lugares de la villa. El domingo día 23 "por la noche y en el hotel Delfín se celebró una cena de gala con asistencia de numerosos invitados. Al término de la misma y tras unas palabras de despedida del alcalde de Benidorm que contestó el señor ministro [...] le fue entregada por el señor Zaragoza una placa con el escudo de la villa."



23 de mayo de 1965: el ministro de Marina Pedro Nieto Antúnez visita el Gran Hotel Delfín (Fuente: Boletin de la Villa, mayo 1965)



23 de mayo de 1965: en el comedor del Gran Hotel Delfín el alcalde Pedro Zaragoza entrega una placa con el escudo de la villa al ministro de Marina Nieto Antúnez. (Fuente: Boletin de la Villa, mayo 1965)

En mayo de 1966 se estrenaba en España el film musical "Un beso en el puerto", protagonizada por Manolo Escobar e Ingrid Pitt, en el que Benidorm y su Gran Hotel Delfín ocupaban un lugar destacado. La calidad de ese film es baja y pertenece a ese tipo de películas que el público de la época calificó como "españoladas".  Siguiendo la moda de las películas de cantantes de esos años (Rafael o Julio Iglesias) su guión era un pretexto para insertar de manera forzada canciones interpretadas por Manolo Escobar de forma que permitiesen su lucimiento. Sin embargo las imágenes filmadas por Francisco Fraile constituyen un interesante documento gráfico del litoral de Benidorm en esos años. Algunas escenas de interiores (hall, habitaciones, restaurante, etc.)  y exteriores (entrada, fachada de los delfines, piscina, etc) se rodaron en el Gran Hotel Delfín. Fue un gran logro de Felipe Pastor por la magnífica publicidad que suponía. También hay interesantes vistas de la Cala y el Tossal. Eran imágenes destinadas a impactar a los españoles de la época por el lujo, "glamour" y bellezas naturales del entorno turístico que mostraban. En ese contexto el Gran Hotel Delfín fue una elección acertada.



Pascale Petit era en la década de 1960 una actriz francesa muy famosa y se alojó en el Gran Hotel Delfín en 1965. Aquí la vemos en la playa de Poniente frente al hotel. El uso del bikini por las turistas extranjeras causó problemas al alcalde de Benidorm, Pedro Zaragoza Orts, porque las autoridades eclesiásticas le acusaron de ser permisivo con esta prenda. Finalmente logró imponer su criterio y el uso del bikini se convirtió algo habitual. (Fotografía de "Quico", Francisco Pérez Bayona).
En el año  1965  el alcalde de Benidorm Pedro Zaragoza invitó a visitar Benidorm una familia de Laponia. Su objetivo era promocionar Benidorm en Europa por lo que se buscó que la visita fuera recogida por los principales  diarios del momento. Fueron alojados en el Gran Hotel Delfín, el mejor de la ciudad. Recibieron todo tipo de atenciones siendo recibidos por el Jefe del Estado Francisco Franco. El 5 de junio, en una comida de despedida, se les nombró "Cónsules Generales de Benidorm en Laponia, entregándoles una placa de Benidorm para el consulado de Laponia". Ataviados con sus vestimentas típicas, tan poco adecuadas para nuestro clima, causaron la admiración de propios y extraños.

El prestigio del Gran Hotel Delfín se notaba en la clientela que alojaba. Había un importante grupo de personas acomodadas de Madrid que pasaban sus vacaciones en él. Por eso se hacía publicidad en diarios de esa localidad desde Semana Santa. 
Esta vinculación con la clientela madrileña le sirvió para institucionalizar que cada 15 de agosto se celebrara la festividad de la Virgen de la Paloma con un bufet espectacular, atracciones y orquesta para los clientes y personalidades invitadas.
En la década de 1970 Felipe Pastor, sin apenas hablar inglés, marchó a Londres y allí consiguió que los turoperadores enviaran un turismo de lujo, muy selecto.
En ese ambiente no es de extrañar que se alojasen en él numerosas personalidades de la época, algunas de ellas por recomendación de Pedro Zaragoza. Su libro de prestigio recoge las firmas de Perón y Severo Ochoa y también personajes del mundo de la canción (Julio Iglesias, Duo Dinámico, Rocío Jurado), del periodismo (Emilio Romero, Matías Prat, Tico Medina), de los toros (Espartaco, el Cordobés), etc.
Todos ellos encontraban unos servicios hoteleros de la mejor calidad a los que se unían la tranquilidad y la belleza de un entorno natural en el que niños y adultos podían descansar en los meses estivales, lejos del calor inclemente de Madrid y el centro peninsular.




Hacia 1965 el Hotel Delfín, como muchos otros de Benidorm, publicó algunos folletos turísticos en los que resaltaba dos aspectos: sus servicios de lujo y un entorno natural de gran belleza con un clima privilegiado: “El Gran Hotel Delfín al borde del mar, con su maravillosa playa, pone a su disposición toda clase de servicios. Con 150 habitaciones de lujo, individuales y dobles, con terrazas mirando al maravilloso Mediterráneo, baño privado, teléfono, radio y aire acondicionado. Peluquería de señoras. Tienda de regalos. Parking cubierto. Bar Americano. Taberna española. Pista de Tenis. Grandes jardines. Dos restaurantes con aire acondicionado y vista al mar. Cenas de verano en la Terraza-Jardín con orquesta y baile. La grandiosidad de las Corridas, espectáculo nacional está a su alcance en la plaza de toros de Benidorm. Le encantará nadar en las aguas límpidas de nuestra piscina o disfrutar de su playa incomparable. Maravilloso clima. Suaves brisas marinas durante todo el año. Temperaturas ideales. Verano 30º, Otoño 25º, el Invierno 18º.” (Fuente: Archivo Municipal)





El prestigio de Benidorm como destino turístico fue muy alto durante las décadas de 1950, 1960 y 1970 pero a partir de 1980 comenzó a declinar y se le empezó a acusar de ser un destino masificado, ruidoso, antiecológico, vulgar, para un público que sólo buscaba alojamiento barato de sol, playa y alcohol.
Al margen de lo incorrecto de esta valoración sobre Benidorm lo cierto es que refleja cambios en el turismo de la ciudad. Las élites políticas, económicas y artísticas que lo visitaban en la época del franquismo dejaron de acudir. La progresiva decadencia del hasta entonces emblemático "Festival de la Canción de Benidorm" podría ser el símbolo de ese lento declive.
Benidorm había crecido más de lo previsto, tanto que tuvo problemas: inundaciones de 1971 por mala planificación de los viales, escasez de agua potable que culminó con el terrible verano de 1978, vertido al mar de las aguas residuales sin depurar, congestión del tráfico...
Benidorm resolvió esos problemas, creció de forma aún más intensa y espectacular y se adaptó a las nuevas circunstancias surgiendo un nuevo tipo de turismo. 
Los cambios afectaron a todos los sectores de la ciudad aunque el Gran Hotel Delfín conservó su clientela tradicional que continuó buscando, a veces durante tres generaciones seguidas, ese rincón nada masificado, familiar en el que niños y adultos podían descansar en los meses estivales, lejos del calor inclemente de Madrid y el centro peninsular

Poco a poco el entorno de la Cala, muy poco poblado en sus inicios, se llenó de edificaciones. Este hecho, que algunos pueden ver como negativo, tiene  una contrapartida: no tiene la alta densidad demográfica de otras zonas de Benidorm y sigue siendo una zona tranquila de turismo familiar.  Y además tiene una gran ventaja: la aparición de una playa urbana moderna caracterizada por su limpieza, seguridad, accesibilidad, servicios turísticos, etc., que la hacen acreedora, año tras año, a la bandera azul de la Unión Europea. El Gran Hotel Delfín continúa como siempre en primera línea de de esa playa y la Cala continua siendo un entorno que conserva la tranquilidad y la belleza de antaño.


La Cala de Benidorm experimentó el proceso urbanizador más tarde que la playa de Levante. Se formó una zona de apartamentos familiares y hoteles que crearon un ambiente tranquilo y sin masificación que atraía a otro tipo de visitantes. 



Bajo la supervisión de Felipe Pastor fueron directores del hotel Sebastián Renedo y a partir de 1975 Ricardo J. Pi Matíes. Ellos se encargaban de gestionarlo de acuerdo con sus directrices pero no pudieron evitar los cambios surgidos en el turismo de Benidorm y por tanto en su hotel. El Hotel conservó la estructura e incluso su decoración de los años sesenta pero la clientela y el entorno habían cambiado.

El 7 de noviembre del año 2009 fallecía en Madrid el ya nonagenario Felipe Pastor que hasta el último momento había estado pendiente del Hotel Delfín a pesar de no ser el único de sus negocios.
Las temporadas de 2010 y 2011 fueron gestionadas por su esposa e hijos pero en 2012 lo alquilaron por veinte años al Grupo Bahía. Una de las condiciones del arrendamiento, impuesta por la propiedad, es que se conserve el mural de los delfines. Una decisión muy acertada.


El bar del hotel Delfín el día de la entrega a Benidorm, por parte de la Caja de Ahorros del Sureste de España, de la primera ambulancia. El Presidente de la Caja, Antonio Ramos Carratalá, charla con el ex-presidente de Argentina, Juán Domingo Perón (con camiseta de rayas). Al fondo, con el pelo blanco y gafas, Miguel Barceló, el fundador del Marconi y padre del que fuera alcalde de Benidorm, Jaime Barceló y del fundador de Les Dunes, Miguel Barcelo. A la izquierda  Felipe Pastor, propietario del hotel Delfín y abajo, a la derecha, de perfil el promotor Alfonso Puchades Jou (Fotografía de Simeón y comentario de Miguel Alberto Martínez Monge).



AGRADECIMIENTOS:

Debo dar las gracias al personal de la Biblioteca Municipal y del Archivo, especialmente a César Fernández de Bobadilla, por las facilidades que me prestaron para buscar la información.
También debo agradecer a Ricardo J. Pi Matíes  los interesantes datos de primera mano que me ha facilitado. Trabajó en el Hotel Delfín desde 1965 hasta 2011, así que es una fuente de información muy fiable. Conoció sus años de esplendor y también de su transformación al modelo actual.