sábado, 2 de octubre de 2021

 Y el Tossal de la Cala de Benidorm renació de sus cenizas convertido en un interesante elemento del patrimonio histórico de Benidorm.



Finalizadas en 2019 las excavaciones arqueológicas en lo alto del Tossal de la Cala, Benidorm ha recuperado una parte de su historia hasta entonces mal conocida. Pero además, el municipio lo ha preparado para poder ser visitado por el gran público y ha puesto en valor un elemento patrimonial capaz de atraer a los turistas. Así lo demuestra el gran número de visitantes que han acudido desde su apertura.

Sobre este yacimiento arqueológico se ha escrito mucho pero  creo que aún se pueden ofrecer datos que resultarán interesantes o como mínimo curiosos. Hemos aprendido muchas cosas gracias al concienzudo trabajo de los arqueólogos de la Universidad de Alicante pero por desgracia hay cosas que se nos escapan y que tal vez nunca podamos conocer a causa de los daños que sufrió este yacimiento en la segunda mitad del siglo pasado. A esas cuestiones dedico una parte de este artículo.

 La Universidad de Alicante comenzó sus campañas de excavaciones en julio de 2013. El primer día la arqueóloga sueca Solveig Nordstrom visitó el lugar. Habló a los miembros del equipo, en el que tuve la fortuna de participar, sobre una cerámica ibérica hallada allí en una excavación  anterior. Tenía el dibujo de un ave que interpretó como representación del mito del ave Fénix que moría entre llamas y de sus cenizas nacía un nuevo Fénix. Me pareció un símil muy adecuado para este yacimiento arqueológico, muerto entre llamas y que ha renacido de sus cenizas gracias a los trabajos arqueológicos. De ahí el título de este artículo que pretende ser también un póstumo homenaje de admiración y respeto a Solveig Nordstrom, insigne arqueóloga y gran mujer.

Francisco Amillo Alegre


1: La arqueóloga Solveig Nordstrom sentada en el centro hablando a los participantes en la excavación de 2013. Fallecida en este año 2021, tenía 90 años cuando se realizó la foto y era una leyenda de la Arqueología alicantina.




Se sabía desde hace muchos años que en lo alto del Tossal de la Cala, en épocas remotas, existió una población que acabó incendiada. Se creía que tenía un origen romano y que su existencia se prolongó hasta la época islámica. 

La información escrita más antigua sobre esta fortificación romana es un tanto imprecisa y procede de las “Relaciones geográficas, topográficas e históricas del Reino de Valencia hechas en el siglo  XVIII, a ruego de Don Tomás López” escritas hacia 1777: “A la salida de la plaia de Benidorm, partido de la "Cala", se halla una cordillera de monte, no mui alto y en ella se observan algunos edificios antiguos, assí de fortalezas, como de castillos”.   

En el siglo XIX encontramos en el año 1853 el testimonio algo más preciso de  un "Ingeniero del Cuerpo de minas", el alicantino Federico de Botella y de Hornos (1822–1899) autor de varias obras de Geología y de  un Mapa geológico de España y Portugal "trazado a partir de sus propias observaciones". Señalaba la existencia de las ruinas de un  antiguo pueblo con monedas romanas, plomo y gran cantidad de fragmentos cerámicos [1]. 

En 1892 Pedro María Orts Berdín escribió que en lo alto del Tossal yacían los “restos calcinados” de un pueblo cuyo nombre se desconocía, incendiado y destruido en época remota. Añadía que “en superficie se han encontrado pedazos de plomo labrado, sustancias ferruginosas maleadas, cimientos de cal, acueductos, restos de edificaciones”. También indicó que se habían encontraron “monedas celtíberas, romanas, árabes y otros útiles” con lo cual colocaba el final del poblado en época árabe [2] 



2: Al fondo, a la izquierda, el Tossal de la Cala en julio del año 2013, durante la primera excavación que llevó a cabo la Universidad de Alicante. El segundo día aparecieron los restos de la muralla lo que permitía declarar al conjunto como Bien de Interés Cultural. La fotografía se tomó desde el Hotel Bali.


En el año 1924 el diario “El Luchador” informaba sobre hallazgos arqueológicos en un cerro del que se extraía piedra para el puerto de Benidorm. No lo nombra pero podría tratarse del Tossal ya que la piedra se extrajo en sus proximidades. Indicaba que correspondía a una población muy antigua, anterior a la romana: “un cerro próximo a Benidorm, de donde se está extrayendo piedra con destino al puerto de refugio, se han hallado vestigios de edificación urbana, cuya época todavía no se ha precisado, pero que desde luego puede asegurarse se remonta a los primeros pobladores civilizados de la península” (13-9-1924).


En 1929 el alcalde de Benidorm Vicente Llorca Alós publicó un artículo en el que incluía una breve descripción del Tossal de la Cala que el denominaba monte Pino. A diferencia de Orts Berdín no alude a la ceniza del incendio que acabó con el poblado pero en cambio  añadió restos humanos: “nos produce tremendo escalofrío el crujir macabro de huesos humanos, que inopinadamente huella nuestras plantas”. Le atribuye una cronología romana: “bajo un extenso sudario de tierra, existen ruinas de un pueblo de origen romano. Sus vestigios, consistentes en objetos de cerámica, restos de armas, monedas, etc., hallados levantan el velo del pasado en sus últimas etapas” [3]. Pero a continuación el autor amplía lo expuesto por Orts Berdín afirmando que seguía activo en época visigoda e islámica hasta que fue destruido por el Cid, Rodrigo Díaz de Vivar. 


Mucho más interesante es la información que proporcionó en 1943 el sacerdote José Belda Domínguez (1890-1969), director del Museo Arqueológico de Alicante. Visitó el Tossal de la Cala acompañado por el hispanista alemán Adolf Schulten. Sobre esta visita escribió: “El castillo ibérico.- Las ruinas de este fuerte cubren, a modo de corona o casquete, la cumbre del precitado peñasco, denominado vulgarmente «Tosal de Polop» [de la Cala]. En este elevado sector del macizo afloran, por doquier, restos de ciudad diseminados por el suelo en ambas vertientes del recinto: murallas semiderruidas, paredes, tiestos, cenizas, etc. El doctor Schulten logró interesantes diseños de la planta de algunas edificaciones. Figura entre ellos el de la abertura o puerta de entrada a este hispánico castro, precedida, según parece, de escalinata. A juzgar por los restos de superficie, esta acrópolis debió fenecer con motivo de las guerras sertorianas” [4]. 

En este texto hay dos grandes aciertos de Belda. Primero habla del incendio del poblado a causa de las cenizas que se observaban a simple vista. Y en segundo lugar supuso que fue destruido durante la guerra civil romana de Quinto Sertorio en el siglo I A.C. Pero lo consideró como un poblado ibérico fortificado.

 

3: Excavación en el Tossal  en julio de 2013. Tras la remodelación del conjunto arqueológico el aspecto actual de esta zona es distinto.

Las excavaciones arqueológicas realizadas desde el año 2013 al 2019 por la Universidad de Alicante han demostrado que el final de ese pueblo no fue causado por el abandono de sus habitantes como se había supuesto hasta entonces. Se creía que se había construido en alto dada la inseguridad existente en época ibérica pero, tras el período de paz que supuso la conquista romana, se cansaron de vivir en un emplazamiento tan incómodo y bajaron a una zona llana. Eso habría supuesto un abandono lento, llevándose todos los objetos útiles. Sin embargo ahora sabemos, gracias a Jesús Moratalla, que sufrió un abandono súbito por la existencia de piezas relevantes [5]. Las excavaciones confirmaron que el “castellum” tuvo un final rápido y violento, destruido en el siglo I a.C., y que nunca más se habitó. 

También sabemos otra cosa muy importante gracias al equipo de trabajo que dirigió la arqueóloga Feliciana Sala: no era un poblado ibérico como se pensó durante más de setenta años sino un fortín romano construido hacia el año 77 a. C. por el ejército de Sertorio durante la guerra civil romana. El estudio de los materiales depositados en el MARQ realizado por Sonia Bayo [6] indicó la existencia de elementos puramente romanos y les llevó a formular esa hipótesis que se confirmó al encontrar en la primera excavación de julio de 2013 la muralla y fragmentos de cerámica romana entre el relleno de los muros. 

Sucesivas campañas en años posteriores permitieron comprender mejor la estructura del edificio. En el sector occidental, que sólo Belda había excavado antes, destacó el hallazgo de la puerta de entrada a la que se refirió en el texto antes citado. También fue muy importante la recuperación del ánfora fundacional que pretendía que las divinidades fueran propicias con el nuevo fortín y el hallazgo del relieve de una divinidad tallada toscamente en la piedra con idéntica finalidad protectora. 

4. El ánfora fundacional del “castellum”, uno de los últimos hallazgos en el año 2019 en la base de un muro, junto a la muralla occidental, la zona menos excavada. Las ánforas utilizadas en la ceremonia de fundación solían contener vino o garum como ofrenda para las divinidades protectoras. Una pieza muy interesante de casi 1 metro de longitud. Fotografía del Ayuntamiento de Benidorm.



5. Divinidad protectora del Tossal. Desde el punto de vista artístico este bajorrelieve tiene poco valor pero desde el punto de vista histórico y arqueológico es importantísimo. Lo más seguro es que se trate de una divinidad protectora de los soldados. Fotografía del Ayuntamiento de Benidorm.


Las excavaciones arqueológicas del Tossal de la Cala se iniciaron en 2013 bajo una corporación municipal del PSOE y fueron continuadas y culminadas en 2019 por una corporación del PP. Es gratificante comprobar que ambas pusieron mucho interés en la protección, la difusión y la puesta en valor de este importante elemento patrimonial de Benidorm. 

La Universidad de Alicante, durante sus campañas veraniegas, excavó todo lo que había quedado tras los daños infligidos por la creación de un camino de tierra hasta la cumbre, arrasada por la creación de un mirador, y años después con la urbanización Montbenidorm, que asfaltó y amplió la carretera y construyó una piscina en la cumbre. En el sector de poniente hay una parte del “castellum” bajo las casas actuales.


Finalizados los trabajos de excavación se han consolidado los muros de aquellas dos veces milenarias ruinas y  en algunos tramos se han elevado un poco utilizando piedras del mismo yacimiento. Es una forma de hacerlo más inteligible para los no especialistas ya que, desde el verano de 2020 estos restos arqueológicos se han abierto al público con paneles explicativos muy didácticos. Se puede visitar de forma individual todos los días o en grupos guiados a determinadas horas.

6. Uno de los paneles explicativos con el plano del "castellum". A la izquierda vemos el sector de Poniente, separado del resto por la carretera del año 1958, con dos hileras de edificios siendo el único sector donde se ha conservado la hilera superior. Ahí estaba también la entrada al fortín. Este sector se ha excavado dos veces: por José Belda y por la Universidad de Alicante. El otro sector se excavó también por Miquel Tarradell (1965) y Francisco García Hernández (1984), es decir en cuatro ocasiones. 


Vale la pena el esfuerzo de subir a pie la empinada carretera de acceso por la que sólo pueden circular los vehículos de los residentes en Montbenidorm. Al llegar al "castellum" vemos en primer término los restos de la muralla de 1 metro de anchura y que en su día alcanzó unos cinco metros de altura pero que hoy tiene menos de uno. A pesar de ello y de lo empinado del terreno no pudo proteger a los que allí vivían. 

Mediante los paneles explicativos podemos imaginar la vida cotidiana de aquellos soldados, probablemente dos centurias subdivididas en veinte “contubernia”. Podemos contemplar la puerta de acceso al recinto fortificado en la parte oeste que era el inicio de una calle que recorría el fortín de oeste a este y a cuyos lados se distribuían las distintas dependencias. En esta musealización se ha destacado la función de algunas dependencias con pavimentos de distintos colores. Así podemos comprobar que había un taller de fundición de plomo y un almacén con ánforas de vino y pescado en salazón, alimento de la guarnición. Destacan también los muros de las habitaciones a dos niveles que se salvaban con escaleras. Las más estrechas se trataban, probablemente, de los alojamientos de los ocho soldados que formaban un “contubernium”; tenían dos habitaciones a diferente altura. La superior debería servir para guardar las armas y cocinar (se encontró una de sus parillas de hierro) y la inferior para dormitorio. Una de las paredes de esta cámara inferior era la muralla por lo que su techo podría ser el camino de ronda de la muralla. Estos dormitorios adosados a la muralla no tenían ventanas y la luz y la ventilación provenían de la puerta de las escaleras. Los problemas de iluminación y ventilación debían ser más graves en las habitaciones que no disponían de escalera. La estructura del “castellum” es ahora mucho más fácil de apreciar gracias a estos trabajos de musealización. 




7. Cerámica ibérica del siglo II a. C. con pintura monocroma presentando un ave del estilo Elche-Archena o del estilo I ilicitano. Se conserva en el MARQ procedente del Tossal de la Cala.


En la cumbre del Tossal su altura de unos 100 metros nos ofrece otro aliciente: el espectáculo grandioso de las vistas a un amplio arco litoral que se extiende desde el Peñón de Ifach, Serra Gelada y la torre de les Caletes, sigue por las playas de Levante y Poniente y llega hasta la elevación sobre la que se alza la torre de l’Aguiló. Nuestros sentimientos son muy distintos a los de aquellos soldados del siglo I a.C. que no observaban el horizonte por su belleza sino para avistar la llegada de naves del ejército contrario que se dirigían a su base de Cartagena. Asaltar esas naves mercantes era una de sus fuentes de suministros y para ello Sertorio contó con la colaboración de los piratas cilicios que en la cala de Finestrat tenían un buen refugio. 

El Tossal de la Cala no estaba aislado: formaba parte de una cadena de fortines costeros a lo largo del litoral de las dos comarcas de la Marina cuya base estaba en el puerto de Denia. Los fortines podían comunicarse mediante señales de humo y se ubicaban sobre acantilados de difícil acceso para mejorar su defensa. Su misión era controlar el tráfico naval que en aquella época era de cabotaje.

Benidorm ha ganado mucho con la rehabilitación arqueológica de este espacio, un gratificante disfrute para los que en él vivimos y para los que nos visitan. Afortunadamente se ha impuesto la idea de que la preservación del patrimonio cultural y el fomento del turismo no están reñidos sino todo lo contrario.


Llegados a este punto me parece oportuno aclarar un detalle. Aunque ahora sabemos que fue un “castellum”, una fortificación romana, durante más de setenta años se pensó que estos restos del Tossal pertenecieron a un poblado ibérico. No sólo lo creyeron Orts Berdín y Vicente Llorca Alós, que eran legos en la materia, sino también José Belda que dirigió las primeras excavaciones en la década de 1940, y posteriormente especialistas muy prestigiosos como Miquel Tarradell o Enrique Llobregat. ¿Cómo fue posible mantener este error durante tanto tiempo? En las primeras excavaciones de Belda, en la década de 1940, las técnicas arqueológicas no estaban tan depuradas como en la actualidad y él era poco cuidadoso a la hora de consignar los datos. Los restantes excavadores rebajaron la cronología del yacimiento a los siglos II y I a. C. pero siguieron considerándolo poblado ibérico aunque en su descargo hay que decir que excavaron lo ya excavado por Belda. En el caso de Tarradell fue una campaña muy corta e insuficiente y pensaba que habría una segunda que nunca realizó; por eso publicó sus resultados veinte años después, en 1985. En cuanto a Enrique Llobregat, director de Museo Arqueológico Provincial, no excavó en el Tossal. Los datos que aporta en su clásico libro "Contestania Ibérica" provienen sobre todo de los informes de Belda.


Hoy día sabemos muchas más cosas sobre este yacimiento que en siglos anteriores pero no lo sabemos todo. Como en todas las ciencias, en Arqueología un descubrimiento resuelve un interrogante previo pero vuelve a plantear otros nuevos. Por eso nos surgen preguntas que tal vez nunca se puedan responder dado el maltrato que recibió el Tossal en la segunda mitad del siglo XX.

Una de ellas se relaciona con el final violento del "castellum". Las divinidades protectoras a las que invocaron hicieron oídos sordos a las súplicas de los que tuvieron la mala suerte de combatir en el ejército perdedor, el de Sertorio. Tampoco les sirvió la gran altura del Tossal, su difícil acceso y la muralla: el ejército senatorial acabó con el fortín utilizando, posiblemente, catapultas con material incendiario. No sabemos qué pasó con sus defensores. Dada la crueldad con la que los dos ejércitos romanos se trataron en aquella contienda civil es casi seguro que su muerte, si se produjo, fue muy cruel. Los casos de Valencia o Libisosa, que están bien estudiados, nos permiten suponerlo. Pero esa muerte cruel es sólo una conjetura que no cierra la puerta a otras posibilidades. La existencia de huesos humanos a la que aludía Llorca Alós debió ser un recurso literario del autor, prolífico escritor de artículos sobre Benidorm, porque en ninguna de las excavaciones se han hallado restos humanos.  

Otra pregunta que podemos plantearnos es ¿en la cumbre del Tossal sólo existió el “castellum” que vemos hoy día? Según José Belda, que lo excavó cuando aún estaba intacto, en los niveles más profundos había restos de cerámica griega e ibérica antigua, de los siglos IV y III a.C. También aparecieron algunos fragmentos en 2013 en una cavidad del suelo que los romanos rellenaron  con cascotes para crear un  pavimento horizontal. No es inverosímil sostener que hubo algún tipo de edificación de época ibérica. César Fernández de Bobadilla me comentó que en el solsticio de junio fotografió la salida del sol desde lo alto del Tossal y observó que lo hacía por encima del Peñón de Ifach y que en los equinocios sale por una especie de vaguada en el extremo SO de Serra Gelada. La arqueoastronomía ha revelado que muchos edificios ibéricos se construían siguiendo referencias y orientaciones astronómicas. Este hecho ha dado pie a que algunos defiendan la existencia de una especie de santuario ibérico similar al de la Malladeta (la Vila Joiosa). Posiblemente nunca podremos saber si es cierto pero no se trata de una hipótesis descabellada dado que en las proximidades del Tossal existieron instalaciones portuarias, una factoría y una necrópolis, todas ellas de esa época ibérica.

En las excavaciones también aparecieron restos de cerámica cartaginesa del período de los Barca, es decir durante las guerras con Roma en el siglo III a.C., las Guerras Púnicas. Sabemos desde hace pocos años que los restos arqueológicos de Serra Cortina, situados frente al Tossal, que durante mucho tiempo se creyeron pertenecientes a un poblado ibérico, corresponden en realidad a una fortificación cartaginesa de esta época. Está un tanto alejado de la costa y por tanto se puede suponer que habrían construido en lo alto del Tossal un recinto para vigilar el tráfico marítimo. Como no hay pruebas evidentes que confirmen su existencia sólo podemos hablar de una posibilidad.

Si estos hipotéticos enclaves, santuario y fortín, existieron realmente, fueron arrasadas por los romanos para construir su “castellum”. En aquella época los muros se construían con un zócalo de piedra de poca altura y el resto era de adobe. Fueron reutilizados por los sertorianos para su "castellum". 

Finalmente me parece útil señalar que hay un hecho curioso en este “castellum” y es la existencia de fragmentos de cerámica con inscripciones en alfabeto ibérico. Fueron realizadas con incisiones mediante un punzón o similar. Cuando se pensaba que era un poblado ibérico estos grafitos no suponían ningún problema: habían sido trazados por los iberos sobre cerámica romana importada.

Pero si fue un “castellum” la situación era diferente. Los soldados romanos hablaban y escribían en latín por lo que no es verosímil que fueran ellos los autores de dichos grafitos. Por tanto sus autores debieron ser personas que hablaban y escribían en ibero pero lo sorprendente es que lo realizaron en un recinto romano. La causa no está clara y de nuevo tenemos que recurrir a una hipótesis aunque en este caso muy plausible: junto a las dos centurias romanas habría también iberos enrolados como tropas auxiliares. 

Un problema distinto es el que nos presenta el significado de estos textos y hay varias interpretaciones discrepantes. Los especialistas pueden leer el alfabeto ibérico pero traducirlo está resultando complejo. Puedes conocer los intentos de traducciones que se han hecho en este enlace.

Si quieres conocer más detalles sobre este “castellum” del Tossal de la Cala puedes hacerlo aquí  y también aquí



NOTAS:

[1] https://lifeinbenidorm.com/2020/08/14/castellum-del-tossal-de-la-cala/

[2]ORTS BERDÍN, Pedro María: “Apuntes históricos de Benidorm”, 1892, pags   y 264)

[3] LLORCA ALÓS, Vicente: “Aromas de mi tierra” en Revista Virgen del Sufragio nº 6, junio 1929, pág 4; indica que es la reproducción del publicado en un diario del año 1924

[4] BELDA, José: “Notables hallazgos arqueológicos. Excursión a «la Cala» de Benidorm con el doctor Schulten”. Diario Información del 24-1-1943.

[5] MORATALLA JÁVEGA, Jesús: "Organización del territorio y modelos de poblamiento en la Contestania ibérica". Tesis doctoral, 2004. Disponible en http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/3751 Participó activamente en lasexcavaciones del Tossal.

[6] BAYO FUENTES, Sonia: “El yacimiento ibérico de "El Tossal de la Cala"; nuevo estudio de los materiales depositados en el MARQ correspondientes a las excavaciones de José Belda y Miquel Tarradell”, MARQ 2010.



lunes, 30 de agosto de 2021

 La vida de Benidorm en el siglo XVIII: la estatura de sus habitantes como indicador del nivel de vida según datos de la leva militar de 1762.



Cuando en 1759 Carlos III accedió al trono de España quiso continuar la política de neutralidad internacional que durante quince años había llevado a cabo Fernando VI, su medio hermano y antecesor. Pero los ataques de Gran Bretaña le obligaron a intervenir en la Guerra de los Siete años firmando el Tercer Pacto de Familia con Francia en 1761. En noviembre de ese mismo año promulgó un decreto de Quintas para reclutar 10.958 hombres. Las quintas, o levas forzosas, afectaron a toda España incluyendo al entonces tranquilo y pequeño pueblo de Benidorm de unos 1.200 habitantes. Lo sabemos porque “Joseph Jorro Escribano Real, y público [...] del Juzgado, y Ayuntamiento de Benidorm” redactó un acta del proceso de selección de los mozos de Benidorm que es la que se analiza en esta nueva entrada de HISTOBENIDORM. He consultado la publicación del blog de la asociación Raíces Históricas del Reino de Valencia. Es una lástima que no indique la fuente del documento pero da la impresión que es el Archivo del Reino de Valencia [1]. Incluyo la trascripción de este documento al final de la entrada.

Francisco Amillo Alegre




1. Las quintas de 1761.

A principios de abril del año 1762 Pedro Vives, alcalde ordinario de Benidorm, recibió una vereda, es decir una “orden, ò aviso, que se despacha, para hacer saber alguna cosa à un número determinado de Lugares, que están en un mismo camino, ù à poca distancia”. [2]. 

En los papeles traídos por el mensajero se incluía una documentación que iba a causar desasosiego a unas cuantas familias del pueblo ya que se trataba de elaborar listados de hombres aptos para el servicio de las armas. Siguiendo las instrucciones recibidas el alcalde dictó un bando convocando para el día 15 de abril, en la casa consistorial, a todos los hombres solteros de 18 a 40 años y a todos los jóvenes de 16 a 18. Todo el pueblo sabía que de entre los primeros se seleccionarían a los enrolados a la fuerza en el ejército de Carlos III sirviendo en la infantería y no en la marina a pesar de la gran tradición marinera de Benidorm. 

Infantería española, año 1761. Fuente: Museo Romántico


Los reclutamientos forzosos del siglo XVIII provocaron malestar en todos los pueblos y tumultos en muchos de ellos: “Los tumultos provocados por el reclutamiento obligatorio tienen, por lo general, un marco rural […] son levantamientos populares que duraban escasas horas; en general la mayoría de ellos carecían de programa y de organización; sus promotores eran los mozos y familias, es decir, los más afectados por las medidas de la quinta o por las injusticias cometidas en el proceso de reclutamiento” [3].

La población de esa época no tenía los sentimientos que caracterizaron los conflictos de los siglos XIX y XX: odio al invasor francés en 1808 u odios ideológicos en las guerras carlistas y la Guerra Civil de 1936-39. En el siglo XVIII no se luchaba por defender la patria o las ideas sino para “servir al Rey” una obligación que se les imponía por ser sus vasallos. No sentían ese servicio de armas como un deber moral sino como una imposición, de ahí las protestas.

No conocemos tumultos en Benidorm ni en la comarca pero malestar seguro que generaron esos decretos. Se creía, aunque no era del todo cierto, que tradicionalmente el Reino de Valencia sólo reclutaba voluntarios para el ejército. Con la dinastía borbónica se impuso la leva obligatoria y por sorteo, privando al pueblo y las familias de hombres jóvenes y de los ingresos que generaba su trabajo. Además el servicio de armas era largo (tres, cinco y hasta ocho años) y no tenía garantizado el regreso al hogar: los soldados podían morir en combate pero también tenían muchas probabilidades de hacerlo por enfermedad dadas las deplorables condiciones higiénicas de los cuarteles. En cuanto a los heridos, el precario estado de la medicina y de los hospitales militares hacía imposible curar heridas e infecciones  que hoy son curadas con facilidad.

Este era el ambiente que rodeaba al proceso de quintas de abril de 1762. El 31/03/1762 el marqués de Avilés e intendente del Reino de Valencia remitió instrucciones a todos los municipios valencianos para el cumplimiento de la Ordenanza de Carlos III de de noviembre 1761: “Ordenanza para la quinta de 10958 hombres, que debe hacerse en los pueblos de todas las provincias de estos reynos, con destino al aumento de los Regimientos de Infanteria Española”  [4].




Portada de la ordenanza de Carlos III para las quintas de 1761


En dicha ordenanza se indicaba que los 1.300 soldados asignados al Reino de Valencia se repartiesen entre los pueblos en función de su número de habitantes, “de cuya exacta observancia serán responsables las Justicias, apercibidas de que se castigará rigurosamente á los que dieren motivos de quexa de cualquier irregularidad que practicaren en los Sorteos”. Pero está claro, por lo que sucedió después, que los Justicias no se tomaron en serio esa amenaza del rey.

Con anterioridad a esta Quinta Carlos III había obligado a enrolar a vagos, maleantes y ociosos pero no se obtuvo el resultado esperado y por eso en esta ocasión ordenaba que la elección fuese exclusivamente por sorteo. Además se prohibía pagar a una persona para que se enrolase en su lugar, algo frecuente entre las personas con posilidades económicas: “cada Pueblo deba contribuir […] por Sorteo, y que no se admitan vagabundos, ni Desertores, ni se pongan sobstitutos en lugar de los Quintados, à quienes tocare la suerte”.

Previo al sorteo debía determinarse la estatura porque se deberían elegir por sorteo a los que midiesen 5 pies y 1 pulgada como mínimo: “El referido Sorteo se ha de hacer entre los Mozos solteros de cada Pueblo, desde 18. años cumplidos, que no passen de 40. […] y estatura de cinco pies, y una pulgada lo menos”. Aunque no figura en el decreto del rey, el intendente de Valencia indicaba que se haría otro listado con los jóvenes de 16 a 18 años, que aunque de momento no entraban en el sorteo, quedando en reserva para quintas posteriores. 

El 15 de abril, cumpliendo la ordenanza, se procedió en Benidorm a hacer un listado con los nombres de los 56 varones solteros de entre 18 y 40 años. El notario redactó un acta indicando su estatura en pies y pulgadas. Desafortunadamente no indica la edad de cada uno de ellos, cosa que sí hacían en otras localidades. 

Resultó que había 23 mozos con estatura igual o superior a los 5 pies y 1 pulgada. 

Pero no todos los que alcanzaban la altura requerida entraban en el sorteo. Nobles, eclesiásticos, y estudiantes estaban exentos. En Benidorm sólo había una persona en este grupo, “Don Joaquin Tous” (Thous), pero como su estatura era de 4 pies y 11 pulgadas quedaba exento.

También se excluía a los hijos únicos de viuda pobre o de padre mayor de 60 años. En este grupo había 4 hombres. Francisco Ots, que medía 5 pies y 3 pulgadas, y Francisco Soler de Gaspar, de 5 pies y 1 pulgada, quedaron exentos por esta causa. Los dos restantes tenían además estatura inferior a la requerida. 

Finalmente la normativa excluía a los impedidos y aquí aparecen dos exenciones: “Cosme Fuster de Vicente una lupia en la pierna” con 5 pies y 1 pulgada; una “llúpia” en valenciano es un quiste subcutáneo, generalmente indoloro. También estaba exento “Juan Nogueroles de Gaspar, de Villajoyosa, impedido de mano y pierna”, sin especificar el tipo de impedimento; su estatura era de 5 pies y 3 pulgadas.

Eliminadas estas personas se introdujeron en un cántaro los nombres de los restantes, escritos en una “cedulilla” o papeleta por persona. Después se extrajeron tantas papeletas como hombres se habían asignado a Benidorm, un dato que no consta en el documento que estamos analizando. 




2. La estatura como indicador de las condiciones de vida en Benidorm.

Otro elemento que me parece digno de tenerse en cuenta es el de la estatura  de los benidormenses de esa época de mediados del siglo XVIII porque hay muchos estudios que indican su importancia como indicador del nivel de vida de una población.

Pero previamente al análisis de los datos antropométricos del acta que comentamos es muy importante hacerse una pregunta: ¿Son fiables los datos de estatura que nos suministra? Hay motivos para suponer que hubo modificaciones en algunos casos aunque no podemos cuantificarlos. 

Estas modificaciones no se dieron sólo en Benidorm sino en todo el Reino de Valencia. La corrupción entre los funcionarios era más frecuente de lo deseable y el Intendente del Reino de Valencia, José Avilés Itúrbide, marqués de Avilés, era el primero en dar ejemplo de ella. Sobre este personaje la Real Academia de la Historia dice: “en enero de 1758, se le designó como intendente de Valencia con poderes de corregidor. En Valencia […] fue acusado de corrupción y favoritismo en el manejo de los asuntos de la Real Hacienda y en el abastecimiento de la ciudad. Sometido a una pesquisa, no sería procesado, pero se le trasladó en enero de 1763 a Aragón para ejercer la intendencia de aquel ejército y reino y el corregimiento de Zaragoza” [5]. 

La corrupción del máximo representante del rey en Valencia también estaría presente en muchos de sus subordinados, un hecho que explica  el fracaso de esta leva. Así lo indicaba Carlos III que en junio de 1762, decretó otra nueva quinta y al Reino de Valencia le asignó otros 1.125 hombres. En este nuevo Decreto explicaba que el anterior no había sido efectivo porque la corrupción se había extendido a todos los estamentos implicados en el proceso de selección de mozos: “haviendo reconocido con el mayor dolor […] el mal methodo, y desigualdad en el repartimiento, por la falta de vigilancia, y desvelo de algunos de los intendentes, Corregidores, y Oficiales Militares, comisionados para ella : por la parcialidad, y favor de las Justicias : por las colusiones de Escribanos, Medicos, y Cirujanos : y ultimamente por la protección, que han prestado algunos Prelados, y Eclesiasticos Seculares, y Regulares, à fin de eximir de la Quinta à no poco numero de Mozos hábiles para las Armas” [6] .

De este texto se deduce, tal como señala Cristina Borreguero en el artículo citado, que las autoridades civiles y eclesiásticas presionaron a los escribanos para que familiares, amigos o criados y trabajadores suyos fueran inscritos con menos altura que la reglamentaria para quedar exentos. También los médicos y cirujanos fueron presionados para certificar lesiones que no existían.

Analizando los datos de Benidorm de abril de 1762 he confeccionado la gráfica siguiente:


Grupos de estatura de los varones solteros de Benidorm de entre 18 y 40 años según el acta del 15 de abril de 1762.  En el eje horizontal la estatura de los grupos convertida a cm. Los mozos con altura igual o mayor a 164,7 cm (5 pies y una pulgada) entraban en el sorteo; con 162 cm  (5 pies) o menos estaban exentos.


En ella vemos que el grupo de altura de 162 cm, que equivale a 5 pies es el más numeroso. Es muy probable que incluyeran en él algunos mozos con más pulgadas y que gracias a esta estratagema pudieron librarse de entrar en el cántaro del sorteo. En el resto de grupos la anotación del escribano la podemos dar por válida ya que no tenía sentido falsificar datos de los que se ya se libraban por baja estatura. 

Por eso creo que el promedio de la estatura se acerca bastante a la media real de los varones de Benidorm del año 1762 y que en conjunto puede ser un elemento interesante para analizar la talla de los benidormenses del siglo XVIII. 

De acuerdo con el acta del escribano los mozos más altos de Benidorm medían 5 pies y 5 pulgadas y los más bajos 4 pies y 3 pulgadas. Convertir estas medidas al sistema métrico actual plantea un problema: conocer la utilizada en aquel momentos. Según regiones la equivalencia del pie y pulgada variaba bastante. En el Reino de Valencia esas unidades de longitud eran mayores que en Castilla. Pero en la Quintas se utilizó el pie de Francia, el país originario de los Borbones, de mayor longitud que los españoles. 

Las equivalencias actuales de las medidas son:

Unidad Castilla  Valencia Francia 

Pie 27,86 cm 30,2 cm 32,4 cm

Pulgada 2,32 cm 2,52 cm 2,7 cm

De acuerdo con estos datos observamos que usar pies y pulgadas de un tipo u otro implicaba que el recluta debería tener más o menos altura para entrar en el sorteo. La diferencia es muy grande tal como podemos comprobar en la tabla siguiente sobre la estatura de los 62 mozos de Benidorm en 1762:


El decreto de Carlos III no especificaba este detalle pero hoy día los historiadores consideran que la unidad utilizada para las quintas era la francesa con lo cual nos da una estatura media de 161,26 cm para los varones de Benidorm de mediados del siglo, un valor algo inferior para la época, que solía ser de 163 cm. 

Para que sirva de referencia cien años después la media de la población valenciana superaba los 163,5 cm y al acabar el siglo XIX había subido a 168 cm. En la actualidad la estatura media de los hombres españoles es 176 cm  y la de las mujeres españolas 162 cm. 

La inmensa mayoría de los datos antropométricos de otras épocas se obtienen de fuentes militares, sobre todo las levas, por lo que no suele haber datos de las mujeres pero se calcula para todas las épocas una estatura de unos 10 cm menos. 


Panel cerámico de la cocina del palacio del marqués de Dos Aguas, Valencia. A la izquierda una dama y a la derecha una criada. La diferencia de estatura entre ellas muestra cómo el nivel socioeconómico condicionaba la estatura humana.


Comparar la estatura más alta con la más baja nos pone de manifiesto un hecho bien estudiado: los hacendados y las personas con altos ingresos eran de mayor estatura que los pastores, jornaleros y criados. Entre los agricultores dependía de la cantidad de tierras que tuviesen. 

Lamentablemente en el acta de 1762 no se indica la profesión de los mozos que nos habría permitido ver cómo afectaba el nivel de rentas a la estatura. De todas formas las diferencias estaban claras, evidenciando fuertes desigualdades sociales: 

- La estatura más alta era la de 172,80 cm, con cuatro personas en ese grupo, y la más baja era un mozo de 137,70 cm, una diferencia considerable.

- Había 11 personas de 170 o más cm de estatura 

- Había 21 mozos de 18 o más años que no alcanzaban los 160 cm de estatura y de entre ellos 5 no llegaban a los 150 cm.

A finales del siglo XVIII Cavanilles se refiere a estas diferencias sociales: “la diferencia de fortunas no ha podido introducir etiquetas fastidiosas; y aunque a muchos no les es desconocido el lujo solamente lo manifiestan en ciertas ocasiones” [7].

La estatura media de los benidormenses era unos 15 cm más baja en el siglo XVIII que en la actualidad. Eso indica una situación de escaso bienestar, algo que sorprende para el siglo XVIII, considerado como un siglo con fuerte desarrollo económico y demográfico. 

Para conocer el grado de bienestar de la mayoría de la población se han utilizado tradicionalmente datos económicos como los salarios, la producción agrícola, el crecimiento demográfico, etc. Aplicados al Benidorm del siglo XVIII nos presentaban un siglo de prosperidad acompañado de un intenso crecimiento económico y demográfico. Al inicio de ese siglo tenía unos 60 vecinos, (270 habitantes) que a finales del mismo eran más de 600 (2.700 habitantes) [8]. Es decir, la población se había multiplicado por 10. Un dato que se ha tomado muchas veces como evidencia de prosperidad. 


Campesinos, siglo XVIII, en un grabado de la Biblioteca Valenciana Digital. Durante mucho tiempo se ha  supuesto que el incremento de matrimonios en ese siglo era el reflejo de mejores expectativas de vida de sus habitantes.


Pero desde la década de 1970 los historiadores empezaron a analizar la estatura humana como indicador del bienestar. Averiguaron que la talla humana de los adultos depende de su alimentación, del nivel de higiene, de las enfermedades y del acceso al sistema sanitario y educativo durante la infancia y la adolescencia. Y esta información contradecía la anterior. Como señalaba José Miguel Martínez-Carrión: “Numerosos estudios realizados a partir de indicadores biomédicos, como la talla, el índice de masa corporal o incluso la esperanza de vida, contrastan con los resultados obtenidos por los indicadores económicos más convencionales” [9]. 

El ya citado botánico Cavanilles presentaba un panorama bastante idílico de nuestros antepasados de Benidorm: “todos, hasta los más ancianos, anuncian robustez y fuerza”.

Sin embargo los datos que ese autor nos presenta sirven para hacernos dudar que esa robustez fuera tan general.

En primer lugar la mayoría de la población se dedicaba sobre todo a la agricultura. Ofrece cifras redondeadas pero corroboran este aserto: indica que el pueblo tenía 600 familias de las cuales algo más de 150 se dedicaban a la almadraba. Eso significa que eran aproximadamente el 25 % de la población y según indica, con buenos salarios. El resto trabajaba en la agricultura como propietarios o como jornaleros y a todos ellos les afectó el crecimiento demográfico.

Si a lo largo del siglo XVIII la población se multiplicó por 10, la superficie de tierra seguía siendo la misma. Eso supuso, tal como indica Cavanilles que se tuviesen que poner en cultivo tierras de escasa calidad: “un conjunto de chinas y tierra gredoso-arenisca, que parece peña por su dureza y esterilidad: no obstante le rompen, revuelven y componen para reducirlo a cultivo […] mudando así el aspecto de muchos barrancos y eriales, haciendo fructificar sitios, destinados al parecer á una esterilidad perpetua”. Un trabajo humano muy intensivo para unos rendimientos agrícolas tan bajos como el nivel de vida de estos agricultores. 

No tenemos por ahora datos antropométricos de Benidorm a finales del siglo XVIII pero con todo lo que antecede es muy probable que ocurriese lo que en otras regiones: la talla disminuyó por el endurecimiento de las condiciones de vida de una parte de sus habitantes: malas cosechas y subidas de precios. 

Si quieres saber más sobre las duras condiciones de vida de los agricultores de Benidorm en el siglo XVIII puedes leer esta otra entrada de este blog




NOTAS:


[1] https://www.raicesreinovalencia.com/index.php/es/censos/

alicante

[2] Diccionario de Autoridades, año 1739. 

[3] Borreguero Beltrán, C.: “Los motines de quintas”, 1989 en  Cuadernos De Historia Moderna, nº 10, página 149. Disponible en  https://revistas.ucm.es/index.php/CHMO/article/view/CHMO8990110147A)

[4] Biblioteca Central Militar, Signatura IV-6461(59). Disponible en https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/consulta/registro.do?id=43184

[5] Disponible en https://dbe.rah.es/biografias/43312/jose-aviles-iturbide

[6] Disponible en la Biblioteca Virtual de Defensa https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/BVMDefensa/es/consulta/registro.do?id=43198

[7] Cavanilles, Antonio José : “Observaciones sobre la historia natural, geografia, agricultura, poblacion y frutos del Reyno de Valencia”, 1797. Vol. II, págs. 240.242. Disponible en BIVALDI.

[8] Amillo Alegre, F.: “Piratas y corsarios en las baronías de Polop y Benidorm…”, 2019.

[9] José Miguel Martínez-Carrión: “La talla de los europeos, 1700-2000: ciclos, crecimiento y desigualdad”. Investigaciones de Historia Económica nº 8, año 2012, pág 177.




ANEXO: Transcripción del acta sobre las quintas del 15-4-1762 en Benidorm


He transcrito el documento respetando la peculiar ortografía del autor y sólo he desarrollado las abreviaturas. No he indicado número de página porque no figura en el documento original.

Está escrito sobre papel timbrado fechado en 1762.




Benidorm


Joseph Jorro Escribano Real, y publico recidentte [sic por residente] en la / villa de Alttea, del Juzgado, y Ayuntamiento de esta / [de] Benidorm, doy Fee, y Testimonio á los Señores que el / presente vieren: Como el Señor Pedro Vives Alcalde / Ordinario de la mesma, habiendo precedido el Bando / que tenia mandado a la comparecencia de todos / los Mozos con asistencia de los Señores Francisco Llorca / de Ginez Regidor primero; Antonio Ots de Simon / Regidor Segundo; y Francisco Juan Vives Sindico Procurador / General que son los que componen dicho Ayuntamiento / En cumplimiento de la Real Orden expedida á este fin /á hecho la Revista, y Alistamiento General de los hom-/bres solteros que en esta Poblacion se hallan des/de la hedad [sic] de Dies y ocho años hasta los quarenta / como, y también de los Mozos desde Dies, y seis, hasta / los Dies, y ocho años en la forma siguiente=


Mozos de 18 á 40 años                                        Estattura


Juan Zaragoza de Bartholome                        5 3

Jayme Rodrigo de Joseph                                5 2

Thomas Perez de Miguel                                5 3

Francisco Domenech de Antonio                    4 10 // 

Luciano Devesa de Juan                                  4 10

Marcos Llorca de Francisco                             5 1

Jayme Ots de Francisco                                  5 1

Francisco Ots de Francisco suplicado            5 1

Jayme Ots de Francisco                                    5 1

Vicente Vives de Francisco                              4 10

Joseph Zaragoza de Francisco                        4 10

Diego Perez de Diego                                      5

Bartholome Perez de Diego                             5 2

Carlos Perez de Jayme                                    4 9

Francisco Devesa de Juan                                4 10

Anttonio Agullo de Joseph de Finestrat           5

Francisco Llorca de Miguel                              4 8

Joseph Llorca de Manuel                                  4 9

Francisco Llorca de Joseph                              4 10

Juan Roig de Francisco, de Callosa                  5

Bautista Anttón                                                  4 6

Francisco Soler de Joseph                                5

Joseph Fuster de Vicente                                5 3

Anttonio Barceló de Manuel                            5 1

Geronimo Zaragoza de Geronimo                  5

Bautista Baldó de Francisco                              5

Jayme Ots de Domingo                                      5 2

Miguel Agulló de Miguel                                    4 11

Miguel Ots de Jayme Joseph                            4 6 //

Joseph Baldó de Bautista                                  5 3

Jayme Fuster de Jayme                                      5

Juan Zaragoza de Vicente                                  5

Gaspar Nogueroles de Gaspar, de Villajoyosa 5 4

Jayme Llorca de Manuel                                      4 8

Miguel Such de Antonio                                      5

Domingo Ots de Domingo                                    5

Jayme Such de Anttonio                                        5

Miguel Ots de Anttonio                                          4 4

Mathias Llorca de Ginez                                         5 2

Gabriel Fuster de Jayme                                         5 3

Anttonio Ots de Joseph                                          4 11

Francisco Ots de Nicolas                                         4 11

Juan Yvorra de Juan                                                4 4

Thomas Ots de Antonio                                          5 4

Pasqual Perez de Vicente                                      5

Joaquin Ots de Domingo                                        5 4

Jayme Lloret de Juan, de Villajoyosa                    4 11

Antonionio [sic] Sanchiz de Pedro                        4 8

Miguel Fuster de Vicente                                      5 4

Luis Such de Pedro                                                  5

Francisco Llorca de Francisco                                5 1

Joseph Martorell de Finestrat                                5 1

Jayme Such de Francisco                                          5

Miguel Such de Manuel                                          5 //

Marcos Llorca de Manuel                                      5 1


Nota de los Nobles, y Privilegiados


Don Joaquin Tous de Don Gaspar                          4 11


Mozos de 16. â 18. años


Pedro Juan Vivez de Joseph                                  4 6

Bartholome Perez de Joseph                                  4 8

Joseph Ots de Francisco                                        4 10

Joseph Llinares de Vicente                                     4 2

Juan Llorens de Juan                                              4 10

Vicente Llorca de Miguel                                        4 10

Pedro Perez de Pedro                                              4

Jacinto Saragosí de Vicente                                  4 9

Phelipe Yvars de Domingo                                      4 6

Francisco Ots de Gaspar                                        4 2

Jaime Ots de Anttonio                                             4 6

Pablo Domenech de Antonio                                  4 3

Pedro Llorca de Manuel                                          4 9

Miguel Llorca de Gregorio                                      4 9

Anttonio Such de Antonio                                      4 7

Antonio Ots de Antoni o                                        5 2

Francisco Llorca de Antonio                                  4 9

Francisco Perez de Jayme                                    4 9


Nota de los Mozos exemptos por accidentes, hijos únicos de viuda, y padres ancianos


Luis Peres de Francisco  unico de padre anciano            5

Francisco Soler de Gaspar unico de padre anciano         5 1

Cosme Fuster de Vicente una lupia en la pierna               5 1

Francisco Ots de Jayme, unico de padre dentro de los sesenta, y el dicho Francisco de Dies, y siete años dentro de los Diez, y ocho                                    5 3

Miguel Llorca de Pedro unico de padre anciano               4 3

Juan Nogueroles de Gaspar, de Villajoyosa, impedido de mano y pierna 5 3


De que es visto que según el Alistamiento antecedente / practicado por dicho Señor Alcalde con mi asistencia, parece re/sultan Setenta y nueve hombres por estar suplicado Jayme / Ots de Francisco en la forma, y distribución siguiente; Cin-/quenta, y cinco de los Dies, y ocho â los Quarenta años, y entre / estos veinte Aviles [sic por hábiles] para el manejo de las armas; Dies, y ocho / de los Dies y seis, â Dies, y ocho años: Y los Seis restantes en la / clase de exemptos por accidentes, hijos unicos de Pa-/dres ancianos, y demas que va expresado: Como mas larga-/mente consta, y parece por las Diligencias originales prac-/ticadas"




lunes, 23 de agosto de 2021

El pintor Joaquín Sorolla, el contralmirante Julio Guillén Tato y Benidorm. 

Una maqueta de fragata para el pintor Sorolla y otra para Benidorm.



El pasado día 10 de este mes de agosto se han cumplido 98 años de la muerte de Joaquín Sorolla. Hay una conexión entre el universal pintor valenciano y la ciudad de Benidorm a través de la figura del contralmirante Julio Guillén Tato que conoció personalmente y admiró profundamente al artista, y que también sintió una gran predilección por Benidorm, su lugar de vacaciones estivales.

Francisco Amillo Alegre  



Un modelo de fragata del siglo XVIII para el pintor Sorolla.

En su etapa final el gran pintor valenciano Joaquín Sorolla Bastida (1863-1923) recibió el encargo de pintar la serie de cuadros sobre España encargada por la Hispanic Society of America para la biblioteca de su sede en Nueva York. Para cumplir su compromiso viajó y pintó en varias localidades españolas. La penúltima de ellas fue Alicante a donde llegó el 28 de septiembre de 1918, acusando ya sus problemas de salud. Permaneció allí hasta el 12 de octubre. Le acompañó su hijo Joaquín. Buscaba un tema para representar la provincia de Alicante y se decidió por la palmera datilera, una planta arbórea presente en muchos municipios del litoral alicantino.


1. En la época de Sorolla era frecuente que las casas de campo del litoral alicantino tuviesen alguna palmera datilera. En esta antigua fotografía del Archivo Municipal de Benidorm podemos apreciarla como un elemento destacado del paisaje recortándose sobre el fondo del cielo y de Serra Gelada.  Le acompañan objetos muy usuales en la época de Sorolla: una tartana, un burro con serón, la "capella" o parte superior del aljibe de agua potable y los botijos. A la derecha un grupo de personas, probablemente jornaleros, bajo un algarrobo. Se decía que su sombra era la mejor.   


Pero si alguna localidad alicantina se destaca por sus palmeras, esa es Elche. Por eso decidió que el título del panel sería "Elche. El palmeral" que junto con los dos cuadros dedicados a Valencia representaría a la región valenciana. 

Para documentarse visitó varios lugares de Elche y tomó apuntes pero no empezó a pintar el gran panel previsto, de 3,50 x 3,21 metros. Volvió a Madrid debido a la delicada salud de su hijo y a una gran epidemia de gripe en Elche que causó numerosos fallecimientos. También porque decidió representar la recogida de los dátiles pero era un poco pronto ya que se hacía en diciembre; además los dátiles aún no tenían el color que deseaba y Sorolla, además de un trabajador infatigable, era muy exigente en los detalles.



2. Instantánea de una de las visitas de Sorolla a Elche. En el lado izquierdo el chófer y al otro lado del vehículo, de izquierda  a derecha, tres pintores: Heliodoro Guillén, Joaquín Sorolla y Emilio Varela. Tomada en Elche en septiembre u octubre de 1918 por Joaquín Sorolla García. Se conserva en el Museo Sorolla de Madrid.


Superadas la enfermedad de su hijo y la epidemia de Elche, Sorolla volvió a Alicante el 22 de noviembre de ese año. Al final no quiso pintar en Elche y se instaló en las afueras de Alicante, en la finca "Huerta del Carmen". Desde el principio se había sentido atraído por el paisaje de de palmeras repartidas por los huertos de la capital de la provincia. Así lo había indicado en carta a su esposa Clotilde el 30 de septiembre, dos días después de su llegada: “este sitio debe ser igual a Elche y, digo esto porque, de no pintar el cuadro allí, podría acomodarme a hacerlo en Alicante”. 

Comenzó a pintar el 27 de noviembre y por sus grandes dimensiones se vio obligado a pasar la Navidad en Alicante. Lo finalizó el 9 de enero de 1919 y aprovechó que el cuadro se estaba secando para viajar. 

Primero visitó Murcia y luego, en los días 12, 13 y 14, visitó BENIDORM, Calpe, Gata, Denia y Jávea. En años anteriores había veraneado y pintado en Denia y Jávea pero no en Benidorm así que este corto viaje le sirvió de descanso pero desafortunadamente no pintó ningún apunte de esta localidad. En escritos de la época, como por ejemplo los de Gabriel Miró, se comentaba con admiración las tonalidades azuladas de sus montañas circundantes, de su cielo y su mar. Del paisaje de esa época sólo tenemos fotografías en blanco y negro así que es una lástima que Sorolla, con un ojo muy entrenado para apreciar sutiles matices de colores, no plasmase la amplia gama de verdes de sus campos, en buena parte desaparecidos, ni la blancura de sus casas encaramadas en Canfali. Los azules y dorados del mar y las playas en los que los reflejos del agua añaden nuevas tonalidades sí que podemos observarlos.

En esta estancia alicantina conoció al pintor Heliodoro Guillén Pedemont (1864-1950). Le acompañó en la visita a Elche, hablaron de Arte, le ayudó a pintar el gran panel y estuvo muchas veces cenando en su casa en compañía de su familia, la esposa Pepa Tato y sus hijos Ramón, Julio y Teresa. Escribió a Clotilde el 17 de diciembre de 1918: “comí en casa de los Guillén arroz en costra, plato alicantino riquísimo, allí he pasado toda la tarde […] me he distraído porque hicieron música”.

La amistad entre ambos pintores se prolongó hasta la muerte de Sorolla en 1923 y continuó con su familia. Se escribieron con frecuencia y en una de sus cartas Guillén le comenta la situación de sus dos hijos varones: Julio Guillén Tato había ingresado como guardiamarina en la Escuela Naval Militar de San Fernando y “marcha ya a su destino de 3º” y Ramón, el médico, «sigue en su clínica». 

Julio Guillén Tato, aficionado a la pintura gracias a su padre, admiraba a Sorolla. Parece claro que fue el inspirador de un regalo que su familia hizo al pintor valenciano: un modelo de fragata del siglo XVIII realizado a finales del siglo XIX en madera policromada. Según explica Alicia Vallina Vallina, directora técnica del Museo Naval de San Fernando de Cádiz, se trata de una nave que por sus características de un solo puente, tres palos y 28 cañones podía ser una fragata. Sus dimensiones 155 cm de eslora y 50 cm de manga. Tras el fallecimiento de Sorolla sus herederos la entregaron al Museo Naval de Madrid. Allí permaneció hasta que el 29 de septiembre de 1993 lo trasladaron al Museo Naval de San Fernando. Se restauró en 2006 con tratamiento contra los insectos xilófagos, limpieza de la superficie y de la capa pictórica y reintegración de las partes deterioradas. 

3. Fotografía publicada en la web del Museo Naval de San Fernando. Muestra la sala dedicada a la construcción naval del siglo XVIII  con el modelo de fragata regalado a Sorolla por la familia Guillén Tato. 




Una maqueta de una fragata del siglo XVIII para Benidorm.

Años más tarde Julio Guillén Tato regaló a Benidorm otra maqueta de una nave parecida a la de Sorolla, pero probablemente de menor tamaño. 

Como ya he comentado en otros escritos el contralmirante era muy querido en Benidorm, donde le llamaban respetuosamente Don Julio. Durante su infancia sus padres habían veraneado en el entonces pueblo costero de unos 3.000 habitantes. De adulto siguió esa costumbre familiar y en 1950, siendo capitán de navío y director del Museo Naval de Madrid, compró una vivienda en la calle Santa Faz para veranear con su familia en esa villa de profunda raigambre marinera. Además muchos benidormenses hicieron el servicio militar en la Marina y sirvieron a sus órdenes. Entre ellos Pedro Zaragoza Orts que a finales de ese mismo año 1950 era nombrado alcalde de Benidorm y  con el que le uniría una magnífica relación. 

Fruto de ella fueron las gestiones de Guillén Tato ante el gobierno de la nación defendiendo los intereses de Benidorm en  temas diversos, entre ellos en el fallido intento de conseguir para Benidorm la propiedad de la isla que lleva su nombre o el más afortunado de la construcción del Grupo Escolar Leonor Canalejas.

También se implicó de lleno en el desarrollo urbano que a causa de la actividad turística empezaba a modificar Benidorm. En 1952 Pedro Zaragoza le entregó el borrador de lo que más tarde sería el Plan General de Ordenación Urbana para que emitiese su opinión. La preocupación de Guillén Tato era modernizar el casco antiguo sin que perdiera la esencia de pueblo tradicional y logró que le encargaran la supervisión de todos los proyectos de obras que se realizasen en él. Recomendó no aprobar muchos de ellos por no cumplir ese objetivo, causando malestar en los afectados.

Con ese espíritu de compatibilizar progreso y tradición diseñó la nueva Plaça de la Senyoria y dos calles: el Carreró dels Gats y la calle de la Paz. Ambas calles no siguen el modelo de la mayoría del casco antiguo porque son más cortas y no descienden casi paralelas por todo el plano inclinado de Canfali. 



4 y 5. Dos imágenes de la calle de la Paz, actual Costera del Barco, antes de la intervención del año 1956 propuesta por Julio Guillén Tato. En la parte inferior calzado que se vendía en el mercadillo de la Plaça de la Constitució que es donde tiene origen esta calle. 


En las dos calles aconsejó cubrir el firme de tierra con un empedrado de cantos rodados formando secciones rectangulares separadas por hileras de ladrillos. Para suavizar la pronunciada pendiente recomendó escalones con los mismos materiales que en el resto de la calle. También recomendó crear en ellas un arco, a imitación de las antiguas entradas a pueblos amurallados. Gracias a estas reformas las dos calles adquirieron un aspecto atractivo.

El Carreró dels Gats, fue el tema de postales de la época. El 10 de enero de 1956 Pedro Zaragoza le había informad que: «El Ayuntamiento ha acordado delegar en Vd. para que, en la primera oportunidad, se encargue de dirigir la pavimentación y embellecimiento, alumbrado y plantación del Carreró dels gats»

6. Fotografía del Carreró del Gats con una clara intencionalidad turística para promocionar Benidorm. Utiliza  el folklore de Benidorm, simbolizados por el burro y el cántaro que sostiene el niño. También mostraba la entonces  moderna libertad de la indumentaria de las zonas de playa, encarnada en la joven con bañador y niño en brazos. El fondo de estos personajes es la calle con  el nuevo pavimento de piedra y ladrillo  además del arco según una idea de Guillén Tato.


Para la calle de la Paz Guillén Tato regaló al pueblo de Benidorm una placa de azulejos que él denominó “exvoto” reconociendo la tradición marinera de Benidorm y homenajeando a sus hijos muertos en la mar. Era el año 1956 y que el texto estuviera redactado en valenciano era una novedad en aquellos años del gobierno de Franco.

7. El panel cerámico, que Guillén Tato denomina exvoto aunque no esté en un lugar sagrado pero que está dedicado a la Mare de Déu del Sofratge y a los muertos en el mar, 


Junto a la placa se colocó otro regalo de Guillén Tato: un modelo de nave del siglo XVIII, una fragata o similar, con tres mástiles y una sola cubierta con cañones (en las fotografías no se puede apreciar su número con suficiente facilidad). Sus dimensiones parecen menores que el modelo regalado a Sorolla. Ambos detalles se colocaron bajo el arco.




8, 9 y 10. Estas tres fotografías nos muestran el pavimento diseñado por Julio Guillén Tato y bajo el arco la maqueta de una fragata del siglo XVIII, obsequio del entonces capitán de navío al pueblo de Benidorm.


Según consta en las actas municipales el 30-08-1956 el pleno municipal aprobó la remodelación de la calle para darle el aspecto actual. A causa del barco se cambió el nombre de calle de la Paz por el actual de Costera del Barco: “se acuerda por unanimidad se dé el nombre de “Costera del Barco” a la que empieza en la Plaza de la Constitución y termina en la Calle de Santa Faz, llamada calle de la Paz” (14-09-1957). 

Hoy día se conserva la placa pero no el barco. Las inclemencias meteorológicas lo estropearon y aconsejaron llevarlo a reparar. No sabemos si se reparó pero lo cierto es que ya no lo volvieron a colocar y está en paradero desconocido.

Un legado interesante el que Guillén Tato dejó a Benidorm. Podría haber sido más extenso pero su concepto de modernización del casco antiguo chocó con los intereses económicos de muchas personas y se siguió otro modelo urbanístico mucho más discutible. Pero eso es otra historia…