martes, 5 de noviembre de 2019

¿Por qué fracasó la Carta Puebla de Benidorm del año 1325?

¿Por qué dejó de tener vigencia la Carta Puebla de Benidorm del año 1325?





La Carta Puebla de Benidorm de 1325 tenía como objetivo repoblar Benidorm y fue un buen instrumento porque daba facilidades económicas a los posibles repobladores: no se pagaban censos ni "peita" por las tierras, el agua de riego era gratuita. El puerto estaba exento de tributos y se convirtió en una salida interesante para productos del interior, por ejemplo de Guadalest, Callosa e incluso de Bellaguarda (Altea) que también tenía puerto.
Sin embargo aunque el nuevo Benidorm empezó bien, la situación cambió para mal en la segunda mitad del siglo XIV y empeoró en el XV. La causa estuvo en la conjunción de dos : 
a) El descenso del número de sus habitantes como consecuencia de las guerras y el corso musulmán.  
b) Tener escasos habitantes supuso incapacidad de defensa, que fue aprovechada por los corsarios para atacar en numerosas ocasiones. 
El resultado: Benidorm se despobló al empezar el siglo XVI y  la Carta Puebla de 1325 dejó de tener vigencia. 

Francisco Amillo Alegre


En Benidorm, en la semana del 8 de mayo, se realizan varias actividades culturales relacionadas con la Carta Puebla que ese día del año 1325 le otorgó Bernat de Sarriá. Su culminación suele ser la escenificación de la entrega de dicha Carta. La realizan actores aficionados de la Asociación de Peñas desde hace 27 años . Es sin lugar a dudas una iniciativa excelente porque supone divulgar la historia de nuestra ciudad. 


Así imaginó el pintor Ribes Sogorb la entrega de la Carta Puebla de Benidorm realizada por Bernat de Sarrià.  Se realizó en la ciudad de Valencia el 8 de mayo de 1325.

Pero, desde que se redactó el texto de la escenificación hasta hoy, la investigación histórica ha progresado y convendría actualizar este evento incluyendo también la segunda Carta Puebla de Benidorm, la del 8 de abril 1666 otorgada por Beatriz Fajardo de Mendoza. 
Avanzo ahora una idea que desarrollaré más adelante: la Carta de Bernat de Sarriá estuvo en vigor 178 años, hasta el 1503. En este año o muy poco después el municipio de Benidorm desapareció. La Carta de Beatriz Fajardo duró casi el mismo tiempo, los 170 años que van de 1666 a 1836. Dejó de estar en vigor porque en este último año fue abolido definitivamente el Régimen Señorial y con él cesaba la vigencia de las antiguas cartas pueblas. 
Esto significa que ambas cartas crearon un municipio y tuvieron similar vigencia temporal. Pero con una diferencia muy importante: el municipio fundado en 1666 ha continuado hasta el presente. Del municipio medieval no ha quedado absolutamente nada: fue arrasado completamente en el siglo XVI y sólo sobrevive su recuerdo en el topónimo Plaça del Castell y en las ruinas de su subsuelo.


Derecha: escudo de armas de Bernat de Sarriá con las conchas de la villa de Sarriá. 
Izquierda: escudo de armas de Beatriz  Fajardo dibujado por Natividad Climent según indicaciones de Pere Maria Orts.


Hay tres ediciones de la Carta Puebla de Bernat de Sarriá: la de Pere Maria Orts y Bosch en 1976 [1], la del Ayuntamiento de Benidorm de 1988 [2] y la de Carlos Sáez en 1994 [3]. Las dos primeras van precedidas por estudios muy documentados y con datos interesantes: la biografía de Bernat de Sarriá, el contexto histórico de la Carta Puebla, su estructura y contenido, las vicisitudes del pergamino de 1430 y su compra por un vecino de Benidorm, además del estudio paleográfico y diplomático del texto. Cómo se puede comprobar por esta simple enumeración se ha escrito mucho sobre la Carta y creo que no tiene sentido repetir nada de lo ya publicado. Por lo tanto intentaré añadir elementos aportados por las nuevas investigaciones y me centraré en las peculiaridades de esta Carta, sus consecuencias y por qué dejó de tener validez.


Datos y dudas sobre la Carta Puebla de 1325.
Una de las dudas que plantea la Carta de 1325 está al principio del documento cuando dice que Bernat de Sarriá manda constituir y edificar de nuevo la villa de Benidorm: “in villa seu loco dicto et nominato de Benidorm, quem seu quam, noverit ad honorem et servicium Dei et glorióse virginis Marie genitricis, constituhi et hedificari mandamus”. 
El pueblo ya se había creado anteriormente pero ahora se manda "constituir y edificar". Eso implica varias posibilidades: que se había abandonado, que había sido destruido o que tenía muy pocos habitantes y Bernat de Sarriá buscaba atraer más pobladores. Poco después, el 26 de julio del mismo año, el rey Jaume II confirmaba los privilegios concedidos en la Carta Puebla  a los que habían acudido y acudían a Benidorm, añadiendo que tenían que poblarlo nuevamente: “locum vocatum de Benidorm qui noviter populati debent” [4]. 
Hay otros documentos que nos confirman que Benidorm ya existía antes del 1325. El 21 de julio de 1321 Bernat de Sarriá había vendido la nuda propiedad de sus señoríos al infante Pere d’Aragó i Anjou y se reservó el usufructo de por vida. La palabra utilizada fue “donación” pero en realidad era una venta en la cual el comprador tomaría posesión de los señoríos a la muerte del vendedor. 
Se confirmaba por un documento del 16 de abril de 1325 firmado por Jaume II en el Palau del Real de Valencia. El rey aceptaba la venta y decía que Bernat de Sarriá percibiría 100.000 sueldos de Barcelona como violario, es decir como renta vitalicia: “centum millem solidorum Barchinone ad violarium” [5]. Así pues está claro que se trató de una venta, no de una donación y que en el momento de la promulgación de la Carta Puebla la nuda propiedad de Benidorm ya había pasado al infante Pere desde hacía casi cuatro años. Lo sabemos porque la documentación que generó la mencionada venta dice que en 1321 ya existían el castillo y el pueblo de Benidorm y se incluyen en la relación de lugares vendidos: “et de castrum et populam de Benidorm” [6]. Al año siguiente, en los idus de octubre (día 15) de 1322 el rey Jaime II aprobaba en Barcelona la venta de Bernat de Sarriá y se citan nuevamente el pueblo y el castillo de Benidorm. 
Por otro lado en 1316 se cita la iglesia de Benidorm como dependiente de la parroquia de Polop [7]. Algunas personas dudan de la veracidad de este dato. Si fuese cierto resultaría evidente que Bernat de Sarriá mandó edificar la iglesia porque había un pueblo con unos habitantes que necesitaban este servicio religioso. Pero lo que sí está claro es que en 1325, cuando se otorgó la Carta Puebla, Benidorm ya existía desde varios años antes. 

Hay otro aspecto que la investigación histórica ha puesto de manifiesto: en 1312 Bernat de Sarriá perdió la Vila Joiosa en un pleito [8]. Para compensar esta pérdida creó Benidorm entre 1312 y 1320. Había fundado la Vila Joiosa en 1300 como pueblo cristiano para  cobrar más rentas señoriales, controlar la numerosa población mudéjar del interior y rechazar ataques corsarios. Pero los antiguos vasallos no guardaban buen recuerdo de Bernat de Sarriá y que dejara de ser su señor debió suponerles un alivio. Se deduce del hecho siguiente: el 23 de julio de 1327 los vecinos de la Vila Joiosa no dejaron entrar en esta localidad a Isabel de Cabrera, su esposa [9] lo que evidenciaba un gran malestar hacia su anterior señor territorial.

Tras la venta de sus señoríos Bernat de Sarriá seguía cobrando a sus vasallos las rentas feudales pactadas. Ignoramos las que cobraba en Benidorm. Hay un documento firmado pocos días antes de otorgar la Carta Puebla que indicaba las rentas que percibía en sus dominios. En Polop, La Nucia y Liriet cobraba 7.251 sueldos y 15 dineros:   “Item castri de Polop cum eius ravallo et alcharearum de la Nucia et de Lirieto in termino ipsius castri constitutarum septem millem ducentos quinquaginta unum solidos quinque denarios” [4]. 
No se indican las rentas de Benidorm lo cual nos plantea interrogantes. Una posibilidad es no citarlo porque estaba integrado en Polop y no era un municipio independiente, pero parece poco probable porque se cita la alquería de Liriet, de menor tamaño. La otra posibilidad es que no producía rentas a causa de su escasa población y Bernat de Sarriá  quiso remediarlo mediante la Carta Puebla.

Otro aspecto llamativo de esta Carta es que no se citan nominalmente todos los vasallos que vivirían en la nueva villa. Esa era la costumbre y Benidorm es una de las escasas excepciones. También es anómalo que la carta se firmara en Valencia y no en Benidorm. 
Desconocemos la explicación de estos hechos pero también se puede atribuir al escaso número de habitantes, insuficiente para que la villa fuera económicamente viable. Por eso parece razonable suponer que Bernat de Sarriá, con las condiciones favorables de la Carta, esperaba atraer más pobladores. Así parece deducirse del documento ya citado que el rey Jaime II firmó en Tarazona el 26 julio de 1325. Confirmaba las exenciones fiscales otorgadas por Bernat de Sarriá en Benidorm: “amb el present privilegi, vàlid per sempre, fem francs, lliures i immunes a tots i cadascun dels pobladors que a aquest lloc de Benidorm són vinguts o venen a poblar, tant cristians com sarraïns, i als seus successors que habitaren en aquest poble” [4]. 
Sólo los cristianos vivieron dentro de las murallas de Benidorm. No nos consta que los mudéjares, denominados sarracenos en el texto, vivieran allí, ni tampoco en alquerías como el Albir o Lliriet. Pero la Carta Puebla sí contemplaba esta posibilidad y cita la regalía de los baños, un elemento de carácter religioso típico de las cartas de población musulmanas. 


Algunos aspectos económicos de la Carta Puebla.
La Carta de 1325 intentaba organizar la vida económica del nuevo municipio. Había un problema: era un lugar con escasez de agua y no permitía que la agricultura, la principal fuente de riqueza de la época, fuera muy rentable. Aunque se exportaban productos de secano (higos secos, pasas y vino) que producían dinero en efectivo, el regadío era imprescindible para el autoconsumo de los agricultores.
La Carta indicaba que las aguas y sus conducciones estaban libres de impuestos: “Tendréis de igual manera aguas, acequias y conducciones de aguas a vuestras tierras libres de cualquier censo, tributo, servicio o cualquier otra servidumbre, para regar vuestras heredados y para vuestros restantes servicios”. Se habla de las “ducciones aquarum” que seguramente serían las conducciones subterráneas que en valenciano se denominan “alcavons”, un elemento importante de nuestro patrimonio hidráulico tradicional. Estas infraestructuras fueron construidas por orden de Bernat de Sarriá y está claro que cedió su uso a los vecinos. Además se dice que los pobladores pagarán por tierras de regadío y secano sólo una vez, al recibirlas. Por tanto en 1325 había tierras de regadío aunque ignoramos su extensión. 
En 1328 Bernat de Sarriá proyectó la fundación dentro de las murallas de Benidorm de un convento de agustinos que nunca se hizo. Pero en la carta que envió a la orden indicaba que había mandado plantar viñas e higueras lo cual nos indica una agricultura de secano. Para su autoconsumo el convento tendría un huerto con agua de un pozo y de una fuente [10]. 

Parece que las rentas agrícolas crecieron poco después de 1325 aunque no tenemos datos. Sí sabemos que su decadencia se produjo a partir de la Guerra dels dos Peres, especialmente en 1369. Las tropas castellanas causaron graves daños en las infraestructuras de la comarca. Pasados unos años sus pueblos se recuperaron con dos excepciones: Bellaguarda (actual Altea) y Benidorm. El estudio de las rentas señoriales pone de manifiesto que en los dos pueblos los ingresos por la agricultura menguaron progresivamente a partir de estos años. En Benidorm esta pobreza agrícola de las décadas finales del siglo XIV es un hecho que como veremos, tuvo consecuencias importantes.


El puerto del Benidorm medieval.
La actividad marítima compensó la menor rentabilidad de la agricultura de Benidorm. 
En primer lugar tenemos la pesca, importante a pesar de que la Carta establecía pagar el diezmo del pescado al señor territorial: “tengáis franca y libre la pesca del mar, concediéndome a mí y a mis sucesores la décima parte”. El batle era el encargado de controlar el mencionado impuesto y la documentación fiscal así lo atestigua: en Benidorm los ingresos señoriales por la pesca multiplicaban por 5 o por 6 los de la agricultura y la diferencia aumentaba con el paso del tiempo. Entre las especies capturadas se indican los atunes en los siglos XIV y XV. 


Imagen de Benidorm a principios del siglo XX. Desde la Edad Media las actividades marítimas, pesca y comercio, eran muy importantes. Fuente: Archivo Municipal de Benidorm


El comercio marítimo sí estaba libre de cargas señoriales: la Carta permitía que los vecinos de Benidorm dispusieran “del puerto y de las playas para cargar y descargar, llenar o vaciar naves, navegar, transportar y exportar bienes, mercancías y cuánto quisieseis hacia cualquier parte que deseaseis, sin ningún censo, tributo [...] excepto el que corresponda al Señor Rey”. 
Este detalle del rey es interesante porque los impuestos de la corona sí se tenían que pagar. Por ejemplo, en 1373 el Mestre Racional, que administraba las finanzas reales, indicaba que había recibido 180 sueldos enviados por el alcaid de Benidorm. Era el diezmo por cinco musulmanes que el corsario de Benidorm Johan Martí subastó en esta población después de haberlos capturado en Berbería. Respecto al apellido del corsario se han dado dos transcripciones diferentes: Martí según José Hinojosa Montalvo y Maror según Andrés Díaz Borrás [11]. 

La exención fiscal del puerto explica que el comercio fuera una actividad rentable en los siglos XIV y XV. Las comunicaciones terrestres eran en esa época extremadamente deficientes y el transporte por mar era la vía más rentable para las exportaciones de la Marina Baixa.

En varios documentos se indica que en Valencia se utilizó piedra de Benidorm. Así se hizo en las torres de Serranos entre 1392 y 1398 o en la capilla de San Vicente Mártir de la catedral de Valencia. Además en 1440 se exportó piedra blanca de excelente calidad con destino a la capilla del hospital psiquiátrico de Valencia, uno de los más antiguos de Europa, el “Hospital dels Inocents o de Folls” [12]. Se exportaba por el puerto de Benidorm por ser más barato a causa de la franquicia otorgada por la Carta Puebla.

Por el puerto de Benidorm se exportaban también pasas que producían los mudéjares del interior. Se denominaba “pansa de Polop” aunque estuviera producida en otros lugares como por ejemplo el valle de Guadalest así que era un tipo de pasa de la comarca, no sólo de Polop: “de pansa de Polop bona et receptibili, de collecte predictarum vallium [de Guadalest]” [13]. El mismo documento nos confirma la existencia en Benidorm del puerto al que alude la Carta Puebla: “in portico sive carregador maris loci vel castri de Benidorm”. Está claro que Benidorm no tenía puerto tal como lo entendemos actualmente: las naves mercantes anclaban cerca de la playa y las mercancías se trasladaron a ellas mediante barcas. 

Hay otro documento sobre el comercio de pasas que nos explica qué era realmente el puerto de Benidorm y además aparecen los nombres de tres de sus habitantes. 
El 23 de marzo de 1446 el mercader Gabriel Palau y Ramón Avellà acudieron al  “port i carregador del mar” de Benidorm. Acudieron al batle de Benidorm, Anthoni Rajadre, como persona con jurisdicción y buscaron un testigo imparcial de la villa denominado Lluís Madriç. Protestaron contra Joan Eximeno, patrón del barco “Sent Johan” y contra sus dos propietarios, los valencianos Francesc Mascarós i Lluís Johan. Los damnificados indicaban que habían acudido a Benidorm para cargar en el “Sent Johan” 400 quintales de pasas de Polop que los demandados se habían comprometido ante notario a comprar. Avisaron al patrón que las pasas estaban en el “carregador” de Benidorm guardadas en una  barraca, que en eso consistía el puerto. Por razones que no se explican el patrón no quiso esperar ni cargar la mercancía. Mandó levar anclas “ab molta cólera i iniquitat” y partió rumbo a Alicante. Se mojó una buena parte de la carga “que es en punt de perdre’s en culpa del dit patro”. Ramon Avellà y Gabriel Palau reclamaban que este perjuicio se cargara a los propietarios y al patrón de la nave y que quedara constancia escrita del hecho. Como testigos firmaron Francés Malonda, encargado del hostal de Benidorm, y Anthoni Vilar mercader de la Vila Joiosa [14].

Finalmente, parece útil citar a José Hinojosa que incluye en Benidorm entre los puertos importantes de la provincia precisamente por la exportación de pasas: Hay que subrayar la importancia que en la segunda mitad del siglo XV adquirieron los puertos de la costa valenciana meridional como escala hacia Andalucía: Jávea, Benidorm, Vila Joiosa o Alicante,donde se cargaban pasas y frutos secos” [15].


El final de la Carta Puebla de 1325.
Benidorm se construyó en lo alto del promontorio de Alfalig, actual Canfali, con su castillo en el lado sur. Su altura y estar rodeado de mar por tres lados favorecían su defensa en una época de frecuentes ataques corsarios. A pesar de esto el fracaso de la obra de Bernat de Sarriá se debió a la débil defensa del Benidorm medieval: tenía muy pocos habitantes que lo defendieran.

El municipio creado por Bernat de Sarriá era pequeño. Hay datos que nos informan del escaso espacio disponible dentro del recinto defensivo. En el siglo XVI la villa estaba despoblada, sus casas hundidas y se había borrado la estructura urbana de calles y plazas. Pero seguía conservando sus murallas así que el espacio intramuros era el mismo que e la Edad Media. En 1575 dentro de este espacio según Luis Fajardo, señor de Benidorm, había lugar para construir 50 casas [16] y este fue posiblemente el máximo de familias que podían vivir en el Benidorm medieval. Por otro lado un informe de Pedro Gamir del año 1584 sobre la almadraba de Benidorm indicaba que el pueblo era pequeño: el mencionado año no se pudo pescar “por estar allí alojada una compañia de infanteria y no havia lugar para la gente de la almadrava por ser muy angosto y sin casas”  [17].
En cincuenta casas podrían vivir unos 225 habitantes, cifra que no sabemos si se logró en la Edad Media. Sí sabemos que su población en 1381 era de 10 familias, unos 45 habitantes que a finales del siglo XV acabaron reducidas a 6. Por tanto el propósito de Bernat de Sarriá de atraer población mediante la Carta de 1325 no se cumplió y resultaba imposible que la villa mantuviese suficiente capacidad defensiva.

El factor que hacía poco atractivo al Benidorm medieval era el constante peligro de los corsarios berberiscos que podían llevarse cautivos a sus habitantes y apoderarse de todo lo que pudieran transportar: cosechas, animales, etc. La defensa constituía un elemento esencial para la supervivencia y la Carta Puebla concedía a los vecinos de Benidorm más exenciones fiscales que otras de su entorno a cambio de contribuir a la defensa de su término municipal que incluía el Albir, l'Alfàs del Pi y parte de la Nucia. Se favorecía a Benidorm, poblado exclusivamente con cristianos, porque en aquellos momentos Polop tenía mayoría de población mudéjar. La nueva villa de Benidorm tendría que controlar todo el litoral desde la Cala de Finestrat hasta el final del Albir e impedir no solo los desembarcos de corsarios sino también la fuga de mudéjares del interior. Una misión casi imposible y peligrosa con tanto territorio y tan pocos habitantes.


Las excavaciones arqueológicas hechas en la Plaça del Castell de Benidorm este verano de 2019 han mostrado los cimientos del castillo de origen medieval, siendo los más antiguos del siglo XIV. Por su grado de conservación destaca el aljibe, probablemente de origen medieval. Fotografía del Ayuntamiento de Benidorm.


La escasez de defensores explica la tragedia de Benidorm en el siglo XV: en 1442, 1447, 1448 y 1450 los corsarios berberiscos se llevaron cautivos todos sus habitantes. En los cuatro ataques la documentación indica que el pueblo quedó vacío: “es romes desert per la presó dels moros, pocs dies ha, feta” [17].
Algunos de sus habitantes volvieron las cuatro veces después de haber pagado el rescate, lo cual implicó que se arruinaran. Un ejemplo fue el citado Lluis Madriç que en 1447 se quedó sin dinero después de pagar el rescate de su mujer y él fue rescatado cuatro años más tarde con la ayuda de su hermano que vivía en Valencia. 
No obstante, no volvieron todos y la población se redujo a 6 familias. Finalmente, a principios del siglo XVI, todos sus habitantes lo abandonaron. En 1503 los turcos iniciaron una campaña de saqueos por el litoral del Reino de Valencia; entre 100 y 180 musulmanes atacaron Benidorm el 13 de abril. Las 6 familias que lo habitaban suponían unas 27 personas y, descontando mujeres, ancianos y niños, las que estaban en disposición de defender el pueblo poco podían hacer. Para Benidorm este quinto ataque fue definitivo: sus habitantes se fueron a la Vila Joiosa y vivían allí por miedo a los corsarios norteafricanos: "Los forasters habitans en la propia vila [la Vila Joiosa] que no tenen cases ni terres perque son de Benidorm i de altres llocs per causa dels moros".

Benidorm perdió sus habitantes y su término municipal fue absorbido por Polop que a lo largo del siglo XVI ganaba población cristiana. La Carta Puebla de 1325 carecía ya de sentido. Parece que dieciocho años después su señor territorial quiso repoblarlo. Tenemos un indicio que apunta en ese sentido: el 27 de abril de 1521 Alfonso Fajardo, "Senyor de les Baronies de Polop e de Benidorm", solicitaba al Gobernador General de Valencia que se hiciera un traslado (copia) de la Carta Puebla de 1325 para que no se perdiera y porque necesitaba sacar algunas copias fehacientes: "té necessitat de alguns translats del dit privilegi, e, perquè aquell n·s perda e stiga conservat, requir a Vostra Snyoria mane al scrivà de vostra cort que registre dit translat autentich en los libres de registre de vostra cort e de allí ne done tants transllats auctèntics e fefaents com sien menester".

Lo que tenía Alfonso Fajardo no era el original de la Carta de 1325, que se había perdido, sino un traslado en pergamino del año 1430 y quería sacar algunas copias fehacientes. ¿Por qué? El traslado de 1430 se hizo el mismo año que Ruy Díaz de Mendoza compraba el señorío de Benidorm y parece normal que se hicieran copias para el nuevo señor. Esta circunstancia de cambio de propiedad en el señorío no concurría en abril de 1521 por lo que resulta verosímil suponer que Alfonso Fajardo tenía intención de repoblar Benidorm con la Carta de 1325 que, como ya hemos visto, era generosa en sus exenciones fiscales y por tanto podía atraer nuevos habitantes. No obstante, la guerra de les Germanies pocos meses después impidió que este proyecto se materializara. 
Aprovechando este conflicto entre cristianos, los corsarios musulmanes ocuparon Benidorm durante dos días y antes de abandonarlo incendiaron y destruyeron todo lo que pudieron, un panorama nada atractivo para posibles repobladores que nunca llegaron. La Carta Puebla de Bernat de Sarriá ya no se utilizaría nunca más. 

A principios del siglo XIV Bernat de Sarriá había creado en Benidorm dos entidades materiales: un pueblo y un castillo. También creó dos entidades jurídicas: un municipio y un señorío. En 1503 o poco después desapareció el municipio que fue absorbido por Polop. Poco a poco las casas deshabitadas se fueron desmoronando o fueron destruidas en 1521 por los corsarios. Posteriormente se restauraron sólo el castillo y las murallas de la villa. Ambos jugaron un importante papel en la defensa del territorio: en el castillo  hubo siempre un contingente de 5 o 6 vigilantes que daban la alarma si descubrían naves sospechosas. 
También seguía existiendo el señorío. En la documentación se cita la “casa de la senyoria”, sede del batle que  representaba al señor territorial y cobraba los tributos que generaba el señorío. Había pescadores en la temporada invernal así que el diezmo del pescado continuó como ingreso señorial.
Estos dos elementos, castillo y señorío, mantuvieron en Benidorm una población testimonial: todo el año el batle y los encargados de la vigilancia y unos meses los pescadores. Castillo y señorío evitaron que Benidorm desapareciera totalmente como otras poblaciones de la Edad Media, por ejemplo Ifach o Albalat. 

En el siglo XVI los ataques corsarios en nuestra comarca fueron intensos y duros. Benidorm fue destruido por ellos en tres ocasiones y el Reino de Valencia lo reconstruyó otras tantas. También levantó, en los dos extremos de la Serra Helada, las torres de vigía de la Bombarda y Caletes. 
Tras la expulsión de los moriscos en 1609 el peligro corsario sobre el litoral de la Marina Baixa no desapareció pero remitió lentamente. Esto explica que Benidorm se volviera a habitar y que en 1646 tuviera 11 vecinos. Sus nombres, respetando la grafía de la época excepto en las mayúsculas, eran:
Frances Llorca,
Joseph Linares, 
Miquel Mingot, 
Jasinto Saragossa,
Pere Mingot,
Joseph Gurembell,
Milchior Lopes,
Francisco de Miquel Deuessa (Devesa)
Guillem Fluixa,
Miquel Fluixa,
Alexandre Ripoll.
Estos vecinos no pertenecían al municipio de Benidorm sino al de Polop; era una pedanía como Xirles y la Nucia. 
Veinte años más tarde Benidorm volvió a ser un municipio independiente pero no con la Carta de 1325, que ya estaba olvidada, sino con una nueva, la de 1666. Las generosas exenciones fiscales de la antigua Carta se recortaban casi totalmente y su nuevo término municipal se reducía aproximadamente a la mitad. A pesar de ello Benidorm dispuso de un ordenamiento municipal propio y un sistema de regadío que permitió la viabilidad de la nueva villa y su continuidad hasta la actualidad. Fue preciso crear una nueva estructura de calles y casas ya que la creada por Bernat de Sarriá había desaparecido en el siglo anterior. 
Además si nos fijamos en los apellidos de 1646 y 1666 veremos que no concuerdan en absoluto con los medievales y son similares a los de la Vila Joiosa. Eso significa que desde el punto de vista demográfico el nuevo Benidorm del siglo XVII tampoco tuvo nada que ver con el medieval.

Por tanto, como decía al inicio de este artículo, la Carta Puebla de 1325 no logró sus objetivos por la escasez de habitantes y la consiguiente incapacidad de defenderse. Esos inconvenientes ya no estaban el 8 de abril de 1666 porque Beatriz Fajardo de Mendoza creó el Reg Major de l'Alfàs y el municipio nacía con veintitrés vecinos cuyos nombres se recogieron en la Carta Puebla. 
Esta segunda carta sí que cumplió sus objetivos y cuando fue anulada por la abolición del Régimen Señorial, el pueblo de Benidorm ya tenía una entidad jurídica y económica consolidada que le permitió convertirse en la actual ciudad turística. Por esto creo que no se tiene que dejar de recordar también esta segunda Carta Puebla. Sin ella Benidorm no existiría.



NOTAS:

[1] ORTS I BOSCH, P. M.: “La carta de poblament de Benidorm i l’almirall Bernat de Sarrià”, València 1976.
[2] ALEMANY FERRER, R. i altres: “Carta Puebla de Benidorm, Carta de Poblament de Benidorm”, Ajuntament de Benidorm i Universitat d’Alacant. Alcoi, 1988.
[3] SÁEZ SÁNCHEZ, Carlos: “La carta puebla de Benidorm”, “Signo: revista de historia de la cultura escrita” Nº 1, 1994, pàgs. 51-64. He utilitzado su texto para citas y traducciones por ser la transcripción del traslado de 1430. 
[4] ACA, Reg. 227, f. 204v-205r. Citado por GALIANA SORIANO, A.: “Documentació històrica i bibliografia de la Marina Baixa”, 2011, pàg. 221.
[5] ACA, Reg. 227, f. 154r-157r. Citado por GALIANA, pàg. 211.
[6] ACA, Reg. 222, f. 108r-110r; con fecha del 15-10-1322 transcribe el documento original del 17-7-1321.
[7] ALMIÑANA OROZCO, Pasqual: “Els topònims de Benidorm”, 2001, pàg.170-171.
[8] ACA, Reg. 149, f. 120v.
[9] ACA, reg. 381, f. 185v.
[10] ORTS I BOSCH, Pere M.: “El que pogué ser la consolidació de Benidorm en la primera mitat del segle XIII”, Revista Oficial Festes Major Patronals 1987.
[11] ARV, Mestre Racional, lib. 9585, f. 40v. La transcripción de Hinojosa parece más probable que la de Díaz.
[12]  Para las Torres de Serrano: AMV, SMV, d3-7, 1395-1396, ff. 10r-131, 135r-171, citado por ALMELA Y VIVES, 1959)
Para la catedral de Valencia: ACV, Libro de obras de la catedral, sign. 1478, 1428-1429, fol. 40v., 44r.
Para el Hospital: GÓMEZ-FERRER LOZANO, Mercedes: “Arquitectura y arquitectos en la Valencia del s. XVI. El Hospital General y sus artífices”. Tesis doctoral Universitat de València 1995, pàg.620.
[13] APARISI ROMERO, Frederic: “Hug de Cardona, III: Col·lecció diplomàtica (1407-1482)” Universitat de València, 2011, pàg. 1171
[14] APARISI ROMERO, Frederic: “Hug de Cardona, II: Col·lecció diplomàtica (1407-1482)” Universitat de València, 2011, pàg. 794.
[15] Hinojosa Montalvo, José: “Las rutas del Atlántico y del mar del Norte” en el llibre “La Corona de Aragón en el centro de su historia”. Zaragoza, año 2009,  pág 316.
[16]AGS, Guerra Antigua, leg. 0079, f. 104
[17] VIDAL BONAVILA, Judit: “L’aprofitament del mar en els segles XVI i XVII: estudi comparatiu de les almadraves de la corona d’Aragó”, tesis doctoral Universitat Rovira i Virgili, año 2015, pàg. 359.
[18]  Este aspecto y todo lo que sigue lo explico en mi libro “Corsarios norteafricanos en las baronías de Polop y Benidorm Ataques, despoblación y esclavitud (1325-1830)”. Incluye las referencias de las citas.


jueves, 3 de octubre de 2019

Un libro sobre la historia de Benidorm: “Corsarios norteafricanos en las baronías de Polop y Benidorm Ataques, despoblación y esclavitud (1325-1830)”

Un libro sobre la historia de Benidorm: “Corsarios norteafricanos en las baronías de Polop y Benidorm Ataques, despoblación y esclavitud (1325-1830)”. 



Como indica el título, en este libro se explica el por qué y las consecuencias de los ataques corsarios perpetrados en los cuatro municipios (Polop, Benidorm, la Nucia y l’Alfàs del Pi) que en siglos anteriores formaban los antiguos señoríos de Polop y Benidorm. Hoy día resulta impensable que disfrutar en la playa, bañarse o navegar por las costas de la Marina pudiera implicar la esclavitud o la muerte. Pero así fue durante los primeros 500 años de existencia de Benidorm, sobre todo en la Edad Media. La villa sufrió numerosos ataques de corsarios norteafricanos y al menos en cuatro de ellos e llevaron cautivos a sus habitantes. Algunos regresaron tras pagar rescate pero otros no lo pudieron hacer.




Esta reiteración de ataques es un hecho que hemos conocido por la investigación histórica de los últimos años. Antes no se había calibrado el auténtico alcance de esta tragedia. En 1892 Pedro María Orts Berdín, el primer historiador de esta localidad, escribía sobre los ataques de los corsarios magrebíes y afirmaba con orgullo que nunca pudieron entrar Benidorm:
La sorpresa, la traición, la casualidad hicieron sucumbir en algunas ocasiones á nuestros hermanos, excepción hecha de este pueblo [de Benidorm], en el cual si bien fueron víctimas algunos infelices sorprendidos en el mar, jamás pudieron poner su planta desde que los arrojamos de nuestros hogares, y ¿cómo había de ser si hasta las mujeres salían al collado de Calpe con largas hondas y les rechazaban hácia el otro lado?”.
Sin embargo nada más lejos de realidad. La investigación actual nos ha mostrado que en los siglos XV y XVI los norteafricanos entraron en más de seis ocasiones en esta villa. Particularmente grave fue la tragedia de Benidorm en el siglo XV: en 1442, 1447, 1448 y 1450 los corsarios berberiscos se llevaron cautivos a todos sus habitantes. En los cuatro casos la documentación indica que el pueblo quedó completamente vacío: “és romés desert per la presó dels moros, pocs dies ha, feta”. 
Algunos de sus habitantes volvieron después de haber pagado el rescate, lo cual implicó que se arruinasen. Sin embargo no todos pudieron regresar y a finales de ese siglo quedaban 6 familias, unos 27 habitantes.
A principios del siglo XVI, tras un nuevo ataque en el año 1503, sus habitantes abandonaron Benidorm y nos consta que la mayoría se fueron a Villajoyosa. Las casas del pueblo, deshabitadas, comenzaron a desmoronarse y el municipio medieval desapareció absorbido por Polop cuyo término municipal se incrementó con el de Benidorm. En esta villa abandonada sólo permaneció el castillo donde un grupo de seis personas se encargaba de la vigilancia del litoral. Se convirtió así en un valioso elemento de la defensa del Reino de Valencia que impedía a los corsarios norteafricanos actuar con impunidad. Por esa causa lo atacaron varias veces y destruyeron en ocasiones sus murallas, su castillo y la mayoría de sus casas. El Reino de Valencia reconstruyó los elementos defensivos pero no las casas y Benidorm siguió deshabitado durante siglo y medio. Sólo los pescadores acudían en invierno y algunos de ellos fueron atrapados por los corsarios argelinos.

El azote corsario lo padeció todo el litoral de la Marina, Alta y Baixa, que perdió población y un ejemplo es la Vila Joiosa. Otras villas quedaron temporalmente despobladas siendo Bellaguarda (actual Altea) y Benidorm sus ejemplos más claros. Pero peor suerte corrieron Albalat e Ifach, dos poblaciones costeras que desaparecieron para siempre a causa de los repetidos ataques corsarios. 
A partir del siglo XVI mejoró el sistema de alerta y defensa ya que se construyeron las torres de la Bombarda y les Caletes en Serra Gelada. Otro factor a tener en cuenta fue la expulsión de los moriscos en 1609 porque cambió la forma de actuación de los corsarios en la Marina Baixa: dejaron de desembarcar en estas tierras ya que se les había acabado el negocio de transportar moriscos que huían al norte de África a cambio de pagarles sumas importantes. Los  desembarcos corsarios se hicieron más difíciles y ya no fueron rentables. Por ello se dedicaron sobre todo a la captura de naves comerciales y dejaron de atacar en tierra con lo que se pudieron repoblar Altea en 1617 y Benidorm en 1666. En esta última se constata la presencia de población estable desde al menos veinte años antes, aunque dependía de Polop. 
Es curioso que Altea y los señoríos de Polop y Benidorm empezaron a recuperarse a principios del XVII cuando en el resto de Europa las condiciones seguían siendo durísimas: crisis económica, guerras, rebrote de la peste en 1647-48 y ampliación hacia el Atlántico y Cantábrico de la acción corsaria. 
Pero los ataques en el mar continuaron durante el siglo XVIII y primer tercio del siglo XIX. En fecha tan tardía como 1824 aún tenemos constancia de pescadores de Benidorm hechos cautivos por los berberiscos. 



El corso berberisco acabó definitivamente cuando en 1830 Francia ocupó Argelia y la convirtió en colonia. A partir de ese momento el litoral valenciano quedó libre de un azote que había durado más de 500 años. En Benidorm el castillo y la torre de les Caletes dejaron de tener sentido y acabaron convertidos en ruinas. La playa se convirtió en un lugar seguro y a partir de 1850 los primeros turistas (veraneantes se llamaban entonces) pudieron disfrutar del baño en el mar. Cuarenta años antes habría sido un suicidio.

Hoy día las relaciones entre la orilla cristiana y musulmana del Mediterráneo son pacíficas: turismo, comercio, emigración, etc. Pero durante siglos cristianos y musulmanes consideraron el corso como un medio de vida lícito y honorable. Sirvió para enriquecer a unos pocos y permitió a otros practicarlo para ganarse el sustento a costa del riesgo de perder la vida o la libertad como a menudo acontecía. Pero para las personas que vivían en el litoral fue una cruel calamidad que les hizo perder sus bienes, su libertad o su vida. La existencia de cautivos y esclavos es patente durante 500 años. En el siglo XVII, en los mercados de Argel y Salé, se vendían anualmente unos 3.000 esclavos, todos ellos cristianos.


Año 1684: mercado de esclavos cristianos en Argel en un grabado del siglo XVII



Entre las conclusiones de este libro creo útil destacar dos:
a) El corso musulmán provocó la decadencia demográfica y económica del Benidorm medieval y la escasez de regadío agravó esa decadencia. También que los daños que sufrió en el siglo XV fueron más graves de lo que suponíamos ya que en cuatro ocasiones se llevaron a todos sus habitantes y aún así se repobló por cuatro veces. Finalmente la villa desapareció por completo a principios del siglo XVI y perdió su carácter de municipio independiente que le había otorgado Bernat de Sarrià en la Carta Puebla de 1325. Ese siglo fue el de mayor intensidad de la actividad corsaria ya que los berberiscos desembarcaban cuando y donde querían sin apenas encontrar resistencia. Benidorm, incendiado y destruido varias veces, estuvo prácticamente deshabitado ya que ni la guarnición de soldados ni los pescadores durante la temporada de pesca pueden considerarse como habitantes de Benidorm. 
Sin embargo se perfeccionó el sistema defensivo, cuyo símbolo en Benidorm son el desaparecido castillo y la torre de les Caletes que aún se mantiene en pie recordándonos aquel pasado de hostilidades continuadas. 


El plano reproduce los castillos torres vigía y puestos de observación que se recogen en las "Ordinacions tocants a la custodia y guarda de la costa maritima del Regne de Valencia" del año 1673.


En el siglo XVII ya no hubo desembarcos corsarios en su término municipal, lo que permitió su repoblación, culminada con la Carta Puebla de 1666 otorgada por Beatriz Fajardo. A partir de ese momento el desarrollo económico y demográfico de Benidorm se va intensificando y paralelamente la intensidad de la actividad corsaria en el mar va disminuyendo durante el siglo XVIII y desaparece a partir de 1830. No es una casualidad que el máximo demográfico de Benidorm anterior al desarrollo turístico se produzca unos años después del final del corso: en 1842 alcanzó los 4.502 habitantes, cifra que no se volvió a alcanzar hasta la década de 1950. La libre navegación había permitido un gran crecimiento del comercio marítimo y la prosperidad económica.

b) Otra conclusión a destacar es que el casco urbano de Benidorm ha variado a lo largo de estos siglos. El que edificaron Bernat de Sarrià en la Edad Media y Beatriz Fajardo en 1666 no ocupaba todo el plano inclinado de Canfali. El pueblo reedificado en 1666 tenía las calles en forma próxima al semicírculo junto al castillo. Su casco urbano estaba comprimido entre la muralla que lo separaba del castillo por el lado sur y la muralla con foso y puente levadizo que lo cerraba por su lado norte. Esta muralla se derribó en el siglo XVIII y se reedificó el pueblo construyendo calles rectas que descendían ocupando todo el plano inclinado de Canfali. Por tanto lo que durante mucho tiempo se ha considerado el casco antiguo de Benidorm que ocupaba el espacio casi triangular entre el castillo y la línea definida por la Plaça del Torrejó, calle Carmela Martínez, Plaça de la Constitució y calle Quatre Cantons data del siglo XVIII y no ha sido el único casco histórico porque antes hubo al menos otros dos. 

Los hechos narrados en este libro muestran la evolución del fenómeno del corso y de sus efectos en las baronías de Polop y Benidorm. Los distintos capítulos corresponden a las distintas etapas que he observado en él y que siguen el orden cronológico. Por tanto el esquema es:

0. Introducción: piratas y corsarios en el Mediterráneo. 
1. El Benidorm medieval: creación, ataques y despoblación (1321-1503).
2. La época de Carlos I (1516-1556): Benidorm destruido y reconstruido.
3. Reinado de Felipe II (1556-1598): se consolida la defensa.
4. Benidorm en la primera mitad del siglo XVII: inicios de la recuperación. 
5 Benidorm de 1666 a 1707: repoblación y desarrollo.
6. Declive del corso norteafricano y respuesta española en el siglo XVIII.
7. El siglo XIX: desaparición del corso berberisco.
8. Epílogo.
9. Glosario de términos.
10. Documentación y bibliografía.

Espero y deseo que este libro aporte al lector interesado por la historia de Benidorm información sobre un fenómeno que ha condicionado su devenir histórico de forma muy grave y durante muchos siglos. Es fruto del desarrollo de la investigación histórica producido tras el advenimiento de la democracia. 

lunes, 29 de julio de 2019

Santa Anna y las fiestas patronales de Benidorm

Santa Anna y las fiestas patronales de Benidorm.



Las fiestas patronales de Benidorm se celebran en el segundo domingo de noviembre desde que en el siglo XIX se trasladaron a la fecha actual y se dedicaron a la Mare de Déu del Sofratge
Antes de ese cambio  se celebraban el 25 y 26 de julio y tenemos constancia de este dato desde poco después de la segunda fundación de Benidorm en 1666. Estaban dedicadas a sus patronos Sant Jaume y Santa Anna. Era una pareja de santos muy adecuada a las necesidades de los benidormenses de la época. Los ataques de corsarios berberiscos eran frecuentes y la Carta Puebla de 1666 obligaba a sus habitantes a defender la villa. Era una norma que afectaba sobre todo a los padres de familia y en ese contexto la intercesión de  Sant Jaume, que según la leyenda combatió a los musulmanes, se sentía como algo muy importante. 
Y un dato curioso: en esa época circulaba una leyenda que narraba cómo durante un ataque corsario Sant Jaume vino desde el cielo en ayuda de los cristianos. Galopaba con tanta furia que su caballo arrancó un trozo del Puig Campana que cayó al mar y formó la isla. Esta es la leyenda original de Benidorm. La del gigante Roldán nos vino de fuera, no es la autóctona. Hoy día es la preferida porque se adapta a nuestra necesidad de romanticismo. Pero la de Sant Jaume, en una época en la que el peligro corsario era una realidad cotidiana, tranquilizaba y les permitía vivir más confiados porque tenían la protección del santo.
Por su parte el culto a Santa Anna, además de un modelo de virtud, era un ejemplo para las madres que educaban a sus hijas para sus futuras obligaciones familiares. Este aspecto de educadora  se muestra en la escultura del retablo del altar mayor de la iglesia de Benidorm y desde el siglo XVII es el más utilizado en la representación escultórica o pictórica de Santa Anna aunque veremos que hay otros. 

En el Museo del Prado se conserva este lienzo representando a Santa Ana, la Virgen y el Niño, copia del siglo XVI de un original de Leonardo da Vinci.  


Redacté este artículo a petición de la Comissió de la Festa de Santa Anna. Me preguntaron qué se sabía sobre el culto a esta santa en Benidorm ya que en 2016 recuperaron su antigua fiesta siendo éste el cuarto año que se celebra. Un intento loable el de recuperar viejas tradiciones por lo que acepté con gusto la propuesta. Desgraciadamente tenemos poquísima información sobre el tema porque el olvido cayó sobre esta santa  desde hace ya mucho tiempo, unos 150 años. Como comprobaremos en este artículo, también en el culto a los santos hay “modas”: a algunos se les venera mucho en unas épocas y se les olvida en otras porque las necesidades humanas cambian con el paso de los siglos. También comprobaremos que los relatos que se han escrito sobre Santa Anna carecen de base histórica pero eso no impidió que nuestros antepasados sintieran gran veneración por ella. De todas formas en Benidorm el olvido no fue total ya que figura en un lugar destacado del altar mayor de su iglesia y además se le dedicó una plaza contigua a la de Sant Jaume.



Sant Jaume, patrón de Benidorm desde la Edad Media.
El nombre habitual de la iglesia más antigua de Benidorm es el de “Parròquia de Sant Jaume i Santa Anna”. Durante siglos fue la única de la localidad y por tanto de enorme trascendencia en la vida del Benidorm anterior a 1960. Situada en lo alto del promontorio de Canfali era visible desde todos los puntos del pueblo. El sonido de sus campanas, completado desde 1910 por el reloj de su torre, marcaba el ritmo de las actividades cotidianas y de las festividades de la pequeña población.
Tal como su nombre indica está dedicada a Sant Jaume (Santiago, San Jaime, San Jacobo o San Yago en castellano) que es actualmente patrono de Benidorm. También Santa Anna fue en otro tiempo su patrona, aunque su culto y su recuerdo se han perdido en la actualidad. Permanece tan sólo en la denominación de la parroquia y su hagiografía es poco conocida por el gran público.

El culto a Sant Jaume en Benidorm está atestiguado desde la Edad Media. Un documento eclesiástico del 13-9-1414 nos informa que en el castillo de Benidorm había una capilla dedicada al santo. Tenía un altar y un retablo pero no tenía ornamentos. Según indicaba el teniente de alcaide Miguel Ramírez, una vez al año, en su fiesta, se preparaba el altar y se celebraba misa: “In castro de Benidorm est capella sancti  Jacobi et altare at retrotabulum erecta sed altare erat nudum et nulla sunt ibi ornamenta sed Miqael Ramirez  subalcaydus dixit  quod die sancti Jacobi paratur altare et ibi celebratur” [1]. 
Aunque en la Corona de Aragón el santo protector de las tropas era Sant Jordi, Sant Jaume era también protector de los cristianos en su lucha contra los musulmanes. Los corsarios granadinos y sobre todo los norteafricanos fueron el principal azote del Benidorm medieval hasta que causaron su despoblación [2]. 
Pere Maria Orts i Bosch indicó la posibilidad de que el patronazgo de Sant Jaume hubiese sido instituido en Benidorm por el infante Pedro, su segundo señor territorial. Eso ocurriría hacia el año 1350 y lo instituyó como homenaje a su padre, el rey Jaume II y a su bisabuelo el rey Jaume I: “La dedicació del temple a Sant Jaume per l’infant fou per honorar l’apostol i en memoria del seu pare i el seu besavi els reis Jaume II i Jaume I” [3] 



El culto a Santa Ana, un aspecto poco conocido de la religiosidad de Benidorm.
Respecto a la otra patrona de Benidorm, Santa Anna, el panorama es más complejo porque no tenemos información sobre ella hasta el siglo XVII y esta falta de datos nos obliga a especular con dos posibles hipótesis. 
La primera sería que su culto se instituyó en la Edad Media cuando Bernat de Sarrià creó la villa. Nos consta que en 1316 ya había una iglesia que dependía de la parroquia de Polop [4]. 
Para entender por qué se pudo escoger esta santa como patrona de Benidorm conviene recordar las circunstancias de su culto en el mundo cristiano. Apareció tarde en Oriente, en el siglo VI, y su desarrollo en Occidente fue aún más tardío, en el siglo X. A su difusión por toda Europa contribuyó la hagiografía contenida en el libro del dominico italiano Jacopo della Voragine (1228-1298) titulado “La Leyenda Dorada”, donde “leyenda” significa lectura, no relato imaginario [5]. 
Redactado hacia el año 1260, es una colección de biografías de santos en las que priman lo sobrenatural y lo milagroso. Incluye numerosas leyendas sin fundamento histórico. A pesar eso fue un libro muy difundido y sus relatos sirvieron también de inspiración a los pintores y escultores por lo que constituye una obra muy importante para los que nos hemos dedicado a la enseñanza de la Historia del Arte. A finales del siglo XIII  su culto ya estaba extendido y se consolidó con la Bula “Splendor aeternae gloriae” que publicó el papa Urbano VI en 1378.  


Giotto: “Abrazo en la Puerta Dorada de Jerusalén”, 1303-1305. San Joaquín y Santa Ana, padres de María, se abrazan produciéndose la concepción virginal, es decir la Inmaculada Concepción de la Virgen. Es un tema iconográfico típico de la Edad Media. Podemos observar que la fecha de esta pintura al fresco es anterior en muy pocos años a la creación de Benidorm por Bernat de Sarrià.


Benidorm fue fundado a principios del siglo XIV, entre 1312 y 1316. En esos momentos el culto a Santa Anna empezaba a gozar de predicamento en Europa por lo que no es descabellado suponer que, cuando se construyó su iglesia en el siglo XIV, se pusiese bajo su advocación complementada con el culto a Santiago en el castillo. Pero no tenemos pruebas documentales de este hecho, así que quiero dejar bien claro que debe considerarse sólo como una hipótesis.


La otra posibilidad es que el culto a Santa Ana se hubiese introducido en el siglo XVII. La villa había sido abandonada por sus habitantes a principios del siglo XVI y a lo largo de esa centuria fue destruida por corsarios musulmanes en varias ocasiones sufriendo su iglesia bastantes daños. Su castillo se reconstruyó, pero no sus casas y el pueblo se quedó sin habitantes estables: "en Benidorm no n`y a ningun sinó alguns peiscadors que venen allí en lo hivern e no habiten allí ni tenen habitació ninguna [...] y en Benidorm y en Altea y son les esglesies antigues totes derruides  [...] y que en Benidorm y Altea pus que no y està ningú no ha necessitat de vicari" [6]. En otros documentos se indica  que se debía reparar la iglesia y tras el segundo ataque se señala que había perdido una parte del techo, probablemente por un incendio. 
Benidorm empezó a repoblarse poco a poco a partir de 1609 y en 1646 tenía unos 50 habitantes. Dada la mentalidad de la época es seguro que la iglesia de origen medieval se había acondicionado por esos años, que coinciden con un renacer del culto a Santa Anna en Europa. 
Lo curioso es que sucedió así a pesar de que el concilio de Trento había sido muy riguroso con los santos y eliminó de los oficios religiosos a algunos de ellos por su carácter apócrifo, es decir porque carecían de fundamento histórico. Entre esos santos descartados estaban Sant Joaquim y Santa Anna, los padres de la Virgen María, cuya fiesta se solía celebrar conjuntamente. 
También prohibió el Concilio que se representara a Santa Anna con la iconografía de las tres generaciones, es decir Santa Anna con María y el Niño. Sin embargo en España e Hispanoamérica su culto estaba tan arraigado en el pueblo que no se cumplió con este decreto tridentino y se siguió realizándolo. También contribuyó el que en 1584 el papa Gregorio XIII consagrara la fiesta de Santa Anna al otorgarle misa propia con lo que su culto volvió a tener gran popularidad a principios del siglo XVII. Los frailes carmelitas y franciscanos escribieron numerosas obras sobre ella y se produjo una proliferación de sus imágenes en toda Europa. 


Leonardo da Vinci: “Santa Ana, con la Virgen y el Niño”, 1510-1513. Es un compendio del estilo peculiar de da Vinci que en su iconografía se caracteriza por utilizar con mucha libertad los modelos tradicionales. En este caso vemos su interpretación personal del tema de Santa Ana triple que había tenido gran auge en la Edad Media.


Por tanto también es posible que en el recién repoblado Benidorm de mediados del siglo XVII se introdujera su culto si no había existido en la época medieval. Lo que sí está claro es que en 1667 la iglesia de Benidorm estaba dedicada en primer lugar a Sant Jaume: “la parroquial esglesia del Senyor Sent Jaume de dita vila” [7] Posteriormente, en 1690, se creó una capellanía en la citada iglesia y aquí es la primera vez que aparece Santa Anna como patrona de Benidorm. Se especifica que entre las obligaciones del vicario se incluía el predicar el sermón del día de Sant Jaume y de Santa Anna lo que demuestra que ambos eran los patronos de la nueva villa: “Item que tinga obligació de Predicar dit Beneficiat el Sermo del Glorios Sant Jaume Apostol patro, y titular de dita vila, y el de la Señora Sta. Ana”.    Más claro es el título del resumen de la Visita Pastoral del año 1783 que lleva como título "Visita de la Parroquial Iglesia de San Jayme y Sta.   Ana". En 1786 Bernardo Espinalt publico el libro "Atlante Español" y sobre Benidorm dice: "[...] una Iglesia Parroquial con la advocación de Santiago Apostol, y Santa Ana, con un Cura Párroco". En el informe sobre Benidorm del arzobispo de Valencia Francisco Javier Fabián y Fuero del año 1791 o 1792 se dice que la iglesia "se erigió en curato bajo la invocación de San Jayme Apóstol y Santa Ana"  [8].  Por tanto resulta evidente que Santa Anna fue patrona de Benidorm al menos desde su segunda fundación en 1666.  Como la festividad de Sant Jaume se celebra el 25 de julio y la de Santa Anna al día siguiente, las fiestas patronales podían hacerse en esos días.


Bartolomé Esteban Murillo: “Santa Ana enseñando a leer a la Virgen”, hacia 1655. Museo del Prado. Este tema iconográfico surgió a principios del siglo XVII y alcanzó rápidamente gran popularidad. Si el culto a Santa Anna se hubiese introducido en Benidorm tras su repoblación en 1666 ésta era una posible iconografía para la iglesia. En una época en la que la mujer apenas tenía acceso a los sistemas educativos del momento, la madre era la encargada de trasmitir los conocimientos y valores que una niña necesitaría poseer de adulta. 

Así debió suceder durante parte del siglo XVII y todo el siglo XVIII pero en 1740 se produjo un hecho que tendría consecuencias bastantes años después. Me refiero a la arribada de la Mare de Déu del Naufragi a Benidorm en unas circunstancias poco habituales que muchos de sus habitantes consideraron milagrosas. Su culto se difundió primero entre las gentes de la mar ya que se trataba de una imagen de la Virgen del Carmen intercediendo por las almas de Purgatorio. Pero poco a poco su devoción se extendió por el resto de la población. En el siglo XIX la imagen se trasladó del hospital a la iglesia parroquial y se cambió su nombre por el actual de Mare de Déu del Sofratge. Su culto fue en auge y en el archivo municipal se indica que ya se celebraba su fiesta en 1854 en el mes de marzo, el mes de su arribada. También indica que al menos desde el año 1859 había una comisión encargada de organizarla [9]. Posiblemente esta fiesta coexistía con las patronales que se celebraban en julio. 

Sin embargo la fiesta de la Virgen se trasladó al mes de noviembre en fecha indeterminada. Desde 1890 ya tenemos constancia documental de que en dicho mes se celebraban durante dos días las fiestas en honor de la Mare de Déu del Sofratge aunque no sabemos si ya eran las fiestas patronales o era una celebración independiente. “El alicantino: diario católico” del día 13 de noviembre de 1890 publicaba la siguiente noticia: 
En Benidorm. 
Las fiestas que este pueblo dedica anualmente á su patrona Nuestra Señora del Sufragio, acaban de celebrarse con inusitado esplendor. 
Dieron comienzo el sábado último con el reparto de 50 raciones de pan, carne y arroz entre los indigentes, y continuaron entre los atractivos de la música, de los fuegos artificiales, carreras, danzas, iluminaciones y cuanto es posible hacer en un  pueblo”.
Posteriormente, el 6 de noviembre de 1906 el diario “La Correspondencia de Alicante” indicaba que el Ayuntamiento de Benidorm había solicitado el preceptivo permiso del Gobierno Civil para “celebrar fiestas en el pueblo de Benidorm, en los días 11 y 12 del corriente, en honor a la Virgen del Sufragio”. Tampoco aquí se especifica claramente que fueran las fiestas patronales de Benidorm.

Pero en 1908 ya no tenemos dudas. Según el diario "La Correspondencia de Valencia" del 7 de noviembre las fiestas se celebraron durante dos días de dicho mes de noviembre en honor de sus patronos la Mare de Déu del Sofratge y Sant Jaume, por lo que ya tenemos certeza de que eran las fiestas patronales. La conclusión está clara: el culto Santa Anna había sido desplazado por el de su hija bajo la advocación de Mare de Déu del Sofratge. Aunque tengamos constancia de ello sólo desde principios del siglo XX parece probable que ya fuera así al menos en las dos últimas décadas del XIX. 

Está claro que el culto a los santos presenta altibajos a lo largo de los siglos y el de Santa Anna no es el único caso. En Benidorm se veneró en el siglo XVIII a los santos Abdón y Senén, “els sants de la pedra”, porque se les invocaba para que evitaran que el granizo destrozara las cosechas; lo mismo cabe decir de San Gregorio [10]. Sin salir de esta parroquia tenemos también a San Cayetano cuyo culto, como el de Santa Anna, fue desplazado por el de la Mare de Déu del Sofratge cuando hacia 1829 fue trasladada a su altar desde el Hospital de Pobres [11]. 
A partir de 1922  ya tenemos constancia de que las fiestas patronales habían adquirido su configuración actual:  ya existía una Comissió de Festes, duraban tres días en honor de la Mare de Déu del Sofratge y Sant Jaume y se celebraban el segundo domingo de noviembre [12].



La historia de Santa Anna según el Protoevangelio de Santiago y la Leyenda dorada.
Ya he dicho que el desarrollo del culto a Santa Anna a principios del siglo XIV se basaba en los datos aportados por la “La Leyenda dorada” en la lectura dedicada a la Natividad de la Virgen María. En este libro Jacopo della Voragine no inventó nada porque recopiló relatos más antiguos los cuales se basaron, a su vez, en el Protoevangelio de Santiago. Escrito unos 1.100 años antes, esa es la fuente de información más antigua que tenemos sobre la vida de Santa Anna. Es un evangelio apócrifo que narra la infancia de la Virgen María y el nacimiento de Jesús. Se atribuye su redacción a Santiago y no está claro si es a Santiago el Menor o a Santiago el Justo y para más complicación hay autores que sostienen que ambos fueron la misma persona. De todas formas los dos formaban parte de los “hermanos de Jesús” que citan los cuatro evangelios canónicos y sabemos que ambos murieron entre los años 62 y 69. Pero dado que el libro que nos ocupa fue escrito hacia el año 150 es evidente que ninguno de los dos pudo ser su autor. El propósito del desconocido redactor de esta obra era darle más autoridad presentándola como escrita por un santo contemporáneo de los hechos y muy próximo a ellos. Quería dejar bien claras dos creencias cristianas: la inmaculada concepción de María y su virginidad que en su época estaban siendo cuestionadas. Buscaba ante todo defender la doctrina oficial del cristianismo y el rigor histórico quedó totalmente supeditado a la necesidad de atajar las doctrinas contrarias [13].
Resumo el contenido de los capítulos I a V donde se cuenta la historia de los padres de la Virgen María [14]. 
Consta en las historias de las doce tribus de Israel que había un hombre llamado Joaquín, rico en extremo, el cual aportaba ofrendas dobles, diciendo: El excedente de mi ofrenda será para todo el pueblo, y lo que ofrezca en expiación de mis faltas será para el Señor, a fin de que se me muestre propicio.
Pero cuando Joaquín llevó sus ofrendas no le dejaron hacerlo porque no tenía hijos. Buscando en los libros sagrados vio que todos los hombres justos habían tenido descendencia. Se entristeció tanto que sin pasar por casa ni decir nada a su esposa se marchó al desierto. “Y allí plantó su tienda, y ayunó cuarenta días y cuarenta noches, diciendo entre sí: No comeré, ni beberé, hasta que el Señor, mi Dios, me visite, y la oración será mi comida y mi bebida. 
Y Ana, mujer de Joaquín, se deshacía en lágrimas, y lamentaba su doble aflicción, diciendo: Lloraré mi viudez, y lloraré también mi esterilidad.
Pero “un ángel del Señor apareció, y le dijo: Ana, Ana, el Señor ha escuchado y atendido tu súplica. Concebirás, y parirás, y se hablará de tu progenitura en toda la tierra. Y Ana dijo: Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy a luz un hijo, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi Dios, y permanecerá a su servicio todos los días de su vida”.
Poco después dos mensajeros le dijeron: “Joaquín tu marido viene a ti con sus rebaños. Porque un ángel del Señor ha descendido hasta él”. Al poco tiempo Joaquín acudía a casa con diez corderos y doce terneros como ofrenda para el templo y los sacerdotes “y cien cabritos, y serán para los pobres del pueblo”.
Anna, que lo esperaba en la puerta de su casa, lo vio venir, y, corrió hacia él y le abrazó diciendo: "Ahora conozco que el Señor, mi Dios, me ha colmado de bendiciones; porque era viuda, y ya no lo soy; estaba sin hijo, y voy a concebir uno en mis entrañas”. Joaquín pasó el resto del día en su casa y a la mañana siguiente llevó sus ofrendas al templo y supo que Dios le era propicio.
Y los meses de Ana se cumplieron, y, al noveno, dio a luz. Y preguntó a la partera: ¿Qué he parido? La partera contestó: Una niña. Y Ana repuso: Mi alma se ha glorificado en este día. Y acostó a la niña en su cama. Y, transcurridos los días legales, Ana se lavó, dio el pecho a la niña, y la llamó María”.
Según algunos autores este relato es muy parecido al del nacimiento del profeta Samuel donde su madre también se llama Ana [15]. Por tanto nada en este Protoevangelio de Santiago tiene valor histórico, ni siquiera el nombre de los padres de María. Sólo es seguro que éstos existieron, una obviedad que nos ayuda bien poco. 

“La leyenda dorada” añadió nuevos elementos a este relato con el mismo criterio de defender la doctrina. Hizo a María descendiente de David, minimizando así la importancia de San José para garantizar la virginidad de su esposa. El abrazo de Joaquín y Anna se produjo en la Puerta Dorada de Jerusalén quedando Anna embarazada en ese instante de forma virginal, tal como después le pasaría a su hija María. También indica que quedó viuda pronto y se casó otras dos veces con lo que tuvo varios hijos e hijas. 


Talla en madera policromada del siglo XIV conservada en el Museo del Prado. Tema de Santa Ana Triple: sostiene a una Virgen Niña con corona real que a su vez sostiene al Niño Jesús que acaricia la barbilla de su madre y mira la flor que sostiene su abuela. Es una obra de carácter popular por su modelado más sencillo y por seguir libremente la iconografía tradicional: esa actitud cariñosa y curiosa del Niño contrasta con el hieratismo típico del tema. 

El Concilio de Trento (1545-1563) puso en entredicho el culto a santa Anna y, sobre todo, desautorizó su triple matrimonio con sus numerosos hijos ilustres; además, prohibió las imágenes de dudosa ortodoxia y suprimió las referencias no contenidas en el Nuevo Testamento [16] con lo cual su historia quedaba sin datos. 
Pero aunque la historia que se cuenta sobre Santa Anna sea apócrifa no invalida unos hechos muy importantes: nuestros antepasados en Benidorm y en el resto de Europa y América sí creyeron en ella y eso tuvo consecuencias. En primer lugar creó un culto y fue patrona de muchas localidades en las que se celebraron fiestas en su honor. En segundo lugar dio origen a varios modelos iconográficos con numerosísimas representaciones artísticas. Finalmente creó un modelo de madre que educa a su hija como futura esposa y madre cristiana. Por ello la figura de Santa Anna ocupa un lugar en la historia de nuestra ciudad aunque la narración que sobre ella nos legaron no tenga base histórica.



NOTAS:
[1] Archivo de la Catedral de Valencia: “Visitacio ecclesie basilice loci de Benidorm sufraganea ecclesiae loci de Polop”, Lib 7º fol 510.
[2] Amillo Alegre, Francisco: “Corsarios norteafricanos en las baronías de Polop y Benidorm”, cap. 2 y 3.
[3] Orts i Bosch, Pere María: “L’infant Pere d’Aragó i d’Anjou, segon señor territorial de Benidorm 1336-1356” ROFMPB año 1997, pág. 188.
[4] Almiñana Orozco, Pasqual: “Els topònims de Benidorm”, año 2001, pags. 170-171.
[5] Jacopo de Vorágine, Beato: “Legenda aurea sanctorum”, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2015  http://www.cervantesvirtual.com/obra/legenda-aurea-sanctorum-en-catalan-flos-sanctorum-romancat.
[6] Citado por Salvá Ballester, Adolfo: “Los moriscos valencianos en 1527 y 1528”, año 1934, pág. 365.
[7] Archivo del Reino de Valencia, 15 de junio de 1687, Rodrigo Baltasar de Puigmarín y Fajardo toma posesión del señorío de Benidorm. Escribanías de Cámara. Año 1719, exp. 30. Folios 293-302. 
[8] Archivo Parroquial, 30-11-1690: Solicitud de una capellanía para Benidorm. El informe de 1791 fue publicado por AEMABA en "La Marina Baixa en 1791 Informe del obispo Fabián", año 2015, página 107.
[9] Archivo Municipal Benidorm, acta del Pleno 29-4-1860.
[10] Climent Such, J. & Llorca Ibi, F.X.: “Les festes de la Mare de Déu de Sofratge: trajectoria i evolució” en capítulo 9, pág. 203 de “La Mare de Déu del Sofratge Història i mite”,  Ayun tamiento de Benidorm, año 2015.
[11] Orts Berdín, Pedro María: “Apuntes históricos de Benidorm”, 1892, pág. 153.
[12] “La correspondencia de Valencia: diario de noticias” del 7-11-1922.
[13] Virginia Nixon: “Mary’s mother. Saint Anne in late medieval Europe”, The Pennsylvania University Press, 2004, pág. 12 y siguientes.
[14] Pierre Crépon: “Evangelios apócrifos: Crónica oculta del Nuevo Testamento”. EDAF, 2016. El autor coloca al Protoevangelio de Santiago entre “los evangelios ficción, que reagrupan todo el ciclo de los padres y de la infancia de Jesús”.
[15] Frederick G. Holweck: “Biographical Dictionary of the Saints”, 1924.
[16] Emile Mâle: “L’art religieux de la fin du XVIe siècle, du XVIe siècle et du XVIIIe siècle. Etude sur l’iconografi après le Concile de Trento”, París 1951, pags 347 y 348.