martes, 8 de septiembre de 2015

Benidorm y sus antiguas vías de comunicación terrestre. Los caminos del pasado: las rutas de los antiguos iberos, embrión de las actuales.




Francisco Amillo


Las vías de comunicación han sido en todas las épocas un factor de dinamización económica y cultural de sus territorios. Las regiones que se mantenían aisladas quedaban sumidas en el atraso pues no participaban de los avances de todo tipo que se iban produciendo en el resto del mundo. Toda región y todo país que ha gozado de prosperidad en algún momento de su historia ha tenido unas rutas terrestres o marítimas por la que han viajado personas y mercancías pero también nuevas ideas, costumbres, tecnologías, etc., que mejoraban la calidad de vida de sus habitantes. 

La Marina Baixa es un buen ejemplo ya que durante siglos su compleja orografía le imponía unas comunicaciones terrestres de baja calidad. Hasta el siglo XX no empezó a tener una red viaria adecuada: ferrocarril Alicante-Denia en 1914, asfaltado de la carretera Alicante-Silla, actual N-332, en 1930, autopista A-7 en 1976, etc. Sigue quedando pendiente, como un reto de futuro, la conexión con la alta velocidad ferroviaria o su llegada hasta Benidorm. 
A partir de 1960 la comarca se convirtió en una región de intenso dinamismo económico basado en el turismo. Por sus vías empezaron a moverse y siguen moviéndose una gran cantidad de personas y mercancías ya que el desplazamiento es un fenómeno esencial dentro del turismo. Por eso se modernizaron sus antiguas vías de comunicación.
Ese dinamismo económico fue el causante de todo el conjunto de cambios en la ocupación del suelo, las actividades económicas, las costumbres y la sociedad que caracterizan esta comarca desde hace algo más de medio siglo. En definitiva una región moderna y bien comunicada que contrasta con aquella región atrasada por causa de su secular aislamiento.



Las viejas rutas de la Marina Baixa.
En todas las épocas el control y  mantenimiento de las rutas terrestres ha sido un factor fundamental para garantizar la riqueza, el desarrollo cultural y la seguridad de un territorio. Desplazarse, y por tanto utilizar vías de comunicación, es tan antiguo como el hombre. E incluso anterior a él ya que algunas especies animales utilizaban determinadas rutas para sus desplazamientos estacionales que después adoptaron los humanos.
Sin embargo, a pesar de ser tan importantes y de tener un origen tan remoto, nuestro conocimiento de las vías de comunicación de la Marina Baixa no llega tan atrás en el tiempo. Prácticamente no podemos decir nada de los caminos y sendas de época prehistórica (Paleolítico, Neolítico y Edad del Bronce) aunque parece claro que crearon los embriones de unas rutas que alcanzarían su desarrollo en época histórica, es decir primero con los iberos y después con Roma. 
No hay que pensar en carreteras y caminos rurales como los actuales. Durante siglos la mayoría de las rutas eran simples sendas para caminar a pie y sólo en los mejores casos eran caminos de herradura. Como señalaba Fernando Cortés Picó: "Fins fa poc més de cent anys, en la nostra comarca pràcticament tots els camins eren de ferradura; per ells no podien transitar carruatges. Aquests camins no van requerir obres ni desmuntaments per a ser construïts, es van fer com deia Antonio Machado, anant. Van aparéixer com a resultat de l’experiència, buscant el millor itinerari i a força de caminar pel mateix lloc una i altra vegada. Després es feren xicotetes obres com passeres o pontets per a creuar els cursos d’aigua, o bé algun empedrament per evitar l’erosió, però sempre seguint el mateix recorregut." [1]

Al análisis de esas viejas rutas de la Marina Baixa dedico esta entrada. 
Podremos comprobar que en época ibérica se creó una red de sendas y caminos que persistió con ligeros cambios hasta su transformación en los siglos XIX y XX. Por dicha red circularon a pie nuestros antepasados y sólo los más afortunados lo hicieron a lomos de caballerías. Aún así se viajó mucho y a distancias que hoy nos sorprenden. Viajaban todo tipo de personas: agricultores, comerciantes, mensajeros, estudiantes, soldados, peregrinos, clérigos en visitas pastorales... y también vagos, pícaros y bandoleros que añadían inseguridad a la dureza del camino. El bandolerismo fue endémico en nuestra comarca con su máximo en los siglos XVII y XIX pero no impidió que se siguiesen utilizando las rutas ancestrales. Era un tributo a pagar, igual que hoy lo son los accidentes de tráfico de las modernas carreteras y autopistas, aunque infinitamente más trágico.

La modernización de nuestras comunicaciones empezó en la segunda mitad del siglo XIX con la construcción de la carretera Alicante-Silla, actual N-332 y de otras secundarias como Benidorm-Pego. Pero hasta 1930, que es cuando se asfaltan y se adecuan al tráfico automovilístico, no podemos hablar de un verdadero impacto de las carreteras. Su auge contribuyó al declive del Ferrocarril de la Marina al que ya  dediqué una entrada en este blog. 


Mapa de Fernando Cortés indicando las rutas tradicionales de la Marina Baixa en vigor hasta el siglo XX. Son rutas heredadas de épocas anteriores y algunas pueden remontarse a la Prehistoria.






Los caminos de la Marina Baixa en época ibérica.
La primera cultura histórica que se desarrolló en nuestra comarca fue la ibérica, entre los siglos VI y I a.C. A partir de ese momento empezamos a intuir lo que debieron ser sus rutas terrestres. Tuvieron que alcanzar mayor desarrollo y densidad de paso que en épocas anteriores y crearon un armazón viario que duraría más de dos mil años. 
En ese período la Marina Baixa formaba parte de la Contestania, un territorio que incluía toda la actual provincia de Alicante y parte de las de Valencia, Albacete y Murcia. 

  

Mapa de la Contestania Ibérica publicado por el MARQ. La Contestania estricta, tal como la definió Enrique Llobregat, era el territorio comprendido entre los ríos Júcar y Segura. Modernamente se acepta que su extensión era mayor y que por el sur llegaba hasta Cartagena. Al ser un mapa anterior al 2012 se incluye el Tossal de la Cala de Benidorm como poblado ibérico aunque ahora sabemos que fue un campamento romano.




Precisamente fueron las rutas de comunicación las que crearon la cultura ibérica. Abandonada desde hace muchos años la idea de que surgió por la invasión de un pueblo de origen africano, se impuso la idea de la aculturación. Eso significa que las gentes que habitaban este territorio en el período del Bronce fueron adoptando poco a poco los elementos materiales, culturales e ideológicos que caracterizan a los iberos. Los nuevos objetos (hierro, torno de alfarero, nuevos cultivos, herramientas agrícolas, etc.) y  las nuevas ideas (escritura, arte, cultos religiosos y funerarios, etc.) llegaron por mar, traídos por los colonizadores griegos y fenicios pero también por tierra, siguiendo la ruta litoral y las vías naturales que a través del valle del Segura conectaban la Contestania con Andalucía de donde procedieron los influjos tartésicos y turdetanos.

En este ámbito contestano se crearon algunas ciudades importantes. En la mayoría de ellas desconocemos sus nombres ibéricos por lo que se les suele citar con sus nombres griegos y sobre todo con sus denominaciones romanas. En otros casos ni siquiera conocemos eso y se les cita con los nombres actuales. Ejemplos de ciudades en Contestania fueron Ilici o Alcudia de Elche, Dianium o Denia y  Saiti o Xàtiva.
En la Marina, con la excepción de Alonís o Villajoyosa, predominaron los pequeños núcleos de población dedicados a la agricultura y ganadería, la mayoría tan pequeños que a veces sólo tenían unas pocas casas. Algunos estaban fortificados en lo alto de una elevación fácil de defender a los que se denomina genéricamente "oppida". Entre todos ellos destacaba Villajoyosa que debió ser la población más importante de la comarca a juzgar por la cantidad y calidad de los hallazgos arqueológicos. Entidades menores, básicamente rurales, debieron ser los poblados del Tossal de les Bastides (Finestrat), de Altea la Vella, Cap Negret y Sogai (los tres en Altea), Orcheta, Relleu, etc. En el actual término municipal de Benidorm debieron existir pequeños asentamientos ibéricos en Canfali y Lliriets. 

 


Fragmento del mapa de E. Llobregat con los yacimientos ibéricos de la Marina Baja conocidos en 1972. Se observa el predominio de asentamientos a lo largo de los ejes fluviales del Algar y Amadorio. El litoral no presenta tanta densidad de asentamientos pero van jalonando toda la costa. 

94. Castell de Tarbena. Tarbena. 95. La Montanya. Tarbena. 96. Cova de Dalt. Tarbena. 97 Penyal d'lfac. Calp. 98. Penyó Divino Cella. 99. Altea la Vella. Altea. 100. Tossal de Vila. Altea. 101. El Cap Negret. Altea. 102. Altea. 103. Cova deis Coloms. Altea. 104. Cova de la Pinta. Callosa d'en Sarria. 105. Penya Roja. Relleu. 106. Camp d'Ors. Benidorm [¿Camp d'Orts, en Lliriet.?]. 107. Tossal de Polop o de la Cala. Benidorm. 108. La Vila Joiosa. 109. Tossal del Moro. La Vila Joiosa. 110. Ríu de Torres. La Vila Joiosa.


Yacimientos ibéricos en Altea según Jaume Antoni Martínez García en  "Patrimoni arqueològic d’Altea" del año 2004. 



Todas estas aldeas completaban su economía, básicamente agrícola y ganadera, exportando sus excedentes e importando lo que necesitaban. Este comercio necesitaba de unas vías de comunicación por las que se desplazaban agricultores y artesanos que querían vender sus producciones. Un ejemplo de exportación artesanal era la cerámica fabricada en L’Alcavonet, un alfar situado en Cocentaina, que distribuía sus productos por todo el territorio de las actuales comarcas del Comptat y Marina Baixa. Llegaban hasta las poblaciones de la costa, habiéndose encontrado algunas de sus producciones en el Tossal de la Cala de Benidorm [2]. A estas mercancías de producción local se añadieron las importaciones de objetos griegos y fenicios merced a mercaderes que las distribuían por el interior desde las poblaciones litorales. 

El tránsito por esas rutas comerciales está relacionado también con el intercambio cultural. Como la Contestania se caracterizó por su homogeneidad cultural dentro del ámbito ibérico, está claro que la red viaria de la Marina Baixa no sólo conectaba a las localidades que la formaban; también la relacionaban con los grandes núcleos comerciales y culturales contestanos, edetanos,  turdetanos, etc. 
De esa forma las comunicaciones contribuyeron a que nuestra comarca adquiriera los elementos ideológicos y de cultura material que caracterizaban a otros centros ibéricos más destacados. Porque las motivaciones para viajar no fueron sólo económicas. También utilizaron esas rutas las personas que visitaban otras localidades por razones religiosas, como por ejemplo las que acudían a los santuarios de la Illeta del Banys (Campello), de la Malladeta (Villajoyosa), de Cap Negret (Altea) o de la Serreta (Alcoi). El lugar de culto que había en la Cova  Pinta de Callosa d'en Sarria recibía la visita de personas de las proximidades pero probablemente también de lugares más alejados, algo que podemos conjeturar por su situación junto a una vía de comunicación. Según E. Llobregat en esa cueva: "Prospecciones realizadas por el Centro Excursionista de Alicante bajo la dirección de J. Carbonell, han proporcionado una amplia serie de materiales, hallados fundamentalmente en el interior de un manantial subterráneo, rotos, dentro del agua. Hay dos fragmentos de cerámica ática de barniz negro, cinco de cerámica ibérica gris, algunos fragmentos de cerámica ibérica, restos de vasitos caliciformes, y cerámica medieval. Parece tratarse de una de las cuevas - santuario en que se depositaba ofrendas." [3] La cerámica griega ática era de importación, había llegado por mar y desde el litoral se había distribuido por rutas terrestres. La profesora Feliciana Sala explica este culto basado en las libaciones (ofrenda a la divinidad de líquidos valiosos) y también cómo este santuario dominaba una de las rutas terrestres seguidas por los iberos para ir de la costa hasta Guadalest: "La Cova Pinta també es troba en una ubicació destacada, en este cas controlant la via natural cap a Guadalest pujant pel riu de Callosa. Avui, discorre per baix de la cova la carretera comarcal CV-755 que seguix, en part, el antic camí de ferradura que anava a Alcoi. Seria, sens dubte, la via antiga de circulació que des de la mar, arrancant de l'Olla d'Altea, s'endinsava pels peus de la Serra Bèrnia cap l’interior de la vall, i que a l'altura de la Cova Pinta anava pels peus de la Serra de l'Almèdia." [4]

Otras causas de los viajes serían motivos familiares, culturales o de búsqueda de trabajo, por ejemplo para enrolarse como mercenarios en los ejércitos cartagineses y romanos, algo que hizo famosos a los iberos. Es decir por esas rutas circularon personas y mercancías pero también ideas y conceptos artísticos, religiosos y culturales que crearon los elementos fundamentales del mundo ibérico: escritura, arte, cerámica, nuevas divinidades, nuevos cultivos y productos agrícolas, etc. 

Los iberos, como hemos visto en el mapa de E. Llobregat, se concentraron sobre todo en el interior y menos en la costa. No destacaron por su dominio de la navegación y utilizaron poco las rutas marítimas, siendo sus desplazamientos sobre todo por tierra. Pero no tenemos constancia de que crearan caminos propiamente dichos, algo que vendría en época romana. Los desplazamientos de la época ibérica debieron realizarse en la mayor parte de los casos por senderos estrechos, más aptos para desplazarse a pie o en caballerías que mediante carros. Incluso podrían haber varios senderos que hiciesen el mismo trayecto por lo cual es más adecuado hablar de rutas que de caminos. Su total dependencia del medio natural (valles fluviales, pasos entre montañas, etc.) hacía que su tránsito fuera duro. 

En la Contestania ibérica, como en épocas anteriores, los valles de los ríos se convirtieron en vías de conexión de las áreas costeras y las interiores y en ese sentido está bien estudiado el papel de los valles del Segura y Vinalopó. Para nuestra comarca se conocen tres rutas que iban del litoral al interior y seguían, al menos parcialmente, algunos valles fluviales. De todas formas la compleja orografía de la zona interior de la Marina Baixa hacía que en algunos puntos tuvieran que atravesar puertos de montaña. 

En época ibérica había una ruta que desde Elche y Alicante iba por la Carrasqueta hacia Alcoi (poblados de la Serreta y el Puig), hacia Cocentaina y desde allí a Saiti (Xàtiva) desde donde se dirigía al litoral. Aquí el poblado de La Serreta controlaba en los siglos III y comienzos del II a.C. el acceso de La Carrasqueta y de las rutas provenientes de la costa, de las que analizaremos a continuación las dos que partían del litoral de la Marina Baixa. "El poblado de La Serreta se encuentra en un cerro que se eleva en una posición central de la comarca de l' Alcoia-Comtat [...] Esta estratégica situación proporciona un inmejorable control del territorio circundante, ya que domina perfectamente las extensas tierras de labor que se extienden a sus pies. Desde el poblado se establece, además, una perfecta comunicación visual con un gran número de asentamientos ubicados en el inicio de los diferentes valles y puertos montañosos que conducen a esta cerrada comarca desde las tierras interiores y desde la costa." [5] 
Esta ruta, que no es de la Marina Baixa, era importante para la comarca porque había al menos dos rutas que partiendo de las localidades costeras de Villajoyosa y Cap Negret conectaban con el Alcoià y el Comptat. Su importancia está atestiguada por los productos de las áreas costeras que han aparecido a lo largo de ella destacando las cerámicas importadas y las esculturas animalísticas. 


 

Toro de piedra hallado en el Tossal de la Cala de Benidorm y fotografiado por Luis Duart. Destrozado con saña en época ibérica, sólo se rescataron estos tres fragmentos, faltando la cabeza y las patas. Esta escultura y la del león hallado en el mismo emplazamiento se interpretan como espíritus protectores de las tumbas (efecto apotropaico). Ambas atestiguan la existencia de un conjunto de creencias importadas de Grecia y Oriente:  el león no existió en tiempos históricos en nuestras tierras. Esas creencias y las técnicas escultóricas llegaron al ámbito ibérico por vía marítima y se difundieron mediante las rutas terrestres.




Ruta Cap-Negret Alcoi.
El valle del Algar-Guadalest debió ser la vía que unía el poblado costero de Cap Negret con las localidades del interior ya que en la proximidad del Algar se localizaron núcleos de población agrícolas, pequeños pero numerosos: "Existe una cierta coherencia organizativa en el territorio para la ubicación de la mayoría de asentamientos alrededor del río Algar, tanto en lo referente al suministro de agua que proporciona como por la potencial mejor calidad agraria de las tierras aluviales. De los doce hábitats contabilizados, ocho de ellos se encuentran a menos de un kilómetro de distancia del río Algar, lo que nos da una imagen de evidente interés para el aprovechamiento de los recursos agrarios que proporciona el medio. Y los ocho ofrecen una extensión de materiales que no permiten estimar grandes extensiones de empleos, por lo que deben interpretarse como granjas o, como mucho, aldeas, sin evidencias de murallas en ningún lugar, dedicados, muy probablemente, a la explotación agrícola del territorio." [6] 
Tras la confluencia del Algar con el Guadalest la ruta seguía por el valle de este último y, como ya hemos visto, pasaba junto a la Cova Pinta, proseguía por el río y se dirigía hacia el interior, remontando el puerto de Ares y bajando por el valle del río de Penáguila hasta la Serreta (Alcoi) y L'Alcavonet (Cocentaina) centros importantes desde el punto de vista económico y religioso.
En esta ruta á la altura de Callosa se podía seguir el valle del río Bolulla y llegar a Tárbena desde donde, tras pasar el puerto de Coll de Rates, se entraba en contacto con la Marina Alta, Denia y Saiti (Xàtiva). 

 

La mayoría de las antiguas vías de comunicación ha desaparecido al transformarse en caminos y carreteras en el siglo XX. Otras sendas al dejar de utilizarse fueron cubiertas por la vegetación y también desaparecieron. Quedan muy pocas y en esta fotografía vemos una ruta morisca, con muchas probabilidades de ser heredera de otra más antigua de época ibérica. Se trata del camino morisco del Barranc de l'Infern, en la Vall de Laguar, escalonado porque estaba destinado al tránsito de personas.





Ruta Tossal de la Cala Serra Cortina y Finestrat.
Otra ruta de menor importancia y longitud conectaba el litoral del Tossal de la Cala de Benidorm con la Sierra Cortina, utilizando en parte la rambla que desemboca en esa cala. Conviene recordar que desde 2012 se ha descartado la existencia de un poblado ibérico en lo alto del Tossal ya que se ha demostrado que era un fortín romano del siglo I a.C. Pero ese no es el único yacimiento de la zona sino que conocemos otros cuatro que nos demuestran que hubo actividad comercial y productiva en el ámbito del Tossal desde el siglo IV hasta el I a.C.
En la Cala, en el término municipal  de Finestrat, se han encontrado estructuras portuarias con muros de mampostería y un camino del siglo IV y III a.C. Según José Ramón García [7], arqueólogo de Finestrat,  las estructuras principales son dos muros paralelos de casi 60 m de longitud que discurren de NE a SO separados entre sí unos 4 metros. Esa parte del camino que se ha conservado iba desde la playa hasta la actual Avenida de Finestrat. A ambos lados se situaban una serie de edificaciones que servirían de almacenes y se relacionarían con el fondeadero de la Cala, que constituía un buen refugio para los temporales de gregal y levante. Su existencia nos demuestra que había un comercio marítimo de importación-exportación cuyas mercancías deberían transportarse también por tierra. 
En el año 2004 el citado José Ramón García excavó en el parking del edificio Principado los restos de un alfar del siglo I a.C. Parece claro que su producción debía estar en relación con el comercio de importación y exportación que se realizaba a partir del fondeadero de la Cala. Según dicho autor: "se documentaron una serie de estructuras donde destacaba la presencia de un horno para la cocción de recipientes anfóricos, y una balsa de decantación de arcilla a escasos metros del horno. Estos, integrados en un complejo de estructuras, que por su cercanía a la línea de costa, debían de estar relacionadas con almacenes, estancias y espacios necesarios para la infraestructura de un fondeadero."
También sabemos por las excavaciones del Padre Belda [8] que en esa zona del Tossal había un santuario  aunque otros autores creen, con mucho fundamento, que era una necrópolis. Otro elemento importante de esta zona fue la existencia de una factoría que Belda calificó de "púnico-ebusitana" y a la que atribuyó una cronología del siglo IV a.C. Esa factoría implicaría una exportación de salazones y por tanto reforzaría la importancia de esta ruta. Pero recientemente la profesora Feliciana Sala ha señalado la hipótesis de que ahí podría haber estado un fortín de los pompeyanos que asediaron y atacaron a los sertorianos de lo alto del Tossal.

 

Yacimientos arqueológicos del entorno del Tossal de la Cala: 1: fortín romano sertoriano del s I a.C. 2: factoría del siglo IV a.C. con muralla rectangular según Belda y posible fortín pompeyano del s. I a.C. según hipótesis de Feliciana Sala. 3: colina con santuario al aire libre según Belda o necrópolis según otros autores. 4: horno cerámico romano del siglo I d.C. 5. Instalaciones portuarias del siglo IV a.C.



Por tanto estamos en un espacio en el que, además de fortificaciones temporales, concurrían una necrópolis y unas instalaciones portuarias a las que en el siglo I a.C. se añade un alfar. Una zona de mayor dinamismo económico y religioso que en épocas posteriores aunque su importancia decrece si tenemos presente que no había ni poblado ni factoría. 
Todos estos elementos debían relacionarse por razones comerciales o religiosas con el poblado del Tossal de les Bastides, en la Sierra Cortina, a unos 4 kilómetros en línea recta. Utilizarían una vía que uniría la Cala con ese poblado y el asentado sobre el actual Castell de Finestrat. Es posible que coincidiera en parte con la posterior senda que iba desde Benidorm a Finestrat. Desde esta población se podía ir hasta Orcheta y enlazar con el camino de Villajoyosa a Alcoi.


La ruta Villajoyosa-Alcoi.
Había una tercera ruta que conectaba Villajoyosa o Alonís, en el litoral de la Marina, con el interior montañoso de la comarca del Alcoià (la Serreta, el Puig, etc.) y el Comptat. Probablemente era más importante que las tres anteriores porque la potencia económica y el tamaño de Alonís y la Serreta contrastaba con la menor entidad del resto de asentamientos. Alonís en esa época era la localidad ibérica más destacada de la Marina Baixa y debía ejercer algún tipo de hegemonía sobre ella por su predominio económico y religioso aunque ignoramos si esto se traducía en algún tipo de dominio político.
Partiendo del litoral la ruta se iniciaba siguiendo una parte del cauce del Amadorio. Como explicaba Enrique Llobregat: "Es una ruta que aprovecha [...] el valle del riu de la Vila, hoy llamado -extrañamente- Amadorio." [9] A lo largo de ella o en sus proximidades se situaron algunos "oppida" como Orcheta, Relleu, Benifallim (en el Carrascalet), etc.
En época ibérica es probable que fuese más bien una senda para tránsito humano. A pesar de eso fue importante y su importancia se refuerza si tenemos en cuenta que continuó utilizándose ininterrumpidamente en épocas posteriores. Las excavaciones arqueológicas en Villajoyosa demostraron que bajo dominio romano, a principios del siglo I a.C., se empedró una parte de la vía mejorando el camino que existía por lo menos desde el siglo VI a.C. Esa calzada seguía "la calle Pianista Gonzalo Soriano hacia la Creu de Pedra, a 3 Km al interior, y desde allí se dirigiría hacia Alcoy" [10]. Su uso continuó en épocas islámica, medieval y moderna hasta finales del siglo XIX. Denominada "Camí del peix", por ella circularon personas, ejércitos, artículos de importación y producidos en el litoral pero también los que se exportaban desde el Alcoià y el Comptat. Ni siquiera en sus últimos tiempos permitía el tránsito de carruajes; se trataba de un camino de herradura, apto sólo para caballerías [11].


La ruta litoral de la Marina.
La vía más importante de la Marina Baixa debió ser la ruta litoral que iba desde Cádiz al Pirineo y recorría la Comunidad Valenciana y nuestra comarca. Ha sido denominada herakleia, heráklea o hercúlea pero desconocemos como se llamaba en las épocas ibérica y romana porque estas denominaciones, aunque figuren en muchos libros, son modernas [12]. Posiblemente no tenía ningún nombre como pasaba con todas las vías de Hispania. Se llamó así por ser el camino que, según la mitología, habría recorrido Herakles o Hércules con los bueyes robados a Gerión tras poner dos columnas en el estrecho de Gibraltar. Sabemos que existía al menos desde el siglo VI a.C., es decir desde los primeros momentos de la época ibérica. 
Desde Cádiz a Cartagena iba por el interior pero a partir de esa ciudad bordeaba toda la costa hasta llegar a Francia. En esta ruta se podía evitar el rodeo y las dificultades orográficas que suponía pasar por la Marina haciendo un trayecto más directo por el interior. Esta segunda vía desde Elche pasaba por Elda y Villena hasta Saiti (Játiva) y de ahí de nuevo al litoral por Portum Sucronem (Cullera). 
Esta duplicidad de caminos crea confusión, sobre todo porque en épocas posteriores la vía interior fue más transitada que la litoral: "Desde Ilici [Elche] hasta el Portum Sucrone nos encontramos con dos vías principales, una costera y otra interior. La costera es la que suele citarse como parte de la vía Heraklea, si bien la interior es considerada por otros investigadores como un tramo del mismo eje, existiendo cierta confusión al respecto." [13]
Este sector litoral es el que nos interesa ahora porque atravesaba toda la Contestania de Norte a Sur y por tanto toda la Marina Baixa. Mediante esta vía sus poblaciones podían comunicarse entre sí y con ciudades más alejadas como Denia, Alicante o Elche. Por ella transitaban los iberos y también personas y mercancías griegas procedentes del norte, desde Ampurias, y en sentido contrario personas y mercancías fenicias procedentes del sur [14]. Sobre su importancia dice mucho que fuera potenciada en el siglo III a.C. por cartagineses y romanos en sus intentos de dominar militarmente el litoral mediterráneo.
Podemos adivinar su recorrido en nuestras tierras porque es muy probable que tanto la vía romana como los caminos medievales y modernos siguiesen un trazado muy parecido al de época ibérica. 
En la Marina Alta la ruta litoral iba desde Denia por Jávea, Teulada y Calpe. El problema surgía al intentar pasar a la Marina Baixa, donde la orografía impone unas enormes dificultades por el abrupto relieve de la sierra de Bernia en su vertiente sur. Pero a pesar de todo, nuestros antepasados supieron encontrar una vía de acceso. No sabemos con certeza si era por la Sierra de Bernia o por el Mascarat. En todos los casos el camino era malo y duro por lo escarpado de las elevaciones. Según Antonio Espinosa la opción menos mala era subir zigzagueando por las paredes del barranco hasta el collado de Calpe: "... franquear las estribaciones de la sierra de Bernia, entre ésta y el Morro de Toix, por el punto conocido como «collado de Calpe», mencionado con frecuencia  en documentos de época moderna. Este lugar estuvo controlado en época ibérica por el poblado de El Castellet (Calpe) –donde se erigió posteriormente un castillo islámico y, en época moderna, una casa de carabineros–. " [15] 
Este autor indica otros posibles pasos más retirados hacia el interior y también muy difíciles que eran el Pas dels Bandolers, el Portitxol y el Coll de Fachuch. Parece lógico suponer que se utilizarían todos aunque el más próximo al litoral sería el preferido para el transporte de mercancías por ser más directo (en época posterior se empleaban dos horas para ir de Calpe a Altea por el Camino Real que utilizaba ese mismo paso). El uso de los otros puede deberse a la actividad ganadera, muy importante en época ibérica.
Superar Bernia y el Mascarat  suponía que la ruta había bajado desde la cota de los 256 metros del Castellet hasta el nivel del mar. En el actual término de Altea seguía paralela y muy próxima al mar con la única dificultad de vadear barrancos que, como el de la Galera, llevan agua sólo en temporada de lluvias. Allí pasaba junto al poblado portuario de Cap Negret y continuaba hacia el sur vadeando el río Algar por su desembocadura. Al llegar a la zona de marjales del Albir se desviaba hacia el interior evitando también  la Serra Gelada cuya base recorría. Al final de dicha sierra evitaba la zona de marjales del Racó de l'Oix y del Saladar y seguía alejada de la costa hasta llegar cerca del promontorio de Canfali, en Benidorm, y pasaba a sus pies donde es probable que se asentara un pequeño núcleo de población. Continuaba junto al mar hasta mitad de la playa de Poniente donde se desviaba de nuevo para evitar las elevaciones montañosas que a partir del Tossal de Cala están junto al mar entre Benidorm y Villajoyosa. En esta zona debía vadear el barranco de Finestrat y después el río Torres llegando a Villajoyosa. En esta ciudad, cuyo puerto estaba cerca de la desembocadura del Amadorio, después de vadear el río, retomaba la proximidad del litoral y entraba en la comarca del Alacantí. 
Para finalizar el análisis de esta ruta creo necesario señalar que en 1983 Enric Llobregat, el gran arqueólogo y director del Museo Arqueológico de Alicante, escribió un artículo rechazando la existencia de esta ruta litoral Alicante-Denia indicando que sólo existió la vía interior que evitaba las Marinas [16]. Sin embargo la mayoría de autores que han tratado el tema con posterioridad, como por ejemplo Antonio Espinosa, aceptan la existencia de esta vía señalando que sería una  alternativa al otro trayecto. 


Otras rutas.
Junto a las vías de mayor entidad que acabamos de ver es seguro que existieron otras rutas menores que conectaban pequeñas localidades de la comarca. Aunque hay pocas pruebas de su existencia es muy probable que todas las localidades estuviesen enlazadas entre sí por vías principales y secundarias. Así por ejemplo debió existir, a juzgar por las rutas posteriores, comunicación entre Polop, Lliriet y Benidorm, lo mismo que entre Benidorm y el Tossal de les Bastides y Finestrat. También debió ser posible ir desde Relleu por Sella hasta enlazar por el río Guadalest con la ruta Cap Negret-Alcoi. Otra ruta podía ir desde Finestrat a Polop y Callosa.
Algo más segura es la existencia de una ruta que desde Altea la Vella iba por el Castellet de l'Ama hacia Bernia donde por el Portitxol pasaba a la Marina Alta y que podía ser una alternativa a la vía litoral. El por qué de esta ruta debió ser la explotación ganadera de la montaña además de la comunicación  con la Marina Alta. "El poblado más importante durante el Horizonte Ibérico Antiguo es el de Altea la Vella, ocupado en los siglos VI - V a C, sin que se pueda ser concluyente en fechas concretas iniciales o finales. Era un simple caserío o aldea del que desconocemos si disponía de estructuras defensivas. Disponía de una necrópolis en el camino de salida hacia la sierra (evidenciando la importancia de esta ruta), a los pies del poblado." [17]



Conclusión.
Como resumen de todo lo visto podemos decir que la primera red de comunicaciones terrestres que conocemos de Benidorm y la Marina Baixa data de época ibérica a pesar de tener antecedentes prehistóricos. Su importancia radica en que fue el embrión de las rutas que hasta el siglo XX han conformado la red viaria de nuestra comarca.
Esa red estaba formada por cuatro ejes básicos dos de los cuales eran los más importantes. Uno de ellos estaba fuera de la comarca: la vía de Alicante a  Alcoi y Cocentaina. El otro seguía todo litoral: la vía heráklia. Esos dos ejes estaban conectados mediante otras dos rutas que salían de Alonís y Cap Negret y llegaban a Alcoi. De esta manera la red principal de comunicaciones en nuestra comarca formaba un triángulo cuyos vértices eran Villajoyosa, Alcoi y Cap Negret. Mediante estos ejes la comarca estaba comunicada con el resto de la Contestania y con el mundo ibérico.
Estas cuatro grandes rutas que formaban el armazón básico se completaban con otras menores que las conectaban entre sí, creando una malla bastante tupida que unía casi todas las localidades de la Marina Baixa: Tossal de la Cala, de Les Bastides, Finestrat, Polop, Benidorm, Altea la Vella, Callosa, Orcheta, Relleu, etc. Eso explica la uniformidad económica y cultural que presentaba la Marina Baixa en esta época y su perfecta integración en el ámbito de la cultura ibérica contestana. 
De todas formas dentro de la Contestania y del mundo ibérico la Marina fue un área de menor importancia económica, cultural o artística. No acuñó moneda, no creó estilos cerámicos y su escultura en piedra no está a la altura de otras zonas de su ámbito cultural. 
La causa de esta menor importancia fue su compleja orografía que dificultaba las comunicaciones por lo que históricamente se ha mantenido, desde la época ibérica, como un área de segundo orden. Hasta mediados del siglo XIX sus vías de comunicación eran sólo caminos de herradura y sendas. Algo que no se solucionaría hasta el siglo XX cuando a partir de esas vías ancestrales surgieron las actuales. Fue un fenómeno en el que el turismo (y por tanto Benidorm) tuvo mucho que ver...



NOTAS:

[1] CORTÉS PICÓ, F.: "Relleu en la xarxa de camins de la Marina Baixa" en "1as Jornadas sobre la actualidad del patrimonio arqueológico y etnográfico de la Marina Baixa" 2004, p. 59.
[2] Publicado sin indicar autor en http://la-contestania.blogspot.com.es/2011/11/necropolis-de-altea-la-vella.html
[3] LLOBREGAT CONESA, Enrique A.: "Contestania Ibérica". Instituto de Estudios Alicantinos. Alicante, 1972, pág. 110.
[4] SALA SELLÉS, Feliciana: "La Cova Pinta i la religiositat dels íbers" en el blog La Marina d'ahir: http://lamarinadahir.blogspot.com.es/2011/11/la-cova-pinta-i-la-religiositat-dels.html
[5] OLCINA DOMÉNECH, Manuel H.: GRAU MIRA, Ignacio; SALA SELLÉS, Feliciana; MOLTÓ GISBERT, Sara; SEGURA MARTÍ, José María; REIG SEGUÍ, Cristina: "Nuevas aportaciones a la evolución de la ciudad ibérica: El ejemplo de La Serreta"  Actas del Congreso Internacional “Los Iberos, príncipes de Occidente” publicadas por . Saguntum. Extra – 1, 1998. Páginas 35-46. Disponible en: Valencia.https://ojs.uv.es/index.php/saguntumextra/article/view/2748/2327
[6] GRAU MIRA, IGNACIO (1998-1999): "Un posible centro productor de cerámica ibérica con decoración figurada en la Contestania". Lucentum, XVII-XVIII. Alicante.
[7] GARCÍA GANDÍA, José Ramón:  "La Cala de Finestrat en época ibérica y romana". Disponible en http://myslide.es/documents/la-cala-de-finestrat-en-epoca-iberica-y-romana.html
[8] BELDA, J. (1950): “Museo Provincial de Alicante. Nuevos ingresos”. Memorias de los Museos Arqueológicos Provinciales. Madrid.
[9] LLOBREGAT CONESA, Enrique A.: "Contestania Ibérica". Instituto de Estudios Alicantinos. Alicante, 1972, pág. 24.
[10] ESPINOSA RUIZ, Antonio: " Sobre el nombre de la ciudad ibérica y romana de VILLAJOYOSA y la ubicación del topónimo Alonís/ALONAI/Allon" Revista LVCENTVM XXV, 2006, pág. 246.
[11] PÉREZ SERRANO, Miguel Ángel: “El Camí del Peix: aportaciones para la localización y puesta en valor de una ruta histórica estratégica”. Trabajo de Fin de Máster (TFM) del Máster Universitario en Arqueología Profesional y Gestión del Patrimonio de la Universidad de Alicante. Noticia publicada por Vilamuseu en http://museu180.rssing.com/browser.php?indx=35454617&item=1. F. 
Cortés Picó también habla de esta ruta en el artículo citado en la nota [1]
[12] SÁNCHEZ SÁNCHEZ, Jesús; BENÍTEZ DE LUGO ENRICH, Luis; RODRÍGUEZ MORALES, Jesús; FERNÁNDEZ MONTORO, José Luis: "Nomenclatura viaria antigua. La Vía de los Vasos de Vicarello: una vía augusta de Hispania", en la revista  El Nuevo Miliario, núm. 15, marzo de 2013.
[13] DÁVILA VEGAS, Víctor Manuel: "La Contestania: entidad étnica y organización del territorio" en http://stasiotika.blogspot.com.es/2008/11/la-contestania-entidad-tnica-y.html
[14]  ALMAGRO-GORBEA, M.: "La romanización del mundo ibérico del sureste" Revista Canelobre nº 48 año 1984, p. 13.
[15] ESPINOSA RUIZ, Antonio: " Sobre el nombre de la ciudad ibérica y romana de VILLAJOYOSA y la ubicación del topónimo Alonís/ALONAI/Allon" Revista LVCENTVM XXV, 2006 pag. 245
[16] Llobregat CONESA, E. A., 1983: «Relectura del Ravennate: dos calzadas, una mansión inexistente y otros datos de la geografía antigua del País Valenciano», Lucentum II, pág. 225-242.
[17] http://la-contestania.blogspot.com.es/2011/11/necropolis-de-altea-la-vella.html


sábado, 29 de agosto de 2015

El escudo del municipio de Benidorm, imagen oficial de la ciudad turística.



Francisco Amillo.


Los escudos heráldicos tuvieron su origen en la Edad Media como elementos distintivos de nobles y reyes en combates y torneos. De ahí que en la heráldica, la ciencia que estudia los escudos, el léxico tenga abundantes reminiscencias bélicas. 
Pero algún tiempo después los escudos heráldicos pasaron a identificar a otras instituciones que poco o nada tenían que ver con lo militar: monasterios, obispados, universidades, gremios, cofradías... y también los municipios, sobre todos los que fueron importantes desde la Edad Media y tienen tras de sí una larga historia: Alicante, Alcoi, Alzira, Valencia, Castellón, Morella, etc.

Benidorm tiene una larga historia porque existe al menos desde 1321. Pero durante la mayor parte de ese tiempo fue una localidad poco poblada y hasta el siglo XX no tenemos la certeza de que creara su propio escudo de armas. Ignoramos si lo tuvo en la Edad Media porque no conocemos ningún documento generado por el municipio medieval. Los documentos  más antiguos que se han conservado datan de principios del siglo XVIII y en ellos no aparece reproducido ningún sello o cuño específico de nuestra ciudad que nos permita deducir la existencia de un escudo. Sí que aparecen cuños genéricos, típicos de las villas que no lo tienen. A finales del siglo XIX y principios del XX encontramos cuños con la leyenda "Ayuntamiento constitucional de Benidorm" y las armas de la monarquía borbónica en el centro. A partir de 1939 aparecía la leyenda  "Ayuntamiento de Benidorm" con el águila del franquismo.




En el libro de actas de las sesiones plenarias del año 1919 vemos el cuño municipal con la leyenda "AYUNTAMIENTO CONSTITUCIONAL DE BENIDORM" con las armas de la monarquía.



Durante la República y la Guerra Civil se utilizó este otro sello genérico que nos indica la ausencia de sello y escudo específicos del municipio de Benidorm.



El primer escudo de Benidorm data de 1954 y es el mismo que se sigue utilizando hasta la fecha. A partir de la creación de la Comunidad Autónoma Valenciana, esta institución asumió una serie de competencias que hasta entonces había tenido el estado central. Entre ellas regular los ayuntamientos y sus escudos, banderas y emblemas. Por eso la Generalitat Valenciana creó el "El Consell Tècnic d’Heràldica i Vexil·lologia" encargado de velar para que los nuevos escudos y banderas sigan las normas heráldicas y de emitir un informe antes de que el gobierno valenciano los apruebe. 
En 1994 la Generalitat publicó un Decreto regulando los símbolos, tratamientos y honores de las entidades locales. En 2015 un nuevo Decreto (72/2015, de 15 de mayo), derogaba el anterior actualizando y completando sus normas. 

A pesar de la minuciosidad de la regulación, curiosamente, no es obligatorio que los municipios tengan escudo legalizado: "las entidades locales de la Comunitat Valenciana podrán adoptar escudo, bandera y otros símbolos representativos, así como modificar los que ya tuviesen". La palabra clave es "podrán". Se establecen unas normas basadas en los principios de la heráldica a las que deberán someterse todos los municipios  que quieran tener esos símbolos reconocidos y legalizados, pero no es obligatorio ni tener escudo propio ni adaptar a dichas normas los existentes antes de la implantación del Estado de las Autonomías, que es el caso de Benidorm. Sin embargo no podrán figurar en el catálogo de escudos reconocidos.
Eso explica que "De los 542 municipios de la Comunitat Valenciana, sólo hay 310 localidades y entidades menores que tienen el escudo oficialmente aprobado por la Generalitat. Los más de 230 municipios restantes puede que utilicen un escudo, pero no tienen el visto bueno de la administración autonómica, que asumió esta competencia en 1983 y desde entonces aplica unos requisitos más rigurosos que los que exigía el ministerio de turno desde Madrid. [...] Hay consistorios [...] que hace muchos años que están usando un escudo que, si lo llevaran a este Consell d'Heràldica, no saldría aprobado porque no refleja la historia de su pueblo o lleva símbolos en el escudo que no son correctos [...] hay casos de ayuntamientos que, al ver el escudo propuesto por los expertos una vez han iniciado el procedimiento, deciden guardarlo en un cajón y seguir con el escudo que ya tenían a pesar de ser contrario a la historia y a los fundamentos de la heráldica. Porque ese escudo erróneo es, al fin y al cabo, su escudo." (Ver diario Levante 26-12-2011)  



1. El escudo y cuño de Benidorm de 1954.
El actual escudo de Benidorm, que se incluye en el cuño de sus documentos oficiales, empezó a gestarse en el pleno municipal del 5 de julio de 1954. Ese día se aprobó crear uno acorde con los rasgos distintivos de la localidad turística que estaba surgiendo. Para ello se encargaría a un investigador la búsqueda de datos que permitieran confeccionar un escudo heráldico, que respondiera a los hechos históricos más destacados de Benidorm. El ayuntamiento se estaba adelantando al Reglamento de 11 de mayo de 1956 que demandaba a los municipios la rehabilitación y adopción de escudos que permitieran su diferenciación.
El 14 de octubre de 1954 el pleno municipal conocía la Memoria que había redactado Vicente Martínez Morellá, licenciado en Derecho y Filosofía y Cronista Oficial de la ciudad de Alicante. En él se indicaban las características de dicho escudo: “Blasón en campo de gules, bajo las barras de Aragón: un castillo dorado sobre una roca batida por el mar circundado por dos fajas de tierra, rematadas por sendas torres vigías, con una isla al fondo. Fuera del blasón, sirviéndole de timbre, corona de Barón y como orla un ramo de laurel a la derecha y una palma a la izquierda, significándole que dicho escudo era usado en ésa en 1892, según los “Apuntes históricos de Benidorm” de Don Pedro María Orts.”  
Aunque he leído con detenimiento la obra de Orts Berdín a la que alude Morellá no he encontrado ninguna referencia a que Benidorm tuviese algún escudo y tampoco aparece en el Archivo Municipal. El autor debió basarse en una frase en la que la palabra escudo no tiene sentido heráldico sino de defensa: "El castillo que sirve de escudo á Benidorm, fue en otras edades fuerte por tierra, inexpugnable por mar" [página 63]. También debió utilizar la descripción que a continuación hace Orts Berdín del litoral de Benidorm porque se corresponde con lo que propone para el campo del escudo heráldico.

Escudo de Benidorm utilizado por la villa desde 1954, en la época del alcalde Pedro Zaragoza, hasta la actualidad. Fue
"aprobado en el Boletín Oficial de la Provincia de fecha 17 de Marzo de 1955 junto al Reglamento de Honores y Distinciones del Ayuntamiento" y fue legal hasta 1994.

En el escudo que finalmente se aprobó  se incluyeron todos esos elementos excepto el ramo de laurel y la palma. Además se añadió un barco de vela que no figura en el texto de Martínez Morellá. 
En conjunto el escudo alude a la contribución de Benidorm en la defensa del litoral valenciano durante varios siglos. En su base está la bahía, con los dos característicos arcos casi simétricos de las playas de Levante y Poniente. Están separadas por el promontorio de Canfali sobre el que se asienta el castillo de Benidorm. Éste aparece dibujado con planta circular, aunque sabemos era de planta prácticamente cuadrada. A la izquierda una torre vigía, de base circular, representa la torre de Les Caletes situada en Sierra Helada. A la derecha otra torre vigía representa la torre de l’Aguiló. Aparece con planta circular, cuando es cuadrada y además está en el término de Villajoyosa y por esta causa su inclusión en el escudo de Benidorm no parece muy pertinente, aunque sí que es cierto que en los siglos XVI, XVII y XVIII estas tres torres estaban enlazadas visual y operativamente.
Otro elemento muy singular de Benidorm es su Isla, que aparece al fondo a la izquierda. A la derecha el velero recuerda la tradición marinera de Benidorm. Y arriba, en el centro, la senyera cuatribarrada nos recuerda su pertenencia al antiguo Reino de Valencia. Se trata de un escudo totalmente volcado hacia la mar y que ignora otros aspectos también muy destacados de la historia de Benidorm. Pero era turísticamente muy atractivo por su explícita referencia a la playa, a la mar y a la navegación deportiva, además de a la historia.
Finalmente conviene señalar que es un escudo que responde a la mentalidad de la década de 1950 y que se sigue utilizando actualmente aunque no cumple con las normas vigentes de la heráldica por lo que no figura en el catálogo de la Generalitat Valenciana.



2. Una revisión del escudo de 1954.
En 1994 la Generalitat Valenciana publicó un decreto regulando los símbolos de los ayuntamientos. De acuerdo con esa normativa el escudo de Benidorm incumplía varias de sus disposiciones.

En primer lugar está la forma, que según el artículo 12 debería ser "cuadrilongo de punta redonda" y en su Anexo II presenta el siguiente dibujo:

 
En el Anexo II  del Decreto de 1994 se indican las dos formas que pueden adoptar los escudos. La habitual es el cuadrilongo (izquierda) mientras que el losange o cairó (derecha) sólo se podrá poner en algunos escudos usados desde tiempo inmemorial.


Así pues la parte inferior del escudo ha de ser totalmente semicircular sin acabar en punta y los otros tres lados han de ser totalmente rectos. 

En segundo lugar, según ese mismo art. 12: "No se adornará el escudo municipal con ningún otro ornamento exterior ni lemas o filacterias." por lo que esa especie de marco de diseño complicado que rodea completamente el escudo no está de acuerdo con la heráldica. Este artículo sufrió un cambio en el decreto de 2015 al establecer que: "los escudos municipales deberán estar compuestos de la forma más simple y sencilla"; pero, aunque con otra redacción, queda claro que también se elimina toda esa barroca e innecesaria decoración. 

En tercer lugar, el decreto establecía en ese mismo artículo que "Se utilizará por timbre la corona real abierta conforme a la tradición valenciana", y no es esa la que aparece en dicho escudo según comprobamos en el anexo II.

Finalmente, en cuarto lugar, está el losange de ángulos rectos ("cairó" según el Decreto de 2015) de la parte superior con la "senyera" cuatribarrada o armas de la Corona de Aragón. En el artículo 12.2 se especifica claramente que "Estas armas, en su caso, sólo podrán incorporarse en el escudo de municipios pertenecientes históricamente al realengo". 
Benidorm fue señorío de la corona con Alfonso el Magnánimo aunque muy poco tiempo. En 1423, a la muerte sin herederos del infante Alfonso de Aragón, sus señoríos revertieron a la corona. Pero el rey los cedió a su hermano el infante Juan de Aragón en 1425. Así que de los 512 años que duró el Régimen Señorial en nuestra ciudad, desde 1325 hasta 1837, sólo fue de realengo dos años. Por tanto Benidorm ha estado sometido a la autoridad de sus señores territoriales la casi totalidad de ese tiempo y por ello no resulta adecuada la inclusión de la "senyera" en el escudo de Benidorm.

Siendo alcalde Vicente Pérez Devesa, se diseñó una variante del escudo anterior para adaptarlo al citado decreto eliminando el barroquismo decorativo que lo caracterizaba. La complicada orla que le rodea por fuera se sustituyó por las ramas de laurel y palma que había propuesto Morellá. La forma compleja del escudo se sustituyó por el cuadrilongo de punta redonda. 

 

Un intento de adecuar el escudo de Benidorm a la normativa heráldica de 1994 que no cumplió su objetivo por no resultar atractivo para el alcalde Vicente Pérez Devesa. Además contenía elementos no conformes con la historia de Benidorm.


Dentro del escudo las formas se hicieron más geométricas pero continuaron siendo básicamente las mismas. La principal innovación radicaba en el diseño del castillo de Benidorm en el que se colocaban una puerta y dos ventanas con arcos de herradura apuntados típicos del mundo islámico. Con ello se aludía al pasado musulmán de Benidorm en el que todos creíamos hace algunos años. El prefijo Beni-, nos decían, indicaba un linaje o familia musulmana. Sin embargo en la actualidad se ha visto que esa norma filológica no es aplicable al caso de Benidorm. Además no hay ninguna prueba documental o arqueológica de su existencia en época islámica ya que su primera aparición es de época cristiana, casi un siglo después de la conquista de la Marina Baixa por Jaume I.
Así que este escudo, aunque aluda como el anterior a la contribución de Benidorm en la defensa del litoral, desde el punto de vista histórico es menos exacto por esa referencia a un pasado islámico que no existió. 
Lo que sí parece claro es que a Vicente Pérez Devesa le pareció mucho menos vistoso y esa fue la causa de que no se implantara.
El decreto de 2015 añadiría posteriormente un elemento nuevo que hace de esta propuesta de modernización algo difícil de conseguir. En el anexo II se establece que "se rechazarán las formas naturales, paisajísticas y realistas"  y ya hemos visto que el paisaje de la bahía de Benidorm es esencial en ese escudo.



3. Propuesta de escudo de Benidorm hecha por Pere María Orts i Bosch.
En 1985 Pere Maria Orts publicó en la "Revista Oficial de Festes Majors Patronals" un  artículo en el que proponía un nuevo escudo para Benidorm basado en su historia. Se titulaba "Esbós i projecte d'escut heràldic per a Benidorm".
Según indica su autor con él pretendía rendir homenaje a los dos primeros señores territoriales de Benidorm: Bernat de Sarrià, el fundador y el infante Pere d'Aragó que compró a Bernat todos sus señoríos por lo que desde 1336 fue su segundo señor territorial.
Bernat de Sarrià formó un gran dominio nobiliario en la comarca de la Marina que se denominó durante mucho tiempo “Montañas d’En Sarrià” y que tenía Callosa como centro administrativo. En 1290 adquirió el señorío de Polop del que posteriormente segregó a Benidorm al que otorgó carta puebla en 1325. Por esta causa es el creador del municipio y del señorío de Benidorm y su primer señor territorial. Municipio y señorío eran en el Antiguo Régimen entidades jurídicas diferentes aunque coincidiese su territorio.


Escudo de armas de Bernat de Sarrià diseñado por Pere Maria Orts para la edición de la Carta Puebla de Benidorm de 1325 publicada en 1976. En la propuesta de escudo que hizo en 1985 cambió la forma del escudo y las veneras se dispusieron en aspa.



El Infante Pere d'Aragó i Anjou, señor de Benidorm de 1336 a 1358, era hijo del rey Jaume II y de Blanca de Anjou y fue hermano del rey Alfons III. Casó con Juana de Foix. A los 14 años fue nombrado conde de Ribagorza y posteriormente de Prades. Recibió también tierras en el Reino de Valencia: valles de Gallinera, Ebo, Pop, Laguar, Xaló, Pego, Gandía y Denia-Jávea. El 1321 adquirió, además, los territorios de Bernat de Sarrià entre los que estaba Benidorm. Gracias a esta venta (que adoptó la forma de donación mortis causa) aparece citado Benidorm con anterioridad a la Carta Puebla. Durante la “Guerra de los Dos Pedros”, Pedro I de Castilla le arrebató una parte de sus dominios, toda la Marina y por tanto Benidorm, pero recuperó sus señoríos al año siguiente. En 1358, en plena guerra, renunció a todos sus bienes a favor de su hijo Alfonso de Aragón e ingresó en un convento franciscano.

Para incluir las armas de estos dos personajes Pere Maria diseñó un escudo partido en vertical, a la izquierda las armas de Bernat y a la derecha las del infante. Pero eso originaba un problema ya que según indicaba "debían ir primero las de Bernat de Sarrià, pero eso es imposible debido a que en el segundo cuartel tendrían que ir las del infante Pere y tratándose del hijo de un rey sería alterar gravemente la debida precedencia [traducción del autor del texto original valenciano]". 
Por eso puso a la izquierda las armas de Pere d'Aragó y a la derecha las de Bernat de Sarrià. Su descripción es: "1º en campo de oro cuatro palos o barras de gules, rojas, entrado de azur con tres flores de lis de oro y el lambel de Nápoles en gules (sic) y 2º en campo de gules, rojo, cinco veneras o conchas de plata puestas en aspa o sotuer. Por timbre una corona real abierta tal como en el esbozo [traducción del autor del texto original valenciano]".

 

Texto autógrafo de Pere Maria Orts explicando los colores de su diseño de escudo.


El escudo que finalmente se dibujó las armas de pere de Anjou incluyeron numerosas flores de lis cuando pere María sólo había dibujado 3.


La primera parte del escudo, o sea las armas del infante Pere d'Aragó, aparece en más de media docena de escudos de la Comunidad Valenciana, todos ellos aprobados por la Generalitat. La presencia de las veneras también es frecuente y por tanto no hay duda de que el escudo que propuso Pere Maria cumple con todos los requisitos de la heráldica. Nada sorprendente dado que era un gran experto en esa materia. 
Este escudo ha sido utilizado a menudo en Benidorm aunque siempre de forma oficiosa y privada, por ejemplo en las revistas de Fiestas Patronales, de la Asociación de Peñas, etc. 
Basándose en ese uso oficioso y en su total adecuación a la normativa vigente el partido  Compromís ha propuesto recientemente oficializarlo y convertirlo en escudo de Benidorm (Ver notica)  sustituyendo al viejo escudo franquista. Es un tema que se llevará próximamente al pleno municipal.



4. Otra propuesta de escudo para Benidorm.
Aunque la propuesta de escudo de Pere Maria Orts i Bosch es perfectamente legal y por tanto recibiría la aprobación del "Consell Tècnic d’Heràldica i Vexil·lologia", le encuentro un punto discutible. Se trata de la inclusión de las armas del infante Pere d'Aragó, un personaje poco relevante en la historia de Benidorm. Y ese es un dato importante porque según el artículo 15.1 del último Decreto el escudo "deberá fundamentarse en sus antecedentes históricos."

Para Benidorm Beatriz Fajardo de Mendoza fue mucho más importante que dicho infante. Heredó, tras un costoso pleito de once años, un señorío despoblado y que había perdido su condición de municipio al ser anexionado por Polop. Para rentabilizarlo era preciso atraer pobladores. Por eso el 1 de abril de 1666 creó una acequia, el Reg Major de l'Alfàs, que llevaba agua de Polop a la partida del Alfaz. Durante siglos esta infraestructura hidráulica fue la vida de Benidorm ya que su agua regaba los campos, abastecía los aljibes domésticos, movía sus molinos harineros, permitía el lavado de ropa y abrevar sus ganados. 
Además Beatriz Fajardo mandó reparar el pueblo, sobre todo sus murallas, algo muy importante en una época de continuados ataques corsarios. También mandó construir las infraestructuras necesarias para el buen funcionamiento de la villa: molinos harineros, hornos de pan y de cal, hostales, etc. 
Pero lo más importante fue volver a crear el municipio de Benidorm. Le dio un término segregado del de Polop que es prácticamente idéntico al actual. Reguló las instituciones municipales, sus autoridades elegidas por los vecinos, los impuestos, el comercio, el riego, etc. El instrumento jurídico elegido para ello fue la Carta Puebla del 8 de abril de 1666, punto de arranque del Benidorm actual.

Estas iniciativas fueron efectivas y gracias a la agricultura de regadío y a la roturación de nuevas tierras la población de Benidorm empezó a crecer de forma más intensa que la de Polop, al que pronto superó en habitantes. 
En el siglo XVIII había crecido tanto que la tierra ya no daba suficientes alimentos para todos y las actividades marítimas fueron la solución para muchos de sus habitantes. En ese siglo sus almadraberos eran famosos en todo el litoral mediterráneo. 
En el siglo XIX sus marinos recorrieron todo el mundo a bordo de importantes barcos. En la segunda mitad de ese siglo se inició una actividad, la turística, que eclosionaría a partir de 1950. Benidorm emprendió un camino de progreso que le condujo hasta la gran ciudad turística que es hoy. 

Pero todo eso no habría sucedido sin la obra de Beatriz Fajardo. Si no hubiese vuelto a refundar Benidorm, la villa o habría desaparecido o seguiría siendo una pedanía de Polop como en los siglos XVI y XVII. 
Por eso, en mi opinión, Beatriz Fajardo debe figurar en el escudo de Benidorm junto a Bernat de Sarrià. Es reparar una injusticia histórica ya que por el hecho de ser mujer su papel no se había tenido en la debida consideración.
Pienso también que Pere María Orts estaría hoy día de acuerdo con esta propuesta. Cuando hizo la suya en 1985 sólo sabía que Beatriu Fajardo había mandado fabricar la acequia del Reg Major de l'Alfàs. Las fechas que ofrece en ese documento son aproximadas: "... el fracàs de portar aigua al poble per poder beure, foren les determinants d'un llarg parèntesi que sols es tancaria definitivament entre 1660-70 ja baix el senyoriu de Beatriu-Maria Fajardo de Mendoza i de Guzmán conjuntament amb el seu marit Roderic de Puigmarín i Rocafull: es va bastir la Céquia Mare".

Como hemos podido comprobar se trató de algo peor que un paréntesis. Fue la desaparición del municipio de Benidorm como entidad jurídica y su despoblación. Durante todo el siglo XVI sólo vivían allí de forma permanente los soldados del castillo. De forma intermitente lo hacían los pescadores durante las temporadas de pesca. A principios del XVII ya se observa que hay algunos vecinos instalados de forma permanente, pero eran pocos, unas diez familias.

Pero todo esto se supo mucho más tarde, a partir del año 2003 cuando publiqué por primera vez la Carta Puebla de 1666. Todo surgió al buscar un nombre para un nuevo Instituto de Educación Secundaria, o IES, que en 1998 se había creado en Benidorm y del que yo fui el director. Tras sopesar el nombre de varios personajes históricos finalmente me decidí por Beatriz Fajardo. A fin de que el nuevo nombre fuese aprobado por el Consell Municipal Escolar y por la Conselleria d'Educació llevé a cabo una investigación histórica que mostró la trascendencia para Benidorm de este personaje, mucho mayor de lo que se pensaba. Desde entonces el IES Número 4 paso a denominarse oficialmente IES Beatriu Fajardo de Mendoza.
Por otro lado, unos años más tarde esta investigación daría origen al libro "Historia de Benidorm de los orígenes a 1960", publicado en 2012, y también al de "El agua en Benidorm y la Marina Baja", pendiente de publicación.

Pere Maria Orts leyó y prologó el escrito que acompañaba la edición de la Carla Puebla. Además colaboró ofreciendo el esbozo del escudo de armas de Beatriz Fajardo. Según escribió:  "He pensado cual podría ser el escudo de Beatriz Fajardo de Mendoza y de Guzmán y he llegado a la conclusión siguiente:
Escudo partido, en el primer cuartel las armas de los Fajardo, en campo de oro tres rocas de su color puestas en faja sobre ondas de azur y plata y rematada cada una de ellas con una rama de ortiga de siete hojas. En el segundo cuartel las armas de los Guzmán, en campo de azur dos calderas de oro puestas en palo, con borde de plata con ocho armiños de sable y en abismo, en escusón, las armas de los Mendoza (Mate de Luna) en campo de azur un creciente invertido de plata. Por timbre una corona de ocho hojas de acanto no muy salientes, que es lo que se llama corona de señor antiguo. Adjunto unos esbozos por si pueden orientar [original en valenciano traducido por el autor]” 
Texto mecanografiado que Pere Maria Orts me envió explicándome cómo podría ser el escudo de armas de Beatriz Fajardo que se iba a incluir en la publicación de la Carta Puebla de 1666 que llevé a cabo en 2003.




Dibujos originales que Pere Maria Orts me envió para ilustrar la propuesta del escudo de armas de Beatriz Fajardo



Con esas indicaciones la profesora Natividad Climent dibujó el escudo heráldico de Beatriz Fajardo. Pere Maria Orts se mostró satisfecho del resultado y se incluyó en la publicación del año 2003. 


Escudo heráldico de Beatriz Fajardo diseñado por Pere Maria Orts y dibujado por Natividad Climent. Fue publicado en el año 2003 en la primera edición de la Carta Puebla de Benidorm de 1666.

A partir de este segundo escudo se puede confeccionar uno nuevo incluyendo a los dos otorgantes de Carta Puebla a Benidorm. Las armas de Bernat de Sarrià van a la izquierda, en el primer cuartel, por ser el más antiguo y fundador del señorío. Las de Beatriz Fajardo ocupan el segundo cuartel ya que es de fecha posterior. Se han tenido que modificar para adaptarse al menor espacio: en la parte superior van las armas  de  Fajardo y en la inferior los dos calderos de Guzmán. El creciente invertido de los Mendoza (Mate de Luna) va entre ellos. 

 

Boceto provisional de un nuevo escudo de Benidorm dibujado por Joan Fuster. Incluye las armas de los dos señores que le otorgaron Carta Puebla: Bernat de Sarrià y Beatriz Fajardo.


El próximo año 2016 se cumplirán 350 años exactos de la refundación de Benidorm. Sería interesante celebrar ese acontecimiento y uno de sus actos podía ser aprobar un nuevo escudo para dar a conocer el importante papel que Beatriz Fajardo jugó en la historia de esta ciudad. 

lunes, 13 de julio de 2015

EL HOSPITAL DE POBRES DE BENIDORM, una institución caritativa de los siglos XVIII y XIX.


Francisco Amillo

En el Antiguo Régimen los estados no solían dedicar recursos para ayudar a los necesitados. Se consideraba que era un tema que pertenecía a la esfera de lo religioso, no de lo político. Era la caridad de los fieles, estimulada por eclesiásticos, la que cumplía los preceptos evangélicos de dar de comer al hambriento, curar al enfermo y dar posada a los que no tenían hogar. Encontramos un ejemplo de esta mentalidad en la primera parte de "Blanquerna" la conocida novela de Ramón Lull [1]. En ella el autor mallorquín crea dos personajes, Evast y su esposa Aloma, que movidos por un espíritu de perfección cristiana vendieron sus bienes y vivieron pobremente, dedicados a la oración, ayuno y penitencia, mendigando para obtener su sustento tal como hacían las órdenes mendicantes. El dinero obtenido con la venta de sus bienes lo habían dedicado a  crear un hospital donde Evast cuidaba de los hombres y Aloma de las mujeres. Seguían el lema evangélico de que lo que se hacía a los pobres era como hacérselo a Dios (Mateo 25, 31-46). 

 

1. Hospital según una miniatura de un códice medieval. Ayuda a los pobres curando sus enfermedades y prestándoles asistencia material y espiritual. Además daban cobijo temporal a peregrinos y viajeros de condición modesta. 


En ese contexto espiritual surgieron desde la Edad Media los hospitales de pobres en la inmensa mayoría de pueblos y ciudades de España. Desconocemos si hubo un hospital de este tipo en el Benidorm medieval aunque lo más probable es que no, dadas las dificultades por las que atravesó y que le llevaron a desaparecer como municipio. Pero sí que ocurrió tras ser refundado en 1666. Sabemos que un vecino piadoso fundó en la nueva villa esta institución de caridad. 
Desconocemos muchas cosas sobre ella y queda pendiente mucha investigación. Lo que hasta ahora conocemos lo incluyo en esta entrada del blog. Es una parte del capítulo 2º del libro  "La Mare de Déu  del Sofratge Història i mite" del cual fui redactor. El libro está en valenciano y aquí incluyo su traducción castellana. 




1. Las primeras referencias al hospital de Benidorm.
Las noticias más antiguas sobre el hospital de pobres de Benidorm están relacionadas con el hallazgo de la imagen de la Virgen del Sufragio, un acontecimiento del cual se ha celebrado este año su 275 aniversario. Pero no aparecen en fuentes documentales porque en los archivos parroquial y municipal no hay referencias escritas a este hecho en esos años. Se trata de una tradición oral que narra cómo en 1740 la imagen de la virgen hallada en la popa de un londro se trasladó al hospital de la villa. Esta tradición fue recogida por Pedro María Orts Berdín en 1892: «después de unas solemnes fiestas en conmemoración de tan fausto encuentro, colocaron la imagen en el hospital» [1]. 

¿Por qué al hospital y no a la iglesia? Hay que tener presente la forma de pensar de la época. Una imagen de la Virgen debía recibir culto en un lugar digno pero en ésta concurría una circunstancia peculiar: cabía la posibilidad de que la tripulación del barco en el que fue hallada hubiese perecido a causa de la peste. Un navío infectado de peste suscitaba un enorme temor en aquella época. Colocarla en la capilla del hospital solucionaba los dos problemas: era un lugar digno y protegía de la posible peste a la mayoría de la población.

¿Qué credibilidad tiene esta tradición oral? El miedo al contagio de peste figura en los documentos de Simancas, del año 1740, en los que se cita el hallazgo de la imagen. Respecto a su traslado al hospital hay documentos de principios del siglo XIX gracias a los cuales sabemos que la imagen, denominada unas veces Virgen del Naufragio y otras del Sufragio, estaba en dicho hospital por lo que no tenemos motivos para dudar de esa tradición. 
En el archivo parroquial se indica que en el año 1803 estaba allí: «manda Maria Angela Such se celebren dos misas a la Virgen del Sufragio constituida en el Hospital de Benidorm» [3]. 
Carlos Llorca Baus informa que en los protocolos notariales de Benidorm hay una escritura del 9 de mayo de 1805 en la que el corsario Juan Baptista Pérez especificaba cómo se repartirían los beneficios de su próxima campaña de corso, indicando que la Virgen del Naufragio estaba en el hospital: «y concluido este se haya de sacar una parte como a otro marinero y esta deba ser para la Virgen del Naufragio, del hospital de esta villa, y la otra mitad en sufragio de las Benditas Almas del Purgatorio» [4].

 

2. La imagen encontrada en la popa de un navío en marzo de 1740 y que los benidormenses veneraron en la capilla del hospital durante unos ochenta años tenía probablemente este aspecto. Se exceptúan las barras de madera y los alambres que se pusieron más tarde para sostener el gran manto que actualmente cubre toda la imagen.




2. El concepto de "hospital de pobres" en el Antiguo Régimen. 
Al hablar del hospital tendremos que abandonar el significado actual de la palabra, ya que se centra exclusivamente en el aspecto sanitario. Los "hospitales de pobres" del Antiguo Régimen era instituciones que acogían enfermos pobres pero también lugares que daban cobijo y alimento a personas sin hogar: «un ospital en que los pobres miserables sean acogidos e albergados». Además se les procuraba asistencia espiritual ya que la religión tenía una gran importancia en aquella época.
En la Marina Baja había un refrán, recogido por Regina Ramón, aludiendo a que los pobres finalizaban sus días acogidos en el hospital: "Qui a trenta anys no té seny ni a quaranta té cabal, a cinquanta a l’Hospital" (Quien a los treinta años no tiene sentido común ni a los cuarenta caudal, a los cincuenta al hospital) [5].

Había miles de hospitales repartidos por ciudades y pueblos de la Península Ibérica. Mientras en las grandes ciudades tenían medios adecuados para prestar asistencia, en los pueblos sus recursos eran muy limitados. 



3. Antiguo hospital de pobres en Tremp que como el de Benidorm tenía dos plantas y pequeñas dimensiones. Los hospitales de las ciudades solían ser más grandes y con más medios. A partir de la epidemia de peste de 1348 algunos de esos hospitales urbanos se especializaron en la atención a apestados, algo que no se daba en los pequeños hospitales de pueblo. (Imagen de Wikipedia).



Respecto a la atención sanitaria conviene tener presente que, dadas las limitaciones de la medicina de la época y la perenne escasez de medios de estas instituciones, ofrecía unas atenciones mínimas, sobre todo en pequeños núcleos rurales como Benidorm. Más que asistencia médica, los enfermos pobres encontraban un abrigo contra la intemperie y unas ayudas de subsistencia. En esas circunstancias la muerte era un desenlace muy frecuente. 
Como escribía Félix Martín: «Las prestaciones del hospital dependían de sus rentas, y la mitad de los hospitales rurales carecían de ellas. En estos casos, era la generosidad de los vecinos la que los sostenía. Además, los hospitales que disponían de algún tipo de ingresos, casi siempre eran insuficientes. Los patrimonios de los hospitales consistían en unas pocas fanegas de tierra, alguna viña y en un número escaso de olivos. Estos bienes raíces proceden del fundador del hospital, y, en ciertos casos, de las donaciones de otros vecinos. [...] La clientela de los hospitales eran los pobres en sentido amplio. Los visitadores diocesanos, en ocasiones, advierten a los mayordomos que vigilen y cuiden que los que se recogen en el hospital sean pobres verdaderos, y no holgazanes y vagabundos.» [6]

Respecto a la forma de financiar el hospital de Benidorm hay un acta municipal del año 1852 en la que se habla de los "escorsims" o escurriduras, un impuesto sobre el  aceite que según se especifica, databa de tiempos inmemoriales y cuyo importe se destinaba a cera y a los pobres. Es muy posible que en su origen se destinara al hospital ya que era la forma principal de socorrer a los necesitados. Según indica: "Seguidamente se manifestó por el Sr Regidor Síndico lo conveniente que sería la continuación de la prestación que desde tiempo inmemorial se conoce bajo el nombre de escorsims = ó escor[r]eduras de aceyte con aplicación á objetos piadosos; el Ayuntamiento despues de haver conferenciado sobre este particular y teniendo en cuenta lo antiguo y beneficioso de la prestacion, los deseos del vecindario por su continuación acordó que se siga cobrando dicha prestación con destino a la compra de cera y el sobrante para limosnas de los Pobres de la Parroquia encargando al Regidor D. Vicente Vives la cobranza y distribución de los fondos" [7].

La atención a los pobres de Benidorm se venía prestando desde mucho antes, al menos desde principios del siglo XVIII. Así en las actas de las sesiones plenarias del año 1732 se indica en la toma de posesión de los cargos municipales que: «administraran justicia en todos casos, y en especial a los pobres, atendiéndoles en todo y por todo, y assi lo juraron y no firmaron por dezir no saber, de todo lo cual yo el escribano doy fee. Antte mi Alvaro Llorca.» [8] 



3. El fundador del hospital de Benidorm.
Desconocemos la fecha de fundación del hospital de pobres de Benidorm. Pedro Mª Orts describía la donación al convento de los Agustinos de la Vila Joiosa de unas propiedades en Lliriet y aunque no indica la fecha sabemos que fue a finales del siglo XVII. A continuación añadía: «Posteriormente otra persona piadosa, don Jaime Orts, fundó un hospital para pobres enfermos y transeuntes». 
Ese "posteriormente" es muy impreciso porque podría ser a finales del siglo XVII o a principios del XVIII.
Ignoramos también quién es el Jaime Orts que fundó el hospital porque había al menos cuatro personas de ese nombre en ese intervalo de tiempo:
- Jaime Orts Zaragoza, nacido en 1645, que se cita en 1678 en la toma de posesión del señorío de Benidorm por el procurador del señor territorial Rodrigo Gaspar de Puigmarín. Se dice que estaba a la prisión de Benidorm con otras seis personas y que el justicia, jurados y todo el consejo municipal solicitaron su amnistía. El apoyo que recibían de toda la población hace pensar que no eren delincuentes comunes sino opositores al régimen señorial en unos momentos previos a la Segunda Germanía. Era esta una actitud típica de los agricultores acomodados de la época. El nuevo procurador general, Diego Félix de Orive, accedió a los ruegos de la población y otorgó la libertad a Francisco Orts y a su hijo Jaime Orts. También se liberó a Pedro Juan, Pedro Vives, Domingo Vives y Antonio Orts.
- Jaime Orts García, nacido en 1654, que aparece en la toma de posesión de Rodrigo Baltasar de Puigmarín. Era el año 1687 y Jaime Orts ocupaba el cargo de "tinent del batle", encargado de dirigir la defensa de la villa. De acuerdo con los protocolos de la época entregó las llaves del castillo al procurador señorial, el cual abrió y cerro las puertas, recorrió las murallas e inspeccionó los cañones. En 1697 vuelve a aparecer en la documentación parroquial como síndico del municipio con motivo de la reserva del Santísimo Sacramento en la iglesia de Sant Jaume. 
- Jaime Orts Llinares, nacido en 1683, hijo de  Jaime Orts Zaragoza.
- Hay otro Jaime Orts, del que desconocemos el apellido materno. Era notario a finales del siglo XVII y firmaba como Jacobus Ots

Parece claro que todos ellos eran personas que gozaban de una posición económica acomodada y de prestigio social. Cualquiera de ellos podría haber donado una casa y tierras para fundar el hospital de pobres de Benidorm. 

Hay que tener presente una matización que introduce Regina Ramón: la iniciativa de la fundación habría partido del sacerdote benidormí José Llorca, vicario de la iglésia de Benidorm desde 1722 y Jaime Orts habría aportado los medios materiales. Según dicha autora: "Mossén Josep Llorca i Sanchiz, vicari de Benidorm des de 1722 a 1740 i de 1744 a 1754, sembla ser el fundador de l'Hospital, encara que una versió de Pere Maria Orts i Berdín assenyale que fou a iniciativa de Jaume Orts, un piadós benidormí. Probablement, com hi ha exemples a altres localitats, la fundació partiria d'una iniciativa eclesiàstica però li caldria d'un benefactor que aportara els diners necessaris per a la construcció o fera donació de la casa o habitatge hospitalari.
De acuerdo con esa matización la fecha de creación del hospital seria entre 1722 y 1740,  pero hay que tener presente que la intervención del vicario José Llorca no és un hecho probado: la autora dice "parece ser" pero no explica en que basa su afirmación.  

El hospital estaba situado junto a la iglesia y por tanto en una de les zonas más importantes de Benidorm. El edificio daba a la Calle Mayor según se indicaba en 1854: "una Casa Hospital sita en la calle Mayor, lindes a la casa de José Thous, calle del Pan y plazuela de la Perla" [9]. Es probable quela calle "del Pan" sea la actual del Metge Don Cosme Bayona, que anteriormente se había denominado del Forn. 
Según  Pasqual Almiñana en un cierto momento la Calle Mayor se denominó "Carrer de l'Hospital". La importancia de esta calle venia dada, según dicho autor porque era un espacio céntrico: "Conectava el Castell i l'església amb el carrer de l'Alameda i feia d'aquesta zona la principal de Benidorm, socialment parlant." [10] 



4. Funcionamiento del hospital de pobres Benidorm.
Lo normal era que el fundador o benefactor del hospital donara el edificio y algunas tierras que se alquilaban para que sus rentas se dedicaran al mantenimiento de la institución. Normalmente las rentas eran insuficientes y la situación se agravaba en años de malas cosechas. En esas circunstancias la ayuda caritativa de los vecinos era muy frecuente y, según hemos podido comprobar, las autoridades municipales colaboraban asiduamente. 
Como dato curioso hay que indicar que la caridad de los vecinos de Benidorm también se extendía al hospital de Valencia. Bernardo Bas y Suarez, contador de la citada institución, certificaba una serie de limosnas recibidas en el año 1787. Entre ellas figuraba la de "Pedro Vives vecino de la Villa de Benidorm por manos de Pedro Juan Ferrer, Demandadero de este Hospital en dicha Villa dió de limosna dos Sabanas de lienzo Casero" [11]






Pedro Vives, como muchas otras personas daba limosna en especie. Lo mismo hizo el erudito  Francisco Pérez Bayer que donaba 60 juegos de cama completos:  colchones, camisas de dormir, almohadas de lana y 120 sábanas. También había donativos en metálico, muchos de ellos voluntariamente anónimos siguiendo el principio evangélico de que "tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha" (Mateo cap. 6, v. 3)
Hay que suponer que en el hospital de Benidorm se reproducirían también estos comportamientos aunque a una escala mucho más reducida.

El edificio que actualmente ocupa el espacio del antiguo hospital es de la segunda mitad del siglo XX y por tanto sólo podemos hacernos una idea del tamaño de solar, que no era excesiva. Su altura, de acuerdo con antiguas fotografías, no sobrepasaba las dos plantas.

 


6. La Calle Mayor en la primera mitad del siglo  XX antes de su transformación turística a partir de 1956. Todos los edificios eran de dos plantes, dato que confirmaba el Diccionario de Pascual Madoz publicado entre 1846  1850. El hospital también seguiría esa norma.



Aunque desconocemos su estructura interna podemos inferir algunas de sus características de la comparación con otros hospitales del Reino de Valencia de los que sí se conservan datos.
En la planta inferior estarían la cocina, despensa, una dependencia administrativa y la vivienda del hospitalero encargado de mantener el recinto limpio, recaudar las limosnas y atender a los gastos de la entidad. 
En la planta superior habría dos salas con camas, una para hombres y otra para mujeres, además de una dependencia para guardar el material imprescindible: ropa de cama, elementos de limpieza, farmacia, etc.
Un elemento imprescindible era la capilla, presente en todos los antiguos "hospitales de pobres". Podía estar anexa al edificio  o formar parte de él. Además de ser un espacio de oración y culto, era el lugar donde se velaban los cadáveres de los indigentes fallecido antes de llevarlos a la iglesia y enterrarlos amore Dei, es decir gratis. La capilla del hospital de Benidorm fue el lugar al que se trasladó la Virgen del Sufragio en 1740 y donde los benidormenses la veneraron durante unos ochenta años hasta que hacia 1820 se trasladó a la iglesia parroquial.


5.  La permuta del edificio y el fin del hospital de pobres de Benidorm.
El final del edificio de la Calle  Mayor como sede del hospital de pobres está bien documentado. Acabó en manos de José Thous a pesar de que cumplía una meritoria labor de asistencia pública. No hay que olvidar que el hospital estaba al lado de su casa y en un punto muy céntrico por lo cual tenía un gran valor económico. Según Orts Berdín: "un alcalde cuyo nombre no hace al caso, tuvo la feliz idea de permutarle por una casita vieja cuasi arruinada que existía en una de las extremidades de la población donde las intermitentes [malaria o paludismo] espantaban á los pacientes, y á poco dicho edificio, si merecía tales honores, vino al suelo, desapareciendo el albergue caritativo y la filantrópica idea de su fundador."
Conocemos los nombres de los protagonistas y la fecha de esta desafortunada permuta gracias a dos documentos transcritos por Carlos Llorca. 
El primero procede de los protocolos notariales custodiados en el Archivo Municipal de Benidorm. Tiene fecha del 16 de julio de 1845. José Thous y Pérez, avogado y  alcalde de Benidorm, y José Orts, médico, manifiestan que: «habiendo presentado escrito ante el señor José Fuster, regidor regente de la alcaldía haciendo ver la necesidad y utilidad de permutar la Casa-Hospital de esta población por estar en la Calle Mayor y junto a la iglesia, sea el menos a propósito por el escándalo y relajación de los pobres.»  
Thous proponía permutar el edificio del hospital por otra casa que poseía en la calle del Alt, entonces en las afueras del pueblo. Orts, como descendiente de Jaime Orts, era el patrón del hospital y sorprendentemente accedía a la propuesta. La causa esgrimida era la conducta de los pobres, calificada de "escándalo y relajación" y  en base a ese argumento concluían que: «No queda sino cumplir la voluntad de los anteriores fundadores del mismo para abrigo de los pobres y dan en permuta la casa de la Calle Mayor».
Esta permuta resultaba muy favorable  a los intereses económicos de José Thous. La casa que ofrecía estaba en tan malas condiciones que según Orts Berdín se hundió a los pocos años. José Thous ya había demostrado que favorecía los intereses su familia a costa del pueblo, como por ejemplo cuando trajo agua potable a Benidorm. 
La codicia de Thous suscitó el resentimiento de la población porque en un acta de la sesión plenaria del ayuntamiento de 1854 aún se recordaba este hecho: «Habiendo en esta villa desde tiempo inmemorial una Casa Hospital sita en la calle Mayor, lindes a la casa de José Thous, calle del Pan y plazuela de la Perla, cuyo edificio fue violentamente ocupado y apropiado por Thous, despojando esta población de su legítima propiedad».  

Pero a pesar del descontento de muchos la permuta fue firme y los indigentes perdieron la casa de la Calle Mayor a cambio de recibir otra en muy malas condiciones. Ese hecho y la nueva legislación liberal que había creado las Juntas de Beneficencia, contribuyeron a la desaparición de esta institución caritativa típica del Antiguo Régimen cuando era la caridad cristiana la que  auxiliaba a los pobres a causa del desinterés del Estado. 

De todas formas la falta de medios del hospital de Benidorm fue otro factor que debió contribuir a su desaparición. No tenemos testimonios directos pero sí indirectos de esa decadencia a mediados del siglo XIX. Se trata de Pascual Madoz el cual en su conocido "Diccionario..." dice que en esos momentos sólo unos pocos hospitales funcionaban con cierta normalidad en la provincia de Alicante. Los demás tenían unos ingresos insignificantes porque los vecinos los consideraban innecesarios porque no faltaba el trabajo y apenas había pobres: "De las casas de caridad, hospitales y de maternidad que aparecen, los tres de Alicante, el de Alcoy, el de Elche y los de Orihuela, son los únicos que tienen rentas bastantes, no para llenar cumplidamente el objeto de su institución, sino para prestar algún beneficio a la humanidad doliente, al anciano y al huérfano. Los demás resultan puramente nominales pues los ingresos que se les suponen son insignificantes y no pocos de ellos de los incobrables. A primera vista no dejara de extrañarse el que una provincia colocada por su agricultura, por su industria y comercio entre las más ricas y que cuenta como caracteres distintivos de sus habitantes la caridad y compasión, se hallen tan mal dotados los establecimientos de beneficencia; pero cesará esta extrañeza si se considera que en gran parte los miran allí como innecesario: primero, porque los que habitan en terrenos menos favorecidos de la naturaleza, encuentran en los diferentes ramos de la industria y en la mayor feracidad de otros terrenos de la misma provincia y de las colindantes, Valencia y Murcia, medios decorosos de subsistencia, haciendo que apenas se conozca la mendicidad, fuera quizás de la capital; segundo, porque los alicantinos son muy sobrios y como casi nunca falta el jornal ni aún a los niños y ancianos, hacen pequeños ahorros para estos casos y cuando las dolencias se prolongan mucho tiempo hallan en la caridad de sus convecinos los recursos que el estado de su salud reclama." [13]

Benidorm cumplía esos requisitos ya que la actividad marítima (comercio, pesca, contrabando y su represión, etc.) daba trabajo a todos los que no lo encontraban en la agricultura.
Pero esta descripción tan optimista corresponde a la primera mitad del siglo XIX. En la segunda una grave crisis económica hizo descender su población y provocó emigración durante casi un siglo. En esas circunstancias adversas la institución del hospital desapareció si es que no había desaparecido antes.  
Pero es posible que el hospital se viese afectado por la ley de desamortización de 1855, redactada por el propio Madoz al frente del Ministerio de Hacienda. Esa norma permitía, entre otras cosas, vender todas los bienes de propios y comunes de los pueblos, de la beneficencia y de los censos pertenecientes a las mismas organizaciones. Así pues el edificio del hospital y los censos que pudiese tener para mantenerse se pudieron poner a la venta a partir de dicha ley. Es otro posible final para esta institución.




NOTAS:

[1] Ramón Llull: "Llibre d'Evast e d'Aloma e de Blaquerna son fill", también conocido como "Blanquerna", 1283. 
[2] Orts Berdin,  Pedro M.: "Apuntes históricos de Benidorm", 1892. Alicante.
[3] Archivo Parroquial Benidorm: Libro de Defunciones, vol. II, folio 260. 
[4] Llorca Baus, Carlos: "Historia Marinera de Benidorm, (1781-1950)". Editado por el Ayuntamiento de Benidorm, 1994.
[5]  Ramón Sapena, Regina: "L’expressió dermatològica al llenguatge popular valencià amb especial referènciaa la comarca de la Marina Baixa." Tesis doctoral. Departamento de Medicina Clínica. Universidad Miguel Hernández, 2006.
[6] Martín Verdejo, Félix: "Los hospitales rurales de pobres en el Antiguo Régimen",  Anales Toledanos, núm. 40, año 2004.
[7] Archivo Municipal de Benidorm, acta del 15-2-1852
[8] Archivo Municipal de Benidorm, acta del 15-4-1732
[9] Archivo Municipal de Benidorm, acta del 23-7-1854
[10] Almiñana Orozco, Pasqual: "Els topònims de Benidorm (1321-1955)". Ayuntamiento de Benidorm,  2001.
[11] DADUN: Depósito Académico Digital de la Universidad de Navarra. "Plan del recivo y gasto del Real Hospital General y Militar de la Ciudad de Valencia..." en:  dadun.unav.edu/bitstream/10171/30361/1/FA.Foll%20001.179.pdf
[12] Archivo Municipal de Benidorm, acta del 23-7-1854
[13] Pascual Madoz (1845-50) "Diccionario..." Tomo I, p 76.