Tomás
Sanz y la ermita de Sanz en Benidorm.
Es un hecho muy conocido
en nuestra ciudad que en el siglo XVIII Tomás Sanz, en valenciano Tomàs Sanç,
fue procurador de los señoríos de Polop y Benidorm (denominados “baronías” en
aquella época), y también que dio su nombre a una partida de l'Alfàs de Baix y
a la ermita que allí fundó. Su biografía, en cambio, es menos conocida y
tampoco es muy conocido que hubo dos procuradores, padre e hijo, con el mismo
nombre.
Francisco
Amillo Alegre
Tomàs
Sanç i Rivelles (1658
– 1736) había nacido en Alicante y ejerció varios oficios, por ejemplo
comerciante de productos coloniales (azúcar, cacao, etc.), prestamista de
censales y cobrador de deudas que no dudaba en desahuciar a los morosos.
Simultaneó estas actividades con la más conocida de procurador general de los señoríos
de Polop y Benidorm, propiedad de la familia murciana de los Fajardo, por
entonces pertenecientes a la pequeña nobleza. Por esta causa fijó su residencia
en Polop, en la “casa de la senyoria”,
desde donde administraba las dos baronías.
Casa de la Senyoria en Polop, que desde la época de Beatriu Fajardo hasta la abolición del Régimen Señorial, fue la sede de la administración de las baronías de Polop y Benidorm. Allí residió Tomàs Sanç
Ignoramos como entró en
contacto con los Fajardo; que le dieron un cargo de mucha confianza a partir de
1690. Defendió los privilegios señoriales por encima de los vasallos
de las baronías en una época caracterizada por las protestas contra el
régimen señorial. Las protagonizaban los agricultores, que constituían la
mayoría de la población. La revuelta de la Segunda Germanía (1693) y la
posterior Guerra de Sucesión (1705) tuvieron en nuestro territorio un
importante carácter antiseñorial. Lo mismo pasó, posteriormente, con los
pleitos que los regantes iniciaron contra los señores de las baronías.
Desgraciadamente para los agricultores, perdieron en todos los casos y la
participación de Tomàs Sanç hizo que se ganara el odio de sus
administrados.
Su actividad se
desarrolló principalmente cuando era señora de las baronías Josefa de Puigmarín
y Fajardo (1699-1733), también denominada Josefa de Puxmarín y Rocafull. Por
ser mujer no podía administrar sus señoríos y lo hicieron sus maridos. El primero
fue su tío carnal, José de Puigmarín. Se trató de un matrimonio entre consanguíneos
para mantener unido el patrimonio familiar. Posteriormente enviudó y en 1711 casó
con su primo Antonio Montoliu y Puigmarín por la misma causa. El procurador
Tomàs Sanç rindió cuentas de las baronías a Josefa solo los años que permaneció
viuda y el resto del tiempo a sus maridos, porque así lo disponían las leyes de la época.
Estaba mal visto que los
señores se ocuparon directamente de sus señoríos porque suponía perder su
estatus social. Dejaban esta tarea a sus procuradores a los que daban gran
libertad y solo les preocupaba que anualmente entregasen las rentas
señoriales cobradas a los campesinos, cuanto más elevadas mejor. En el caso de
Tomàs Sanç conocemos un documento de finales del siglo XVII otorgado por Josefa de Puigmarín
mediante el cual le facultaba para actuar en su nombre prácticamente de forma ilimitada:
• Tenía competencias judiciales: juzgar,
imponer penas de muerte, pecuniarias, azotes, desahuciar, hacer composiciones
(cambiar penas por dinero) y encarcelar los vasallos de los señoríos.
• Controlaba la vida municipal de Polop y Benidorm dado que podía
nombrar o rechazar los cargos municipales propuestos por los vecinos.
• Controlaba el cobro de los impuestos señoriales: pechos,
censos, derechos de riego, décima parte del pescado, de las regalías o
negocios que los señores poseían en régimen de monopolio (molino, horno,
almazara, taberna, tienda, hostal, etc.), el laudemio, la fadiga, etc.
• Explotar económicamente las baronías: alquilar al mejor postor el
cobro de los impuestos y las regalías, imponer nuevos censos, contratar personas para trabajar
en las tierras que los señores se habían reservado, vender cosechas, alquilar
tierras, etc.
• Estaba autorizado a actuar en nombre de los señores para
firmar escrituras de compraventa, representarlos en los pleitos, etc.
Las competencias
judiciales se abolieron con el Decreto
de Nueva Planta (junio de 1707) y pasaron a la Real Audiencia de Valencia.
Esta nueva justicia del rey resultó menos arbitraria que la señorial como lo
demostró el caso del bandolero de Benidorm Manuel Orts: como no consiguió
capturarlo, Tomàs Sanç encarceló a su hermano Antoni Orts y a su amigo de Polop
Jaume Sanchís. Las acusaciones contra ellos tenían tan poco fundamento que la
Audiencia de Valencia mandó ponerlos en libertad (1724). La venganza de Tomàs Sanç
vino dos años más tarde, cuando Manuel Orts fue capturado en una masía de
l'Alfàs de Polop (actual Alfàs del Pi) y conducido a la prisión de Polop. No
consta que el bandolero llegara herido pero sí que murió poco después. No se
indica el porqué de su muerte, lo cual nos abre varias posibilidades. La
intervención de Tomàs Sanç es una de ellas.

El "Salt del Gall" en el Barranc de Polop. En la parte baja de este salto mana una fuente. Unos metros más abajo se construyó una presa de la que actualmente sólo quedan ruinas y allí empezaba el Reg Major en el siglo XVII.
La Séquia
Mare en el barranco de Polop, muy cerca de su antiguo nacimiento. Tomàs Sanç tenía todas las
competencias sobre la acequia y la organización del riego. En el siglo XVIII detrás de la caseta del partidor estaba la
presa con el inicio del cauce de la acequia, que tenía muchos brazales. El más
largo pasaba cerca de la ermita de Sanç y permitió la construcción de muchas masías y la
repoblación de la zona.
Hay un incidente de la
Guerra de Sucesión que muestra el malestar de los pobladores de las baronías
hacia Tomàs Sanç y sus señores. Aconteció el 21 de abril de 1713 cuando el
Reino de Valencia ya estaba en poder de Felipe V pero las Baleares y Cataluña continuaban
en guerra a favor de Carlos de Austria. Al anochecer, una partida austriacista de las Baleares desembarcó en un punto de la costa sin ser detectada por los vigilantes de
Altea, de Polop (torre de la Bombarda), de Benidorm (torre de las Caletes y
Castell) y de Villajoyosa (torre del Aguiló). Sorprende que un sistema de
vigilancia tan eficaz pudiera ser burlado en tantos puntos y podemos suponer
que los vigilantes conocían las intenciones de los corsarios de las Islas y no
dieron la voz de alarma porque simpatizaban con su causa y no con la borbónica que
les habían impuesto.
Desembarcaron en
Benidorm “[...] i á poco mas
de las primeras oraciones se acercaron á la dicha población de Polop”.
Allí, “como a las nueve de la noche
siendo esta oscura y tenebrosa”,
los austriacistas no molestaron la gente del pueblo. En cambio, hicieron prisioneros a Tomàs Sanç, al párroco Matías Mayor y
al alcalde ordinario Apolinario Horts, todos ellos partidarios de Felipe de
Borbón, al igual que los señores de las baronías. Los habitantes de Polop
esparcieron la noticia que habían sido hechos prisioneros por un grupo de 80 a
100 “migueletes de mar”.
En Benidorm las
autoridades reclutaron, entre los habitantes de la villa, una partida de
hombres armados y la enviaron a impedir la actividad de los austracistas. Los
benidormenses se escondieron en la playa esperando que volviesen de Polop pero cuando se acercaron no quisieron abrir fuego. Finalmente,
cuando estaban embarcados y no podían hacerles daño, dispararon sus arcabuces
para justificarse. El documento no indica la causa de este extraño
comportamiento de los vigilantes del litoral y de los habitantes de Benidorm.
Una explicación verosímil era la simpatía hacia los austracistas y el
resentimiento contra los representantes del poder señorial. El 1705, la comarca
de la Marina se había levantado a favor del archiduque Carlos porque había
prometido abolir los derechos señoriales pero había sido sometida por la fuerza
de las armas dos años después. El incidente concluyó pagando el señor territorial
un rescate de 2.800 libras por Tomás Sanç y los otros cautivos, pero a
continuación pleiteó contra Benidorm para que lo pagara la villa. Argumentaba
que si hubieran atacado habrían rescatado a los cautivos.

En el Archivo Municipal
de Benidorm se conserva esta antigua fotografía de una masía en l'Alfàs de
Benidorm. Había muchas en la partida de Sanç. A la derecha de la palmera, la caseta
del aljibe subterráneo que se llenaba con el agua de la Séquia Mare.
La administración del
riego de Tomàs Sanç le enfrentó con los regantes por los perjuicios que les
causaba. En 1666 Beatriz Fajardo había creado la Séquia Made que permitió el
crecimiento de la comarca y también de los beneficios señoriales. Pero pasaron
los años y sus sucesores no quisieron hacer las reparaciones y el mantenimiento
y los regantes se quejaron repetidamente. El año 1703 se hicieron esas mejoras
y Josefa de Puigmarín exigió, en contra de lo dispuesto por su abuela, que las
reparaciones fueran pagadas por los regantes, los cuales le pusieron un pleito.
La Audiencia de Valencia falló en contra suya y quedaron obligados al
mantenimiento de la Séquia Mare y “condenados
en haver de satisfazer todo lo que esto pudo importar.”
Los regantes
consideraban injusta la decisión y se negaron a pagar. Finalmente, llegaron a
un convenio con el señor: se comprometieron a pagar 1.500 libras
repartidas entre los regantes de Polop, Benidorm, la Nucia y Altea y “dicho
Señor Conde ha de tener obligacion de dar el agua [...] â razon de dos horas
por cada 12 jornales de labor y mandarla conducir a cada heredad de quince a
quince dias.”
Los regantes pagaron
esta cantidad en dos años y en el Archivo del Reino de Valencia se conservan dos escritos que recogen los nombres y
las cantidades pagadas. Ambos con la letra y firma de Tomàs Sans y una
ortografía valenciana muy peculiar: “Diners que han dat los de
Benidorm a conte dels gastos de les mil sinc sentes [lliures] en lo any 1714.” Y también “Dines eo memoria del
dines yal me lo an dat los basalls de Benidorm en lo any 15 al conte de les mil
y sinc sentes lliures gastos condenats en les sentencies de la Real Audiencia”.
Pero los señores no
mantuvieron la acequia de forma adecuada y en 1724 los regantes iniciaron otro
contencioso. Se quejaban de los cortes de agua y del incremento de los pagos
impuestos por Tomàs Sanç. Algunos, la mayoría de Altea y también cinco de
Benidorm, se negaron a pagar las horas de riego. El procurador inició las
gestiones para desahuciarlos: “Por parte de
Thomas Sanz ciudadano vezino de dicha varonia se me fue entregado el Real
Despacho que antesede.”
Los desahuciados eran:
• Francesc Llorca: le
confiscaron la casa del arrabal de Benidorm y una propiedad en la partida de la
Sénia del Corto, un bancal sembrado de “panizo”. Esta palabra puede referirse
al maíz, un cultivo americano que se había introducido hacía poco en la
comarca, o también al cereal que sustituyó, el sorgo. Como se cultivaba en
regadío parece que se trata del maíz.
• A Josep Pérez, por
haber muerto, le confiscaron a su viuda Cecília Llorca la casa situada “fuera
de los muros”, es decir en el arrabal, y dos jornales de huerta sembrados de “panizo”.
• Josep Ortuño:
confiscación de medio jornal de huerta y dos de secano en la Sénia del Curt.
• Josep Ballester:
confiscación de una casa en el arrabal, de un jornal y medio de huerta en la Foia
de Ballester, junto al Camino Real de Altea, sembrados de “panizo” y viña y
tierra sin cultivar.
• Manuel Orts, llamado “del
Batlle”. Había muerto y no se citan los herederos. Le confiscan una casa y
tierras.
Parece muy claro que
Tomàs Sanç no se ganó las simpatías de los benidormenses y que les
perjudicó todo lo que pudo. Es sobradamente conocido lo que publicó Pedro
Maria Orts Berdín sobre relojes trucados para medir los turnos de agua, regar
sus tierras el doble de tiempo que los demás, cobrar por cuestiones nimias,
etc.
Añadiré un hecho menos
conocido, un incidente del año 1732 que se recogió en el acta e un pleno
municipal de Benidorm. Nos dice que estaba a punto de agotarse el año de las
autoridades municipales y había que elegir las del año siguiente, proponiendo
los salientes dos candidatos para cada cargo:
• primer alcalde ordinario,
• segundo alcalde ordinario,
• regidor primero,
• regidor segundo y
• síndico–procurador.
Eran los cargos municipales
impuestos tras el Decreto de Nueva Planta. Tomàs Sanç debía de elegir cinco
personas de entre las diez propuestas. La respuesta del procurador general fue
muy singular: “en días pasados se avia hecho la proposición
de oficiales y enviadose de ella testimonio â Thomas Sanz Procurador de los
señores condes, y este respondió al pie de dicho testimonio que por quanto esta
villa no la conoce para nada acuda para su elección â Murcia al señor conde”.
Una respuesta
sorprendente e imposible de creer dado era procurador desde hacía 42 años. El
consistorio se indignó y aprobó que el primer alcalde ordinario fuera a Alicante
para recibir asesoramiento legal de un abogado y después pasara a Murcia para
hablar con los señores territoriales. Pensaban que no había que escatimar
gestiones ni dinero: “pues, en todos
cassos se han de defender los derechos de esta villa gastandose para ello del
comun de esta villa quanto fuese menester porque no es razon que se ultraje por
Thomas Sanz, informandole à dicho Señor los motivos que esta villa tiene para
no pasar a Polop por mandato de dicho Thomas Sanz”.
Parece claro que veían mala fe y
animadversión en Tomàs Sanç que incluso les había prohibido entrar en Polop. El
viaje del alcalde duró siete días y costó “dos
libras onse sueldos y tres dineros” pero consiguieron que Tomàs Sanç firmara
los nombramientos: “por presencia de
mi el escribano en virtud de orden y nombramiento de oficiales para proseguir
en el gobierno de dicha villa dada y firmada por Thomas Sanz, Procurador General
de los señores condes de Montealegre, dueños directos de dicha villa, la de
Polop, Nucia, y Chirles, su fecha en la villa de Polop â los nueve días del
corriente mes y año”.
El malestar con el consistorio de Benidorm tenía relación con la
segregación de la Nucia que, iniciada en 1705, tardó muchos años en pactar
límites y otras cuestiones. Una de ellas era que Tomàs Sans quería que la nueva
villa y Benidorm pagaron las contribuciones a Polop, no en sus municipios, cosa
a que los afectados se oponían con firmeza. El conflicto duró hasta el 1734
cuando una concordia le puso fin y la Nucia y Benidorm lograron su
reivindicación con la decepción del irascible procurador.
Tomàs Sanç murió dos años después de esta concordia, lo cual muestra que su
resentimiento hacia los benidormenses se mantuvo hasta el final de sus días. Su
muerte aconteció en Polop, el 1 de enero del año 1736, a los 78 años de edad,
una buena longevidad para su época.
Su hijo Tomás Domingo Luciano Sanç Botella
(1704-1791), nacido y muerto en Polop, le sucedió en el cargo de procurador de
las baronías. Lo simultaneó con actividades legales en Alicante dado que era
abogado, por lo cual lo denominaban “Doctor Sanz”. Sobre él tengo bastante
menos información que sobre su padre.
La ermita de Sanç en una
fotografía del año 1976 realizada por Juan Carlos Villacorta. El campanario se
había edificado hacia el año 1901 con donativos de las familias de la huerta.
Durante la guerra civil de 1936-39, se quemaron sus imágenes y se reemplazaron
con otras nuevas con donativos de los fieles. Hacia el año 1955 se derrocó el
primitivo edificio del siglo XVIII por peligro de derrumbe y se edificó el
actual de cubierta plana.
Se ha atribuido la
construcción de la ermita de Sanç a su padre pero si es correcta la información
que dio Vicent Llorca Zaragoza sobre la fecha de construcción de la ermita en
1740, tuvo que ser Sanç Botella. Parece más probable esta hipótesis porque ya
hemos visto que la animadversión de su padre hacia Benidorm duró toda su vida.
Según Pere Maria Orts, Tomàs
Sanç Botella entregó una imagen de San Antonio Abad para la ermita de la que
era titular: “La escultura del santo
titular era desconcertante, pues de ninguna manera podía ser del XVIII, mas
bien parecía del XVI o principios del XVII. Con seguridad que esta talla debía
pertenecer a la familia Sans y al edificar la ermita la llevaron a ella y la
dedicaron a su advocación."
La intención de Sanç
Botella, al construir la ermita, debió ser marcar diferencias con la administración
de su padre dando un servicio religioso a las masías alejadas del
pueblo, que en esa época eran unas 80. Pasados los años la ermita se
convirtió en un importante centro social, conservando su importancia religiosa.
Así, por ejemplo, se aprobó en 1797 el primer reglamento del Sindicato de regantes de la Séquia Mare: "en el pago de
la Hermita de Sans, término y jurisdiccion de la Villa de Benidorm".
Podemos observar que no se llama ermita de Sant Antoni sino de Sanç. El
topónimo ya estaba establecido pocos años después del fallecimiento de su
fundador.
Sanç Botella tenía casa en la partida de su apellido, lo cual me hace suponer que los benidormenses la denominaron así por
él, no por su padre. El año 1791 el arzobispo Francisco Fabián y Fuero mandó
hacer un censo de todas las casas de Benidorm que en la partida del “Alfals (o Alfalfe)
de Benidorm”, actual Alfàs de Benidorm, incluía “La casa con labranza del Doctor Sanz, habitada.”
Tomàs Sanç Botella murió
el 10 de febrero de 1791, a los 87 años y, según el libro de defunciones de
Polop que lo registra, logró su objetivo de ser más apreciado que su padre: “En diez de febrero de 1791 en esta villa de
Polop murió de repente el doctor don Thomas Sanz, abogado. No testó ni tenía de
que testar. Y cierta fortuna. Atendiendo a su rico nacimiento y al esplendor de
su familia de capitanes, coroneles y gobernadores y comisarios de marina le
señalo cien libras para su alma. Se hizo bando público para que todos los
pobres que asistieran a su entierro se les daría un real de vellón de limosna y
asistieron ciento y ochenta y cuatro de poblaciones circunvecinas. Se le
cantaron tres misas. Se le hicieron las exequias solemnes. Se la abrió
sepultura frente a La Esperanza en do se le enterró con el hábito de San
Francisco de Asís por el cura doctor Pérez y cantores de esta parroquial
después de 24 [horas].”