lunes, 11 de febrero de 2013


EL POBLADO IBÉRICO DEL TOSSAL DE LA CALA DE BENIDORM ¿UNA FORTIFICACIÓN ROMANA?

Francisco Amillo Alegre


Hasta hace poco se creía que en la cumbre del Tossal de la Cala de Benidorm había existido un poblado ibérico cuyo origen se remontaría al siglo IV o al III a.C. y que había sido destrozado por la urbanización de la zona a partir de 1956. Sin embargo las conclusiones de un estudio de la Universidad de Alicante, el "Proyecto Sertorio", indican que se trataría de una fortificación romana del siglo I a.C. 




La ciencia no es infalible. Con bastante frecuencia, conceptos admitidos como ciertos por la mayoría de los científicos, eran rechazados por estudios posteriores. Someter todos los conocimientos a revisiones críticas ha sido positivo: hemos evitado errores y hemos consolidado certezas.

La ciencia histórica no se libra de estas revisiones y un ejemplo claro está en el Tossal de la Cala de Benidorm. Hasta hace poco pensábamos que en lo alto de este cerro había un poblado ibérico cuya fecha inicial era discutida: José Belda que lo excavó en la década de 1940 afirmaba que había un nivel preibérico, de la época del Bronce. Las excavaciones posteriores (Miquel Tarradell en 1965 y Francisco García en 1984) y otros estudios como el de Enric Llobregat en su ya clásica obra Contestania Ibérica (1972) rebajaron su cronología a la época ibérica. Para algunos su origen estaba en el siglo IV  y para otros en el III a.C. No había unanimidad ni certeza absoluta en este punto.

En lo que no había dudas era en el final del poblado. La ausencia de la cerámica terra sigillata les llevó a todos esos autores a la misma conclusión: se había abandonado espontáneamente, sin destrucción ni violencia, a partir del 50-40 a.C. Mientras estos autores pensaban en un abandono paulatino Jesús Moratalla, en su tesis doctoral del año 2004, defendía un abandono súbito ya que se habían conservado piezas cerámicas relevantes, lo que no daba pie a pensar en un abandono progresivo. Este detalle del abandono súbito es muy importante, en mi opinión.


Los tres arqueólogos que excavaron en lo alto del Tossal eran también unánimes respecto a la existencia de un poblado ibérico, aunque diferían en cuanto a los niveles arqueológicos. Mientras Belda distinguía 4, Tarradell y García hablaban de un único nivel de los siglos II-I a.C., por cierto de poco espesor, un detalle que en mi opinión es también de vital importancia.

Después de las excavaciones de Belda el poblado sufrió en 1958 la construcción de un mirador en la parte alta y una carretera de acceso. Los restos arqueológicos sufrieron nuevos daños con las excavaciones clandestinas de, entre otros, el cura-párroco Luis Duart y del cabo de la Guardia Civil del puesto de la Cala, José Soler. Finalmente la edificación de la urbanización Mont Benidorm en 1983-87 y, con posterioridad, el desarrollo urbanístico en el resto de esta zona arqueológica, ha dificultado enormemente el estudio e impedido la verificación de datos.

Por eso el único experto que pudo estudiar la totalidad del conjunto arqueológico del Tossal fue Belda. Desgraciadamente sus métodos arqueológicos dejan mucho que desear de acuerdo con los sistemas actuales y sus informes adolecen de imprecisiones.

Según dejó escrito Belda, en la zona del Tossal de la Cala había tres yacimientos arqueológicos:
- Un poblado ibérico en lo alto del cerro, con una muralla en su parte norte ya que en el resto la orografía de profundos acantilados era suficiente protección.
-   - A sus pies había un cerro alargado con restos arquitectónicos, “una doble muralla”, que interpretó como una factoría ibérico-púnica.
-  - Un altozano cónico, situado cerca del anterior y sin restos arquitectónicos. Allí aparecieron la mayoría de los fragmentos de pebetero de lo que él consideró la diosa Tanit. Por eso dedujo la existencia de un santuario al aire libre en ese punto.


La muralla del yacimiento estaba en la parte norte ya que en el resto los acantilados eran la mejor defensa. Derecha: posible entrada al poblado protegida por un doble muro.



Los pebeteros del Tossal, cuyos fragmentos aparecieron en un yacimiento a sus pies pero también dentro del poblado, correspondían según Belda a la diosa Tanit. Posteriormente otros autores los atribuyeron a Deméter.



Tarradell y García ya no pudieron ver ni la supuesta factoría ni el supuesto santuario porque habían sido arrasados por el desarrollo urbanístico. Sólo pudieron excavar en el poblado, aunque algunas de sus partes (por ejemplo la muralla) habían sido arrasadas por la construcción de la carretera de acceso. Y la parte alta del Tossal se había rebajado y aplanado, tirándose ladera abajo los materiales sobrantes, según indicaba un testigo directo a Francisco García. Por eso Tarradell ya sólo pudo excavar dos calles del poblado. Pero la construcción de la urbanización Mont Benidorm lo dejó reducido a una calle con trece departamentos que fueron los que excavó Francisco García y son los que se pueden visitar hoy día.

Posteriormente se descubrió la existencia de un camino al que alude José Ramón García Gandía, arqueólogo Municipal de Finestrat (Puedes consultar aquí su artículo). Según él, los sondeos realizados en la Avenida de la Marina Baixa de Finestrat, en la vaguada que desemboca en la playa, documentaron un camino de 4 metros de ancho flanqueado por dos muros paralelos de unos 60 metros de largo. Son  de mampostería apareciendo en ocasiones aparejo ciclópeo en la base. Este conjunto data de entre finales del siglo IV y finales del III a. C.
A los dos muros se añaden otros perpendiculares, que estarían relacionados con estructuras anexas al vial. La dirección del camino  va desde la zona más alta, en la actual Avenida de Finestrat, hacia la playa. “Suponemos por tanto, que la importancia del lugar, ya en esta época, queda manifestado al realizar esta construcción singular, cuya funcionalidad debió estar relacionada con el tránsito de personas y productos desde el enclave costero hacia las tierras del interior. Nos encontramos pues, con un fondeadero de época antigua, y con estructuras estables a él asociado.”

Posteriormente, en el año 2006, las obras de construcción de un aparcamiento en el edificio Principado, también en el término municipal de Finestrat, sacaron a la luz los restos de un alfar (espacio dedicado a la fabricación de cerámica) de los siglos II-I a.C., es decir idéntica cronología que la cerámica romana del poblado de lo alto del Tossal.



La tesis de licenciatura de Sonia Bayo.
A partir de los materiales arqueológicos obtenidos en estas excavaciones, de los informes que las acompañan y de los estudios de Llobregat y Moratalla, Sonia Bayo Fuentes realizó una tesis de licenciatura, publicada en 2010 con el título “El yacimiento ibérico de “El Tossal de la Cala” Nuevo estudio de los materiales depositados en el MARQ correspondientes a las excavaciones de José Belda y Miquel Tarradell”. En esta obra hace una revisión minuciosa de todas las informaciones y materiales disponibles hasta el momento y sus conclusiones, al estar tan bien documentadas, son de un gran rigor a pesar de dejar algunas cuestiones en el aire. Lo explica diciendo que ha desaparecido una parte importante de la zona arqueológica y que Belda fue poco riguroso en sus anotaciones por lo que no siempre ha sido posible verificar sus afirmaciones.

Destaca Bayo la existencia de lucernas, un sistema de iluminación desconocido entre los iberos y que son típicas del mundo romano. También destaca algunos elementos exclusivos de los soldados romanos como son las armas y la vajilla doméstica de metal. Finalmente es importante señalar que constata la existencia de fragmentos de vidrio con decoración grabada a modo de retícula. Es un elemento muy escaso todavía en época tardorepublicana y que siempre aparecen en ambientes romanos.

Con todo esos datos la autora defiende en este libro la existencia en el Tossal de un único nivel arqueológico con una cronología tardía: los siglos II y I a.C. Encuentra algunas dificultades para la validez de este postulado, como la existencia de cerámica griega del siglo IV a.C. y de esculturas en piedra (fragmentos de un león y un toro) también del siglo IV.
La cerámica ibérica pintada con elementos figurativos simbólicos (estilo Elche-Archena) la sitúa en el siglo II a.C. aunque al describir algunas piezas las asigna al final del siglo III.
Pero para ella prima el gran porcentaje que hay de cerámica romana, ya que la ibérica supone sólo el 39 % del total. Esta cerámica romana se adscribe al ámbito doméstico (alimentación, iluminación, contenedores de líquidos y perfumes, etc.) y corresponde exclusivamente al siglo I a.C. “Prácticamente todas las piezas romanas localizadas en el yacimiento son atribuibles al siglo I a.n.e.



Tossal de la Cala: fragmento de cerámica Campaniense B que según Sonia Bayo corresponde a un vaso de la forma 1 de Lamboglia.  Presenta un grafito en alfabeto ibérico que tal vez indique el nombre del propietario o sus iniciales.

Acepta, como los demás autores, que el final del poblado se produjo hacia los años 50-40 a.C.

En conclusión, la tesis de licenciatura de Sonia Bayo rebaja la edad del poblado del Tossal al siglo II a.C. y señala la presencia de soldados romanos en el yacimiento. Pero no pone en cuestión que se tratara de un poblado ibérico.



El “Proyecto Sertorio” de la Universidad de Alicante.
En 2012 el departamento de Arqueología de la Universidad de Alicante hizo públicos algunos resultados de una investigación reciente que han cambiado las cosas aún más.
 Informó que estaba realizando desde el año 2010 un estudio sobre la guerra de Sertorio, un conflicto civil romano que tuvo por escenario la Península Ibérica  desde el 81 al 72 a.C.  

Surgió por la oposición del gobernador de la Hispania Citerior, Quinto Sertorio, a la dictadura de Sila y el Senado. El gran conocimiento del terreno, la amistad con los nativos de Hispania y la táctica de guerrillas  le permitieron mantener en jaque las legiones senatoriales de Quinto Cecilio Metelo. Tras su fracaso, Sila envió al famoso general Cneo Pompeyo Magno que logró acabar con casi toda la resistencia de Sertorio y de las tribus íberas que lo apoyaban en el 74 a.C. Estas derrotas propiciaron la conspiración de Marco Perpenna que acabó con  el asesinato de Sertorio en Osca (Huesca) el año 72. Sin él la guerra finalizó rápidamente ya que Perpenna fue derrotado y muerto pocos meses después por Pompeyo.

¿Cómo afectaron estos acontecimientos a la población ibérica que vivía entonces en nuestra zona? Según los investigadores del Proyecto Sertorio (Feliciana Sala Sellés, Lorenzo Abad Casal, Jesús Moratalla Jávega, y Sonia Bayo Fuentes entre otros) en realidad en lo alto del Tossal no había un poblado ibérico sino un asentamiento militar del bando sertoriano. Una afirmación sorprendente que desmonta mucho de lo que hasta ahora habíamos creído al respecto.

La información sobre el Proyecto Sertorio y sus conclusiones más impactantes está disponible en http://web.ua.es/es/sertorio/inicio.html. En Benidorm recibimos información mucho más amplia gracias a que la concejalía de Patrimonio organizó el 14 de diciembre de 2012 una conferencia a cargo del equipo del Proyecto Sertorio con el título de “Conferencia sobre los orígenes de Benidorm”.

Según estos autores, el Tossal de la Cala formaba parte de un conjunto de enclaves ubicados “en cerros elevados, la mayoría junto a la costa, con escasos recursos agropecuarios en su entorno, pero siempre junto a buenos fondeaderos y/o refugios temporales para las naves. También coinciden en el elevado porcentaje de importaciones de vajilla y ánfora romanas. Cumplen con estas características los siguientes yacimientos: de norte a sur, el Passet de Segària (1), la Penya de l'Àguila (2) (conocido en la bibliografía anterior como Pic del Águila), Punta de la Torre o Portet de Moraira (3), el Penyal d'Ifac (4), Cap Negret (5), Tossal de la Cala (6) y Tossal de la Mallaeta (7).
Llamamos la atención sobre la localización de los enclaves por no responder a los patrones habituales del poblamiento ibero contestano. Comprobamos asimismo que están conectados visualmente, por lo que la razón de ser de estos enclaves radicaba en el tráfico marítimo y, en concreto, en el control del tráfico de naves en el triángulo formado por Ebussus, Dianium y Carthago Nova.”



Mapa realizado por el Proyecto Sertorio indicando en verde los lugares de vigilancia sertorianos. En aquella época la comunicación terrestre más importante era la Vía Hercúlea o Camino de Aníbal, que después se denominaría Via Augusta, y que aparece en azul en el mapa. Nuestra comarca estaba muy apartada de esa ruta y la comunicación marítima era por tanto de importancia capital.


Situados sobre acantilados de difícil acceso, estos enclaves militares cumplían un papel fundamental controlando el litoral y la circulación de naves que en aquella época era de cabotaje. El bando senatorial tenía su base en Cartago Nova (Cartagena) mientras que la de Sertorio se encontraba en Dianium (Denia). Junto a estos emplazamientos solía haber buenos fondeaderos y a ellos acudían los piratas cilicios, aliados de Sertorio, para atacar las naves senatoriales que iban o venían de Cartagena.

Durante aquel conflicto, sertorianos e iberos convivieron y colaboraron. Feliciana Sala señaló que el contingente militar del Tossal de la Cala de Benidorm recibía el avituallamiento de los poblados indígenas ubicados en el interior y pertenecientes a pueblos contestanos, en los que Sertorio siempre buscó apoyo. El poblado ibérico más cercano estaba en la Sierra Cortina, en el Tossal de Les Bastides, término municipal de Finestrat.

Esta interpretación de los hechos tiene elementos irrefutables: hay una fuerte presencia de elementos típicamente romanos en un momento (primera mitad del siglo I a.C.) que puede coincidir con las guerras sertorianas. Por tanto parece casi segura la existencia de un campamento romano, muy probablemente sertoriano.
La existencia de un entrante de mar, en lo que actualmente es un terreno colmatado de sedimentos, permitía la existencia de un puerto donde los legionarios de Sertorio se podían avituallar y también suministraba una base a los marineros cilicios (denominados piratas por el bando vencedor) que desde allí podían hostigar las naves senatoriales que navegaban hacia Cartagena.

Pero no se pueden obviar algunos detalles. Hay cerámica griega del siglo IV y escultura íbera de piedra de ese mismo siglo IV. La cerámica ibérica, por mucho que se quiera rebajar su cronología, no puede bajar más del s. II a.C, y otros autores la sitúan en el III a.C. Veamos por ejemplo la descripción que se hace en el MARQ del famoso plato de los peces hallado en el Tossal de la Cala: “CS.4935 Plato ibérico pintado con peces: Gran plato de cuerpo troncocónico invertido con borde vuelto de ala plana que no conserva la base. Pasta fina color naranja-ocre con desgrasante pequeño. Presenta una profusa decoración en color rojo oscuro. Sobre el borde aparece una cenefa de ´dientes de lobo` y al exterior dos grupos de bandas horizontales paralelas enmarcando un amplio friso con motivos vegetales complejos (grandes hojas acorazonadas, flores trilobuladas, roleos, etc.). En el interior se observan dos frisos con peces representados con gran detalle. Siglo III a. C. 


También se puede objetar que, aunque la existencia de una guarnición romana en el siglo I a.C. parece indiscutible, eso no excluye que con anterioridad, en el siglo II o incluso III a.C. hubiese habido población íbera. ¿Es factible que una ocupación de unos diez años, la duración de las guerras sertorianas, origine una capa arqueológica del espesor de la excavada?

Por otra parte, durante el período de ocupación romana de la parte alta del Tossal ¿sólo estuvieron allí militares romanos?  El porcentaje de cerámica ibérica encontrado es un 39 % según Sonia Bayo. Es un porcentaje muy inferior al de cerámica romana, pero aún así digno de tenerse en consideración. Y hay cerámica romana campaniense B con grafitos de escritura ibérica que a los profanos en Arqueología nos resulta inimaginable atribuir a soldados romanos.

Por ahora la respuesta que da el equipo del Proyecto Sertorio a estas objeciones es que todo lo encontrado en lo alto del Tossal es del siglo I a.C. y los materiales de siglos anteriores vendrían de los otros yacimientos próximos al Tossal de la Cala y que los distintos autores han calificado de diferentes maneras: factoría, santuario o necrópolis. “Por ello, los vasos ibéricos pintados completos, la cerámica ática y el conocido conjunto de pebeteros de cabeza femenina, actualmente expuesto en el MARQ, que también forman parte del conjunto descubierto por J. Belda, permiten pensar en un segundo yacimiento datado entre los siglos IV y III a.C. en el entorno del Tossal de la Cala.

Como ese “segundo yacimiento” está bajo los edificios actuales es una hipótesis que no sabemos si se podrá demostrar algún día. Está claro que, si es correcta la cronología de los siglos IV y III a.C. propuesta por José Ramón García para esa calle de 4 metros de ancha con instalaciones anexas y relacionadas con la vida portuaria, algo importante debió existir en esa época y zona. La Cala de Finestat y el Tossal todavía pueden seguir deparando sorpresas arqueológicas...


La Cala de Finestrat en 1940 según una fotografía de José Belda, director de Museo Arqueológico Provincial (hoy MARQ) y el primero en excavar los yacimientos del Tossal de la Cala. Fuente: Universidad de Alicante





Tossal de la Cala en la actualidad. La enorme presión urbanística  ha destruido parte de los yacimientos y dificulta la investigación arqueológica en esta área.

viernes, 8 de febrero de 2013


LA COMPRA DE LA ERMITA DE SANZ O SANÇ EN en 1985

Francisco Amillo Alegre



Tal como expliqué en el capítulo 13 de mi libro “Historia de Benidorm” la ermita de Sanz (Sanç en valenciano) está dedicada a San Antonio Abad y ha tenido una gran importancia en la vida religiosa y social de Benidorm.


Desde tiempo inmemorial se ha celebrado en ella el culto religioso de domingos y festivos para las personas de estas partidas rurales de l’Alfàs de Baix, antiguamente muy alejadas del casco urbano de Benidorm.


 



 Ermita de Sanz. Campana fundida en 1902 para el nuevo campanario, refundida en 1969 y restaurada en 2002

Además la Casa del Labrador, el salón de actos y el bar permiten a lo largo de todo el año una intensa vida laboral, de reuniones y de ocio que mantienen vivo el lugar. La vida rural en la actualidad está muy mermada en Benidorm y si en algún sitio se conserva es precisamente alrededor de esta ermita, en las partidas de Sanz, Almafrà, Cabut, la Lloma, la Foia Manera, etc. Es una zona que antiguamente se denominaba l’Alfàs de Benidorm o l’Alfàs de Baix y que había sido repoblada en el siglo XVII gracias al Reg Major y sus brazales, entre los que destacaba el de Sanz.

La ermita había sido fundada hacia 1740 por Tomás Sanz hijo, que en la documentación se le nombra como Doctor Sanz por su condición de Doctor en Derecho. Heredó de su padre el cargo de  procurador general de los señoríos de Polop y Benidorm. Su padre residió en Polop y él en la partida rural que tomó su nombre juntamente con la ermita. 
Tenemos una descripción de ese primitivo edificio en la revista "Les Festes", de enero 1975 y está sin firmar. Por su interés lo transcribo:
"La primitiva construcción, hoy desaparecida, era de una nave rectangular con un reducido ábside para el presbiterio y orientada con puerta al suroeste. Lo más original de ella era la techumbre formada por dos cúpulas simétricas, muy rebajadas, totalmente escarzanas, que se apoyaban en los muros laterales, en el frontal y en dos arcos, uno en el centro, amplio y atrevido en su trazado y otro bajo que daba paso al presbiterio y sacristía. Exteriormente se resolvía la cubierta con un tejado de cuatro vertientes que sobrecargaba de peso al arco central. Completaban el edificio una torre para la campana, con cuatro vanos, y el anexo de la sacristía.
La decoración interior era muy sencilla, casi franciscana, con unos estucos en blanco y azul en las bóvedas y gris el zócalo. En los muros laterales se abrían dos hornacinas por lado: En el de la Epístola la más cercana a la puerta de entrada dedicada a San Roque y la siguiente a la Virgen del Rosario; en el del Evangelio en la primera la Purísima y la segunda a San Vicente Ferrer (de las cuatro imágenes, la de más interés era la de San Vicente, talla popular del siglo XVIII procedente de la familia Orzco). Ya en los años 1930 se trajo una imagen de Cristo Crucificado que se colocó bajo dosel de telas rojas en el lado del Evangelio, entre la hornacina de San Vicente y el altar de Sant Antoni.
La imagen más antigua era la de San Antonio que estaba en el altar central, retablo de talla dieciochesca sin excesivas pretensiones. La escultura del santo titular era desconcertante, pues de ninguna manera podía ser del XVIII, mas bien parecía del XVI o principios del XVII. Con seguridad que esta talla debía pertenecer a la familia Sans y al edificar la ermita la llevaron a ella y la dedicaron a su advocación.
Las imágenes a las que se alude fueron quemadas durante la Guerra Civil.

Los vecinos siempre se sintieron obligados al mantenimiento de esta ermita porque sentían que era una parte importante de su vida. Así sabemos que hacia 1901 se construyó el campanario de la ermita con donativos públicos. Tras la guerra civil de 1936-39, durante la cual se quemó el crucifijo del altar mayor, la familia Domansqui donó el actual. Hacia 1955 se derribó el viejo edificio de la ermita, que amenazaba ruina, y se construyó el actual. 


Fotografía fechada el 17 de abril de 1975 que muestra el aspecto que tenía la ermita en 1972 cuando tras el fallecimiento en Madrid del contralmirante Julio Guillén sus restos mortales fueron trasladado hasta la ermita para su misa funeral.



Poco después, hacia 1980, se añadió el porche actual con aportaciones vecinales. El tejado era plano y hacia 1990 se puso la cubierta a dos aguas con lo que fue preciso dar más altura al campanario.


En esta fotografía se aprecian las dos reformas de 1990. La cubierta a dos aguas  mejoraba la cubierta plana anterior. Pero su incremento de altura provocaba un efecto antiestético en el campanario, que resultaba demasiado bajo. Por eso se construyó el cuerpo superior cubierto con tejas azules y un pequeño remate prismático que a su vez remata en una cruz.


La ermita se mantuvo como propiedad particular durante varios siglos. En el siglo XX había pertenecido a la familia Agulló de Benidorm que la vendió a la familia Ripoll de Altea. Pero esta situación cambió en 1985 ya que en dicho año la diócesis de Orihuela-Alicante adquirió la ermita y un pequeño terreno colindante para futuras ampliaciones y el ayuntamiento de Benidorm adquirió el resto. En total fueron 4.431 m2 los que dejaron de ser propiedad particular.

El proceso se había iniciado pocos años antes en 1983, en una reunión de la Asociación de vecinos “Benidorm Horta”. La asociación estaba presidida en aquel entonces por José Ripoll Soler. A propuesta de Jaume Climent Such, que se había enterado de que estaba a la venta, se debatió la posibilidad de comprar los terrenos y casa a la familia Ripoll-Rodrigo de Altea. Corrió el rumor (luego se supo que infundado) de que había dos personas interesadas en la compra: un verdulero que quería comprar la propiedad para montar invernaderos y un alemán que quería vallar todo el recinto. En ambos casos el pueblo perdería el acceso a un espacio que durante muchas generaciones había sido el centro espiritual y social de toda esta zona. Eso fue un acicate para la participación de los vecinos en el proyecto de compra.

Los propietarios de la ermita eran cinco hermanos y aceptaron venderla a la asociación “Benidorm Horta” dándole el plazo de un año para que reuniese los cinco millones de pesetas que pedían. Los asociados decidieron formar una comisión integrada por José Ripoll Soler, Jaume Climent Such, Joan Galiana Cortés, Hilario Pérez Sales, Pedro Juan Martínez Ripoll y Manuel Llorca Llorca.

Los miembros de la asociación comenzaron a pedir donativos a los vecinos, pero pasados unos meses los fondos recolectados eran insuficientes. Por eso decidieron visitar comercios y hoteles que tuviesen alguna relación con la Huerta o la ermita y así se recaudaron tres millones de pesetas. Se había abierto una cuenta en la Caja de Ahorros de Alicante y Murcia (CAM, actualmente Sabadell-CAM) para depositar todos los donativos.

La cantidad recogida aún no era suficiente pero la comisión negoció con el obispado y el ayuntamiento y estas instituciones estuvieron dispuestas a colaborar. Fue objeto de intenso debate quien tendría la propiedad de la ermita, casa y terrenos. Se habló del Ayuntamiento de Benidorm, del obispado de Orihuela-Alicante o de una sociedad de vecinos.

El 27 de marzo de 1985 la Corporación Municipal en Pleno del ayuntamiento de Benidorm aceptó la moción formulada por el Concejal Delegado de Festejos Nicolás Pagés Baldó para la adquisición de dichas propiedades.


Según se indica en el acta de dicha sesión  “La Ermita de San Antonio Abad, sita en la Partida de Sanz, constituye uno de los entornos más característicos de Benidorm, donde tradicionalmente, aparte de las festividades propias de su Santo Patrón, se viene utilizando como zona de esparcimiento y recreo del vecindario. Conscientes de ello, y en el deseo de potenciar este paraje, el vecindario, apoyado totalmente por esta Concejalía, ha llevado a cabo gestiones para conseguir una ampliación del terreno y una racional utilización del mismo.
Esta utilización se representa gráficamente en el plano adjunto, según el cual aparecen las siguientes zonas:
Zona A.- Superficie 1005 metros cuadrados que se destina a plaza pública.
Zona B.- 560 metros cuadrados se destina a usos culturales, pudiéndose instalar en un futuro en la misma, un aula de cultura, con biblioteca y un Hogar Recreativo.
Zona C.- Expansión de la iglesia y propiedad de la misma, y
Zona D.- Con destino a parque público y deportivo 1.905 metros cuadrados.
Los terrenos serían adquiridos por el Ayuntamiento con el compromiso de destinarlos a la finalidad indicada, si bien el importe de los mismos se satisfará de la siguiente forma.
El importe total fijado en negociaciones realizadas por el vecindario con los propietarios de los terrenos, y que asciende a 5.000.000 de pesetas, abonarán los vecinos, según relación individualizada 3.000.000,- de pesetas; y el resto hasta completar el precio total, o sea 2.000.000.- de pesetas, lo aportará el Ayuntamiento de Benidorm.


Plano realizado por los Servicios Técnicos del ayuntamiento de Benidorm de acuerdo con la comisión de vecinos que gestionó la compra de la ermita.


Parecía que el Ayuntamiento iba a ser el único propietario pero finalmente no fue así. La comisión de vecinos había negociado con el párroco de Nuestra Señora del Carmen de Benidorm, Juan Andrés Rodríguez  Serrano y gracias a sus gestiones el obispado estaba dispuesto a participar en la compra. Afirmaba que la ermita de San Antonio Abad, popularmente de Sanz, era de su propiedad y estaba dispuesta a pagar 1.000.000 de pts por la parcela que el ayuntamiento había catalogado como Zona C. Tenía 1.069 m2 e incluía la ermita y el terreno que se destinaba a ampliación de la ermita “y erección en su caso, de futura parroquia”.

El día 18 de noviembre el obispado autorizaba a Juan Andrés Rodríguez Serrano para que firmara la escritura de compraventa en nombre del obispado solicitando “la exención de los impuestos por Transmisiones y Actos Jurídicos Documentados según los Acuerdos entre la Santa Sede y el Estado Español.
La comisión, que había recaudado 3.000.000 de pts., sólo tendría que pagar 2.000.000 debido a esta decisión del Obispado.

La escritura se firmó al día siguiente, 19 de noviembre, ante el notario de Benidorm José Luís Ruiz Mesa.
Los vendedores eran Ana María Ripoll Rodrigo, Pedro Ripoll Rodrigo e Isabel Ripoll Rodrigo, los tres vecinos de Aleta. También vendían Joseph Ripoll de nacionalidad francesa y residente en Montavy (departamento de Hérault) y Betrix Ripoll, también de nacionalidad francesa y residente en Les Ponts de Ce (departamento de Maine y Loira). Estos dos últimos estaban representados por Pedro-Emilio Pérez Ripoll, vecino de Altea.


Por parte del ayuntamiento de Benidorm intervenían su alcalde Manuel Catalán Chana y su secretario José-María Delgado Viyao. Ya hemos visto que por parte del obispado intervenía Juan Rodríguez Serrano.

Según la escritura de compraventa la propiedad que vendían los hermanos Ripoll-Rodrigo se desglosaba de la siguiente manera:

  • Terreno de regadío de 1.069  m2 valorado en  1.000.000 pts.
  • Terreno de regadío de 3.000  m2 valorado en  2.931.610 pts.
  • Casa para vivienda con aljibe y era  de 400  m2 valorada en 1.000.000 pts
  • Patio, anteriormente casa, de 62  m2 y 68.390 m2
 En total la propiedad medía 4.431 m2 y se vendió por 5.000.000 pts.

La asociación “Benidorm Horta” tenía que decidir qué hacer con el 1.000.000 de pts sobrantes. Se aprobó realizar una reforma de la ermita: ensanche de la sacristía, construcción de vestidor y modernización del aseo.

Jaume Climent conserva los resguardos de los recibos en los que se indica el nombre de cada vecino que hizo alguna aportación y su cuantía.

El paso del tiempo se ha encargado de demostrar que esta iniciativa vecinal, secundada posteriormente por las autoridades, fue tremendamente acertada a juzgar por sus consecuencias. El uso totalmente público de estas instalaciones las ha dinamizado y revitalizado. Se ha reconstruido la casa, se han asfaltado los accesos y parcela, se ha ampliado el camino de entrada, se han puesto aceras, faroles y arbolado… En resumen se ha creado un espacio social y recreativo, complemento del religioso, que ha enriquecido sobremanera la vida y el patrimonio cultural de Benidorm. Y todo eso gracias a la asociación de vecinos, a la comisión que formaron y a la colaboración de muchos ciudadanos. Todo un ejemplo a seguir. 

lunes, 4 de febrero de 2013


BENIDORM 1812-2012, APUNTES PARA UN BICENTENARIO

Cesar Evangelio Luz



Transcribo a continuación un artículo publicado en la Revista  de Festes Majors Patronals de Benidorm, año 2012, páginas 176 a 179. Su autor es Cesar Evangelio que está a punto de publicar un libro sobre la Guerra de la Independencia en Benidorm y que en este artículo nos avanza el contenido del libro.



I.- Benidorm en la Guerra de la Independencia.
La Guerra de la Independencia Española contra Napoleón Bonaparte se inició en Mayo de 1808. En el día 2 de dicho mes se produjo la famosa declaración del alcalde de Móstoles, si bien el verdadero alzamiento generalizado se produce el día 23 en lugares como Valencia, Cartagena o Zaragoza.

Benidorm tuvo noticia del alzamiento el día 31 de Mayo de 1808, por medio de comunicación procedente de Alcoy. En ese día también se ordenaba a los benidormenses alistarse en el ejército que se estaba formando en Almansa. El ataque francés llegó pronto, a cargo del general Moncey, que procedente de Madrid por la parte de Cuenca llego frente a Valencia y se estrelló contra sus murallas el día 28 de Junio. Su retirada fue por el pasillo de Almansa hacia el interior. Por tanto, las tropas francesas no llegaron a pasar en ese trance por Benidorm, que se libró de la presencia enemiga.

Poco después, en Julio, encontraremos al señor de Benidorm -Don Francisco de Paula Bernuy y Valda, brigadier de la Guardia de Corps- luchando en la Batalla de Bailén. Algunos benidormenses también lucharán en ese año pero con menos suerte, como es el caso del joven Francisco Pérez, que sirvió en el Regimiento de Infantería de Borbón y con él acudió al segundo sitio de Zaragoza, donde muere a fines de diciembre de 1808.

En 1808 y 1809 no habrá más ataques contra el territorio valenciano, pues la guerra tendrá su escenario en otros lugares como Portugal, Galicia, Castilla o Aragón.

En 1810 los franceses retoman la iniciativa contra el levante español. El general Suchet asediará Valencia en Marzo pero sin convicción y sin éxito. Valencia, y con ella Benidorm, se salvarán una vez más de los franceses durante 1810 Y 1811.


II. Las Cortes de Cádiz.
Mientras España estaba en guerra, y la península se hallaba casi totalmente ocupada por las tropas napoleónicas -excepto Cádiz, la costa levantina y las inme­diaciones de Lisboa-, un grupo de diputados se reunieron en la capital gaditana para conformar unas Cortes y elaborar una Constitución.

La labor de las Cortes no se centró sólo en la elaboración de una Constitución. Con carácter previo, en 1811, emitieron diversos decretos de importancia trascendental. Uno de ellos, de 6 de Agosto de 1811, fue quizá más relevante en ese momento para Benidorm que la propia Constitución, pues declaró la abolición de los señoríos. Por ese decreto quedaban en entredicho los derechos señoriales que en Benidorm tenían los marqueses de Albudeyte, y el que en sus aguas y almadrabas el duque de Medinaceli.

La población benidormense aprovechó el decreto de 1811 para resistirse al pago de los derechos señoriales. Tales derechos habían sido arrendados por los marqueses de Albudeyte a terceros (Manuel Orts y su hermano Josef) para gestionar su cobro y explotación a cambio de un importe. La prueba de esta resistencia al pago la tenemos en una escritura notarial de 11 de Enero de 1812, en el que la marquesa de Albudeyte Doña Ana Agapita de Valda Tejeiro y Rocafull comparece ante el notario de Benidorm Don Tadeo Ruzafa para liberar a sus arrendatarios de sus obligaciones, toda vez que éstos no conseguían cobrar lo pertinente a los vecinos.


III.- El primer acto democrático de la Historia de Benidorm
Fruto del espíritu democrático inspirado por las Cortes de Cádiz fue también la convocatoria para designación de nuevos electores a Junta Provincial que hubo de hacerse en la provincia valenciana a mediados de 1811. El sistema debía ser exactamente igual que el utilizado meses antes para la primera designación de diputados a Cortes. Concretamente, Benidorm efectuó su elección de diputados el día 3 de Junio de 1811, a cuyo efecto se reunieron todos los vecinos a las ocho de la mañana en la Casa Consistorial que se encontraba en la inmediación del Mesón (actual zona de Martínez Oriola junto a la Plaza de la Constitución). Este sería el primer acto democrático celebrado en Benidorm del que tenemos un relato fidedigno.

De aquella reunión salieron elegidos inicialmente doce diputados parroquiales, que deberían designar entre sí a un único representante municipal para acudir a Alcoy a las elecciones de partido. La sesión fue presidida por las autoridades municipales, desempeñadas por los siguientes ciudadanos: D Manuel Orts Alcalde Ordinario, Don Gaspar Tous Regidor Primero, Pedro Juan Orts Diputa o,  José Cortes Sindico Procurador General,  y Miguel Lanusa Personero. También estaba presente el Reverendo Cura Dn José Vaquer.

Los doce elegidos inicialmente fueron: Don Isidro Llorca, Dn Domingo Orts Presbítero, Don Manuel Orts, Don Manuel Llorca, Don Gaspar Tous, Don Jayme Orts y Castelló, Felipe Zaragosi, Dn Francisco Orts y Boix, Pedro Llorca, Don Juan Jordan, Josef Orts de Francisco y Don Jayme Mariano Llorca. Entre ellos debían votar al que hubiera de acudir a la cabeza de Partido, y el resultado fue revelador: Don Domingo Orts Presbitero obtuvo 11 votos, y don Jayme Mariano Lorca obtuvo 1 voto. Ello significa que Jayme Mariano Lorca se votó a sí mismo, y que el resto votó por el presbítero Domingo Orts. El dato es muy relevante si tenemos en cuenta que Jayme Mariano Lorca era el apoderado de los marqueses de Albudeyte, titulares del señorío (así le habían conferido poder en febrero de 1808, otorgado ante el notario de Madrid Don Angel de Ursuchi). Es decir, todos los votantes querían evitar que el delegado de los señores fuera quien les representara, y eligieron a un religioso instruido y respetado en el pueblo, buena prueba del recelo que los benidormenses sentían ante el régimen señorial.


IV.- La ocupación francesa.
El 9 de enero de 1812, a las 4 de la tarde, entró Suchet en Valencia. El 20 de Enero llegaron los franceses a Xabea y Moraira. El 18 de Febrero llegaron a Denia 1.500 soldados imperiales, que a las 5 de la madrugada del día siguiente, día 19, marcharon para Alicante; es posible que en su acometida llegaran a tomar Benidorm, pero no tenemos constancia de ello. También tenemos indicios de que pudieran haber llegado a Benidorm hacia el 5 o 6 de Marzo, pero sin certeza.
El primer dato seguro que tenemos sobre presencia francesa en Benidorm durante los días siguientes es del día 20 de Marzo: en ese día unos 30 soldados llegaron a Denia con una carga de 100 cahíces de trigo que había desembarcado en Benidorm un comerciante de Alicante. Por tanto, los franceses debían haberse adueñado de Benidorm al menos el día antes, 19 de Marzo de 1812, exactamente el mismo día de la proclamación de la Constitución de Cádiz.
En los libros parroquiales de la iglesia benidormense no observamos ninguna anomalía que indique fallecimientos por causa violenta. La ocupación estuvo a cargo de la División Habert. En Benidorm se instaló el General Gudin, residiendo aquí en ocasiones, con las fuerzas del Regimiento de Infantería de Línea n° 117 -entre otros- en el Castell y ocupando también la iglesia de San Jaume que será profanada. El mando de la plaza se encomendó al capitán ingeniero Foubert –oJoubert- de Laize (llamado Eugenio Bufet, en la crónica de Pedro Ma Orts Berdín, seguramente por haberlo así conservado la tradición oral).
El 26 de Marzo las tropas francesas fueron capaces de detener en Villajoyosa a dos guerrilleros (Joseph Pla -recién escapado de Denia-, y otro de Murla), y de enviarlos a Denia con una patrulla de 50 hombres. El día 27 de Marzo la patrulla pasó por Benidorm camino de Denia. En el trayecto fue atacada por otros guerrilleros que obligaron a los franceses a dividirse en dos grupos, de los que uno se volvió a Villajoyosa y el otro siguió hacia Denia.
A principios de Abril se hicieron requisas en los pueblos de la Marina. En Benidorm constan algunas fechas de requisas, como las muy tardías del 6 y 8 de Julio, indicándosenos además que había habido otras 4 anteriores sin especificar su fecha.
La crónica de Pedro Mª Orts Berdín nos cuenta una escena de la ocupación en la que el presbítero Don Domingo Orts camina por la Alameda y un soldado francés le detiene para obligarle a transportar un haz de leña. El francés le dijo "¡Carga, patrón!", y el religioso obedeció por no generar un conflicto mayor. También nos cuenta que los franceses cometieron diversas tropelías en la iglesia de San Jaime, tirando al mar de los restos de los allí enterrados. Entendemos que la actuación de los franceses debió obedecer más que nada a un saneado de todo aquello considerado insalubre. De hecho, a las pocas semanas de la ocupación ya encontramos una indicación en el libro parroquial de entierros (6-Abril-1812) que dice que en tal fecha se produjo el primer ente­rramiento en el cementerio y no en la Iglesia, viniendo a cumplir una previsión que desde años antes existía pero que no se llevaba a cumplimiento.
A mediados de 1812, los franceses tenían controlada la parte norte de Alicante estando el frente estabilizado por las líneas de Villajoyosa, Relléu, Biar, Aleay, Játiva. En Abril de 1812 decidieron hacer una nueva intentona sobre la capital, Alicante. Por el lado de la costa (Benidorm), el Brigadier Gudin avanzó desde Villajoyosa con diez compañías de granaderos y de "voltigueurs" (fusileros) de los Regimientos 116° y 117° de línea. Llegaron a Muchamiel a las 10 de la mañana. Los españoles reaccionaron y derrotaron a los franceses, que volvieron a sus posiciones. Gudin regresó a Villajoyosa al día siguiente.

A raíz de este movimiento francés, hubo alteraciones provocadas por las guerrillas, como es el caso de la partida de Beranger. En Benidorm hubo otro conato pues el 3 y 4 de Mayo hubo una "bricbarca" (corbeta) que se enfrentó en el puerto de Benidorm con la compañía de fusileros franceses de la guarnición.

El 21 de Julio tuvo lugar la primera batalla de Castalla, que se saldó con una estrepitosa derrota española. Fue entonces necesario enviar refuerzos a Alicante desde Baleares, por medio de la llamada División Mallorquina al mando del general Whittingham, y la Anglosiciliana al mando de Maitland. Las primeras tropas aliadas de auxilio llegaron a Alicante el 8-9 de Agosto de 1812, desembarcando el10.


V. La noche del Minstrel.
Algunos de los barcos ingleses decidieron dar una batida por la costa para reconocerla y para incomodar en lo posible a los franceses. Ese es el momento en el que se produce la Acción de Benidorm.

El día 10 de Agosto de 1812, dos barcos ingleses, el Minstrel y el Philomel, efectuaron una maniobra de reconocimiento. El Minstrel era un barco de 20 cañones al mando del capitán John Strutt Peyton, y el Philomel tenía 18 cañones al mando del capitán Charles Shaw. Estos barcos observaron un grupo de tres pequeños barcos corsarios Franceses guarnecidos en el puerto de Benidorm, al abrigo de un castillo con 24 cañones.

Los franceses también divisaron a los británicos, y por eso remolcaron 2 de sus 3 barcos sobre la orilla, dejándolos protegidos por una batería formada por 6 de sus cañones manejados por unos ochenta hombres de sus propios equipos, principalmente genoveses. El barco y el bergantín ingleses sólo podían bloquear a los corsarios, y para ello mandaban cada noche una barca del uno a otro para hacer guardia cerca de la orilla.

El12 de Agosto, un bote inglés con el guardiamarina Michale Dwyer y 7 marineros, fueron encargados de este servicio (Dwyer, de hecho, había sido nombrado ya teniente, pero aún no tenía noticia de su ascenso). Pensaron entonces que si pudieran tomar la batería de tierra, sería posible también capturar los barcos corsarios. Entonces preguntaron a los españoles que acudían en botes hasta ellos, los cuales relataron que parte de los franceses se había retirado, dejando sólo unos 30 hombres en la batería y unos 20 en el castillo.

Dwyer, a pesar de su inferioridad numérica, decidió atacar la batería por sorpresa. Así, a las 9.30 de la noche, desembarcaron en un lugar alejado unas 3 millas del lado oeste del pueblo (que debió ser en la llamada Cala de Morales). Allí se toparon con un centinela francés, pero Dwyer respondió en español y el centinela cayó en el engaño dejándoles pasar.

Cuando los británicos llegaron a la batería francesa tras recorrer toda la playa de poniente, cayeron sobre aquélla sin vacilación. Tras una brillante lucha, la guarnición -consistente no en 20 sino en 80 genoveses- abandonó la batería a los 8 británicos. Pero entonces acudieron unos 200 soldados franceses que los redujeron. Dwyer y sus hombres se defendieron heroicamente, hasta que uno de ellos cayó muerto. Dwyer mismo fue herido en un hombro, y otro de sus hombres en un ojo. Cuando su munición se acabó, los franceses atacaron a la bayoneta. Dwyer, demasiado débil por la pérdida de sangre, no podía pelear en el cuerpo a cuerpo y fue alcanzado con 17 punzadas de bayoneta. Todos los demás hombres menos uno también sufrieron graves heridas hasta que fueron reducidos. Se cuenta que, cuando los franceses ofrecieron la rendición, el marino que había perdido el ojo derecho, se desató el pañuelo que llevaba al cuello y lo anudó sobre su ojo ensangrentado, diciendo a su mando: "Aunque he perdido un ojo, todavía tengo el izquierdo, y lucharé hasta que pierda ése también. Espero, Señor Dwyer, que usted nunca se rinda".

El capitán francés Foubert y sus hombres del 117 quedaron admirados del valor de aquellos británicos Los llevaron al puesto del general Goudin, que igualmente quedó admirado. El francés, caballeroso,  cursó una invitación al capitán Peyton para visitarle  en tierra, y recoger a tan valerosa tripulación. Peyton aceptó la invitación y cenó en Benidorm con el general francés. Posteriormente se retiró a su barco con el guardiamarina y los 6 de sus 7 hombres que habían sobrevivido.

Parece un episodio leve si nos atenemos al relato británico. Sin embargo, la única crónica española que hemos encontrado sobre el asunto nos dice que el 14 de Agosto llegaron a Denia procedentes de Altea algunos soldados enfermos (¿pueden ser heridos), e informa de que "la gente de los caseríos franceses que estavan en Benidorm vino por tierra porque los ingleses habían quemado los barcos que estaban debajo del castillo en tierra, según decían".


VI.- La liberación.
No conocemos el momento cierto en el que tropas Francesas desguarnecieron Benidorm, pues zona estuvo sujeta a múltiples movimientos. Sabemos que a mediados de Agosto de 1812 las naves inglesas seguían por nuestras aguas, pues el 17 de Agosto  Suchet despachó un mensaje para la escuadra inglesa  y se mandó el mensaje para Benidorm o Altea por si allí estaba la escuadra. El 24 la infantería española ocupaba Villajoyosa, donde dejó un destacamento fuerte. Al mismo tiempo, el 25 fue tropa francesa a Benisa, donde estuvo hasta el 27. Benidorm quedaba en medio de ambas localidades.

El 22 de Septiembre desembarcaron en Alicante más tropas de la División Mallorquina. Así pudo, a principios de Octubre, encargarse de toda la línea de 16 leguas que iba desde Villajoyosa y Benidorm, a Alcoy, Ibi, Castalla, Sax y Monforte, formando una vanguardia mientras los ingleses permanecían en Alicante y S. Vicente. El Cuartel General se puso en Muchamiel, con parte de las reservas y la otra parte en Xixona.

A fines de mes de Noviembre el general Campbell decidió pasarse con su Batallón, Escuadrón de Almansa, y algunas compañías de cazadores, a Villa­joyosa para que adelantando destacamentos por la Marina pudiera subsistir mejor tomando víveres de los pueblos. Es posible que el frente estuviera enton­ces situado en Villajoyosa para los españoles, y en Benidorm para los franceses, pues el 27 de noviembre salieron unos 200 franceses desde Denia para Benisa y Benidorm.

En enero y febrero de 1813 siguió la línea donde estaba, y aunque los enemigos hicieron algunas tentativas fueron rechazados con escarmiento. Sabemos que del 29 a 31 de Marzo de 1813, los franceses llevaron víveres y paja a Orcheta, por lo que la línea del frente seguía fijada en estas localidades.

Momento importante fue el de 29 y 30 de Mayo, cuando hubo un ataque francés contra Calpe (que en ese momento había recibido tropas españolas para su defensa). El ataque fue feroz pero los defensores resistieron, causando numerosas bajas a los imperiales. Los habitantes de Calpe pidieron ayuda a los pueblos limítrofes. Según el relato que nos ha quedado, hubo ayuda de varios pueblos vecinos, pero no de Benidorm: "... sí me es doloroso que la viIla de Benidorm que se halla tan proxima, ni haya querido contribuir con su socorro, ni menos haga la menor demostracion de Patriotismo en estas ocasiones tan interesantes al bien de la Nacion."  Sin embargo, es posible que Benidorm no pudiera acudir en ayuda de Calpe porque aún existía presencia francesa en esas fechas. Hay un indicio de ello en el libro parroquial de entierros, cuyo asiento de 3 de junio de 1813 dice: "Pedro Gonzalez (Cuerpo). Amore Dei. En la villa de Benidorm dia tres de Junio de mil ochocientos trece se dio sepultura eclesiástica pasadas veinte y cuatro horas al cadáver de Pedro Gonzalez que fallecio ayer guía de General Roche se le enterro por amor de Dios y para que conste certifico y firmo.”  Es decir, que cabe presumir que su muerte ha sido causada por los franceses al intentar los españoles acudir en ayuda de Calpe.

La liberación de los franceses no significó la tranquilidad absoluta, pues los aliados británicos se dedicaron a derribar todas nuestras defensas costeras, bajo la excusa de que no volvieran a caer en poder de los franceses. Una de estas defensas fue el propio castillo y torreón que había en Benidorm a la parte de levante, y cuya destrucción por artillería supuso que algunas de las piedras que saltaron por la explosión dañaran la puerta de la iglesia y algunas de sus dovelas.




A continuación os transcribo un fragmento del libro del historiador William M. James en el que se recoge la ACCION DE BENIDORM del 12 de agosto de 1812 a la que alude el artículo de Cesar Evangelio. Su obra, PUBLICADA EN 1826, se titula de forma abreviada “The naval history of Great Britain” y narra los hechos entre 1793 y 1820. El incidente está en el volumen 6.



On the tenth of August the British 20-gun ship Minstel, captain John Strutt Peyton, and 18-gun brig sloop Philomel, captain Charles Shaw, observed three small French privateers in the port of Biendom, near Alicant; where they were protected by a castle mounting 24 guns. As a further security, two of the vessels were hauled on shore, and a battery formed with six of their guns, which were manned with their united crews, amounting to 80 men, chiefly Genoese. Under these circumstances the British ship and brig could only blockade the privateers; and, to do this more effectually, a boat was sent from one or the other of them every night, to row guard near the shore. On the 12th of August a boat, with midshipman (or rather lieutenant, for he had been promoted since the 21st of the preceding March, but had not yet received his appointment) Michael Dwyer and seven seamen, departed from the Minstrel upon this service. Considering that, if he could take the battery on the beach, he might succeed in capturing the privateers, the midshipman questioned the Spaniards, who came off in boats from the town, and they all agreed in the relation, that the French had retreated, leaving but 30 men in the battery and 20 in the castle.
Relying upon the tried courage and steadiness of his seven men, Mr. Dwyer resolved, notwithstanding the numbers of the enemy, to attempt carrying the battery by surprise. With this view, at 9 h. 30 m. P.M., he and his little party landed at a spot about three miles to the westward of the town, but scarcely had they done so, than they were challenged by a French sentinel. The midshipman, with much presence of mind, answered in Spanish, that they were peasants. The British were suffered to advance, and arriving at the battery on the beach, attacked it without hesitation. After a smart struggle, the garrison, consisting not of 20, but of 80 Genoese, abandoned the battery to Mr. Dwyer and his seven seamen. The British were a few minute only in possession, before they were surrounded by 200 French soldiers. Against these Mr. Dwyer and his seven men defended themselves until one of the latter was killed, the midshipman shot through the shoulder, and a seaman trough the eye, and all their ammunition expended. The moment the firing ceased, the French rushed upon the garrison with their bayonets. Mr. Dwyer was too weak, from loss of blood, to sustain a fight hand to hand; and, after he had been stabbed in 17 places, and all the men except one severely wounded, the French recovered possession of the battery.
The gallant fellow who was wounded in the eye, on recovering from te stupefaction caused by the wound in his head, deliberately took his handkerchief from his neck, and, binding it over the wound, said, “Thouh I have lost one eye, I have still one left, and I´ll fight till I lose that too”.
The admiration of captain Foubert and his troops (a detachment from the 117th regiment of voltigeurs) at the invincible courage of their little band of British, was unbounded; and when the latter, in their wounded state, were conveyed to the head-quarters of general Goudin, the French commanding officer in this quarter, the same benevolence and solicitude were shown to them by him and his suite. The general sent an invitation to captain Peyton to visit him on shore, and receive in person as well his brave boat´s crew, as the congratulations of the general and the other French officers on having such men under his command. Captain Peyton accepted the invitation, dined with the French general, and received back his midshipman and six out of his seven men. Thus is it ever, that the brave sympathyze with the brave; and he, who gallantly does his duty, meets far from the most inestimable part of his reward, in the admiration which he elicits from the breast of his enemy”.
On the 29th of September, in the evening, having received information that the French had laden six vessels with shells at Valencia for Peniscola, captain Peyton despatched the boats of the Minstrel, under lieutenant George Thomas, assisted by midshipmen William Lewis, B.S.Oliver, and Charles Thomas Smith, to endeavour to bring them out; keeping the ship close in shore to cover and protect the boats. Although the vessels were moored head and stern to the beach, between two batteries of two 24-pounders and two mortars, with a strong garrison in the Grao, and had their sails unbent and rudders unshipped, lieutenant Thomas and his party gallantly succedded in bringing out four of them. A fifth was also in the possession of the British; but, owing to the wind suddenly shifting round to the south-east with a heavy squall, this vessel grounded, and was retaken with three men in her. With that exception, the loss sustained by the British amounted to only one seaman severely wounded…”