domingo, 4 de agosto de 2019

Lo que puedes ver en HISTOBENIDORM


Si tienes interés por conocer la historia de Benidorm, el patrimonio que se puede visitar, sus gentes... este es tu blog. Bienvenido. 
Los temas que podrás encontrar se agrupan en los apartados siguientes:
- AGUA
- BIOGRAFÍAS
- HISTORIA
- LIBROS Y PUBLICACIONES SOBRE SU HISTORIA
- PATRIMONIO QUE PUEDE VISITARSE
- TURISMO

Dentro de cada apartado puedes acceder a cada uno de sus temas pulsando en  VER






AGUA:


  • El agua en Benidorm a lo largo de su historia. VER
  • Cuando Benidorm bebió de la Séquia Mare porque fracasó el suministro de agua potable desde la Font de Carreres en el siglo XIX. VER
  • Una Una rotonda de Benidorm denominada "Séquia Mare"para recordar la importancia del Reg Major de l'Alfàs en Benidorm, la Nucia i l'Alfàs del Pi. VER

  • Los orígenes de la hidroelectricidad en Benidorm y la Marina Baja. VER
  • El Canal Bajo del Algar. VER
  • Los embalses de Guadalest y Amadorio, dos importantes elementos para el suministro de agua a Benidorm. VER
  • El Consorcio de Aguas de la Marina Baja. VER
  • La sequía del año 1978 en VER
  • Los acuíferos de la Marina Baja. El agua subterránea, un recurso clave para el abastecimiento de agua potable y de riego en los municipios turísticos de la VER
  • Breve historia de la depuración de las aguas residuales en Benidorm VER
  • Agua potable y saneamiento en Benidorm VER
  • AGUA Y TURISMO en el día mundial del turismo. El consumo de agua en  Benidorm y la Marina Baja y su turismo sostenible. VER



BIOGRAFÍAS
  • La calle Tomás Ortuño de Benidorm y el personaje Tomás Ortuño Orts VER
  • COSME BAYONA FUSTER, médico y personaje destacado de Benidorm en la primera mitad del siglo XX procesado por masonería VER
  • Curriculum vitae de PEDRO ZARAGOZA ORTS VER
  • El almirante  JULIO GUILLÉN TATO y Benidorm VER
  • VICENTE LLORCA ZARAGOZA un benidormense destacado en el mundo de la cultura (1ª parte).  VER
  • VICENTE LLORCA ZARAGOZA un benidormense destacado en el mundo de la cultura (2ª parte). VER 
  • José Miñana Pérez, un ciudadano estadounidense alcalde de Benidorm y "Master Mariner any ocean".
     VER



HISTORIA
  • Sobre los orígenes de Benidorm. VER
  • Benidorm y sus antiguas vías de comunicación terrestre. Los caminos del pasado: las rutas de los antiguos iberos, embrión de las actuales. VER
  • Intentos de traducir el texto ibérico de un fragmento cerámico del Tossal de la Cala de Benidorm VER
  • Historia de la partida de Lliriet, un rincón de Benidorm de gran valor histórico, medioambiental y etnológico y un patrimonio amenazado. VER
  • La Guerra de los dos Pedros (1356-1365) y sus repercusiones en Benidorm y la Marina Baja. VER
  • Piratas, corsarios y defensa del litoral  del Reino de Valencia. VER 
  • Aranjuez, 8 de mayo del año 1654: Felipe IV autoriza a Beatriz Fajardo de Mendoza a heredar el señorío de Benidorm. VER 
  • La carta puebla de Benidorm de 1666 (1ª parte)VER
  • La carta puebla de Benidorm de 1666 (2ª parte)VER
  • La carta puebla de Benidorm de 1666 (3ª parte)VER
  • Polop y Benidorm hace 350 años: constitución del Riego Mayor del Alfaz y creación del municipio de Benidorm. VER 
  • Año 1668: Un censal de 4.000 libras para continuar la repoblación de Benidorm y Polop (1ª parte) VER
  • Año 1668: Un censal de 4.000 libras para continuar la repoblación de Benidorm y Polop (2ª parte) VER
  • Un día en la vida de Benidorm en el año 1687: Rodrigo Baltasar de Puigmarín y Fajardo toma posesión del señorío. VER
  • La cala de Finestrat en los siglos XVII y XVIII. VER
  • Benidorm, 1740:  un barco a la deriva, un conflicto de competencias y un milagro. VER
  • Agricultura, sequías, huracanes y granizadas en el Benidorm del siglo XVIII. VER
  • L'Alfàs de Baix o L'Alfàs de Benidorm: una partida rural clave en la creación de Benidorm en 1666 y corazón agrícola del Benidorm tradicional. VER
  • El "hospital de pobres" de Benidorm, una institución caritativa de Benidorm en los siglos XVIII y XIX. VER
  • AbdelKader, el patriota argelino del siglo XIX que luchó contra la colonización francesa, pudo haber nacido en Benidorm según la prensa española de 1845. VER
  • El  ferrocarril de vía estrecha de Alicante a Denia, "El Trenet de la Marina", cumple 100 años en 2014.VER 
  • Últimos días de la Guerra Civil en Benidorm: un bombardeo destruye dos casas el 29 de marzo de 1939. VER 
  • Polop y Benidorm a lo largo de la historia.VER
  • El arte de la almadraba según el arráez  de Benidorm Jaime Pérez Zaragoza. VER
  • Benidorm y las almadrabas. VER
  • El escudo del municipio de Benidorm, imagen oficial de la ciudad turística. VER
  • La cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, un elemento importante en la historia religiosa de Benidorm. VER
  • Las inundaciones de 1971 en Benidorm, una catástrofe previsible.   VER
  • "La Taula del Bon Profit" de Benidorm, una asociación muy peculiar e influyente fundada en 1972. VER




LIBROS Y PUBLICACIONES sobre la historia de Benidorm


  • Un libro sobre la historia de BENIDORM antes del desarrollo turístico. VER
  • Beatriz Fajardo y la primera edición de su Carta Puebla de Benidorm. VER 
  • Benidorm 1812-2012, apuntes para un bicentenario. Un libro sobre la Guerra de la Independencia en Benidorm. VER
  • Historia de Benidorm en los siglos XIX y XX según Vicente Llorca:  1. Aspectos demográficos del Benidorm tradicional. VER
  • Historia de Benidorm en los siglos XIX y XX según Vicente Llorca:   2. Religiosidad en el Benidorm tradicional: la iglesia de Sant Jaume y la ermita de Sanz. VER
  • Historia de Benidorm en los siglos XIX y XX según Vicente Llorca:   3. Actividad corsaria y contrabandista en Benidorm en los siglos XVIII y XIX. VER
  • Historia de Benidorm en los siglos XIX y XX según Vicente Llorca:   4.  Benidorm señorío secular, el agua potable y el Riego Mayor del Alfaz. VER
  • Historia de Benidorm en los siglos XIX y XX según Vicente Llorca:  5. Comunicaciones terrestres, organización administrativa y Aduana de Benidorm, actividad económica. VER
  •  Historia de Benidorm en los siglos XIX y XX según Vicente Llorca:  6 Marinos ilustres de Benidorm. VER
  • Historia de Benidorm en los siglos XIX y XX según Vicente Llorca:  7 Comunicaciones terrestres, Organización administrativa y Aduana de Benidorm,  Actividad económica.  VER
  • Historia de Benidorm en los siglos XIX y XX según Vicente Llorca:  8  Personajes ilustres de Benidorm. VER
  • Historia de Benidorm en los siglos XIX y XX según Vicente Llorca:  9 La educación en el Benidorm de principios del siglo XX, El primer turismo y La política local  VER
  • Historia de Benidorm en los siglos XIX y XX según Vicente Llorca: 10  Un día en la vida de Benidorm. VER 
  • Un libro sobre Benidorm durante la Segunda República y la guerra civil (1931-1936).   VER
  • Un libro de fotografías de Benidorm en las décadas de 1950 y 1960: "El Benidorm de Quico Su mirada y su voz".  VER





PATRIMONIO que puede visitarse en Benidorm


  • El castillo de Benidorm, un importante elemento de la defensa del litoral valenciano y una de las claves de la existencia de la ciudad. VER
  • La plaza del Castillo y el arco de la plaza Castelar de Benidorm, dos testigos de la historia de esta población. VER
  • Un importante enclave del Benidorm tradicional: la plaza que en los últimos siglos ha sido denominada de la Constitución, del Mesón, del Mercado, Mayor y del Calpí. VER
  • La torre de Les Caletes de Benidorm. VER
  • La torre denominada de Morales. VER
  • Un aljibe de Serra Gelada, ejemplo de elemento hidráulico de la agricultura tradicional y de destrucción del patrimonio. VER
  • La compra de la ermita de Sanz o Sanç en 1985 VER
  • Benidorm: recuperan el cepo de un ancla romana. VER
  • El poblado ibérico del Tossal de la Cala de Benidorm ¿una fortificación romana? VER
  • Últimas excavaciones arqueológicas en el Tossal de la Cala de Benidorm y el hallazgo de la muralla de un fortín romano, o castellum, de la época de Sertorio, siglo I a.C. VER 
  • La defensa de Benidorm: los bunkers de la GUERRA CIVIL. VER
  • La isla o islote de Benidorm: mitos y realidades, historia y leyendas. VER
  • El puerto y el club náutico de Benidorm. VER
  • La Plaza de la Cruz de Benidorm con su cruz de término desaparecida y la palmera   VER
  • Historia de la partida de Lliriet, un rincón de Benidorm de gran valor histórico, medioambiental y etnológico y un patrimonio amenazado.  VER
  • "El trenet" de ESA hasta el año 1965, un patrimonio histórico y monumental de la Marina Baja VER
  • Una antigua fotografía de la playa de Poniente de Benidorm antes del boom turístico y la historia de un puente sobre el barranco de la Foia del Bol, próximo al hotel Marconi  VER


TURISMO


  • Recorriendo el barranco de Polop que durante siglos ha permitido la supervivencia de Polop, La NUCIA, l’Alfàs del Pi y Benidorm. VER
  • El siglo XIX y el primer turismo de Benidorm VER

  • El turismo de Benidorm en las primeras décadas del siglo XX: 1) La actividad turística de 1900 a 1920 VER
  • El turismo en Benidorm en las primeras décadas del siglo XX: 2) La década de 1920 VER
  • Imágenes turísticas en blanco y negro: Verano de 1977 y 1978 en Benidorm.  VER
  • Imágenes turísticas en blanco y negro: ¡Ay!, los turoperadores. VER
  • Imágenes turísticas en blanco y negro. Oficios superados: el guía VER
  • Imágenes turísticas en blanco y negro. “Los Rodríguez”, una aportación del turismo VER
  • Imágenes turísticas en blanco y negro: Los Inspectores de Turismo. VER
  • Fredo Marvelli y los alemanes en el Benidorm de 1950 a 1970.  VER
  • El Gran Hotel Delfín, símbolo de los primeros años del turismo de Benidorm. VER 

  • El siglo XIX y el primer turismo de VER

lunes, 29 de julio de 2019

Santa Anna y las fiestas patronales de Benidorm,



Las fiestas patronales de Benidorm se celebran en el segundo domingo de noviembre desde que en el siglo XIX se trasladaron a la fecha actual y se dedicaron a la Mare de Déu del Sofratge
Antes de ese cambio  se celebraban el 25 y 26 de julio y tenemos constancia de este dato desde poco después de la segunda fundación de Benidorm en 1666. Estaban dedicadas a sus patronos Sant Jaume y Santa Anna. Era una pareja de santos muy adecuada a las necesidades de los benidormenses de la época. Los ataques de corsarios berberiscos eran frecuentes y la Carta Puebla de 1666 obligaba a sus habitantes a defender la villa. Era una norma que afectaba sobre todo a los padres de familia y en ese contexto la intercesión de  Sant Jaume, que según la leyenda combatió a los musulmanes, se sentía como algo muy importante. 
Y un dato curioso: en esa época circulaba una leyenda que narraba cómo durante un ataque corsario Sant Jaume vino desde el cielo en ayuda de los cristianos. Galopaba con tanta furia que su caballo arrancó un trozo del Puig Campana que cayó al mar y formó la isla. Esta es la leyenda original de Benidorm. La del gigante Roldán nos vino de fuera, no es la autóctona. Hoy día es la preferida porque se adapta a nuestra necesidad de romanticismo. Pero la de Sant Jaume, en una época en la que el peligro corsario era una realidad cotidiana, tranquilizaba y les permitía vivir más confiados porque tenían la protección del santo.
Por su parte el culto a Santa Anna, además de un modelo de virtud, era un ejemplo para las madres que educaban a sus hijas para sus futuras obligaciones familiares. Este aspecto de educadora  se muestra en la escultura del retablo del altar mayor de la iglesia de Benidorm y desde el siglo XVII es el más utilizado en la representación escultórica o pictórica de Santa Anna aunque veremos que hay otros. 

En el Museo del Prado se conserva este lienzo representando a Santa Ana, la Virgen y el Niño, copia del siglo XVI de un original de Leonardo da Vinci.  


Redacté este artículo a petición de la Comissió de la Festa de Santa Anna. Me preguntaron qué se sabía sobre el culto a esta santa en Benidorm ya que en 2016 recuperaron su antigua fiesta siendo éste el cuarto año que se celebra. Un intento loable el de recuperar viejas tradiciones por lo que acepté con gusto la propuesta. Desgraciadamente tenemos poquísima información sobre el tema porque el olvido cayó sobre esta santa  desde hace ya mucho tiempo, unos 150 años. Como comprobaremos en este artículo, también en el culto a los santos hay “modas”: a algunos se les venera mucho en unas épocas y se les olvida en otras porque las necesidades humanas cambian con el paso de los siglos. También comprobaremos que los relatos que se han escrito sobre Santa Anna carecen de base histórica pero eso no impidió que nuestros antepasados sintieran gran veneración por ella. De todas formas en Benidorm el olvido no fue total ya que figura en un lugar destacado del altar mayor de su iglesia y además se le dedicó una plaza contigua a la de Sant Jaume.



Sant Jaume, patrón de Benidorm desde la Edad Media.
El nombre habitual de la iglesia más antigua de Benidorm es el de “Parròquia de Sant Jaume i Santa Anna”. Durante siglos fue la única de la localidad y por tanto de enorme trascendencia en la vida del Benidorm anterior a 1960. Situada en lo alto del promontorio de Canfali era visible desde todos los puntos del pueblo. El sonido de sus campanas, completado desde 1910 por el reloj de su torre, marcaba el ritmo de las actividades cotidianas y de las festividades de la pequeña población.
Tal como su nombre indica está dedicada a Sant Jaume (Santiago, San Jaime, San Jacobo o San Yago en castellano) que es actualmente patrono de Benidorm. También Santa Anna fue en otro tiempo su patrona, aunque su culto y su recuerdo se han perdido en la actualidad. Permanece tan sólo en la denominación de la parroquia y su hagiografía es poco conocida por el gran público.

El culto a Sant Jaume en Benidorm está atestiguado desde la Edad Media. Un documento eclesiástico del 13-9-1414 nos informa que en el castillo de Benidorm había una capilla dedicada al santo. Tenía un altar y un retablo pero no tenía ornamentos. Según indicaba el teniente de alcaide Miguel Ramírez, una vez al año, en su fiesta, se preparaba el altar y se celebraba misa: “In castro de Benidorm est capella sancti  Jacobi et altare at retrotabulum erecta sed altare erat nudum et nulla sunt ibi ornamenta sed Miqael Ramirez  subalcaydus dixit  quod die sancti Jacobi paratur altare et ibi celebratur” [1]. 
Aunque en la Corona de Aragón el santo protector de las tropas era Sant Jordi, Sant Jaume era también protector de los cristianos en su lucha contra los musulmanes. Los corsarios granadinos y sobre todo los norteafricanos fueron el principal azote del Benidorm medieval hasta que causaron su despoblación [2]. 
Pere Maria Orts i Bosch indicó la posibilidad de que el patronazgo de Sant Jaume hubiese sido instituido en Benidorm por el infante Pedro, su segundo señor territorial. Eso ocurriría hacia el año 1350 y lo instituyó como homenaje a su padre, el rey Jaume II y a su bisabuelo el rey Jaume I: “La dedicació del temple a Sant Jaume per l’infant fou per honorar l’apostol i en memoria del seu pare i el seu besavi els reis Jaume II i Jaume I” [3] 



El culto a Santa Ana, un aspecto poco conocido de la religiosidad de Benidorm.
Respecto a la otra patrona de Benidorm, Santa Anna, el panorama es más complejo porque no tenemos información sobre ella hasta el siglo XVII y esta falta de datos nos obliga a especular con dos posibles hipótesis. 
La primera sería que su culto se instituyó en la Edad Media cuando Bernat de Sarrià creó la villa. Nos consta que en 1316 ya había una iglesia que dependía de la parroquia de Polop [4]. 
Para entender por qué se pudo escoger esta santa como patrona de Benidorm conviene recordar las circunstancias de su culto en el mundo cristiano. Apareció tarde en Oriente, en el siglo VI, y su desarrollo en Occidente fue aún más tardío, en el siglo X. A su difusión por toda Europa contribuyó la hagiografía contenida en el libro del dominico italiano Jacopo della Voragine (1228-1298) titulado “La Leyenda Dorada”, donde “leyenda” significa lectura, no relato imaginario [5]. 
Redactado hacia el año 1260, es una colección de biografías de santos en las que priman lo sobrenatural y lo milagroso. Incluye numerosas leyendas sin fundamento histórico. A pesar eso fue un libro muy difundido y sus relatos sirvieron también de inspiración a los pintores y escultores por lo que constituye una obra muy importante para los que nos hemos dedicado a la enseñanza de la Historia del Arte. A finales del siglo XIII  su culto ya estaba extendido y se consolidó con la Bula “Splendor aeternae gloriae” que publicó el papa Urbano VI en 1378.  


Giotto: “Abrazo en la Puerta Dorada de Jerusalén”, 1303-1305. San Joaquín y Santa Ana, padres de María, se abrazan produciéndose la concepción virginal, es decir la Inmaculada Concepción de la Virgen. Es un tema iconográfico típico de la Edad Media. Podemos observar que la fecha de esta pintura al fresco es anterior en muy pocos años a la creación de Benidorm por Bernat de Sarrià.


Benidorm fue fundado a principios del siglo XIV, entre 1312 y 1316. En esos momentos el culto a Santa Anna empezaba a gozar de predicamento en Europa por lo que no es descabellado suponer que, cuando se construyó su iglesia en el siglo XIV, se pusiese bajo su advocación complementada con el culto a Santiago en el castillo. Pero no tenemos pruebas documentales de este hecho, así que quiero dejar bien claro que debe considerarse sólo como una hipótesis.


La otra posibilidad es que el culto a Santa Ana se hubiese introducido en el siglo XVII. La villa había sido abandonada por sus habitantes a principios del siglo XVI y a lo largo de esa centuria fue destruida por corsarios musulmanes en varias ocasiones sufriendo su iglesia bastantes daños. Su castillo se reconstruyó, pero no sus casas y el pueblo se quedó sin habitantes estables: "en Benidorm no n`y a ningun sinó alguns peiscadors que venen allí en lo hivern e no habiten allí ni tenen habitació ninguna [...] y en Benidorm y en Altea y son les esglesies antigues totes derruides  [...] y que en Benidorm y Altea pus que no y està ningú no ha necessitat de vicari" [6]. En otros documentos se indica  que se debía reparar la iglesia y tras el segundo ataque se señala que había perdido una parte del techo, probablemente por un incendio. 
Benidorm empezó a repoblarse poco a poco a partir de 1609 y en 1646 tenía unos 50 habitantes. Dada la mentalidad de la época es seguro que la iglesia de origen medieval se había acondicionado por esos años, que coinciden con un renacer del culto a Santa Anna en Europa. 
Lo curioso es que sucedió así a pesar de que el concilio de Trento había sido muy riguroso con los santos y eliminó de los oficios religiosos a algunos de ellos por su carácter apócrifo, es decir porque carecían de fundamento histórico. Entre esos santos descartados estaban Sant Joaquim y Santa Anna, los padres de la Virgen María, cuya fiesta se solía celebrar conjuntamente. 
También prohibió el Concilio que se representara a Santa Anna con la iconografía de las tres generaciones, es decir Santa Anna con María y el Niño. Sin embargo en España e Hispanoamérica su culto estaba tan arraigado en el pueblo que no se cumplió con este decreto tridentino y se siguió realizándolo. También contribuyó el que en 1584 el papa Gregorio XIII consagrara la fiesta de Santa Anna al otorgarle misa propia con lo que su culto volvió a tener gran popularidad a principios del siglo XVII. Los frailes carmelitas y franciscanos escribieron numerosas obras sobre ella y se produjo una proliferación de sus imágenes en toda Europa. 


Leonardo da Vinci: “Santa Ana, con la Virgen y el Niño”, 1510-1513. Es un compendio del estilo peculiar de da Vinci que en su iconografía se caracteriza por utilizar con mucha libertad los modelos tradicionales. En este caso vemos su interpretación personal del tema de Santa Ana triple que había tenido gran auge en la Edad Media.


Por tanto también es posible que en el recién repoblado Benidorm de mediados del siglo XVII se introdujera su culto si no había existido en la época medieval. Lo que sí está claro es que en 1667 la iglesia de Benidorm estaba dedicada en primer lugar a Sant Jaume: “la parroquial esglesia del Senyor Sent Jaume de dita vila” [7] Posteriormente, en 1690, se creó una capellanía en la citada iglesia y aquí es la primera vez que aparece Santa Anna como patrona de Benidorm. Se especifica que entre las obligaciones del vicario se incluía el predicar el sermón del día de Sant Jaume y de Santa Anna lo que demuestra que ambos eran los patronos de la nueva villa: “Item que tinga obligació de Predicar dit Beneficiat el Sermo del Glorios Sant Jaume Apostol patro, y titular de dita vila, y el de la Señora Sta. Ana”. Más claro es el informe del arzobispo de Valencia Francisco Javier Fabián y Fuero del año 1791 o 1792 dende se dice que la iglesia de Benidorm "se erigió en curato bajo la invocación de San Jayme Apóstol y Santa Ana"  [8].  Por tanto resulta evidente que Santa Anna fue patrona de Benidorm al menos desde su segunda fundación en 1666.  Como la festividad de Sant Jaume se celebra el 25 de julio y la de Santa Anna al día siguiente, las fiestas patronales podían hacerse en esos días.


Bartolomé Esteban Murillo: “Santa Ana enseñando a leer a la Virgen”, hacia 1655. Museo del Prado. Este tema iconográfico surgió a principios del siglo XVII y alcanzó rápidamente gran popularidad. Si el culto a Santa Anna se hubiese introducido en Benidorm tras su repoblación en 1666 ésta era una posible iconografía para la iglesia. En una época en la que la mujer apenas tenía acceso a los sistemas educativos del momento, la madre era la encargada de trasmitir los conocimientos y valores que una niña necesitaría poseer de adulta. 

Así debió suceder durante parte del siglo XVII y todo el siglo XVIII pero en 1740 se produjo un hecho que tendría consecuencias bastantes años después. Me refiero a la arribada de la Mare de Déu del Naufragi a Benidorm en unas circunstancias poco habituales que muchos de sus habitantes consideraron milagrosas. Su culto se difundió primero entre las gentes de la mar ya que se trataba de una imagen de la Virgen del Carmen intercediendo por las almas de Purgatorio. Pero poco a poco su devoción se extendió por el resto de la población. En el siglo XIX la imagen se trasladó del hospital a la iglesia parroquial y se cambió su nombre por el actual de Mare de Déu del Sofratge. Su culto fue en auge y en el archivo municipal se indica que ya se celebraba su fiesta en 1854 en el mes de marzo, el mes de su arribada. También indica que al menos desde el año 1859 había una comisión encargada de organizarla [9]. Posiblemente esta fiesta coexistía con las patronales que se celebraban en julio. 

Sin embargo la fiesta de la Virgen se trasladó al mes de noviembre en fecha indeterminada. Desde 1890 ya tenemos constancia documental de que en dicho mes se celebraban durante dos días las fiestas en honor de la Mare de Déu del Sofratge aunque no sabemos si ya eran las fiestas patronales o era una celebración independiente. “El alicantino: diario católico” del día 13 de noviembre de 1890 publicaba la siguiente noticia: 
En Benidorm. 
Las fiestas que este pueblo dedica anualmente á su patrona Nuestra Señora del Sufragio, acaban de celebrarse con inusitado esplendor. 
Dieron comienzo el sábado último con el reparto de 50 raciones de pan, carne y arroz entre los indigentes, y continuaron entre los atractivos de la música, de los fuegos artificiales, carreras, danzas, iluminaciones y cuanto es posible hacer en un  pueblo”.
Posteriormente, el 6 de noviembre de 1906 el diario “La Correspondencia de Alicante” indicaba que el Ayuntamiento de Benidorm había solicitado el preceptivo permiso del Gobierno Civil para “celebrar fiestas en el pueblo de Benidorm, en los días 11 y 12 del corriente, en honor a la Virgen del Sufragio”. Tampoco aquí se especifica claramente que fueran las fiestas patronales de Benidorm.

Pero en 1908 ya no tenemos dudas. Según el diario "La Correspondencia de Valencia" del 7 de noviembre las fiestas se celebraron durante dos días de dicho mes de noviembre en honor de sus patronos la Mare de Déu del Sofratge y Sant Jaume, por lo que ya tenemos certeza de que eran las fiestas patronales. La conclusión está clara: el culto Santa Anna había sido desplazado por el de su hija bajo la advocación de Mare de Déu del Sofratge. Aunque tengamos constancia de ello sólo desde principios del siglo XX parece probable que ya fuera así al menos en las dos últimas décadas del XIX. 

Está claro que el culto a los santos presenta altibajos a lo largo de los siglos y el de Santa Anna no es el único caso. En Benidorm se veneró en el siglo XVIII a los santos Abdón y Senén, “els sants de la pedra”, porque se les invocaba para que evitaran que el granizo destrozara las cosechas; lo mismo cabe decir de San Gregorio [10]. Sin salir de esta parroquia tenemos también a San Cayetano cuyo culto, como el de Santa Anna, fue desplazado por el de la Mare de Déu del Sofratge cuando hacia 1829 fue trasladada a su altar desde el Hospital de Pobres [11]. 
A partir de 1922  ya tenemos constancia de que las fiestas patronales habían adquirido su configuración actual:  ya existía una Comissió de Festes, duraban tres días en honor de la Mare de Déu del Sofratge y Sant Jaume y se celebraban el segundo domingo de noviembre [12].



La historia de Santa Anna según el Protoevangelio de Santiago y la Leyenda dorada.
Ya he dicho que el desarrollo del culto a Santa Anna a principios del siglo XIV se basaba en los datos aportados por la “La Leyenda dorada” en la lectura dedicada a la Natividad de la Virgen María. En este libro Jacopo della Voragine no inventó nada porque recopiló relatos más antiguos los cuales se basaron, a su vez, en el Protoevangelio de Santiago. Escrito unos 1.100 años antes, esa es la fuente de información más antigua que tenemos sobre la vida de Santa Anna. Es un evangelio apócrifo que narra la infancia de la Virgen María y el nacimiento de Jesús. Se atribuye su redacción a Santiago y no está claro si es a Santiago el Menor o a Santiago el Justo y para más complicación hay autores que sostienen que ambos fueron la misma persona. De todas formas los dos formaban parte de los “hermanos de Jesús” que citan los cuatro evangelios canónicos y sabemos que ambos murieron entre los años 62 y 69. Pero dado que el libro que nos ocupa fue escrito hacia el año 150 es evidente que ninguno de los dos pudo ser su autor. El propósito del desconocido redactor de esta obra era darle más autoridad presentándola como escrita por un santo contemporáneo de los hechos y muy próximo a ellos. Quería dejar bien claras dos creencias cristianas: la inmaculada concepción de María y su virginidad que en su época estaban siendo cuestionadas. Buscaba ante todo defender la doctrina oficial del cristianismo y el rigor histórico quedó totalmente supeditado a la necesidad de atajar las doctrinas contrarias [13].
Resumo el contenido de los capítulos I a V donde se cuenta la historia de los padres de la Virgen María [14]. 
Consta en las historias de las doce tribus de Israel que había un hombre llamado Joaquín, rico en extremo, el cual aportaba ofrendas dobles, diciendo: El excedente de mi ofrenda será para todo el pueblo, y lo que ofrezca en expiación de mis faltas será para el Señor, a fin de que se me muestre propicio.
Pero cuando Joaquín llevó sus ofrendas no le dejaron hacerlo porque no tenía hijos. Buscando en los libros sagrados vio que todos los hombres justos habían tenido descendencia. Se entristeció tanto que sin pasar por casa ni decir nada a su esposa se marchó al desierto. “Y allí plantó su tienda, y ayunó cuarenta días y cuarenta noches, diciendo entre sí: No comeré, ni beberé, hasta que el Señor, mi Dios, me visite, y la oración será mi comida y mi bebida. 
Y Ana, mujer de Joaquín, se deshacía en lágrimas, y lamentaba su doble aflicción, diciendo: Lloraré mi viudez, y lloraré también mi esterilidad.
Pero “un ángel del Señor apareció, y le dijo: Ana, Ana, el Señor ha escuchado y atendido tu súplica. Concebirás, y parirás, y se hablará de tu progenitura en toda la tierra. Y Ana dijo: Tan cierto como el Señor, mi Dios, vive, si yo doy a luz un hijo, sea varón, sea hembra, lo llevaré como ofrenda al Señor, mi Dios, y permanecerá a su servicio todos los días de su vida”.
Poco después dos mensajeros le dijeron: “Joaquín tu marido viene a ti con sus rebaños. Porque un ángel del Señor ha descendido hasta él”. Al poco tiempo Joaquín acudía a casa con diez corderos y doce terneros como ofrenda para el templo y los sacerdotes “y cien cabritos, y serán para los pobres del pueblo”.
Anna, que lo esperaba en la puerta de su casa, lo vio venir, y, corrió hacia él y le abrazó diciendo: "Ahora conozco que el Señor, mi Dios, me ha colmado de bendiciones; porque era viuda, y ya no lo soy; estaba sin hijo, y voy a concebir uno en mis entrañas”. Joaquín pasó el resto del día en su casa y a la mañana siguiente llevó sus ofrendas al templo y supo que Dios le era propicio.
Y los meses de Ana se cumplieron, y, al noveno, dio a luz. Y preguntó a la partera: ¿Qué he parido? La partera contestó: Una niña. Y Ana repuso: Mi alma se ha glorificado en este día. Y acostó a la niña en su cama. Y, transcurridos los días legales, Ana se lavó, dio el pecho a la niña, y la llamó María”.
Según algunos autores este relato es muy parecido al del nacimiento del profeta Samuel donde su madre también se llama Ana [15]. Por tanto nada en este Protoevangelio de Santiago tiene valor histórico, ni siquiera el nombre de los padres de María. Sólo es seguro que éstos existieron, una obviedad que nos ayuda bien poco. 

“La leyenda dorada” añadió nuevos elementos a este relato con el mismo criterio de defender la doctrina. Hizo a María descendiente de David, minimizando así la importancia de San José para garantizar la virginidad de su esposa. El abrazo de Joaquín y Anna se produjo en la Puerta Dorada de Jerusalén quedando Anna embarazada en ese instante de forma virginal, tal como después le pasaría a su hija María. También indica que quedó viuda pronto y se casó otras dos veces con lo que tuvo varios hijos e hijas. 


Talla en madera policromada del siglo XIV conservada en el Museo del Prado. Tema de Santa Ana Triple: sostiene a una Virgen Niña con corona real que a su vez sostiene al Niño Jesús que acaricia la barbilla de su madre y mira la flor que sostiene su abuela. Es una obra de carácter popular por su modelado más sencillo y por seguir libremente la iconografía tradicional: esa actitud cariñosa y curiosa del Niño contrasta con el hieratismo típico del tema. 

El Concilio de Trento (1545-1563) puso en entredicho el culto a santa Anna y, sobre todo, desautorizó su triple matrimonio con sus numerosos hijos ilustres; además, prohibió las imágenes de dudosa ortodoxia y suprimió las referencias no contenidas en el Nuevo Testamento [16] con lo cual su historia quedaba sin datos. 
Pero aunque la historia que se cuenta sobre Santa Anna sea apócrifa no invalida unos hechos muy importantes: nuestros antepasados en Benidorm y en el resto de Europa y América sí creyeron en ella y eso tuvo consecuencias. En primer lugar creó un culto y fue patrona de muchas localidades en las que se celebraron fiestas en su honor. En segundo lugar dio origen a varios modelos iconográficos con numerosísimas representaciones artísticas. Finalmente creó un modelo de madre que educa a su hija como futura esposa y madre cristiana. Por ello la figura de Santa Anna ocupa un lugar en la historia de nuestra ciudad aunque la narración que sobre ella nos legaron no tenga base histórica.



NOTAS:
[1] Archivo de la Catedral de Valencia: “Visitacio ecclesie basilice loci de Benidorm sufraganea ecclesiae loci de Polop”, Lib 7º fol 510.
[2] Amillo Alegre, Francisco: “Corsarios norteafricanos en las baronías de Polop y Benidorm”, cap. 2 y 3.
[3] Orts i Bosch, Pere María: “L’infant Pere d’Aragó i d’Anjou, segon señor territorial de Benidorm 1336-1356” ROFMPB año 1997, pág. 188.
[4] Almiñana Orozco, Pasqual: “Els topònims de Benidorm”, año 2001, pags. 170-171.
[5] Jacopo de Vorágine, Beato: “Legenda aurea sanctorum”, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2015  http://www.cervantesvirtual.com/obra/legenda-aurea-sanctorum-en-catalan-flos-sanctorum-romancat.
[6] Citado por Salvá Ballester, Adolfo: “Los moriscos valencianos en 1527 y 1528”, año 1934, pág. 365.
[7] Archivo del Reino de Valencia, 15 de junio de 1687, Rodrigo Baltasar de Puigmarín y Fajardo toma posesión del señorío de Benidorm. Escribanías de Cámara. Año 1719, exp. 30. Folios 293-302. 
[8] Archivo Parroquial, 30-11-1690: Solicitud de una capellanía para Benidorm. El informe de 1791 fue publicado por AEMABA en "La Marina Baixa en 1791 Informe del obispo Fabián", año 2015, página 107.
[9] Archivo Municipal Benidorm, acta del Pleno 29-4-1860.
[10] Climent Such, J. & Llorca Ibi, F.X.: “Les festes de la Mare de Déu de Sofratge: trajectoria i evolució” en capítulo 9, pág. 203 de “La Mare de Déu del Sofratge Història i mite”,  Ayun tamiento de Benidorm, año 2015.
[11] Orts Berdín, Pedro María: “Apuntes históricos de Benidorm”, 1892, pág. 153.
[12] “La correspondencia de Valencia: diario de noticias” del 7-11-1922.
[13] Virginia Nixon: “Mary’s mother. Saint Anne in late medieval Europe”, The Pennsylvania University Press, 2004, pág. 12 y siguientes.
[14] Pierre Crépon: “Evangelios apócrifos: Crónica oculta del Nuevo Testamento”. EDAF, 2016. El autor coloca al Protoevangelio de Santiago entre “los evangelios ficción, que reagrupan todo el ciclo de los padres y de la infancia de Jesús”.
[15] Frederick G. Holweck: “Biographical Dictionary of the Saints”, 1924.
[16] Emile Mâle: “L’art religieux de la fin du XVIe siècle, du XVIe siècle et du XVIIIe siècle. Etude sur l’iconografi après le Concile de Trento”, París 1951, pags 347 y 348. 

miércoles, 19 de junio de 2019



El turismo en Benidorm en las primeras décadas del siglo XX:  2) de 1920 a 1930.

Nueva entrada dedicada a los cien años (1850-1950) del turismo de Benidorm antes de ser ciudad turística. Analizaré los aspectos más relevantes de la decisiva década de 1920 cuando Benidorm entró con paso decidido por la vía del turismo. Su litoral, los espacios emblemáticos del pueblo, los nuevos hoteles y hasta la normativa municipal empezaron a adaptarse a la nueva actividad. La falta de agua potable seguía siendo el telón de Aquiles de su desarrollo. 



Playa de Levante en Benidorm en 1926 según una fotografía de Carlos Serthou Carreres. Sobre Canfali, frente a la iglesia, se destaca el palacete de los Payá con sus características torres gemelas (Fuente BIVALDI).


Al iniciarse la década de 1920 Benidorm ya era conocido como lugar de gran interés para el turismo y esa idea se fue incrementando, cada vez más, en los años sucesivos. Se destacaba el atractivo de sus playas y de su paisaje con campos de cultivo bien cuidados: “El silbido de la locomotora hace que nos llame la atención la pintoresca situación de Benidorm. Situada esta población sobre un peñón que se introduce en el mar, tiene dos hermosas playas de fina arena a un lado y otro de la población, visitada por muchos veraneantes” (“La Provincia: diario político de la mañana” 17-8-1918).
En 1923 ya se planteaba la posibilidad de que la comarca se orientara hacia el turismo aunque no se entendía como una actividad económica única sino compaginada con la agricultura.  Ya se usa la palabra “turismo” aplicada a la comarca de la Marina, aunque sin abandonar la antigua de “veraneante”. También es interesante que se citara al gran historiador Carlos Sarthou Carreres porque comparaba a Benidorm con Biarritz y San Sebastián, aunque de menor tamaño. Estuvo en Benidorm y como fotógrafo aficionado que era realizó algunas instantáneas de su playa. El artículo, firmado con el pseudónimo Nerto Rinaldo, decía: 
Las playas de «La Marina». 
El nombre de «La Marina» sirve para denominar a una región alicantina que a la orilla del mar se extiende, y nos deleita con sus bellezas naturales, con sus altos montes y sus pacíficas playas. Desgraciadamente para ella no se saca partido de tales privilegios […] El turismo sería seguramente, para esta región, una gran riqueza, y cuanto menos un poderoso auxilio que serviría a los labradores para contrarrestar el efecto de las sequías que tanto merman a la agricultura. […] 
En Benidorm. 
Su playa, inmensa y arenosa, se encuentra concurridísima cual ninguna: veraneantes de todas clases acuden a esta pequeña población. En las horas del baño, multitud de bañistas se sumergen y báñanse con encantador frenesí. Lindas muchachas dan con sus trajes, la indispensable nota de color, y bajo caprichosas sombrillas o anchos sombreros esconden su cutis, huyendo de los rayos solares. Con razón dió, el castizo cronista y pulcro historiador Sarthou Carreres, el epíteto de «petit Biarritz» a esta playa, y con más razón aún tildóla de copia, de plagio de San Sebastián”. 



A pesar de todo lo dicho para el redactor del artículo la mejor playa era la de Villajoyosa, aunque en otro escrito posterior reconocía que era de piedra, tenía menos bañistas que la de Benidorm y no se había bañado en ella. Su mérito era tener dos balnearios: “Tiene Villajoyosa más comodidades para el baño que las demás poblaciones de La Marina, pues dos balnearios bastante bien montados están dispuestos a servir al turista” (“Las Provincias” 5-9-1923). 
Una información posterior nos ofrece los nombres de dichos balnearios: “Los balnearios de Neptuno y La Cuba de Oro, de esta playa [de Villajoyosa], finalizan sus preparativos para recibir a los bañistas. También en el vecino pueblo de Benidorm se están acabando de colocar los establecimientos de baños” (“Las Provincias” 21-6-1925). Desgraciadamente la noticia no nos permite saber si “los establecimientos de baños” se referían a algún balneario como el “Virgen del Sufragio” del siglo anterior o, más probable, a las casetas de baño que aparecen en varias fotografías de la época.

En 1924 el mismo diario valenciano “Las Provincias” dedicaba dos columnas al turismo en Benidorm bajo el título “Poblaciones y paisajes. III BENIDORM”. Es un artículo que vale la pena analizar detenidamente; estaba firmado igualmente por Nerto Rinaldo. 
Comienza por sus playas indicando que “Es, sin duda lo más atrayente de este pueblecillo”. Sobre la de Levante decía “es, por decirlo de algún modo, la más aristocrática”. Debía referirse a los chalets que se empezaban a construir allí y que en 1924 todavía no eran muy numerosos. “Chalet” era una palabra que se había introducido en Benidorm hacía pocos años y la pone con letra cursiva: “Varios chalets la adornan con su elegante silueta, chalets éstos dignos del mayor gusto por lo acertado de su emplazamiento y lo distinguido de su arquitectura”. Como estos edificios sólo ocupaban la primera línea de playa detrás de ellos se extendían los campos de cultivo (olivos, almendros, etc.) que el articulista valoraba muy positivamente: “Orlando este paisaje delicioso un vergel de árboles de cultivo y unos jardincillos que dan marco a las casas, nos cusan una impresión gratísima”. Queda claro que el “Benidorm verde” ya era interesante en aquellos años.
Siguiendo con el artículo, al cronista le llamaron la atención las casetas de baño, imprescindibles en la época dado su estricto concepto de la moralidad: “Casetas de baño sobre aquella arena finísima, son palomas silvestres y albatros que miran al mar”. A continuación indica los servicios que se ofrecían a los visitantes, un casino y bares, palabra esta última que constituyó otro de los barbarismos que llenarían la actividad turística de los benidormenses de la época:   “Un casino, unos bars y un campo de futbol, completan este panorama y alegran esta playa, que tan animada se ve a las horas del baño y en las verbenas nocturnas”. Su resumen sobre la playa de Levante es el siguiente: “Lo que la vista encuentra en este lugar, puede sintetizarse en estas palabras: Mar y cielo. Un mar azul rabioso y un cielo bellísimo que se unen en el horizonte difuminándose sin percibir el límite…”. Sobre la playa de Poniente, prácticamente deshabitada en esa época, dice muy poco: “Al otro lado de la población una playa análoga, pero menos aislada, con la misma arena y el mismo sol”. Creo que lo de “menos aislada” se refiere a que una buena parte de dicha playa tenía al lado la carretera Alicante-Valencia mientras que en la de Levante no hubo carretera hasta 1934.
Sobre los elementos monumentales que podían interesar a los visitantes de Benidorm destacaba tres: la iglesia, el castillo y el chalet de Miguel Payá. Sobre la primera, cuyo patrono es Sant Jaume y no San Jorge como indica el articulista, destacaba que no le gustaba por ser nueva ya que había sido reformada en 1917: “En esos días –como digo- he podido ver algunas de las cosas que al turista interesan. La parroquial fué de lo primero que vi. Dedicada a San Jorge, está en la parte más alta de la población; a ella se llega por la calle del Horno [actualmente Metge Cosme Bayona] y sus paralelas. La impresión es de una iglesia nueva; restaurada en 1917, sólo un altar da la nota antigua y vieja. Es alta y capaz. Su campanario, situado al Levante, está dominando el pueblo. A mí no me gustan esas iglesias que parecen nuevas, tan pintaditas; son más de mi gusto esos altares antiguos, esas iglesias seculares, que perduran inconmovibles en la ruta de los siglos; Por eso la iglesia de Benidorm no me ha gustado”. Está claro que lo antiguo atrae al turismo, algo que Benidorm ha tardado en descubrir…
El segundo elemento que destaca es el castillo. Su descripción es interesante porque es anterior a las reformas que experimentó pocos años después por iniciativa del alcalde Vicente Llorca Alós. Su función militar había desaparecido en el siglo XIX y a mediados de ese siglo ya se había convertido en un lugar de paseo y verbenas:  “Nos han conducido a un lugar que unos llaman «el Paseo», y denominan otros «el Castell» […] Es una porción de terreno llano, planicie que corona la saliente peña. Allí está la Caseta de Carabineros y por sus contornos, circundados de pared, encuéntranse unos bancos de piedra, viéndose en el centro de aquel lugar un antiguo cañón. Según parece, esto que hoy es paseo, fue un tiempo el castillo de la población. Aún desde allí se ven, cayendo al mar, restos de sus muros…” También destacaba  sus vistas, un elemento que también hoy día hace del Castillo el lugar más visitado de Benidorm:  “Allí se goza de una vista inmensa; la playa, el poblado, el puerto, domínase todo… Los árboles, con su tono característico, dan al paisaje un fondo adecuado y las casas blancas resaltan sobre aquel tapiz, alfombrado vergel de sus campos”. 
El tercer edificio que destacaba, situado en el mismo entorno del Castell y la iglesia, era el chalet del alcalde de Alcoi Miguel Payá. Otros autores habían señalado que, visto desde la carretera de la playa de Poniente, su perfil se destacaba junto a la iglesia en lo alto de Canfali. Este autor nos muestra, además, el impacto que causaba: “No podemos terminar sin dedicar siquiera sea un recuerdo al bonito palacio del marqués de San Jorge. Es una obra bellísima que aristocratiza al pueblo, y que forma con su arte un motivo más para admirarlo”.
Otro elemento del artículo que me parece digno de reseñar es el de Benidorm como punto de partida para visitar otras localidades pintorescas del interior montañoso, algo que hoy día es habitual. Para ello sus comunicaciones, el ferrocarril de la Marina, la carretera nacional y la que entonces se denominaba Benidorm-Pego,  resultaban fundamentales: “Benidorm, por su situación, está llamado a ser base para las excursiones montaraces; de él parten carreteras que nos pueden llevar por sitios pintorescos y lugares altísimos”. 
Concluye el artículo con unas observaciones sobre el Benidorm de aquellos años que resultan interesantes. Destaca el puerto, sobre el que dice: “El puerto, refugio que acoge a los pescadores en días crudos, tiene ya una larga escollera. Verdad es que el trabajo –desconozco las causas- está paralizado lastimosamente”. La construcción del puerto se había iniciado en 1919, pero a causa de temporales y desacuerdos, los paros como el que cita el articulista hicieron que se terminara en 1929. Sin embargo el  aterramiento con arenas que provocó este puerto permitió que surgieran dos elementos muy importantes para el turismo: el Passeig de Colón y el Parc d’Elx.
También indica como cierre de su artículo que en 1924 Benidorm ya tenía un nombre como lugar de vacaciones estivales e indica las causas: “Benidorm es un pueblo pequeño muy apreciado por los veraneantes. Su playa deliciosa y las simpatías de sus vecinos hacen que el turista goce de pasar allí un rato. Prueba concluyente de lo que decimos es que los que van a veranear están tan a gusto allí, que, haciendo de lo provisional obra permanente, construyen bonitos chalets y edifican mansiones estivales” (“Las Provincias” 23-8-1924).
En octubre de ese mismo año un ciudadano de Benidorm, sin indicar su nombre, sólo el pseudónimo de Torreblanca, manifestaba el malestar de algunos vecinos porque el camino de Benidorm al Rincón de Loix no se iniciaba. Queda muy claro leyendo su artículo que ya se había apostado por el turismo como una actividad económica importante para la playa de Levante de Benidorm y que dicha infraestructura viaria se necesitaba urgentemente. Intentaba que todos los habitantes del pueblo se implicasen en el empeño porque Benidorm, por sus playas, debía ser el centro turístico de la Marina, comarca que entonces englobaba a la Alta y la Baja. Es decir que en 1924 ya se reclamaba la capitalidad turística de la comarca por la singularidad de sus playas. Respecto a la citada carretera al Rincón argumentaba que además de la utilidad estaba el atractivo que supondría para los visitantes si se plantaban árboles, ornamento que en aquellos momentos sólo tenía la calle Alameda: “tiempo ha que proyectado está el camino que a unir tiende el casco de la población con el Rincón de Loix [...] Desde la construcción de chalets que parece se tomó con calor el proyecto de unión, ésta es la hora que, aún habiendo levantado un plano el cual fue llevado a Madrid para su aprobación, todavía se espera que pase de proyecto a realidad y, mientras, la orilla del mar es el único camino. […] Es más, como complemento del caso bien se podría dejar ancho suficiente para plantío de árboles […] este asunto, aparte de ser hermoso, cómodo y útil sería para el forastero un atractivo más […] ¡Alerta benidormenses!, hora es ya que os preocupéis por vuestro hermosísimo pueblo que como pocos en la Marina debía ser el centro del turismo ya que, playas tan hermosas semejantes a pequeños oasis no las hay en todo el perímetro español.” (“Diario de Alicante” 4-10-1924)


El edificio más próximo al espectador era el chalet de la familia Domenech, Podemos observar que a partir de él no había camino. Esta carretera de Benidorm al Rincón de Loix se realizó en 1934. El agua que se aprecia en la playa era aportada por el Barranc de l'Aigüera tras lluvias de cierta consideración.


El día 16 de ese mismo mes y año aparecía otro artículo, firmado con el pseudónimo Arleovanes, en el que repetía los mismos argumentos pidiendo la movilización de todos los habitantes de Benidorm para agilizar los trámites burocráticos de dicha carretera. Está claro que había personas influyentes interesadas en el desarrollo turístico del pueblo.
Una de ellas fue Vicente Llorca Alós, que escribió algunos artículos sobre las posibilidades turísticas de Benidorm aunque en él hay que destacar sobre todo su labor como alcalde que adecuó al turismo tres espacios que entonces se convirtieron en lugares emblemáticos de Benidorm: la Plaça del Torrejó, la Plaça del Castell y el primer Parque de Elche. Como eso está explicado en el libro ya citado sobre el fotógrafo Mora Carbonell, no insistiré sobre este tema tan importante para la promoción turística de Benidorm.

En 1924 al informar sobre un banquete en Benidorm en honor al Cónsul de Cuba en Alicante se cita al hotel Miramar como lugar de su celebración. No sabemos si el título de hotel que se le da en el artículo correspondía con su categoría real de alojamiento turístico pero en las actas municipales aparece como tal durante la Guerra Civil. Sin embargo ignoramos dónde estaba ubicado. Debió cerrarse poco después de 1939 porque en 1948 se crea otro hotel Miramar en la calle San Pedro. 
Según el periodista “El banquete fue admirablemente servido por el hotel Miramar”. Se citan personas importantes de Benidorm como el médico Cosme Bayona, Francisco Martorell Timoner, Vicente Zaragoza, Jacinto Vaello Bayona, Miguel y Francisco Martorell Lloret y el párroco Juan N. Segarra Segarra  (Diario “El Luchador” 30-10-1924). 


Fotografía de 1930 o 1931. La playa de Poniente está sin urbanizar y los cultivos llegan hasta la carretera. Se observa que el terreno es más abrupto que en Levante. En la carretera ya se había construido la desviación que evitaba subir y bajar por la actual calle San Pedro. Dicha desviación, así como el parque de Elche y el paseo Colón fueron terrenos ganados al mar al colmatarse el puerto con arenas. Fotografía de Oriol.


En 1925 van apareciendo en la prensa más referencias a Benidorm y ya hay algunos periodistas que empiezan a escribir sobre el turismo resaltando las bellezas naturales de los distintos lugares de la provincia de Alicante, Benidorm entre ellos. También se informaba sobre actividades lúdicas organizadas para amenizar la estancia de los visitantes, la “colonia veraniega”, y en ese sentido destacó el diario valenciano “Las Provincias” que el 13-8-1925 publicaba una crónica que resulta interesante porque muestra que las fiestas se organizaban de forma bastante diferente a la actual: “En la pintoresca villa de Benidorm, uno de los lugares más hermosos de la Marina, se van a celebrar los días 14 a 23 de este mes [de agosto] varios festejos, organizados por la numerosa colonia veraniega que allí se reúne, y con la valiosa colaboración de valiosos elementos de la localidad. Según nuestras noticias, habrá la noche del 14 una gran verbena andaluza, durante la cual se premiará con objetos de arte a las señoritas que luzcan los mejores mantones de Manila. En días sucesivos se celebrarán carreras pedestres, cucañas marítimas y castillos de fuegos artificiales en la playa, Batalla de Flores y carreras de bicicletas en la Alameda de Emilio Ortuño”. Según indicaba el periodista estas actividades tendrían influencia fuera de Benidorm ya que  atraerían “a muchas de las familias que veranean en los cercanos pueblos de Villajoyosa, Altea y otros” lo que demuestra que el atractivo turístico de Benidorm no residía sólo en sus bellezas naturales sino también en la capacidad de ofrecer servicios complementarios.

En ese mismo año y en el mismo diario se publicó un artículo firmado por Juan Beneyto Pérez  que nos muestra su especialización en temas turísticos. Respecto a Benidorm no alaba sólo sus elementos naturales sino que añade sus lujosos chalets de la playa de Levante y el empeño de sus habitantes en organizar actividades lúdicas para estos veraneantes: “¿No he hablado aún de Benidorm en estos «Clichés»? Si en esta ocasión olvidé tan bello pueblecito, no se podrá atribuir la omisión a desidia o desdén. Otras veces, desde estas mismas columnas o las páginas de distintos periódicos, he dedicado cuando menos unas líneas a las playas de Benidorm pues su impresión imborrable persiste […] Su playa oriental poblada de aristocráticos –burgueses cuando menos− y lindos chalets, con sus casetas y su animación, es muestra graciosa del aprecio en que se tiene. Innúmeras familias alcoyanas pasan allí los meses calurosos, y el elemento de la población se desvive por hacerles agradable la temporada, amenizando las veladas con bailes y verbenas”. 
Tampoco dejó  indiferente al periodista “la magnífica visión que desde su castillo se domina, visión grande como pocas, digna de equipararse con las del cabo de San Antonio o el peñón de Ifach…”  (“Las Provincias” 4-10-1925).

Que Benidorm se había consolidado como lugar pintoresco para pasar las vacaciones disfrutando de sus vistas, calificadas como maravillosas, lo demuestra el “Diario de Alicante” (22-04-1926) donde un artículo sin firma proponía a la Diputación y al Ayuntamiento de Alicante un premio para guiones previos a la filmación de una película sobre paisajes alicantinos. En el texto no se cita Benidorm pero al lado aparece esta fotografía del pueblo indicando que forma parte de los “Paisajes provinciales para películas”. 




Ese mismo año se rodó un film basado en una obra de teatro cómica titulada “Los cuatro Robinsones”. Una parte del rodaje se hizo tomando como base Benidorm a donde, en el mes de agosto, se trasladaron el equipo técnico y los actores, unos en automóvil y otros en el “trenet”. El director fue Reinhardt Blothner (Bluthner en otras fuentes), la fotografía corrió a cargo de Arturo Beringola y el guión estaba basado en la comedia cómica de Enrique García Álvarez y  Pedro Muñoz Seca del mismo título (1916). Los actores fueron Ricardo Vargas, José Argüelles, Rosario Velázquez, Sofía Martos, Conchita Galeras, Elvira Rojas, Pilar Jiménez, Herminia Molina, Ricardo Alonso, Luis Vela del Castillo y Ramón Meca. 
El argumento refiere las peripecias de cuatro maridos que van a una finca privada con una señorita norteamericana aunque habían dicho a sus esposas que iban a las islas Columbretes. Pero se hunde el barco en el que habían dicho que viajaban y deben acudir a las islas y fingir que son náufragos.
Se filmaron vistas del litoral de Benidorm, de la finca “Villa Conchita” propiedad del doctor Lloret en Villajoyosa, además de otras fincas de Elche y San Juan y de la ciudad de Alicante. Según se indicaba “Se ha de hacer la pesca del bonitol y en esta operación intervendrán nuestras barcas pesqueras”. En la obra se habla de las islas Columbretes pero el rodaje se hizo íntegramente en el litoral alicantino, algo que molestó a algún periodista castellonense. Se estrenó en Alicante a principios de diciembre y luego se hizo en Madrid. Un artículo firmado por DON X valoraba positivamente el impacto del film para proyectar la buena imagen turística de la provincia de Alicante y reconocía que el cine era una excelente promoción incluso fuera de nuestras fronteras: “Como primer ensayo serio para hacer una película que divulgue las bellezas de Alicante, ha sido un acierto esta de «Los cuatro Robinsones» que el jueves va a ver todo el mundo en el Ideal. Pero es poco aún. […] cuantos amen Alicante están ya en el deber de hacer editar otra película que propague por el mundo entero todo lo bello que encierra esta ciudad y esta provincia” (“Diario de Alicante” 30-11-1926).  Otros críticos dijeron que la película no estuvo a la altura de las expectativas. Es lógico porque el humor de la obra de teatro se basaba en la palabra y en el film en la mímica ya que era una película muda. Por ello en 1939 se realizó una nueva versión sonora de la obra teatral. Pero para nosotros es más importante la de 1926 porque constituye, hasta ahora, la referencia más antigua de Benidorm como escenario cinematográfico.


El diario ABC del 3-10-1926 informaba sobre el rodaje de Los cuatro Robinsones que había tenido lugar en agosto. Enrique García afirmaba que el film tendría éxito internacional porque la obra de teatro que le daba el argumento se había traducido a varios idiomas y se había representado con éxito. 


En 1927 la necesidad de publicitar las playas de Benidorm aparece muy clara en un artículo del Diario de Alicante del 30-07-1927. Está firmado por un benidormense con el pseudónimo de Miguel Aixa Bras de Ferro “A la sombra de un pino, en la cumbre de Sierra Helada, fija la vista en mi playa desconocida. La Chanca, Playa de Benidorm”. Según este autor Benidorm necesitaba un poco de propaganda “suave, seria, pero constante” porque en cuanto acudan los visitantes “harán que surjan las comodidades en la localidad, las atracciones, las mejoras y todo eso que hace el complemento de una deliciosa estación veraniega”. Para el autor era una playa perfecta por sus condiciones físicas “y para su embellecimiento ornamental, bastaría tan solo la continuación en la edificación de chalets espléndidamente iniciada y de resultados maravillosos”.  En años sucesivos diferentes vecinos de Benidorm publicaron otros artículos con el mismo propósito. 
Continuando en esa línea en el Diario de Alicante del 3-9-1927 se daba cuenta de una verbena nocturna en la Avenida Virgen del Sufragio, actualmente “Plaça del Torrejó”. Era un espacio, años antes un tanto degradado, que se había acabado de acondicionar el año anterior con un muro, balaustrada, plantación de palmeras e instalación de luz eléctrica. Se convirtió en un espacio de paseo y por la noche añadió el atractivo de verbenas con el entonces casi obligatorio mantón de Manila. Lo más interesante son los apellidos que recoge porque nos muestra cuales eran las personas más prestigiosas de Benidorm y de su colonia veraniega. 
Estas verbenas son un ejemplo de cómo las autoridades municipales deseaban hacer agradable la estancia de los veraneantes. Hoy día se habla de la “customer experience” o sea buscar la satisfacción del cliente. Está claro que en Benidorm, en esta década de 1920, ya se trabaja en ese sentido aunque fuese de forma intuitiva. 
Pero no todo se hizo como era preciso. Los naturales de Benidorm en sus loas a playas y pueblo ocultaban su punto débil: la carencia de agua, algo que no hicieron desde la capital provincial. Ignacio Quilis Molina escribía: “carece de aguas potables […] y esta carencia […] se interpone a los deseos de las gentes que con su temporal permanencia avalorarían bien estas codiciadas arenas. Lástima que antiguos gobernantes […] lo mismo que discurrieron algunas mejoras ornamentales tan vistosas y ridículas como inútiles, no cayeron en la cuenta de que desde que el pueblo existe se padece en él una acentuada escasez de agua”. Este último párrafo es un ataque directo a las reformas del alcalde Llorca Alós. Tiene razón el periodista al indicar que no hizo nada por el suministro de agua potable pero era totalmente exagerado calificar sus reformas de ridículas e inútiles. Continua el articulista: “No obstante, ello no malogra el encanto natural de su playa decididamente hermosa y su fama, bastante extendida, bien la pregonan los asíduos veraneantes que a ella concurren” (“El Día” 3-10-1928)
Al año siguiente Juan Beneyto Pérez publicaba en el diario “Las Provincias” del 22 de septiembre de 1929 un artículo titulado “El veraneo en la Marina”. Este autor sí alababa una de las reformas de Llorca Alós: “El castillo de Benidorm […] ha sido estupendamente adaptado a las necesidades veraniegas, para constituir el éxito de la temporada. Los viejos tapiales desaparecieron para dejar lugar a artísticas balaustradas, y se encendió una luz sobre un antiguo aljibe y se deslizó una escalinata hacia un viejo peñasco, convertido en amable terracita”.
Para la playa de Poniente pedía “un buen albergue estival. Un gran hotel, no en plan lujo. Una cosa como la Font Rocha alcoyana; pisitos independientes, habitaciones sueltas, restorán…”. Pocos años después la construcción del hotel Marconi le daba la razón. 
Continuaba diciendo Beneyto que si Benidorm explotaba la Cala “tendría la Marina una gran base para la propaganda seria. Porque de otra forma el anuncio es contraproducente. No existen todas las comodidades que el hombre moderno cree necesarias”. Es decir que la propaganda turística no sería efectiva si el visitante comprobaba al llegar que no era cierta por falta de infraestructuras adecuadas. El turismo no se desarrollaría en la playa de Poniente de Benidorm hasta muchos años después pero la villa no perdió veraneantes en aquellos años por esa causa. 
Advertía de otro peligro para el turismo de Benidorm: “en mitad de la carretera de Altea a Villajoyosa –escasos diez minutos de cada una− podría ser el centro de la vida veraniega”.  Pero podría perder esa primacía del turismo estival de la comarca porque Altea empezaba también a tener veraneantes y porque Villajoyosa estaba “en vísperas de ser dotada de agua potable a domicilio, tiene derecho a esperar ser un  preferido lugar” a lo que se añadiría en pocos meses el asfaltado de la carretera Alicante Valencia que acortaría el tiempo de acceso a Villajoyosa desde esas capitales. En este punto Juan Beneyto tampoco acertó porque está claro que la diferente calidad de las playas de Benidorm le permitió seguir conservando su posición primera y el asfaltado de la carretera favoreció a las tres localidades, incluida Benidorm.


El turismo de Benidorm según la revista “Virgen del Sufragio”.
Finalizo este artículo indicando el contenido turístico de una fuente de información poco usual: una revista religiosa. En Benidorm desde diciembre de 1928 se publicaron 24 números de una revista mensual que tenía como objetivo preparar la celebración, en noviembre de 1930, del 2º centenario de la arribada a Benidorm de la Mare de Déu del Sofratge.
En el primer artículo del número 1 el sacerdote benidormense Enrique Pérez Thous, uno de los impulsores de la revista, explicaba los objetivos de la publicación y además de los específicamente religiosos cita la promoción del turismo de Benidorm: “Notas bien descritas y sentidas acerca de los encantos y hermosura de nuestro cielo, de nuestro castillo y  nuestra playa, deben aparecer mensualmente para recordar a los nuestros y anunciar a los extraños, las bellezas de nuestro amado pueblo. El fotograbado completará esta brillante misión, haciendo desfilar ante los lectores, las obras sublimes con que la próvida naturaleza ha enriquecido nuestra costa, y las que el arte ha creado con su cooperación valiosa” (Nº 1, pág.1).



El alcalde Vicente Llorca Alós escribió en la revista Virgen del Sufragio sobre la reforma del Castillo que él había impulsado: “siendo el asombro del turismo la magnífica terraza que tanto enaltece y embellece esta villa […] Desde la plataforma, a 20 metros de altura, parécese estar en la toldilla de un gran trasatlántico fondeado en la bahía” 

En enero de 1929 Miguel Orts Orts escribía en Barcelona un artículo hablando de la gastronomía tradicional de Benidorm como elemento turístico importante: “Yo puedo decir que he convencido a muchas gentes extrañas de la suculencia de nuestros platos […] Cuando el turismo sea una cosa seria en nuestro sin igual pueblo, que lo será pronto, no dudo que una de las atracciones de fuerza será la cocina” (Nº 2, pág. 5).

En el número siguiente, correspondiente al mes de marzo, en la sección de Notas de sociedad, se incluía una que afectaba al turismo, el arreglo del entonces llamado Paseo de Colón y hoy día Parc d’Èlx, uno de los espacios ganados al mar por el aterramiento del puerto: “Dentro de unos días se terminará la alcantarilla de la playa de poniente, para seguir la explanación del paseo proyectado, que tan al paso sale al turismo, y ha de favorecer al embellecimiento de esta población y sus intereses” (Nº 3 , pág. 6). En este espacio también se colmató de arena la base de Canfali y allí empezaron algunas construcciones para la pesca. Se formó una playa en la que convivieron durante muchos años las barcas de los pescadores y los bañistas.

En el número del mes de abril se informaba que el escritor y poeta Maximiliano Thous Orts había visitado Benidorm. 
Hoy día es recordado por ser el autor de la letra del himno de la Comunidad Valenciana pero también era cineasta y como tal  había acudido en 1928 para filmar un documental sobre paisajes alicantinos destinado a la Exposición Iberoamericana de Sevilla. En nuestra localidad filmó su litoral desde el mar y el Castillo para lo cual el ayuntamiento le facilitó una barca a motor y pagó su comida en el hotel Bilbaíno, el hotel de lujo de aquellos años: “Don Maximiliano Thous ha visitado esta población para impresionar los maravillosos panoramas de nuestras playas y cantiles sacando vistas, desde el mar, del Castillo y su Glorieta, con el fin de que figure Benidorm en la película que ha de llevar a la Exposición de Sevilla la provincia de Alicante de todas las más notables y sugestivas perspectivas que encierra […] Agradecemos al conocido escritor y poeta el interés demostrado por el pueblo que fue cuna de sus padres” (Nº 4, pág. 8). Está claro que en Benidorm se veía el cine como una magnífica promoción de su turismo.
Y que una parte del pueblo de Benidorm se sentía implicado en este propósito de mejorar la imagen de su pueblo lo demuestra otra noticia de ese mismo mes: para la construcción de lo que hoy es el parque de Elche algunos vecinos habían donado cuatro palmeras. Posteriormente regalaron otra más y de esa forma, con aportaciones públicas y privadas, plantaron un total de catorce palmeras.


Revista Virgen del Sufragio número 25, página 5. Fotograbado de las catorce palmeras recién plantadas en lo que entonces se denominó Paseo Colón que hoy corresponde con el principio del Parc d'Elx


En el ejemplar del mes de agosto Juan Fuster Pérez escribía el artículo titulado “El veraneo en Benidorm” en el que exponía cómo el número de turistas se incrementaba de año en año: “Benidorm es, dentro de la región valenciana, uno de los que tiene más atractivos para el turista, tanto por sus condiciones climatológicas, como por la belleza inimitable de sus poéticas playas. Una prueba bastante patente […] la constituye el hecho de ser, cada año más numerosa, la colonia veraniega. […] Es tal el bullicio que allí reina, que por todas partes se desborda el entusiasmo” (Nº 8, pág. 4).

Hay en la revista Virgen del Sufragio varios artículos más alabando las bellezas de Benidorm pero lo hacen con el estilo pomposo y recargado de aquellos años donde se repiten tópicos y la adjetivación exagerada oculta la escasez de ideas. Como no añaden nada nuevo a lo ya dicho he decidido no comentarlos.

En 1931 el advenimiento de la II República introdujo cambios importantes en la vida española pero el turismo en Benidorm siguió desarrollándose y ocupó un lugar importante. A ese tema dedico el capítulo 8 del libro “La II República y la Guerra Civil en Benidorm”.