lunes, 18 de marzo de 2013


UN ALJIBE DE SERRA GELADA, EJEMPLO DE ELEMENTO HIDRÁULICO DE LA AGRICULTURA TRADICIONAL Y DE DESTRUCCIÓN DEL PATRIMONIO.




BEATRAIU FAJARDO DE MENDOZA pudo repoblar Benidorm  en 1666 gracias a que previamente había construido la acequia del Reg Major de l’Alfàs, popularmente conocida como Séquia Mare. Esta infraestructura impulsó el desarrollo agrícola y demográfico de dicha villa en ese siglo y los siguientes. 



Fotografía del cauce de la Séquia Mare en la partida de Coves, en Benidorm, por el que ya no circula el agua de riego. Se aprecia también el antiguo lavadero de piedra.

En la actualidad la Séquia Mare sobrevive sólo en La Nucia, donde se ha tomado esta fotografía, y parte de l’Alfàs del Pi. 

 ¿Por qué este regadío fue tan decisivo en el devenir de Benidorm? Porque a causa de las condiciones climáticas de nuestra zona,  caracterizadas desde hace siglos por unas lluvias escasas y espasmódicas, el regadío se convertía en una necesidad ineludible para el desarrollo de algunos cultivos. 

La producción del secano no era suficiente para asegurar la alimentación de la familia campesina y el regadío ha constituido, desde épocas muy remotas, un complemento indispensable para su supervivencia.



Cultivos de secano (algarrobos, almendros, olivos, vid, cereal, etc.) en laderas montañosas abancaladas, una forma tradicional de explotación de la tierra en nuestra comarca. Los bancales evitaban la erosión del agua de lluvia y la repartían por las tierras de cultivo. Pero esta producción del secano necesitaba complementarse con el regadío, del que se obtenían otros elementos básicos en la alimentación humana.


Por eso el mayor desarrollo agrícola durante la segunda mitad del siglo XVII se produjo en la zona que entonces se denominaba l’Alfàs de Baix o l’Alfàs de Benidorm, que comprendía las tierras más llanas y fértiles de su término municipal. Allí el regadío, gracias a la Séquia Mare, aseguraba una serie de cultivos que alimentaban personas y animales. Con esa agua y gracias a las buenas condiciones térmicas del invierno, de muy pocas heladas, se podía asegurar el sustento de los agricultores con varias cosechas anuales.

De esa manera la población empezó a crecer y se fueron roturando nuevas tierras, agotándose muy pronto las mejores. Este fenómeno sucedió hacia 1730. A partir de esa fecha, la población crecía, pero la tierra agrícola no. Así que una parte de los habitantes de Benidorm se dedicó a la actividad marítima, que a partir de entonces y hasta 1950, adquirió su mayor desarrollo: pesca,  almadraba,  corso, contrabando y su represión, marina mercante, etc. 


Barcas de pesca y barrio de pescadores a Poniente del casco antiguo de Benidorm, en lo que actualmente es Paseo Colón y Parque de Elche.

Durante los siglos en los que la actividad pesquera fue muy importante, Benidorm no disponía de puerto. Barcas y redes utilizaban el principio de la playa de Poniente.

 A pesar del gran desarrollo de la actividad marítima, de 1750 a 1950, el crecimiento vegetativo (el resultado de restar las defunciones a los nacimientos) era positivo y  la población crecía, pero una parte de ella no encontraba trabajo con lo que empezó la emigración: Norte de África, América, Europa... 

Y eso que se buscaron todas las soluciones posibles para evitarlo. Por ejemplo se ocuparon las tierras de peor calidad agrícola y sin riego, denominadas tierras marginales. 
En ellas el relieve de fuertes pendientes dificultaba el cultivo. Además su litología predominante de calizas y margas originaban suelos agrícolas poco profundos y fácilmente deleznables. 


Fotografía de  bancales en  la Serra Gelada, en el barranco que desagua en la cala del  Ti Ximo. Implican un enorme esfuerzo humano para obtener un escaso rendimiento agrícola. Se aprovechaba el agua que circulaba por las laderas del barranco, para que empapara la tierra de cultivo. De otra manera habría ido al mar.



Cultivo en las tierras marginales de Serra Gelada.

En Benidorm se cultivó la ladera norte de Serra Gelada, un buen ejemplo de tierras marginales aprovechadas al límite. Un brazal de la Séquia Mare, el braçal de Sanç que era el más largo porque llegaba hasta el mar, regaba sólo una parte de ella, la más baja. El resto parecía condenado a ser terreno improductivo. Pero no fue así: el tesón y la necesidad de las gentes de Benidorm las hizo productivas. 

Para compensar las escasas precipitaciones naturales y la imposibilidad del regadío tradicional, se aprovecharon al máximo las lluvias otoñales y primaverales, a menudo de carácter torrencial. Eso se consiguió con la construcción de bancales y terrazas en las laderas de la montaña, obteniendo así tierras de cultivo.

Con este sistema conseguían también controlar la capacidad erosiva del agua de lluvia, impidiendo que arrastrara la escasa tierra de las laderas. Además la aprovechaban toda, no dejando que fluyese hacia el mar tan preciado líquido. 

Así en los antiguos terrenos improductivos pudieron cultivar olivos, algarrobos, almendros y también algunos cereales poco exigentes en agua que debían estar en rotación con el barbecho. 

Estos cultivos arbóreos, que configuraban el paisaje agrario del secano,  desarrollan unas raíces profundas y de gran extensión, con lo que podían captar mejor la humedad del subsuelo y sobrevivir al durísimo verano, cosa que no pueden hacer los cultivos herbáceos.  
El cultivo asociado de arbolado  y cereales minimizaba  el impacto de un año de escasas precipitaciones: la baja cosecha de cereales se compensaba con la de los cultivos arbóreos. Y en años secos o muy secos, ésta última era la única cosecha posible.

Pero para que este tipo de cultivo fuera posible había hecho falta modificar previamente la pendiente del terreno mediante la construcción de bancales de piedra que se rellenaban de tierra, a veces traída desde muy lejos. Fue el fruto de cuantiosísimos esfuerzos del agricultor, sólo con su trabajo personal, ya que su instrumental era muy escaso.

Así se creaba un sistema de terrazas planas en las laderas, uno de los más antiguos y eficaces para disminuir la erosión e infiltrar el agua en la tierra en vez de correr ladera abajo. El suelo retenía así una parte importante del agua de lluvia y las cosechas podían ser viables.



Esta captura de Google Maps permite apreciar los numerosos bancales y terrazas de Serra Gelada. Los muros de piedra seca de los bancales son las líneas oblicuas que cruzan la imagen. También se aprecia que al ser tierras muy alejadas del casco urbano, se construían pequeñas casas que servían de hábitat temporal y de refugio durante las temporadas de trabajo. En la imagen se aprecian los restos de tres de ellas.


Las terrazas remontan así las pendientes como graderías que ascienden en ocasiones hasta la misma cumbre y, como norma general, hasta el límite ecológico de los cultivos. Su construcción implica un ímprobo esfuerzo, pues, la rotura de las pendientes obliga, a menudo, a brutales desmontes para crear las parcelas y, en otras, al transporte del suelo desde los lechos fluviales hasta las laderas.” (“La cultura del agua en ámbitos semiáridos: valores paisajísticos, ambientales y culturales” artículo de María Hernández Hernández y Enrique Moltó Mantero)

Este trabajo de abancalado modeló laderas y cauces hasta límites insospechados. Como dijo el geógrafo Deffontaines “el campo es aquí, sobre todo, arquitectura”. Su existencia sólo se entiende por el “hambre de tierras” que dominó en Benidorm en los siglos XVIII y XIX a causa del enorme crecimiento demográfico. 




El aljibe de Sierra Helada.

El "secano mejorado" (expresión utilizada por Antonio López Gómez, uno de mis profesores de la Universidad de Valencia) es un sistema típico de las zonas de clima árido del Sureste español y Benidorm está entre ellas. 

Los agricultores habían observado que un pequeño riego algunas veces al año aumentaba notablemente la producción del secano, sobre todo en el caso de olivos, almendros y cereales. Se aseguraba una parte de la producción casi todos los años, al no depender exclusivamente de la irregularidad de las lluvias.

El agua para estos riegos podía obtenerse recogiendo en aljibes y balsas la que circulaba por torrenteras y barrancos y en la comarca tenemos algunos ejemplos de esta arquitectura hidráulica. La cantidad de agua aportada con este sistema era escasa por lo que no se puede hablar de regadío.

En el caso del aljibe que voy a comentar, el agua de lluvia en él recogida se dedicaba al consumo de los carabineros que tenían el cuartel muy cercano y posteriormente al riego. Está destruido y si en alguna ocasión hubo alguna acequia de tierra, ha desaparecido también. El volumen de agua almacenado era escaso y el riego con ella, nunca pudo considerarse regadío sino secano mejorado.

De todas formas, en estos momentos ya da igual el uso que tuvo. Lo importante es que constituía un elemento clave en la supervivencia de las gentes que tan duramente trabajaron en esa zona para ganarse el sustento.

El aljibe estaba situado muy próximo a la última estación de bombeo que sube el agua hasta la depuradora, un poco más al norte. Aunque actualmente está destruido, en los mapas de Google todavía aparece porque, afortunadamente, están sin actualizar. En el año 2004 hice algunas fotografías pero cuando volví en el 2010, para tomar medidas de sus dimensiones, ya estaba destrozado, ignoro la causa. 


El círculo amarillo muestra la situación del aljibe de Serra Gelada. Se puede acceder desde el Camí dels Torrers o desde el camino que sale, en dirección hacia Altea, desde la última estación de bombeo de aguas depuradas en la calle Nápoles, en realidad una de las dos carreteras que conduce a la EDAR.

Captura de Google Maps que muestra la casa de campo  y el aljibe antes de ser destruido.

Año 2004: aljibe visto por su cara norte. Detrás la casita de campo, en realidad un refugio, que hoy también está casi destruida.

Año 2004: aljibe visto por su cara sur.

Podemos comprobar por las imágenes anteriores que su estructura es la de una balsa rectangular cubierta con una bóveda de cañón (medio cilindro) un tanto irregular. Sus dimensiones interiores eran 6,35 metros de largo y 2,80 metros de ancho. Sus dimensiones exteriores hay que incrementarlas con el grosor de los muros que sólo he podido medir en un punto, resultando 0,56 metros. 

Esta estructura tenía pocas aberturas para que el agua se mantuviese sin luz y por tanto en mejores condiciones. El lado menor que daba al sur era totalmente macizo. En cambio el lado que daba al norte tenía una ventana, cuyo tamaño no pude medir. Servía para extraer agua manualmente y permitía entrar para los trabajos de mantenimiento y limpieza. La existencia de un marco de madera permite suponer que se cerraría con una puerta de una hoja. 

En el lado mayor que daba al Este, muy próximo al lado que tenía la ventana, había una pequeña abertura cuadrada de casi 30 centímetros de lado. Servía para que entrase el agua. 


Año 2013: canal de 30 cm de ancho que llevaba el agua desde la balsa de decantación hasta el aljibe, hoy día ya destruido.


Las marcas del agua en el interior del aljibe indicaban cual era el nivel máximo, que no pude medir. Tras su destrucción medí una parte, sin llegar al fondo que estaba lleno de cascotes. Obtuve una altura de agua de 81 centímetros, pero seguro que era algo mayor. Por tanto el volumen de agua recogida estaría entre los 15  y los 18 m3, insuficiente para un riego normal.
Interior del aljibe en 2004. Al estar en desuso, el fondo estaba lleno de piedras, botellas, latas y otros objetos tirados por visitantes desaprensivos.


El material constructivo era el tradicional de la zona, que en documentos del siglo XVII se denominaba "cal y canto": piedras sin trabajar cogidas con un mortero de cal y arena. Era un material barato y muy duro, pero fácilmente degradable por la erosión atmosférica así que tenía externamente un enlucido de cal y arena. Para el recubrimiento interior del vaso del aljibe se utilizó mortero hidráulico. También se observan en algunos puntos reparaciones hechas con cemento que indiscutiblemente pertenecen al siglo XX.

El aljibe captaba el agua de un pequeño barranco que desembocaba junto a él. Actualmente ese barranco está parcialmente cubierto con cemento, para que el agua llegase más limpia, aunque eso se trata de un arreglo del siglo XX. Un poco más arriba los bancales están hechos de forma que el agua circulante se dirija hacia dicho cauce. 

El agua de lluvia que corría por el barranco llegaba, justo antes de entrar al aljibe, a una balsa de decantación de forma rectangular y recubierta de mortero hidráulico. 


Año 2004: final del barranco, balsa de decantación e inicio del canal que llevaba el agua hasta el aljibe.


Me resulta imposible decir cual pudo ser la fecha de construcción de este aljibe. Sus materiales constructivos y su forma son los tradicionales, es decir que se emplearon durante muchos siglos. Así que, al no tener referencias escritas, sólo puedo suponer que sería, como muy antiguo, de mediados del siglo XVIII aunque también podría ser de mediados del XIX. El el "Diccionari de Benidorm" indicaba que daba servicio a los carabineros así que mediados del XIX es la fecha más probable.

En la segunda mitad del siglo XX se abandonó ese cuartel y se produjo el paso de la economía agrícola a la turística. Eso supuso que se fuesen abandonando las tierras de cultivo. Las primeras en sufrir este abandono fueran las de secano ya que exigían un esfuerzo brutal y daban unos beneficios muy escasos. Por eso vemos que las laderas de la Serra Gelada, antaño cubiertas de algarrobos, almendros y otros cultivos propios del secano, han ido perdiendo esas especies y en su lugar ha crecido la vegetación natural de arbustos y pinos.
Esta cubierta vegetal es muy importante para mantener el equilibrio de los suelos y son el hábitat de numerosas especies botánicas y de fauna. Serra Gelada ha dejado de ser un lugar de duro trabajo y se ha convertido en una zona verde de alto valor ecológico que ciudadanos de Benidorm y visitantes utilizamos como zona de paseo y de deportes varios. Eso es muy positivo.

Lo que resulta incomprensible es la destrucción de este aljibe y del abandono de otras estructuras de la zona, como el cuartel de carabineros, en grave peligro de destrucción. Es la evidencia, una más, del poco respeto que tenemos por un patrimonio que es testimonio de otros tiempos y otras actividades económicas que no deberíamos olvidar. 

Cicerón escribió que la Historia era "testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de los recuerdos, maestra de la vida" ("Historia vero testis temporum, lux veritatis, vita memoriae, magistra vitae, nuntia vetustatis, qua voce alia nisi oratoris immortalitati commendatur?")

Espero que esta mirada retrospectiva a un aspecto olvidado de nuestra historia nos enseñe a apreciar y respetar nuestro patrimonio histórico y natural y por tanto a ser mejores ciudadanos. Así la Historia habrá sido de verdad magistra vitae.
Estado actual del aljibe tras la destrucción de su bóveda y paredes. El vaso del aljibe está casi completo, pero totalmente colmatado con los cascotes. La vegetación está cubriéndolo como si la naturaleza quisiera recuperar un espacio que antaño fue suyo...




viernes, 15 de marzo de 2013


BENIDORM, 1740:  UN BARCO A LA DERIVA, UN CONFLICTO DE COMPETENCIAS Y UN MILAGRO.



Francisco Amillo Alegre


Estoy acabando de escribir este post en el atardecer del día 15 de marzo de 2013 y voy a referirme a unos hechos acaecidos hace exactamente 273 años. Para ello retrocederé al Benidorm del siglo XVIII, al atardecer del día 15 de marzo de 1740. 

Las gentes de Benidorm han avistado un barco, un londro a la deriva y sin tripulación que es arrastrado  hacia el Oeste por el temporal de Gregal. 
La noticia ha corrido por Altea y Benidorm. El juez de Benidorm ha interrogado a marineros de Altea que habían desembarcado en el Rincón de Loix y le indican que el navío navegaba a la deriva, medio hundido y sin tripulación. A causa del temporal no se atrevieron a hacer nada para rescatarlo. 
Por su parte, el capitán de dragones de la guarnición de Altea está preparado para enviar dos soldados a donde sea preciso. Un barco sin tripulación era una excelente noticia porque su propiedad pertenecía al Estado, en esa época el Rey, y sólo se abonaría 1/5 de su valor a los que lo rescatasen. Los soldados deberán estar en la playa cuando los salvadores arriben con su rescate para salvaguardar los intereses de la corona.

El sol ya se está poniendo cuando un laúd de Benidorm, cuyo patrón es Antonio Bayona, se atreve a salir a la búsqueda del londro. Lo encuentra en la parte de poniente de la isla de Benidorm. Está desarbolado y sin velas. El agua llega a la cubierta. 
Los marineros le atan un cabo y lo remolcan hasta la playa de la villa a la que llegan al amanecer del día 16. En ningún sitio se dice si es la playa de Levante o Poniente, pero esta última es la más probable por ser la más resguardada de los temporales del NE. Allí surgiría más tarde el barrio de pescadores.

Poco después el Comisario de Marina, con sede en Alicante, es informado de este hecho. Tras leer el primer informe todas las circunstancias le parecen extrañas: que el barco estuviera sin tripulación, a la deriva, que los marineros de Benidorm emplearan toda la noche en remolcarlo y que finalmente (tal vez lo más grave para él) no tenía nada de valor... o al menos eso es lo que declaran los rescatadores... 

Sospecha de todo: de un ataque corsario a la nave, del abandono de la misma por causa de la peste, de que los marineros de Benidorm se hubieran quedado con la carga perjudicando los intereses económicos de la Real Hacienda…

Por eso manda hacer una averiguación de los hechos. Quiere despejar tantas incógnitas. El día 19, festividad de San José, Alvaro Llorca, “escribano de su magestad”, obedece las instrucciones recibidas y redacta una minuciosa descripción de lo que hay en el barco. En ella dice que “tiene a la parte de afuera de la popa una imagen de Nuestra Señora con su niño”. Es la noticia más antigua sobre la Virgen del Naufragio, después llamada del Sufragio.

Esta imagen sería a partir de entonces muy querida y venerada por la población de Benidorm, especialmente entre las gentes de la mar. Su festividad acabaría equiparándose con la de los santos patronos de la villa, Sant Jaume y Santa Anna. 
Su devoción se exportaría a Barcelona, donde residió una importante colonia benidormí. Allí se conserva una imagen suya, que era visitada asiduamente por los benidormenses, aunque parece ser que las cosas están cambiando. Según me indicaba una persona de Barcelona:   "La imagen de la Virgen del Sufragio de la que me habla se halla en la iglesia de San Miguel del Puerto, en la Barceloneta. Es una imagen pequeñita que se encuentra sobre un altar. Mis padres y abuelos se casaron en esa parroquia.  Por cierto, el cura párroco me comentaba el otro día que cada vez queda menos gente de Benidorm, y que este año pasado [2012] no se hizo ninguna celebración el día de la patrona... Es una lástima, pero supongo que todo se acaba algún día.


Volviendo al año 1740, el incidente del londro suscitó una rivalidad entre la autoridad militar, con sede en Alcoy, y la autoridad civil de Marina con sede en Alicante. 
El comisario de Marina, Jacinto Navarrete, quería venderlo en pública subasta  porque no creyó en abandono del barco por peste. 
En cambio el capitán José del Corral, al mando del destacamento de Altea, sí lo creyó y ordenó desguazar el barco y quemarlo todo. Era una de las medidas a tomar en caso de peste, aunque podía haber optado por la más suave de la cuarentena, que no sólo afectaba a personas sino también a objetos. 
Esto indignó al Comisario de Marina,  que elevó una queja a sus superiores. Esta queja y todos los testimonios notariales redactados en Benidorm constituyen la parte más importante de este legajo gracias al cual podemos conocer esta historia. 


El gran historiador Pere Mª Orts i Bosch había estado mucho tiempo buscando documentación sobre la arribada del londro con una imagen de la Virgen en su popa,  el origen del culto a Nuestra Señora del Sufragio y sobre todo las circunstancias de su hallazgo milagroso. 
En el archivo parroquial de Benidorm no había noticias sobre estos hechos. Sólo existía una tradición oral, que ya llevaba más de dos siglos circulando. Pero, como por encima de los 100 años las tradiciones orales dejan de ser fiables, había escudriñado en archivos de Madrid, Barcelona, Valencia y Alcoy durante mucho tiempo. Pero había sido una búsqueda infructuosa. 
Buscaba documentación de 1730, que es la fecha que daba la tradición a este acontecimiento. Pero apareció en Simancas y resultó ser de 1740. Son cosas que tiene la investigación histórica, pero al menos Pere Maria pudo recoger los frutos de tantos años de búsqueda. 

Su alegría fue inmensa y basándose en los documentos de Simancas, escribió su obra “Una imagen de la Virgen en Benidorm”, publicada en Valencia en 1965  por la editorial Ecir y que ha tenido reediciones posteriores sin modificar su contenido porque, según explicaba su autor, no era necesario: todo estaba meridianamente claro desde 1965.

Gracias a su descubrimiento pudo corregir algunos elementos que la tradición popular había ido añadiendo al relato histórico, pero lo confirmó en sus líneas esenciales y le puso fecha exacta y nombres propios. 

Aunque hay una cosa que llama la atención: es ambiguo al narrar la quema de la nave pero cuando hace la transcripción, respeta escrupulosamente el texto original. 
Por otro lado, cuando años más tarde escribió una escenificación de este hecho (publicada en 1977 con el título de “Arribada d’una imatge de la Verge a Benidorm” que la asociación La Barqueta se encarga de representar), recogía lo averiguado gracias al expediente de Simancas, pero mantenía la tradición popular de la inmediata quema de la nave y la milagrosa aparición de la Virgen del Sufragio intacta entre las cenizas. 

Es decir, en ambas ocasiones temió molestar a algunas personas si decía claramente que el milagro era sólo una creación de la devoción e ingenuidad del pueblo, que a lo largo del tiempo había ido embelleciendo el relato.

Sin embargo Pere Maria sabía perfectamente que los hechos no sucedieron exactamente así. El barco se desguazó primero y sus maderas se quemaron el día 5 de abril, mientras que la existencia de la imagen de la Virgen se conocía como mínimo desde el día 19 de marzo y posiblemente antes. Su existencia se cita dos veces en los documentos. Por tanto parece muy claro que no fue quemada con el barco sino trasladada, suponemos que desde los primeros días (entre el 19 de marzo y el 6 de abril), al hospital de la villa donde comenzó a ser venerada por los fieles como Virgen del Naufragio.
En mi opinión, eliminar el milagro de esta historia no debería ofender a nadie. El verdadero creyente no necesita de milagros para fortalecer su fe. Y el historiador debe reflejar lo hechos tal como la documentación los da a conocer… 

Aunque la documentación no indica a qué playa se llevó el londro, lo lógico es pensar en el principio de la de Poniente. Tal como puede verse en la fotografía es la zona más resguardada para los temporales de NE; a finales del siglo XVIII surgió allí un barrio de pescadores. También se observa la presencia de varias embarcaciones tipo laúd. 

Todos estos hechos que rodean la llegada del londro han sido ya suficientemente narrados y no voy a seguir con ellos. Sí me gustaría escribir algo sobre dos protagonistas de esta historia de los que se suele hablar menos: las dos naves, el londro y el laúd.



Empezaré por el laúd,  la nave del benidormí Antonio Bayona que remolcó el londro a la deriva. Pere María Orts no informa sobre ella, en mi opinión porque es un tipo de embarcación que ha sobrevivido hasta nuestros días y por tanto era bien conocida por todos en 1965.
Pero Benidorm se ha transformado y las nuevas generaciones, con honrosísimas excepciones, ignoran el pasado marinero de su ciudad así que creo que debería decir algo sobre esta embarcación.

Además el tipo de laúd que conocemos hoy día no tiene por qué ser idéntico al del siglo XVIII y por esa causa he buscado información sobre naves de dicho siglo en fuentes lo más cercanas posibles a los hechos. 

La primera consulta fue en varios diccionarios de la Real Academia Española, desde el año 1734 a 1770. En la entrada “laúd” sólo aparece la definición del instrumento musical. 

Tuve más suerte en el “Diccionario histórico de los artes de la pesca nacional” de Sañez Reguart, del año 1793. Allí la entrada “laúd” remite a “llaut” donde, en la página 34, empieza una prolija descripción de esta nave que ocupa hasta la 77. El laúd, según indica, era un barco de pesca y por eso incluye su descripción.

Se trata de una descripción muy minuciosa de su estructura, construcción, elementos para la navegación, etc. Entra en detalles como las características de los clavos, las herramientas que se deben llevar a bordo, los hornillos para cocinar, los barriles para el vino y el agua, las escudillas de madera para comer, etc.
Utensilios que debe llevar a bordo un laúd: 1 fogón (caja de madera con ladrillos en el fondo y laterales), 2 brújula, 3 olla de hierro para la comida, 4 jarro para el vino, 5 espuerta grande para conservar todos los avíos de la cocina, 6 espuerta cerrada para guardar las agujas de coser velas y redes y otros objetos, 7 farol para iluminación y señales, 8 barril de vino, 9 barril de agua, 10 cazuela donde come la tripulación; solían ser de madera porque se rompían menos.



En la costa mediterránea para construir la quilla se solía emplear madera de encina y para el costillar se prefería el olivo porque “no se pudre por el contacto del hierro, ni escupe la clavazón, como sucede con otras especies de maderas que se hinchan, empapadas ó penetradas por la humedad.” Para las piezas que han de estar bajo el agua (“obra viva”) hay que evitar los nudos de la madera, ya que por ahí entraría el agua. Fuera del agua (“obra muerta”) ya puede haber nudos y maderas de peor calidad como el pino.


Como dicho Diccionario está accesible a todo el mundo a través de internet no indicaré más detalles. Sólo añadiré que, según su autor, había dos tipos de laúdes, uno más grande y otro menor, según el tipo de pesca a la que se dedicaban. Como en la documentación no se da ningún detalle sobre tamaño o número de marineros del laúd, llaut o falucho de Antonio Bayona, no sabemos a cual de los dos grupos pertenecería. Pero como se trataba de remolcar una nave grande y con mala mar, yo me inclinaría por el laúd grande. 

Sus dimensiones eran 30 codos (≈17 metros) de eslora y 7 codos de manga (≈4 metros). La proa es más alta (4 codos ≈ 2,3 metros) que la popa (3 codos ≈ 1,7 metros). El mástil tiene 29 codos de alto, o sea  16,5 metros. Dice que los laúdes de este tamaño son excelentes y de mucho aguante.

Las dimensiones del laúd menor eran casi la mitad:  15 codos de eslora, 3 codos de manga y mástil de 12 codos.
Sañez Reguart no indica el tipo de codo utilizado pero supongo que será el denominado “de ribera”, típico de la construcción naval, que equivalía a unos 57 cm. 


Dibujo de un laúd, llaut o falucho en el “Diccionario histórico de los artes de la pesca nacional”, Volumen 4, de Antonio Sañez Reguart, del año 1793. Podemos suponer que el que fue utilizado por Antonio Bayona en el siglo XVIII para remolcar el londro sería bastante similar a éste. 



Acerca del londro Yanez Reguart no da ningún dato, ni siquiera cita su nombre, por lo que parece claro que no se utilizaba para la pesca. 
Tampoco aparece en los diccionarios de la  Real Academia Española del siglo XVIII y XIX, lo cual es ya más extraño. 
La referencia más antigua que he encontrado ha sido la del  Diccionario de M. Nuñez de Taboada, de 1825. Dice que se trataba de una embarcación mercante de vela latina que también era llamada  “pinque”.




Como el diccionario había sido editado en París, he buscado información de pinque en francés y  he encontrado esta definición de 1792: “Bâtiment marchand et a voiles latines. Sa carène est vaste ou a fond plat.  Il est ordinairement a trois mâts, à antennes, et on en fait surtout usage sur la Méditerranée. Son port s'élève quelquefois jusqu'à deux ou trois cents tonneaux. Il est surtout distingué par sa poupe, qui est très élevée.” (N.C. Romme, Dictionnaire de la Marine Française). 
O sea que se trataría de un barco mercante de vela (no dice nada de remos), de fondo plano, con tres mástiles y que se usaba sobre todo en el Mediterráneo. Su registro podía llegar hasta las 200 o 300 toneladas y se distinguía sobre todo por su popa más elevada.

Otro diccionario francés indica que era una nave que derivaba del jabeque turco en su parte delantera, especialmente por su palo de mesana inclinado hacia adelante, y de la fragata en su parte trasera a causa de su popa alta. 
Añade que tenía tres mástiles, que fue aparejada sobre todo como jabeque con velas latinas, aunque podían ser sustituidas por velas cuadradas. 
Utilizados como buques de carga, los pinques desaparecieron hacia 1820.


En esta imagen francesa de un pinque o londro vemos su popa alta que permitía llevar mascarones de popa, el uso de artillería y su finalidad mercante. El mástil delantero inclinado era otra característica de esta nave. 


En el “Diccionario marítimo español” de 1865 se especifica que a principios del siglo XVII era un nave de remo y vela y sin cubierta pero después se construyeron londros tan grandes como las galeras. Podía además tener hasta 50 remos ( 25 por banda), lo que explica que su dotación podía incluir hasta 150 hombres. También podía disponer de algunas piezas pequeñas de artillería para defensa ante ataques corsarios.


Definición de “londro” según el "Diccionario marítimo español" de  José de Lorenzo, Gonzalo de Muga y Martín Ferreiro. Año 1865.


Pere María Orts sí que da información sobre el londro. Indica que el nombre de esta embarcación aparece a menudo en el Archivo del Reino de Valencia donde se señala la entrada y salida de londros de diversos puertos cargando y descargando mercancías durante los siglos XVII y XVIII. 
Añade que se dedicaban al transporte de mercancías pero que no eran embarcaciones uniformes, variando su tamaño según usos y circunstancias, algunos con remos y otros sin ellos. Era frecuente llevar cañones dado el peligro de los corsarios.
Utilizaba velas latinas casi triangulares porque faltaba uno de los picos de la parte inferior y utilizaba en el extremo de popa un palo de mesana más pequeño que los dos mástiles principales, uno a proa ligeramente inclinado hacia adelante y otro en el centro. 


Dibujo de un londro en el libro de Pere Maria Orts, en el que se indican sus dimensiones: 32 codos de eslora y 10 de manga. Era por tanto un londro pequeño, ligeramente superior a un laúd grande.




domingo, 10 de marzo de 2013


BREVE HISTORIA DE LA DEPURACIÓN DE LAS AGUAS RESIDUALES EN BENIDORM.



Francisco Amillo Alegre


Hace unas semanas un alumno de la Universidad de Alicante me pasó un trabajo que debía entregar para que yo se lo revisase previamente. Lo hice con mucho gusto porque la docencia "imprime carácter" y uno, aunque esté jubilado, se siente profesor hasta el final de sus días. 

El trabajo, que globalmente me pareció bueno, debía ser un estudio sobre el Rincón de Loix, nuestro barrio. Pero hubo una cosa que me dejó estupefacto: presentaba lo que denominaba "Cola de Caballo" de Sierra Helada como un atractivo natural. Algo ha fallado en nuestro sistema educativo y en nuestro gobierno municipal cuando una persona inteligente, nacida en Benidorm, desconoce un elemento tan básico como es el ciclo del agua en nuestra ciudad. Y me temo que no debe ser el único caso...

Con este post quiero hacer un pequeño resumen de nuestro sistema de depuración de aguas residuales que es el que origina la "Cola de Caballo", que algunos ecologistas bautizaron, injustamente, de forma mucho menos poética... 
Espero que tenga difusión, para que todos los habitantes de Benidorm tengamos un mejor conocimiento de nuestra ciudad y no se perpetuen errores como los señalados.

 El análisis de este fenómeno se debe hacer de la forma más objetiva posible, basándose siempre en datos contrastados. Y sobre todo hay que huir de las posturas catastrofistas y apocalípticas que han aparecido a veces en los medios de comunicación. Entonces se ve que, aunque en el pasado ha habido errores, estos se han corregido y nuestra ciudad puede sentirse orgullosa de haber sido líder de la depuración en la comarca y en la Comunidad Valenciana.  Esa es la auténtica realidad, a pesar de que la "Cola de Caballo" a algunos les sugiera lo contrario...




Las aguas residuales en Benidorm.

Desde hace muchos siglos, las aguas residuales han constituido un problema. Algunas civilizaciones, como la romana, construyeron en sus ciudades sistemas de alcantarillado que las recogían y las vertían a los ríos. No existía depuración y beber agua de los cursos fluviales podía ser una fuente de transmisión de enfermedades. Por eso tomaban el agua potable directamente desde manantiales y la llevaban a las ciudades mediante acueductos cubiertos. Algunas culturas posteriores ni siquiera tenían ese sistema de cloacas, como pasó en la Edad Media europea y entonces las cosas solían ser peores...

En el Benidorm tradicional la solución para el saneamiento adoptada por los vecinos que vivían en lo alto de Canfali era sencilla y seguía la tradición romana: unas tuberías trasladaban las aguas al mar sin depuración, tal como puede verse en la fotografía siguiente.


En la fotografía se aprecia que muchas casas de Canfali vertían sus aguas fecales al mar mediante conducciones de arcilla, de las que aún pueden verse rastros hoy día. La contaminación del agua del mar no se veía como un problema: hay personas bañándose.


Otra solución utilizada en siglos pasados fue la construcción de fosas sépticas, que también presentaban problemas de contaminación del agua subterránea. Las aguas fecales se filtraban y podían llegar a los pozos de agua potable, contaminándolos. 
Si en vez de pozo se tenía aljibe, algo muy frecuente en Benidorm, el problema no era tan grave si las paredes estaban bien impermeabilizadas. Pero hay que tener en cuenta que con aquellos sistemas de construcción no era fácil conseguir una impermeabilidad 100 % eficaz. 

De todas formas, hasta el siglo XX, el consumo de agua por habitante y día rondaba los 10 litros (hoy son 200) con lo que las fosas sépticas tardaban en llenarse y el problema se mantenía normalmente a raya. Pero no siempre: los graves episodios de cólera que padeció la población en el siglo XIX así lo demuestran. El cólera era una enfermedad transmitida por la contaminación fecal del agua potable.

La situación tradicional cambió por completo a mediados del siglo XX. En el caso concreto de Benidorm la llegada del agua potable a los domicilios a partir de 1960 supuso un problema nuevo: las fosas sépticas se llenaban, sus aguas rebosaban y a menudo salían a la calle.

A eso se unió el que el desarrollo de la actividad turística supuso un enorme crecimiento de la población y por tanto, un notable incremento de la producción de agua residual urbana. Fue preciso sustituir el tradicional sistema de pozos ciegos por una red de alcantarillado. 
En realidad el problema ya se había previsto varios años antes, en  1958, es decir con anterioridad a la llegada del agua a los domicilios. En el acta del pleno municipal del 27/09/1958 leemos: “moción de la alcaldía, en la que hace resaltar el problema de cada vez más apremiante resolución, que supone la falta de red de alcantarillado en esta población ya que los actuales sistemas de desagüe compuestos de fosa séptica y pozo absorbente, son insuficientes, se llegó a un acuerdo unánime de encargar a los Arquitectos Municipales el estudio de una red general de alcantarillado en la población”. Sin embargo no se hizo nada y los pozos ciegos rebosaron y las aguas negras salieron a las calles. Por eso se procedió a trabajar de urgencia en la construcción de un colector que llevase las aguas negras lejos del casco urbano. Las obras concluyeron en 1964.

También es curioso constatar que en 1963, cuando aún no habían concluido los trabajos del sistema colector de aguas residuales, se pensara en su depuración y uso agrícola. Así consta en el acta del pleno municipal del 22/10/1963, cuando Pedro Zaragoza Orts indicaba a los concejales: “Dentro de muy pocos días se va a iniciar, Dios mediante, la última fase de las obras del alcantarillado y desagües de la villa; por lo tanto, podemos muy bien confiar en que en un plazo muy breve y antes del próximo verano, naturalmente, las obras estarán completamente terminadas; eso quiere decir que constantemente irán al mar de uno a tres litros de agua, según sea invierno, primavera y otoño o verano. Si nos paramos a pensar lo que esto representa en valor pesetas, forzosamente comprenderemos que será muy interesante aprovechar estas aguas mediante una estación depuradora o como la técnica moderna aconseje para dedicarlas al riego de nuestros sedientos campos. En este último verano, el labrador de Benidorm, para regar sus plantaciones de agrios y otros cultivos, ha llegado a pagar la hora de agua de 25 litros [por] segundo, a mil pesetas. Si pensamos que durante esa época del año por el desagüe pasarán alrededor de 50 litros de agua [por] segundo, calculamos, aún vendiéndola mucho más barata, el ingreso que proporcionará al Ayuntamiento la venta de estas aguas que, como quiera que también llevarán residuos orgánicos, serían más cotizadas que las que normalmente se están comprando. Por lo tanto, insisto en la conveniencia de que el Pleno del Ayuntamiento, cuando así lo vea oportuno, encargue a algún ingeniero, técnico o especialista en esta materia, realice un estudio rápidamente sobre el particular, con el fin de lo antes posible aprovechar estas aguas que tanta falta están haciendo a ciertos sectores del campo, secano constante o muy poco regados. No creo ser muy optimista si aseguro que posiblemente en un año se amortizará la instalación, por costosa que esta fuera. Abierta deliberación sobre el particular, se expuso a la consideración de los señores concejales la posibilidad existente de que dicha instalación pudiera realizarse a través de una concesión administrativa para el aprovechamiento de las aguas, lo que podrá posibilitar su ejecución sin desembolso para el Ayuntamiento, y una vez amortizada la inversión por el concesionario, a través del percibo de las correspondientes tarifas, revertería esta a la Administración municipal con lo que podría obtenerse una rentabilidad interesante de estas aguas, que de otro modo se perderían.
Tras la oportuna deliberación sobre el particular, se acordó: encargar al Ingeniero de Caminos, Don José Paz Casañé, el estudio y confección del oportuno proyecto técnico de la estación depuradora, con sus instalaciones para el aprovechamiento y distribución de las aguas.” José Paz Castañé era un prestigioso ingeniero que en 1962 había publicado el libro “Abastecimiento de Aguas” en dos volúmenes y era un experto en estos temas.      
   
Sin embargo no se llevó a cabo este proyecto del alcalde y no se dio ninguna solución efectiva a la depuración y reutilización de las aguas fecales surgidas en este proceso, ya que se vertían directamente al mar sin ningún tipo de tratamiento. En aquella época aún se confiaba en su depuración natural por la capacidad del mar para absorber la contaminación. Para evitar la mala imagen turística de las manchas de aguas residuales en las proximidades de la playa, se construyó un emisor hasta la Punta del Cavall, en el Rincón de Loix, y allí se vertían al mar. 


Desagüe del Paseo de la Carretera, 1958. Emilio Cerdá, a la izquierda y Sebastián Antón. Fotografía de Quico




Los inicios de la depuración.

Años más tarde, la grave sequía de 1978 ayudaría a resolver el problema de la falta de depuración de las aguas residuales. De acuerdo con la planificación que había diseñado el ingeniero municipal José Ramón García Antón, se empezó a estudiar la posibilidad de depurarlas y reutilizarlas cubriendo varios objetivos:

1º  Aprovechar las aguas depuradas para el riego agrícola, quedando disponibles para el consumo humano las aguas blancas destinadas anteriormente a la agricultura. 
2º  Evitar el deterioro de la calidad del agua marina, disminuyendo los negativos efectos medioambientales y sanitarios que provocaba su vertido directo al mar. 
3º  No perjudicar la imagen turística de la ciudad. Hasta ese momento su promoción se había basado en sus bellezas naturales.

A pesar de esto, cuando finalmente se elaboró el proyecto de la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR), el objetivo inicial era verter las aguas depuradas al mar, para lo cual se proyectó construir una galería desde la depuradora al mar perforando la Serra Gelada
Afortunadamente se impuso la racionalidad y las aguas depuradas se destinaron al riego agrícola antes de finalizar las obras e incluso de estar acabada dicha galería. 


Sin embargo durante mucho tiempo este objetivo medioambiental fue más una declaración de buenas intenciones que una realidad: fue incumplido en numerosas ocasiones ya que se aprovechó la galería de  Serra Gelada para verter al mar excedentes de aguas que no se podían depurar por diversos motivos.

La idea de construir la EDAR había surgió en 1978 siendo alcalde Rafael Ferrer Meliá pero el proyecto empezó a estudiarse en tiempos del alcalde de la UCD José Such, surgido tras las primeras elecciones democráticas en 1979. La nueva corporación redactó el proyecto e inició los trámites, que duraron cuatro años debido a las dificultades surgidas. 



Plano que muestra las conducciones del agua residual (línea negra) hasta la EDAR y las conducciones de distribución del agua depurada (línea marrón) con destino a riegos.


El primer punto a resolver era el de su ubicación. Se estudiaron varios emplazamientos y finalmente se eligió el actual: un pequeño valle longitudinal situado aproximadamente en el centro de la Serra Gelada bajo la Cova Gelada. Era una zona oculta entre dos elevaciones a la que se accedía por el Camí dels Torrers
Esta situación evitaría que las instalaciones estuviesen a la vista del público. Originó un contencioso sobre su propiedad, aunque finalmente quedó claro que los terrenos eran de propiedad municipal.

El emplazamiento tiene el inconveniente de su altura, 130 metros sobre el nivel del mar, lo que obliga a subir el agua residual mediante estaciones de bombeo que encarecen el tratamiento: en 1998 se estimaba que los costes de la electricidad necesaria para el bombeo constituían el 68 % del total del consumo eléctrico, mientras que el funcionamiento de la EDAR consumía el 32 % restante. Si el cálculo se hace sin tener en cuenta los bombeos periféricos, que no son debidos a la elevación de aguas a la EDAR, el porcentaje disminuye ligeramente: en 1998 se consumieron 7.261.056 kwh/año en impulsión y en depuración se consumieron 4.371.886, lo que supone que el bombeo consumió el 62,41 % de la energía eléctrica utilizada. 
Pero este inconveniente de la altitud de la EDAR se vio compensado por una ventaja: el agua depurada distribuida a los regantes bajaba por gravedad hasta las acequias y por tanto no había consumo eléctrico en su impulsión, siendo por tanto gratuita para ellos.

Otras consideraciones que se hicieron para elegir el emplazamiento definitivo fueron:
- el menor coste de los terrenos 
- su situación periférica, ya que en aquella época estaban muy alejados del casco urbano, por lo que los inevitables malos olores surgidos en el proceso no deberían molestar a la población. La posterior expansión de la zona habitada de Benidorm y l’Alfàs del Pi anuló esta última ventaja y los malos olores han constituido una molestia para los residentes en algunas zonas del Rincón de Loix y el Albir. 

Las obras fueron solicitadas en 1979 pero por las dificultades que hemos visto no empezarían hasta cuatro años más tarde. El coste del proyecto era de 1.162 millones de pesetas, de las que el Estado aportaría 720 millones y 442 el Ayuntamiento. Esta participación municipal originó problemas ya que algunos vecinos se negaron a pagar las cuotas correspondientes. Eso puso en peligro la finalización de las obras en el plazo previsto, aunque finalmente se solucionaron todos los problemas y reticencias. 

Por fin pudieron iniciarse las obras en el año 1983. Habían sido adjudicadas a la empresa DEGREMONT y fueron dirigidas por el ingeniero Diego Irles Pérez. Finalizaron en 1984: el 17 de julio de ese año, a las 21 horas, comenzaba el funcionamiento provisional de la EDAR depurando entre 40 y 50 l/s, que al día siguiente eran ya 200 l/s, aunque el funcionamiento óptimo tardó algunas semanas. En el contrato de explotación se estipulaba que la empresa concesionaria se comprometería a tratar el agua residual urbana generada hasta un máximo de 36.000 m3/día, que era la capacidad máxima de tratamiento, y un mínimo de 4.000.000 m3/año, cantidad que se superó muy pronto por el crecimiento demográfico de Benidorm.

Benidorm fue la pionera en la depuración de las aguas residuales y posteriormente los demás municipios de la Marina Baixa siguieron su ejemplo, especialmente desde que surgieron directrices de la Unión Europea en ese sentido. Las depuradoras de Altea y Villajoyosa son similares a la de Benidorm


Fotografía que muestra la EDAR de Benidorm con sus distintas ampliaciones 


También hay que resaltar que Benidorm fue la pionera en la Comunidad Valenciana y de las primeras de España, en la reutilización de las aguas depuradas para riego en una época en que se recelaba sobre las consecuencias de regar los campos con estas aguas. 
Su reutilización para el riego permitió duplicar de golpe el agua blanca disponible y los agricultores del Canal Bajo pasaron a tener agua abundante, algo desconocido en una zona históricamente castigada por la falta de agua. 

La explotación de la EDAR se adjudicó a la empresa DEGREMONT, que era la que la había construido. El ayuntamiento se comprometía al pago de una cantidad fija, en aquel momento 39.352.992 de pesetas anuales y una cantidad variable por agua depurada, en aquel momento 1,602 pesetas/m3. En contraprestación la empresa adjudicataria se comprometía a cumplir lo estipulado en el pliego de condiciones. Se establecía que el contrato duraría 5 años, prorrogables de dos en dos. El contrato firmado por cinco años con DEGREMONT no duró tanto tiempo. A principios de diciembre de 1986, reunida la corporación en Pleno, acordó por unanimidad atender la petición de la empresa SEARSA de subrogarse los derechos y obligaciones de la empresa DEGREMONT S.A. 

El día 3 de julio de 1984, aunque las obras no estaban finalizadas, se procedió a la inauguración oficial de la EDAR por el ministro de Obras Públicas y Urbanismo Julián Campo Sainz de Rozas. La escritura de adjudicación a DEGREMONT se firmó más tarde, el 3 de agosto, cuando la EDAR ya estaba funcionando pues había iniciado su explotación provisional el 17 de julio. 

Pero poco antes de resolver el contrato de explotación de la EDAR se había producido un hecho importante: a primeros de abril se aprobaban las obras para distribuir el agua depurada a los regantes del Canal Bajo del Algar, con un gasto de 600.000.000 Pts. que pagaría el MOPU a través de la Dirección General de Obras Hidráulicas. Éste entregaría las obras a los regantes para su uso y mantenimiento y a cambio los beneficiarios habrían de entregar gratis los terrenos necesarios para las conducciones y la realización de las obras. La obra se incluía en el Plan de Emergencia para la Sequía y suponía que los agricultores regarían con aguas residuales y las aguas blancas que circulaban por el Canal Bajo del Algar se dedicarían al abastecimiento de Benidorm.

A mediados de agosto empezó a repartirse a los agricultores del Canal Bajo el agua depurada. El periódico CANFALI lo criticaba porque “Los agricultores no fueron advertidos cuando se vertió el agua de la depuradora”, según decía un titular del día 16. Añadía que acostumbrados a llenar sus aljibes para consumo humano con aguas del Canal, algunos lo habían llenado con aguas no potables de la depuradora. Y muchos se habían quedado sin agua potable ya que la zona de la Almafrà aún no estaba conectada a la red urbana de Benidorm. Según el periódico no había habido suficiente publicidad ni por parte del Ayuntamiento, propietario de las aguas, ni por parte de los dirigentes del Canal Bajo del Algar.

En 1998, al estar ya establecido el Canon de Saneamiento, se firmó un convenio entre la recién creada “Entidad Publica de Saneamiento de Aguas Residuales de la Comunidad Valenciana” más conocida como Entidad de Saneamiento de aguas, el Ayuntamiento de Benidorm y la empresa SEARSA para regular el procedimiento mediante el cual los dos últimos recibirían la financiación por el mantenimiento de las instalaciones desde la Entidad de Saneamiento. Se establecía que habría dos partidas: Gastos Fijos, que no dependerían del caudal de agua a tratar, y Gastos Variables que sí dependerían del caudal, incluyéndose un coeficiente de calidad. 
Se establecían las unidades de servicio por las que se recibiría la subvención: energía eléctrica, gastos de personal, reactivos, combustibles, producción de fangos, etc. Para ese año se estimaba el total de gastos de mantenimiento y explotación en 420 millones de pesetas, de los cuales correspondían al suministro eléctrico de los bombeos y EDAR 137 millones de pesetas, o sea casi un tercio del total. 

El Ayuntamiento recibiría las ayudas por el mantenimiento de los colectores y por los gastos de energía eléctrica. SEARSA las recibiría por los gastos de mantenimiento y explotación de la EDAR. El citado Convenio suponía también la creación de una comisión mixta de técnicos municipales, de técnicos de SEARSA y de la Entidad de Saneamiento encargada de determinar los rendimientos que constituyen la parte variable de la financiación y de hacer un seguimiento de las instalaciones. 
Por su parte, la Entidad de Saneamiento tiene capacidad para inspeccionar en cualquier momento las obras e instalaciones y los elementos de tipo administrativo y contable a fin de asegurar la calidad del servicio prestado por SEARSA. En caso de incumplimiento podría retirar la financiación total o parcialmente. También puede cursar directrices para mejorar la gestión de la depuración.

El año 2002 se estimaron los costes de funcionamiento de la EDAR y del bombeo en más de 2,5 millones de euros. Como ese año se depuraron 11.110.739 m3, el precio medio del m3 de agua depurada fue de 0,24 €, tal como se especifica en la tabla siguiente:


Concepto                          Gasto estimado (€)           Gasto estimado (%)   
Mantenimiento EDAR                1.707.071,12                       64,54   
Energía eléctrica                    893.512,92                        33,78   
Mantenimiento colectores              44.448,58                          1,68   
TOTAL                                 2.645.032,62                       100,00  

En 2010 se volvió a licitar la gestión de la EDAR, siendo adjudicada en el pleno del 1 de Junio a la empresa Aquagest Medio Ambiente S.A., nuevo nombre de la empresa SEARSA. El contrato quedó prorrogado hasta el año 2024, con un canon concesional de 2,5 millones de euros, más 5 millones en inversiones en la red de colectores, estaciones de bombeo y en la EDAR. 

También se liberaba al consistorio de pagar la energía eléctrica de los bombeos, que ascendían a 75.000 euros mensuales, que pasarán a ser asumidos por la empresa adjudicataria y la Entidad de Saneamiento. Esto último sí es una evidente mejora para las arcas municipales, que dejaron de asumir un fuerte coste energético por la elevación de las aguas residuales hasta la cota de la depuradora. 



Las ampliaciones de la EDAR Benidorm

En los primeros años de funcionamiento de la EDAR se detectó que, en los meses veraniegos de mayor consumo de agua, su capacidad era insuficiente para tratar el volumen generado por la ciudad. Además, se producían fuertes variaciones de caudal a lo largo del día, con unas puntas a ciertas horas, que tampoco se podían absorber.

La solución fue realizar una balsa a la entrada, para que la EDAR funcionara más uniformemente durante todas las horas del día. La balsa se construyó en 1995, mejorando notablemente la calidad del agua depurada y evitando muchos vertidos de agua sin depurar al mar.

En el año 2002 se inició una ampliación para ampliar la capacidad de depuración de 40.000 m3/día a 62.000 m3/día, de forma que no vuelva a quedar pequeña en poco tiempo. 

El coste de las obras se estimó en unos 27 millones de euros, de los cuales la Unión Europea, a través de los Fondos de Cohesión, aportó el 80 %. La ampliación implicó en la práctica construir otra nueva EDAR con otros decantadores primarios, reactores biológicos, etc. También se estudió la posible instalación de un tratamiento terciario, que se describe más adelante, para tratar el problema de la creciente salinidad del agua.

Las obras finalizaron en 2006, y con esta nueva fase la EDAR de Benidorm ha quedado en perfectas condiciones para poder tratar toda el agua residual y dejar la mayor parte de ella apta  para el riego.

En ese mismo año se autorizó el vertido al mar del agua depurada no reutilizada. El acta del pleno municipal del 30 de junio recoge que se aprobó provisionalmente dicho vertido. Dice textualmente lo siguiente:

"AUTORIZACIÓN PROVISIONAL DE VERTIDOS DE E.D.A.R. BENIDORM, ZONA DE SIERRA HELADA Y PUNTA DE LAS CALETAS.

Se de cuenta de la propuesta del Concejal-Delegado de Urbanismo y Servicios Generales, del siguiente tenor literal:
“A la vista de lo expuesto en el informe emitido por el Jefe de Ingeniería y Servicios, con fecha treinta y uno de mayo de dos mil seis, en relación a la situación existente respecto de los excedentes de caudales depurados generados por la Estación Depuradota de Aguas Residuales (EDAR) de Benidorm; así como también la “Propuesta de condiciones” remitida por la Dirección General de Calidad Ambiental de la Consellería de Territorio y Vivienda, en fecha dos de mayo de dos mil seis, para que se autorice provisionalmente tal vertido al dominio público marítimo-terrestre, y el criterio favorable a la aceptación de tales condiciones por parte del técnico municipal antedicho; a la vista de todo ello, previo dictamen de la Comisión Informativa de Urbanismo, se propone al Pleno Municipal la adopción del siguiente acuerdo:
Aceptar las condiciones de la propuesta presentada por la Dirección General de Calidad Ambiental para autorizar provisionalmente el vertido al dominio público marítimo-terrestre de las aguas residuales depuradas procedentes de la EDAR de Benidorm en la zona de Serra Gelada y del aliviadero en la punta de la Escaleta. El Ayuntamiento en Pleno, con superior criterio, acordará lo que estime conveniente”.
[...] 
Sometido el asunto a votación, el Pleno por unanimidad de sus miembros presentes, dio su aprobación a la propuesta presentada."

La autorización era provisional, pero de momento se ha convertido en definitiva. Por esa causa han apareciendo noticias sobre el vertido de aguas al mar por el túnel de la Serra Gelada que han provocado la alarma de grupos ecologistas. 

Pero esos vertidos no se pueden evitar de momento, pues durante los episodios de lluvia, los regantes no precisan agua durante unos 20 días, y como la capacidad de almacenamiento es limitada, y el caudal de entrada sigue constante, el agua debe verterse al mar. 

Se trata de agua depurada  con depuración secundaria que cumple la normativa europea y cuyo vertido es totalmente legal. Las depuradoras de las grandes ciudades españolas del interior vierten a los ríos agua de la misma categoría. Es también lo que se hace en el resto de depuradoras de la costa, con la diferencia que en las demás se utilizan emisarios submarinos que el público no ve y los ecologistas no critican. 


Vertido  al mar de aguas depuradas con tratamiento primario y secundario en Serra Gelada


No tiene por tanto razón de ser que algunos grupos ecologistas hablen de "vertidos tóxicos" ni la denominación de “cascada de merda”  que han utilizado. (Puedes ver un video suyo aquí: http://www.youtube.com/watch?v=VrPw1wzS81M)

Son comentarios sensacionalistas y muy negativos que sólo consiguen crear una mala e injustificada imagen de Benidorm.

Más grave es el hecho, del que sí tienen razón las protestas de los ecologistas, de autorizar, tal como se recoge en el acta citada anteriormente, "el aliviadero en la punta de la Escaleta" porque toda el agua que se vierta a través de él no puede estar depurada. Eso sí que sería muy contaminante y digno de denuncia ecologista... 

A causa de las presiones de la opinión pública, el Ayuntamiento de Benidorm ha solicitado repetidas veces a la Conselleria de Medi Ambient y al Ministerio del Medio Ambiente y Medio Rural y Marítimo que se ponga fin a esta situación de provisionalidad y se legalicen dichos vertidos presentando la documentación que muestra la cantidad y características del agua vertida. Pero la respuesta de ambas autoridades ha sido el silencio administrativo.

Una solución, que no se ha abordado de momento, sería la construcción de balsas de almacenamiento para estos periodos húmedos, al igual que las que ya tienen Altea o La Vila. Con una capacidad de 1 Hm3 sería suficiente para reducir el vertido casi por completo.

El 18 de Julio de 2007 se anunció el proyecto de construcción de un emisario submarino que comprendía una conducción de descenso por la ladera, una central hidroeléctrica para recuperar la energía del agua, así como un emisario de 1 Km. de longitud. Pero con la crisis económica que atravesamos seguimos sin noticias de la adjudicación ni del inicio de las obras.




Las estaciones de elevación.

Las aguas residuales producidas por los hogares, establecimientos turísticos, comerciales, etc., de Benidorm y l’Alfàs del Pi se canalizan por una serie de conducciones subterráneas. Estas canalizaciones deberían ser distintas de las destinadas a recoger las aguas pluviales, porque en caso de grandes lluvias la EDAR colapsaría. Por eso las aguas pluviales deberían enviarse al mar, cosa que no siempre ocurre.

La pendiente natural de los términos municipales de Benidorm y l’Alfàs del Pi acaba en el mar, por lo que se requiere que al final de la compleja red de colectores, exista una serie de estaciones de bombeo a pie de playa, que transporten las aguas residuales hacia la EDAR. 
En Benidorm destacan las impulsiones de la Avenida del Mediterráneo, Rincón de Loix, Urbanización La Siesta y de la zona no urbanizada próxima a Estación Depuradora. Estas infraestructuras del Rincón han sido diseñadas para que externamente no desentonen con su entorno. Una de ellas, la de La siesta, adopta una forma de chalet por lo que pasa desapercibida para numerosos vecinos.

Estas elevaciones originaron problemas cuando, al producirse averías, el agua residual se vertía en la playa de Benidorm. Eso desataba la alarma social y las noticias en prensa.

Los problemas de falta de suministro eléctrico iniciales se suplieron mediante la instalación de grupos electrógenos de arranque automático. Posteriormente en 2006 se duplicó la tubería de elevación para mayor seguridad y en el año 2008 Entidad de Saneamiento realizó una completa reforma de la impulsión final a la EDAR.

Pero estos últimos proyectos tuvieron importantes fallos en su ejecución, sobre todo por utilizar una tubería de fibra de vidrio en lugar de la de fundición inicialmente proyectada. Por ello se produjeron numerosas roturas (seis en 2006, y quince averías) con perjuicios para las fincas cercanas y algunas viviendas particulares. El Ayuntamiento de Benidorm protestó repetidamente ante la Entidad de Saneamiento exigiendo un funcionamiento adecuado de la instalación.



Uso de las aguas depuradas para el riego.

El riego, que es el uso que se da en la Marina Baja a las aguas residuales, se presenta como uno de los mejores destinos que se les puede dar ya que los efluentes contienen nitrógeno, fósforo, potasio y microelementos que son nutrientes para los cultivos y que ahorran fertilizantes. También disminuyen el impacto ecológico que suponen los abonos nitrogenados, que en muchas zonas de la Comunidad Valenciana han contaminado las aguas del subsuelo al cargarlas de nitratos. 

Respecto al agua de la EDAR, los regantes han exigido la mayor calidad posible, pero debido a que la capacidad de la EDAR siempre ha ido a remolque del continuo crecimiento demográfico y del agua a tratar, el resultado final no siempre era el esperado. Durante los meses de invierno, al bajar la población y el caudal, la calidad aumentaba, pero en los meses de verano, que es cuando más se riega, empeoraba porque se mezclaba el agua depurada con una parte sin tratar.

Pero el factor que aceleró la actual mejora del funcionamiento de la EDAR fue el progresivo aumento de la salinidad del agua depurada, que comenzó a dañar el arbolado.
Es un proceso que, según indicaron los medios de comunicación, se produjo en los últimos años ya que en 1992 no aparecía. No se conocen bien sus causas: vertidos de los descalcificadores de agua de las empresas turísticas, infiltración de agua marina en la Avenida del Mediterráneo, vertido a la red de aguas procedentes de los acuíferos altamente salinizados de Aqualandia-Mundomar, etc.



Conductividad media mensual de la EDAR de Benidorm el año 2000. Casi todos los meses está por encima de la línea azul que marca los 2.000 mS/cm. que es el límite recomendado. En diciembre se superaban los 3.000, línea roja, que indica que a partir de ahí la cantidad de sales es peligrosa para los cultivos.


Como consecuencia de esta salinización, la conductividad del agua alcanzaba una media de 2.400 microsiemens por centímetro (mS/cm) cuando el máximo recomendable es de 2.000. A partir de 3.000 mS/cm, cifra que se ha obtenido ocasionalmente en la EDAR de Benidorm, es peligroso regar. 

Esta alta conductividad era debida a que en el agua residual se alcanzaban concentraciones de 670 mg/litro de cloruro sódico y 450 mg/l de otras sales. Según declaraban los agricultores del Canal Bajo del Algar, la salinidad produjo daños importantes en cítricos y nísperos. 

Para evitar esta salinización la empresa AQUAGEST, que controlaba el alcantarillado de Benidorm, realizó 4.160 mediciones de salinidad en el año 2002 y cerró algunas vías de entrada de agua salada a la red de alcantarillado, pero el problema persistió.

A partir de 2005 y tras las repetidas quejas de los regantes, se proyectó y seguidamente se inició la construcción de la instalación de tratamiento terciario, es decir desaladora, de la EDAR de Benidorm. Fue inaugurada en junio de 2006 por el Conseller de Obras Públicas de la Generalitat Valenciana, cargo ocupado entonces por José Ramón García Antón.



Planta de tratamiento terciario de la EDAR Benidorm. Exterior.

Planta de tratamiento terciario de la EDAR de Benidorm. Interior.


La planta se construyó junto a la balsa de los regantes, para tratar únicamente el agua destinada al riego, vertiendo al mar la  sobrante de la EDAR por el túnel de la Serra Gelada. Se hace así porque este tratamiento terciario es caro y sólo es necesario en caso de reutilizar el agua, mientras que para un vertido al mar es suficiente el tratamiento normal (primario y secundario). 

La capacidad de la planta desaladora es de 33.000 m3/día, mientras que la de la EDAR es de 60.000 m3/día. Este caudal es suficiente para la demanda normal de los regantes del Canal Bajo, pero no obstante su capacidad es fácilmente ampliable. 
Se utiliza un sistema de ultrafiltración mediante membranas de fibra hueca sumergida con un tamaño de poro nominal de 0,034 micras. 




Esquemas del tratamiento terciario en la  de Benidorm.

La osmosis inversa quita sal del agua, lo que reduce su conductividad desde 3.800 µS/cm hasta el valor requerido de 1.000 µS/cm. La producción total de agua desalinizada es de 19.500 m3/día. Si tenemos en cuenta los 5.000 m3/día del agua con tratamiento secundario que se le mezcla (proceso denominado blending), el caudal de agua para reutilización es de 24.500 m3/día, que supone una conversión global del 81,7%.

Es un agua con escasa proporción de sales y las comunidades de regantes que la utilizan han mostrado su satisfacción. Indican que su calidad es comparable a la del agua tradicionalmente utilizada por el Canal Bajo desde su toma en el río Algar. Y tiene una ventaja añadida: es mucho más segura y abundate en verano, que es cuando más falta hace.

Según datos de la Entidad de Saneamiento, los caudales depurados por las EDAR de la Marina Baixa ascendieron a 20,7 Hm3 en 2007, de los que se reutilizó un 45%. Este porcentaje fue el mayor de la Comunidad Valenciana (29% de media), y seguramente del país.

De todas formas hay que tener presente que la cantidad de agua reutilizada es muy variable en función de la pluviosidad y de las necesidades de riego. Así en los meses secos se aprovecha cerca del 100%, mientras que en los meses lluviosos de otoño no se precisa práctiamente nada. 

En el gráfico siguiente se muestra el total de agua depurada en la EDAR de Benidorm y la reutilizada en la agricultura en el período 1998-2007, que es, en su mayor parte, el de máxima salinidad.



Se aprecia cómo el total reutilizado fue descendiendo desde el año 1998 a medida que ascendía la salinidad. Pero a partir de 2005, con la puesta en marcha del tratamiento terciario, volvió a ascender. Por tanto está claro que es la demanda de los regantes la que condiciona que se reaproveche más o menos agua.

A partir de 2007 se observa una estabilización en el volumen de agua depurada y reutilizada debido a la crisis del mercado inmobiliario y al retroceso de la agricultura, aunque también hay que considerar que los últimos años han sido más lluviosos de lo normal, lo que ha influido en su menor demanda agrícola.


El Conseller José Ramón García Antón y alcaldes de la comarca visitan las obras para llevar agua depurada a los regantes



Como conclusión cabe señalar que el agua residual depurada es un importante recurso hídrico para Benidorm y la comarca, que se explota para su uso agrícola desde hace más de veinticinco años. 
La depuradora de Benidorm produce una media de 10 Hm3/año que son entregados a los regantes del Canal Bajo del Algar. Esto permite liberar para consumo humano una cantidad equivalente de aguas blancas. Se hacen así compatibles los derechos históricos de los regantes con las nuevas demandas de agua para las empresas turísticas y los residentes urbanos. 

Benidorm fue la pionera de la comarca en la depuración de aguas residuales urbanas porque comprendió, a raíz de la sequía hídrica de 1978, que la histórica carencia de agua del municipio no se podía resolver por el sistema convencional de utilizar el agua de los embalses del Amadorio y del Guadalest. Cada año que pasaba el problema se agravaba por la creciente demanda del sector turístico. Por eso se recurrió también a la explotación de las aguas subterráneas y finalmente se completó el proceso con la reutilización de las residuales urbanas. 

Pero el fuerte crecimiento demográfico de Benidorm y la comarca en los últimos 20 años hizo que la EDAR fuera incapaz de tratar toda el agua generada. Por eso  se ha tenido que ampliar sucesivamente para poder tratar los caudales crecientes. La agricultura sin embargo ha mantenido una demanda estabilizada e incluso decreciente, por la conversión de campos de cultivo en suelo urbano. Por ello, a partir del año 2008 empezó a sobrar agua muchos meses del año, un hecho insólito en la agricultura de Benidorm, históricamente marcada por la escasez secular de agua de riego.