Sobre el topónimo Benidorm.
Hasta ahora la investigación sobre el origen y el significado del topónimo “Benidorm” ha tenido como consecuencia la creación de numerosas hipótesis, sin que ninguna de ellas aporte conclusiones definitivas. Las hay de todo tipo, desde las populares, sin base científica, hasta otras filológicamente muy correctas. Pero también hay algunas muy discutibles y peregrinas... El problema: todas ellas son indemostrables por carecer de documentación escrita que las avale.
Por dicha causa, en este artículo me permito abordar el tema no desde la perspectiva filológica, sino desde la Historia de Benidorm. No voy a opinar sobre el significado del topónimo, pero sí sobre por qué Bernat de Sarrià le pudo dar ese nombre.
Francisco Amillo Alegre
El primitivo castillo de Benidorm, situado en el sur de Canfali, protegía el pueblo que estaba situado en el lado norte. La elevación del promontorio era otro elemento defensivo y aportaba seguridad y tranquilidad a sus habitantes frente a los ataques corsarios. Fotografía del Archivo Municipal de Benidorm.
1. La etimología popular de Benidorm como “dormir bien”.
La Filología tradicional no ha dispensado mucha atención a las interpretaciones populares y tradicionales de los topónimos por carecer de base científica, creadas sólo por la similitud fonética. Pero en el caso de Benidorm esta interpretación popular ha estado presente a lo largo de los siglos y resulta adecuado preguntarse si ha influido o no en algún aspecto de su historia.
Para entender mejor el significado popular del topónimo “Benidorm” conviene tener presente un precedente, un texto latino del año 1041, es decir, 280 años antes de la primera aparición del nombre de Benidorm en un documento escrito.
Nos informa sobre la reciente construcción del castillo Benedormiens, en la localidad gerundense de Castell d'Aro. Se había construido para defender la zona de los ataques musulmanes (paganorum infestatione) en lo alto de un promontorio de unos 15 metros respecto a la llanura fluvial del rio Ridaura y a unos tres kilómetros del litoral. La viuda del conde Ramón Borrell, condesa Ermessenda, su hermano y obispo de Girona Pere Roger, el abad Landric del monasterio de Sant Feliu de Guíxols y Gaufred Vidal, señor de Pals, habían participado en la construcción del castillo (in comune edificatum) y se habían reunido en la iglesia de Santa Cristina para encomendar su guarda a una persona adecuada. En la discusión se dijeron palabras fuertes (non parva dissona verba referentes). Pero, finalmente, se calmaron los ánimos (sedatis jam omnibus) y acordaron ceder el mencionado castillo al monasterio de Sant Feliu de Guíxols con la obligación de mantener siempre defensores a pie y a caballo. Para su mantenimiento le otorgaron los diezmos y las primicias de la parroquia de Santa Cristina y del término del castillo. (Texto latino en MARCA & BALUCE 1688:ap.223).
El nombre Benedormiens aparece en documentos de los siglos XI y XII, pero en el XIV figura como Castell d'Aro (ESTEVA 1995:50). El peligro de los piratas había menguado por las conquistas cristianas de Cataluña la Nueva y del Reino de València.
Benedormiens es un nombre latino que significa "durmiendo bien". Parece evidente que el nombre no debe tomarse en sentido literal, sino que aludía a la tranquilidad que otorgaba la presencia de un nuevo elemento defensivo frente a los ataques marítimos de las taifas de al-Ándalus.
Se trataba de un nombre “propagandístico”, para infundir tranquilidad a los habitantes y atraer más pobladores a un lugar cerca del mar y expuesto a los ataques corsarios. A pesar de su similitud fonética con Benidorm no tenemos pruebas de ninguna relación entre ellos. Pero, como veremos, ambos fueron creados en unas circunstancias similares: el peligro de los ataques musulmanes y la seguridad que aportaba el recién construido castillo. Eran dos elementos que también estuvieron presentes más tarde, cuando Bernat de Sarrià fundó Benidorm.
Hay un autor, muy posterior, que interpretó Benidorm como “dormir bien”. Se trata de Pedro Juan Villuga que en 1546 publicó “Reportorio de todos los caminos de España”. Era un libro de ayuda a los viajeros que indicaba, en cada itinerario, las poblaciones y la distancia entre ellas. En el itinerario de València a Alicante por el litoral incluye los municipios de Cullera y Teulada sin traducirlos, pero a continuación de Altea cita Bien Duermo, es decir, traduciendo Benidorm al castellano. Eso significa que lo consideraba como topónimo de origen valenciano.
En 1610 el erudito Gaspar Escolano le dio la etimología árabe de Benidarhim, que fue aceptada durante más de 350 años a pesar que el linaje Darhim nunca ha existido, fue invención suya.
Siguiendo con la etimología popular, en el siglo XVIII encontramos la misma interpretación cuando el párroco de Calp redactó un informe sobre la comarca:
Por la orilla del Mar está el camino de Beniduerme, villa muy antigua, distante de Altea una legua y de Calpe dos leguas, mira hacia el Oriente. Camino seguido orilla del Mar, distante de Beniduerme una legua y de Calpe tres leguas, está Villajoyosa […] Calpe a 12 de Marzo de 1777. […] el Dr Dn. José Laespada (CASTAÑEDA Y ALCOBER 1917).
Esta etimología valenciana del sufijo -dorm no parecía disparatada a nuestros antepasados y perduró mucho tiempo. Manuel Sanchis Guarner (1965:66) recogió algunas composiciones populares que aludían, en tono humorístico, esta similitud fonética:
En Benidorm
qui molt vetla
poc dorm.
..........
En Benidorm,
el que mal sopa,
maldorm.
..............
Benidorm
davall Teulada
s'adorm.
2. Bernat de Sarrià y la creación de la nueva puebla de Benidorm.
Estos ejemplos muestran cómo, a lo largo del tiempo, la interpretación popular de “dormir bien” ha estado siempre presente, por lo cual es posible que Bernat de Sarrià, que no era filólogo, le diera también el mencionado significado cuando creó la nueva puebla de Benidorm. Es una afirmación que sorprende por lo inverosímil que resulta a primera vista y por ello debo indicar en qué se fundamenta.
Actualmente sabemos, por testimonios escritos de la época y por las excavaciones arqueológicas en la plaza del Castell, que sobre el promontorio de Canfali, en el momento de la conquista cristiana del Reino de València en el siglo XIII, no había ninguna población dado que no se cita Benidorm en la documentación de esa época. La aparición más antigua del topónimo es del siglo siguiente, del año 1321, cuando Bernat de Sarrià vendió sus señoríos al infante Pere d’Aragó.
Por otro lado, el informe de la excavación arqueológica del año 2019 es muy claro. No había restos de muros anteriores al siglo XIV y la cerámica de los siglos XII y XIII constituía sólo el 0,25% del total y, además, apareció exclusivamente en una reducida zona del ángulo SE. Por tanto, según el informe de la excavación, «no se puede llegar a hablar de una ocupación islámica de la punta del Canfali» (LURE ARQUEOLOGÍA, 2019:56).
Personalmente me parece claro, a la vista de estos datos, que la localidad de Benidorm no existía antes de Bernat de Sarriá y por tanto el nombre se lo dio su fundador. Otro tema diferente es saber si escogió un nombre preexistente en la zona o introdujo en ella un nombre nuevo.
Mi opinión es la segunda, es decir que antes de Bernat de Sarrià en esta parte de la Marina Baixa, sobre el promontorio de Canfali, no existían ni la población ni el topónimo que él le puso.
Los filólogos no comparten esta afirmación. Mikel de Epalza, Joan Coromines y Pasqual Almiñana, los autores que con más rigor filológico han tratado el tema de la etimología de Benidorm, dan por evidente que antes de 1321 existían dos topónimos: Benidorm y Alfalig/Alhalig/Alfalich, que de esas tres maneras aparece a la documentación medieval el promontorio que actualmente denominamos Canfali. Al topónimo Benidorm lo consideran más antiguo y le otorgan un origen romano o mozárabe tanto al prefijo (pinna > beni) como al sufijo (turmi > torm > dorm). El prefijo Beni, para ellos, es un falso arabismo.
Llegan a esta conclusión porque sólo tienen presente el aspecto filológico y presuponen que Benidorm era el nombre del promontorio en época romana, que posteriormente coexistió con Alfalig en época islámica. Pero no hay documentación que avale esa teoría.
Pasqual Almiñana explicita este punto de vista al lanzar la hipótesis que Benidorm designaría la parte terrestre y que este topónimo sería el más antiguo de los dos. Canfali, un nombre cuyo origen andalusí nadie discute, sería posterior y designaría la parte marítima:
Plantegem ara i ací que el primer topònim va ser Benidorm i Alfalig posterior. El significat de Benidorm seria el lloc de l’Alfalig, es a dir el lloc del torm, de la penya que divideix. [...] En aquest moment, els àrabs utilitzarien Alfalig per descriure el PINNA TURMI i redistribuirien l’espai geogràfic: Alfalig seria la part de la costa i Benidorm la part de la terra (ALMIÑANA OROZCO 1991:35).
En cuanto a la antigüedad de los nombres Canfali y Benidorm mi hipótesis es la contraria, surgida desde la perspectiva histórica. Pere Maria Orts, el primero en afirmar que la puebla fue creada por Bernat de Sarrià dentro del Reino de Valencia, no indicó nada al respecto, aunque sí demostró el error de los que indicaban la existencia de un Benidorm denominado Torm durante la conquista de Jaume I. Por tanto, en mi opinión, tenemos:
a) Antes de Bernat de Sarrià solo existía Alfalig, topónimo de origen árabe según todos los expertos, que designaba la parte física, el promontorio. Está claramente explicitado en la Carta Puebla de 1325.
b) Fue Bernat de Sarrià quien puso, o autorizó poner, el nombre de Benidorm a la puebla que había fundado. Hay varios documentos anteriores a 1325 que lo certifican. El nombre se impuso entre 1312, cuando el rey le mandó entregar la Vila Joiosa y 1321, fecha de su primera aparición escrita.
Mi opinión sobre la no existencia de Benidorm antes de su creación por Bernat de Sarrià se basa en la confusión inicial entre Alfalig y Benidorm que se detacta en cuatro documentos. Hemos visto que la Carta Puebla de 1325 distinguía claramente entre la puebla de Benidorm y la punta o promontorio de Alfalig como dos realidades independientes, una natural y otra artificial, ambas dentro de un mismo espacio geográfico. Por eso, llama la atención que, según la documentación, en los primeros años de su existencia, esta distinción no estaba tan clara y, tanto Bernat de Sarrià como las cancillerías de los reyes Alfons IV el Benigne y Pere IV el Cerimoniós, utilizan las formas Alhalig o Alfalich como sinónimo de la villa de Benidorm:
- En 1327 Bernat de Sarrià envió una carta al rey Jaume II pidiéndole que acudiera al Reino de València indicando que estaba escrita desde Alhalig: «E axí senyor clamvos merce que cuitets la vostra venguda. Scrita Alhalig IIII kalendas septembris anno Domini M.CCC.XX.VII [29 de agosto 1327]» (GALIANA SORIANO 2011: 228).
- El 9 de enero de 1331 una carta del infante Pere d'Aragó sitúa a Bernat de Sarrià en Benidorm, denominado castillo de Alfalich. (ACA, C, reg. 563, f. 171v).
Estos dos textos podrían parecer un poco imprecisos, pero los dos siguientes identifican Alfalig con la puebla de Benidorm de manera inequívoca ya que ese nombre designa al municipio, denominado “universitat” en aquella época:
- El 15 de septiembre de 1335, unos meses antes del fallecimiento de Bernat de Sarriá, el rey Alfons IV el Benigne mandaba al abogado Francesc de Vallóbrega que fuera a poner mojones entre las poblaciones de Vidal de Vilanova, (la Vila Joiosa, Orxeta y Torres) y las de Bernat de Sarrià (Finestrat, Polop, Alfalich y Relleu): “Cum jure universitatis hominum locorum de Villa Joyosa, de Orxeta et de Turribus qui sunt comandatoris Montisalbanii ordinis militis sancti Jacobi ex una parte et universitatis hominum locorum de Finestrat, de Polop, d’Alfalich et de Releu qui sunt nobilis Bernardus de Sarriano ex altra, rationem terminorum ipsorum.” (ACA, reg. 470, f. 155v.)
- El 5 de abril de 1336, tres mesas después del fallecimiento de Sarrià, el nuevo rey Pere IV el Cerimoniós ordenaba a Francesc de Vallóbrega que amojonara de nuevo los límites entre las poblaciones anteriores y vuelve a citar Alfalich como un “lloc” o pueblo: «locorum de Finestrat, de Alfalich, de Releu, et de Sella, ex altra».
Es evidente que, en un primer momento, la distinción entre Alfalich/Alhalig y Benidorm no estaba totalmente clara ni para su fundador, que probablemente le impuso el nombre. Parece como si, inicialmente, hubiera costado aceptar el nuevo topónimo y se siguió utilizando el antiguo, aunque fue por poco tiempo.
No afirmo que Sarriá inventara la palabra Benidorm (había otro topónimo idéntico en la localidad mallorquina de Sóller) sino que la impuso a un elemento nuevo, la puebla que había creado. Sarrià no podía tener conocimientos de Filología, pero sí de la interpretación popular “dormir bien”. Por lo tanto, no es tan disparatado, como parece a primera vista, que interpretara el sonido del topónimo como “ben hi dorm” o también “bé n’hi dorm”, ambos con la ortografía actual, y el significado de “duermo bien aquí” por la seguridad y tranquilidad que podían aportar el nuevo castillo y las defensas del pueblo.
Otro argumento a favor de esta hipótesis es que Bernat de Sarrià, cuando en el siglo XIV creó nuevas localidades, escogió nombres atractivos a pesar de estar ubicadas en lugares peligrosos por los ataques de los corsarios norteafricanos. La finalidad, que podríamos calificar de propagandística, era clara: alentar los posibles pobladores a instalarse en esas localidades. Es el caso de:
- La Vila Joiosa, la “villa alegre”.
- Bellaguarda, “bella protección o vigilancia”, un topónimo que aparece dos veces en Sóller, Mallorca: “La Bellaguarda és un topònim que compareix en dos indrets diferents i oposats del municipi: a la part alta de Binibassí, al costat de Son Bou; i a la part alta dels Abats, confrontant amb les muntanyes de Son Torrella” (PÉREZ PASTOR 2011:195).
- "Castell de Bellveer de la pobla de Benidorm" donde Bellveer significa “hermosas vistas” y es un topónimo que aparece en Mallorca. Era el nombre que recibía el castillo de Bellver en 1345: “enventari de les coses que eren en lo castell de Bellveer” (MUT CALAFELL 1985:68).
Parece claro que estamos ante cuatro topónimos "propagandísticos" de la Marina Baixa que designan elementos creados por Bernat de Sarrià, tres de los cuales aparecen también en Mallorca.
Estos datos me sugieren dos preguntas para las que la documentación no ofrece respuestas: ¿Es una casualidad la similitud de topónimos en Sóller y la Marina Baixa? ¿Conocía Bernat de Sarrià la existencia de dichos topónimos mallorquines y los utilizó para sus fundaciones?
En este contexto no parece un disparate que Bernat de Sarrià utilizara el topónimo Benidorm con la misma finalidad propagandística que el castrum Benedormiens del año 1041 por ser tan adecuado para sus intereses repobladores.
3. El Benidorm/Binidorm de Sóller.
Parece que la hipótesis de PINNA TURMI de Joan Coromines se creó por su perfecta adaptación al Benidorm alicantino, tomando como base las características geográficas del promontorio de Canfali. Ya he señalado que en la localidad mallorquina de Sóller hay también un topónimo Benidorm, por lo cual resulta adecuado compararlos.
El Benidorm de Sóller aparece citado por primera vez en 1323 según Plácido Pérez: “1323 Olivar dit Binidorm, Benidorm” (PÉREZ I PASTOR 1997:207).
Es curioso que presente la doble forma de prefijo Bini/Beni, indicando que ambas coexistían el mencionado año, la primera más usual y que finamente se impuso. La segunda tenía un uso más restringido, como si estuviera abandonándose.
Es importante esta dualidad, porque nos muestra la evolución del prefijo Beni a Bini del actual topónimo mallorquín que es el que continúa vigente en la actualidad. El Catastro de Sóller del año 1964 recogía dos veces Binidorm, una como finca agrícola y otra como camino que pasaba por la mencionada propiedad. Ambos topónimos, el de la Marina Baixa y el de Sóller, se documentan por primera vez en unas fechas prácticamente coetáneas, 1321 el primero y 1323 el segundo, pero ambos existían antes de este primer registro escrito.
También aparece Binidorm en el siglo XVII como una propiedad agrícola de Jaume Deya en la que vivía y que se valoraba a efectos fiscales en 1.800 libras: “Possº [possessió] dita Binidorm de Jaume Deya de Binidorm 1.800 ls.” (VALERO I MARTÍ 2010:229). Indica como referencia el Arxiu del Regne de Mallorca, llibres dels Estims, año 1685, f. 1356v.
En el siglo XVIII la familia mallorquina Morell compró las fincas y las masías denominadas Son Sales, Can Nusa y Binidorm y las añadió a su finca Ca N’Aí que desde el año 1723 tiene una superficie de unas 12 Ha. Está a 1 km del puerto de Sóller y actualmente las cuatro antiguas masías forman parte de un hotel rural.
Masía Binidorm en Sóller, que actualmente forma parte del hotel y finca Ca N'Aí. Fotografía de la web de Ca N'Aí.
La explotación agrícola de Binidorm se dedica a cítricos y huertos. Está en el valle que baja suavemente hasta el puerto de Sóller, a una altitud de unos 30 metros sobre el nivel del mar. No es una superficie perfectamente horizontal, pero tiene una pendiente suave con bancales que han permitido el riego con acequias. Por lo tanto, el terreno presenta una morfología muy diferente a la de Canfali, no es un promontorio que divide el terreno ni la vertiente de una montaña.
A pesar de esto, Coromines atribuyó el mismo significado de PINNA TURMI al topónimo Binidorm de Sóller. Desde el punto de vista topográfico resulta una similitud forzada.
La pregunta es: si el lugar donde se asentaba el primitivo Benidorm hubiera tenido la misma morfología que el de Sóller, ¿habrían creado la hipótesis de PINNA TURMI? Me parece que no, por lo cual opino que la investigación del significado del topónimo tendría que orientarse en otros sentidos.
Eso es lo que han hecho algunos filólogos de les Illes Balears.
Según la tesis doctoral de Santiago Pérez Orozco el sufijo -dorm de Binidorm procede del árabe “durm” que significa espliego (PÉREZ OROZCO 2018:390). De acuerdo con esta interpretación beni durm > Benidorm significaría “la roca o la peña del espliego”. Pero juntar un prefijo de origen romano con otro de origen árabe sería crear un híbrido lingüístico imposible (IGN 2005:30).
Cerca de Sóller hay dos explotaciones agrícolas con masías denominadas Bini Gran y Bini Petit. Su etimología, según Mascaró Pasarius, procede del árabe “beni” “construcción”, “casa” (MASCARÓ PASARIUS 1986). Por tanto, Benidorm significaría “la casa del promontorio”, que estaría de acuerdo con lo que conocemos de su topografía e historia, pero estaríamos ante otro imposible topónimo híbrido.
Por tanto, continuamos sólo con hipótesis sobre la etimología del topónimo Benidorm y en este artículo he añadido otras dos:
a) El origen "propagandístico" del nombre de la ciudad de Benidorm, basado en la etimología popular, para atraer pobladores; favorecer su llegada aparece varias veces en la documentación de la época.
b) Denominar Alfalig en algunas ocasiones al pueblo de Benidorm es una confusión que indica que el topónimo no existía en el litoral de la Marina Baixa hasta que lo introdujo Bernat de Sarrià.
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